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Cultura
Lo último de Bruce Springsteen

Con su nuevo disco con la legendaria E Street Band, El Jefe vuelve a sus raíces

En Letter To You, el hombre de New Jersey regresa con su mejor apoyo: "la mayor banda de bar del mundo"

12.12.2020 06:00

Lectura: 8'

2020-12-12T06:00:00
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Por Leonel García

El 7 de julio de 2013 Bruce Springsteen, junto con la E Street Band, ofrecía un recital en el Red Bull Arena, de Leipzig, Alemania. Como suele ser costumbre en él, The Boss (como lo llaman) atendía los requerimientos del público a la hora de incluir una canción fuera de repertorio, o incluso sorprender él con alguna pieza perdida del archivo. De hecho, en ese mismo concierto, parte de la gira por el disco Wrecking Ball, había arrancado con Roulette y Lucky Town, que no habían sido tocadas en vivo desde 2009 y 2005, respectivamente. Más aún, ya había complacido a los asistentes con Sherry Darling, una joya olvidada del disco The River, de 1980. Pero aún faltaba lo mejor.

El hombre nacido en New Jersey tomó un cartel con otro pedido del público: You Never Can Tell. La canción es muy conocida, pero no es suya; se trata de un clásico de Chuck Berry de 1964, que cobró renovada fama 30 años después al ser parte de la banda de sonido de Pulp Fiction (es la que bailan Vincent Vega y Mia Wallace, o John Travolta y Uma Thurman). En YouTube quedó registrado qué pasó: lejos de amilanarse, el Jefe recogió el guante, buscó el tono junto con el guitarrista Steven Van Zandt, se cambió la Fender Telecaster por otra mejor afinada, la tarareó para que sus músicos de vientos agarraran la onda -algo especialmente festejado por los asistentes- y se despachó con una versión impresionante e improvisada, donde se lucieron su pianista Roy Bittan, su trombonista Clark Gayton, su saxofonista Jake Clemons y sus trompetistas Curt Ramm y Barry Danielian. Todo esto en vivo, para regocijo de la audiencia, como si estuvieran tocando en la intimidad de un bar de Nebraska con sus parroquianos pidiéndoles canciones, y no en un estadio alemán ante 45.000 personas.

Es que esa es la mejor definición que Springsteen le dio a la E Street Band, el que, con intermitencias, ha sido su grupo de acompañamiento desde 1972 hasta hoy: "La mayor banda de bar del mundo". Dúctiles y prestos en exceso, técnicos y virtuosos en lo necesario. Algunos de ellos, como el ya nombrado Bittan y el bajista Garry Tallent, han estado ahí desde entonces. El histórico saxofonista Clarence Clemons, algo así como el número dos del combo, falleció en 2011 de un ataque cerebrovascular (lo sustituyó su sobrino Jake); ya había partido en 2008 el tecladista Danny Federici, otro que había estado desde el arranque. Van Zandt (también actor) ha aportado lo suyo desde 1975 a 1985 y de 1995 a hoy. Patti Scialfa, guitarrista, tecladista, percusionista y corista, se unió al grupo en 1984 y no se fue más. Como una buena banda de bar que se precie de tal son amigos y aun familia. En el caso de Scialfa es literal: desde 1991 es la esposa de Bruce Springsteen, con quien tuvo tres hijos.

Más allá de que esa actuación se haya viralizado en las redes, no era la primera vez que Springsteen y la E tomaban esa actitud tan de banda residente de un boliche con un clásico del rock. El mes anterior, durante los recitales del 3 y el 29 de junio de 2013, en el estadio San Siro de Milán y el Stade de France de Saint Denis, respectivamente, habían hecho lo mismo ante sendos pedidos de los fans. En esos casos se trató de temas de Little Richard, Lucille en Francia, y Long Tall Sally en Italia. Como si fueran unas rockolas humanas, como unos Aquí está su disco de carne y hueso.

Eso es oficio de tocar en vivo y Springsteen -que en setiembre cumplió 71 años, de los cuales ha pasado 56 sobre los escenarios- y la E Street Band adoran salir a la carretera, cosa que no han podido hacer en este 2020 pandémico. Y es una verdadera pena, porque el disco Letter To You, que salió al mercado el 23 de octubre, es con justicia considerado como una vuelta a los mejores momentos de esta aparcería, comparables con Born To Run (1975), el ya mencionado The River o el Born In The USA (1984), su álbum más exitoso.

Este último trabajo fue grabado prácticamente en vivo, en solo cuatro días de noviembre de 2019, en el estudio que el Jefe tiene montado en su hacienda de Colts Neck, en New Jersey. En un artículo publicado en la edición argentina de la revista Rolling Stone en octubre pasado, Van Zandt dice que inicialmente tenían reservados cinco días para las sesiones de grabación, pero que el último les sobró y básicamente lo usaron para escuchar lo que habían hecho, a una velocidad y un ritmo inéditos en estos tiempos. A cada canción le dedicaron tres horas. Básicamente, Bruce les daba el tono, les decía más o menos cómo venía la mano y el resto era improvisación. Los agregados posteriores fueron mínimos.

Grabar un disco de 12 canciones (casi 56 minutos de música) durante solo cuatro días en 2019 les recordó a la proeza de The Beatles, que terminaron los 14 temas de su álbum debut Please Please Me en nueve horas y 45 minutos de un solo día, el 11 de febrero de 1963. En ese entonces, lo que hicieron los británicos fue básicamente reproducir lo mismo que hacían en el Cavern Club de Liverpool, al cual habían llegado tras dos años de tocar noche tras noche en clubes de todo pelo y color en la prostibularia Hamburgo, de Alemania. Los primeros Beatles eran, en definitiva, una banda de bar; como la E Street Band.

Mantenerse fieles. Belmar es un pequeño municipio costero del estado de New Jersey, algo así como un balneario, de unos cinco mil habitantes. En la calle E vivía la madre de David Sancious, integrante del grupo que ensayaba en ese garage. Como no podían seguir en el anonimato y tampoco tenían muchas ganas de romperse la cabeza pensando, Sancious, Clemons, Tallent, Federici y el baterista Vini López decidieron bautizarse como la E Street Band (La Banda de la Calle E). Tenían un cierto nombre a nivel local, tanto como un tal Bruce Springsteen, que tocaba en grupos (de bares, faltaba más) como The Castiles, Earth o Steel Mill. Decidieron juntar fuerzas y el resultado fue el álbum debut Greetings From Asbury Park, N.J. (1973). El público lo ignoró, pero a la crítica le gustó. La banda cambió de integrantes e incluso hubo años en que los caminos de Bruce y la E corrieron separados, pero solo juntos sacaban lo mejor del otro.

Letter To You está, ya lo anuncia desde el título, plagado de autorreferencias. Springsteen aporta guiños a su propia vida (Ghosts, Last Man Standing, Janey Needs A Shooter), desde la perspectiva de un hombre ya en el otoño de su existencia; y la banda hace que el solista recupere el sonido rockero, urbano, proletario, cómplice, festivo y melancólico (sí, todo eso junto es posible) que lo hiciera famoso en todo el mundo. No es una garantía: High Hopes, la última cooperación entre ambos (de 2014), está muy lejos de estar entre lo mejor de su discografía. Pero en esta ocasión alcanza para hablar de un resurgimiento. Hay algunas canciones "nuevas" que el propio Bruce rescató desde los ya lejanos setenta (Song For Orphans, If I Was The Priest y la ya nombrada Janey...), cuando pese a que la fama y la fortuna estaban todavía lejos, el crítico Jon Landau lo definía como "el futuro del rocanrol".

¿Y es bueno que un disco de Bruce Springsteen con la E Street Band de 2020 suene como un disco de ellos mismo de los setenta y los ochenta? Sí, de la misma forma que uno espera hard rock y boggie ruidoso y gozoso de AC/DC y no reggae, o heavy metal clásico en Judas Priest y nada industrial o trash. Cuando Queen dejó de competir en la misma liga que Led Zeppelin y se puso pop y bailable (Hot Space, 1982) nadie entendió mucho (ni ellos, quizá). En algunos casos, mantenerse fieles a una esencia es la mejor manera de ser actuales.

En la citada nota de la revista Rolling Stone, Springsteen tanto lamenta que la pandemia le haya impedido salir de gira como admite que Letter To You se alimenta de sus propias pérdidas, sus fantasmas y afectos que quedaron en el camino, así sea un viejo compañero de la época de The Castiles, George Theiss, como sus compadres de la E, Clemons y Federici. One Minute You're Here es el nombre del tema de arranque, aunque el tono del trabajo no sea nada lúgubre. Escucho el sonido de tu guitarra/ viniendo desde el lejano místico./ Piedra y grava en tu voz,/ vení en mis sueños y me regocijo, canta en Ghosts (Fantasmas), tanto una declaración de principios como una invitación y una sinécdoque de este, su vigésimo disco, con chapa de clásico.