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Que deje de incomodar

Concha Podcast y otras formas de acercarse al feminismo con humor y entretenimiento

Concha Podcast, Moderna de Pueblo, Natalia lo arruina todo, Flavita Banana y Devermut publican en redes y plataformas contenido feminista que invita a la reflexión desde el humor y el entretenimiento

05.07.2021 07:00

Lectura: 10'

2021-07-05T07:00:00
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Por María Inés Fiordelmondo

Marta y Sara son españolas, novias hace siete años y abanderadas del feminismo hace cinco. Todo empezó durante una tarde de sillón y televisión. El informativo hablaba sobre el suicidio de un niño a causa del bullying que sufría por su supuesta orientación sexual. Acto seguido, se miraron y dijeron: "Tenemos que hacer algo". Fue así que primero crearon un canal de YouTube con el objetivo de convertirse en referentes para quienes estuvieran pasando por el aún difícil camino de "salir del closet". Esperaban los insultos asociados a su homosexualidad, y los hubo. Sin embargo, se encontraron con una cruda sorpresa. "Nos sorprendió que de los comentarios negativos, el 99% eran más machistas que homófobos. Parece que a los hombres y algunas mujeres les molesta más ver a las mujeres sexuadas que hablan libremente de su sexualidad. Estábamos preparadas para las críticas por nuestra homosexualidad, pero no para tener que ser unas abanderadas del feminismo", dijo Sara Giménez en una charla Tedx. El camino, entonces, podía ser solo uno: seguir hablando hasta que algún día, ser mujeres y hablar libremente sobre sexualidad deje de incomodar.

Aquella tarde de sillón derivó en Devermut. Lo que Marta y Sara llevan adelante, que comenzó con aquel canal de YouTube en 2016, es ahora una comunidad que tiene más de 20 millones de impactos mensuales a través de sus más de 700.000 seguidores en Instagram, sus dos libros -Todo lo que somos tú y tú y yo (de ficción) y Pesadillas-, un espacio de coworking en Barcelona (olimpiawomanhouse.com), una marca de accesorios y otra de cerveza artesanal, y Que se sepa, el estudio más grande hecho en la historia (con una participación de más de un millón de mujeres) sobre violencias sexuales.

Dos mujeres logran llevar una historia y un mensaje a más de 20 millones de personas cada mes. ¿Lo hubieran logrado sin Internet, sin redes sociales? Ambas son conscientes de que la nueva ola feminista podría convertirse en un tsunami gracias al enorme poder del ciberespacio, ese que no se limita al necesario diálogo cara a cara ni a las manifestaciones callejeras del 8 de marzo, sino que puede alcanzar los 365 días del año a la adolescente que mira videos en YouTube, a los jóvenes que destinan muchas horas semanales scrolleando en Instagram y a quienes cocinan escuchando podcasts.

El estudio ¿En qué contribuye el feminismo producido en las redes sociales a la agenda feminista? realizado por la Universidad Jaime de España concluye que las redes son un instrumento para el aprendizaje colaborativo, y que por ello la difusión del movimiento feminista a través de estas plataformas es indispensable para expandir la información y educar, sobre todo a quienes permanecen ajenos a la igualdad de género.

Aunque el alcance de las redes y plataformas es incuestionable, el mismo estudio también constató la falta de páginas, cuentas o canales cuyo eje central sea el feminismo. La razón principal, indica, es la falta de conocimiento de los usuarios acerca del feminismo, y la necesidad por parte de los dueños de esas cuentas de compartir contenido que agrade a los usuarios para así recibir feedback y convertirse en viral.

¿Cómo acercarse al mundo entero con contenido con perspectiva de género? Por el momento, las experiencias más exitosas parecen tener la clave: humor y entretenimiento. "Según muestran los resultados, lejos de usar las redes sociales como lugar común para el debate feminista y su consiguiente difusión, son más bien usadas como lugares de entretenimiento", sostiene el estudio.

Concha Podcast, Moderna de Pueblo, Natalia lo arruina todo, Flavita Banana y Devermut publican contenido en diferentes formatos pero con el mismo fin: fomentar el diálogo y la reflexión feminista, generar conciencia sobre la desigualdad de género. Y el gancho para eso no es otro que entretener o hacer reír.

Jugarse la ropa. Concha Seductora, Concha Madre, Concha Jefa, Concha Porno, Concha Pajera, Concha Orgásmica, Concha Tóxica, Concha Menstruante, Concha Sola, Concha Romántica. Si el objetivo es incomodar, Concha Podcast lo logra desde su propio nombre, y el de cada uno de sus capítulos. "Cuando hablábamos del nombre del podcast intentamos por todos los medios de que no se llamara Concha, pero no pudimos evitarlo. Al principio, la palabra causaba incomodidad, sonaba grosera y chabacana, provocadora. Y así lo sentimos nosotras también. Ahora creemos que el nombre y la incomodidad que atravesamos es parte de lo que pasa con el podcast y de cómo nos va transformando", explicaron las argentinas Laura Passalacqua, Jimena Outeiro y Dalia Walker a El País de Madrid. Concha, para ellas, pasó de ser una palabra que incomodaba a una que asocian con el deseo y el placer. Y lo mismo quieren que pase con las diferentes temáticas que tratan.

Cada episodio de entre una y dos horas es una charla espontánea entre tres amigas treintañeras que se embarcan en temas poco conversados como la masturbación femenina, el sexo entre amigos, la menstruación, la obsesión, los celos, por mencionar solo algunos. Lo hacen abiertamente, libres de prejuicios y tratando de derribar tabúes. En el camino se descubren a sí mismas tratando de desarmar las estructuras mentales, emocionales y sociales que fueron incorporando con los años sin darse cuenta. Se reconocen obsesivas, o "megacelosas", o ansiando una vida en pareja, o incapaces de seducir o consumidas por el trabajo. También se declaran adictas a películas románticas que saben que responden a las estructuras patriarcales de la época, y no por ello se inhabilitan a disfrutarlas. Entre una complicidad contagiosa, risas y sentido del humor, las tres amigas reflexionan, intentan desentrañar el porqué de sus comportamientos, las dudas, certezas e inseguridades. "Estamos en ese proceso de reconocernos y enfrentarnos a nuestros propios condicionamientos machistas. Nos vamos dando cuenta cuán feministas somos a medida que conversamos", señalan al diario español. Sacan sus propias conclusiones y luego, en casi todos los episodios, invitan a expertos en el tema a enriquecer el debate. "Cuando arrancamos, no teníamos del todo claros algunos conceptos, y los fuimos incorporando y asumiéndonos megafeministas en todo el proceso. Somos feministas 'amorosas', no confrontamos", asegura Jimena Outeiro, quien dice de todas formas "bancar" al feminismo combativo.

ConchaPodcast surgió en 2018 y al poco tiempo su cuenta de Instagram, clave para la interacción con el público entre episodios, fue censurada por repostear cuentas de porno feminista. Pese a que nunca más volvieron a esa red social, el podcast entró en el top 5 de los más escuchados de Argentina.

En otro formato, la actriz Natalia Maldini también encontró su espacio para entretener y fomentar el debate desde una perspectiva feminista. A través de YouTube, creó la serie Natalia lo arruina todo, en la que analiza los estereotipos de género perpetuados en la televisión, el medio que, según dice, caló más fuerte a lo largo de su vida. "Me meto más con la tele porque creo que en los 90 y principio de los 2000 caló en mi forma de pensar, de vincularme y relacionarme con el mundo. Mi generación vio mucha tele en su infancia en general. Había una cuestión de almorzar con la novela. En mi época infantil la tele estaba muy presente", admite.

También buscó incomodar con el nombre de la serie. "Nace de esta cuestión de que una parte de la sociedad dice que el feminismo arruina todo. Esa idea de que ahora no se puede hacer humor con nada. Es un guiño a mis compañeras feministas", señaló en entrevista con el diario digital Pulso Noticias. En videos de entre 10 y 20 minutos, Maldini en realidad no arruina, más bien pone en contexto, señala los puntos a favor y en contra de diferentes películas o series según la época en que fueron realizadas, y visibiliza todo aquello que ningún cineasta de hoy se atrevería a llevar a una pantalla, como los estereotipos de belleza, la gordofobia y la sexualización de las mujeres, entre otras cosas. Es especialmente crítica con las telenovelas argentinas, y enaltece series como Mad Men, la "más perfecta" de todas las series, pese a que su trama se enmarca en un mundo extremadamente machista.

Con humor. Moderna de Pueblo y Flavita Banana son dos ilustradoras españolas que lograron unir feminismo y humor. A la primera, llevada adelante por Raquel Córcoles, la siguen casi dos millones de personas en Instagram, mientras que a la segunda la siguen casi 650.000. "Yo te maldigo con la belleza, así nadie te tomará en serio", dice en una de las viñetas un hada/bruja mientras apunta hacia una cuna con su varita mágica. "A mi casa no, que de ahí no puedo huir", dice una mujer a un hombre en otro de los dibujos. El estilo de Flavita Banana es simple: apenas unos trazos negros alcanzan para dar forma a sus viñetas. El protagonismo lo tiene el humor irónico que resulta de la combinación entre esas siluetas en blanco y negro y el diálogo entre las figuras. Suelen ser chistes ácidos, negros, que visibilizan un lugar aparentemente inferior de las mujeres en la sociedad.

Detrás de esas viñetas está Flavia Álvarez, una catalana de 34 años que busca plasmar la desigualdad de género mediante la ironía y el humor, y que sus seguidores empaticen con las situaciones que plantea en sus ilustraciones.

Moderna de Pueblo, en tanto, fue creada en 2010 por Córcoles. La artista empezó a ganar reconocimiento con sus primeras novelas gráficas, pero la verdadera explosión llegó de la mano de su cuenta de Instagram. En 2017 lanzó la novela gráfica Idiotizadas, con más de 100.000 ejemplares vendidos (que será convertida en película), y el año pasado redobló la apuesta con una nueva novela, Coñodramas. En entrevista con el diario El Mundo, Córcoles explica cómo surgió el personaje principal de sus ilustraciones: "Es un cómic que empezó interesándose por la modernidad, las inquietudes culturales, modas, tendencias, y, al final, también por la ideología, la inclusividad, la diversidad y en cómo debería ser la sociedad del futuro. Me gusta que sea un personaje que viene del pueblo y se cuestiona cómo ha sido educada y hacia dónde le gustaría evolucionar". A través de personajes como Moderna, Gordis, Zorry y Pescada, la artista gráfica cuenta historias a partir de temas serios como el ascenso laboral de las mujeres, la sexualidad, maternidad, relaciones de pareja y menstruación. ¿El diferencial? El humor. El riesgo es ridiculizar a los hombres y que terminen sintiéndose atacados. Córcoles explica que a veces es inevitable. "¡Es que se han reído tanto de nosotras! La rubia tonta, la mujer amargada, la esposa gritona, la suegra. Ahora nos tienen que dar el derecho de reírnos de ellos. Y si no nos lo dan, nos lo tomamos nosotras", dispara la ilustradora.