Personajes
El retiro de un provocador

Con 67 años, Jean Paul Gaultier se despide de las pasarelas y marca el fin de una era

Un repaso de su carrera y de sus diseños más icónicos, desde la pollera masculina hasta el bustier cónico que inmortalizó Madonna

02.02.2020

Lectura: 10'

2020-02-02T07:30:00
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Por Alejandra Pintos

Jean Paul Gaultier hizo todo antes de tiempo. Empezó a trabajar con Pierre Cardin el día que cumplía 18 años, después de que sus bocetos enamoraran al director creativo de la marca. Para los 24 ya había trabajado en Jacques Esterel y Jean Patou, y decidió abrir su propia marca, Jean Paul Gaultier. No había estudiado moda ni sastrería y no tenía demasiada experiencia, pero su visión pesaba más que la razón. "Tuve la suerte de ser libre", aseguró.

Siguiendo los pasos de su primer mentor, desde el comienzo sus colecciones se caracterizaron por su espíritu vanguardista y moderno. Sin embargo, con la aparición del punk, la estética de Gaultier comenzó a inclinarse hacia lo disruptivo. Así, se permitió experimentar con el corset, una prenda tabú. También con los roles de género, vistiendo a los hombres con polleras y a las mujeres con trajes masculinos. Y, cuando nadie hablaba de inclusión, se animó a incluir modelos negras y de talla grande, incluso cuando todos le aconsejaban que no lo hiciera.

Esa actitud audaz le valió el título de enfant terrible de la moda, aunque según dijo Gaultier en una entrevista con la revista i-D Magazine en 2018, ahora está "viejo y no tan terrible". Y, tal vez, justamente por eso, decidió retirarse. semanas atrás anunció que su desfile en la Semana de Alta Costura sería el último de su marca con él como director creativo, después de 50 años de carrera. El show fue un gran repaso de sus icónicos diseños, confirmando que se retiraba uno de los últimos grandes diseñadores.

Infancia y sensibilidad femenina

Su abuela Marie fue su primera musa. De niño, le encantaba pasar las tardes y los fines de semana en la casa de ella, que era una suerte de curandera. Marie recibía a vecinas en busca de consejos, masajes y hasta lectura de las manos, mientras que el joven Jean Paul las observaba y escuchaba sus conversaciones, sumergiéndose en la intimidad de los problemas cotidianos de aquellas mujeres. Ese contacto con la sensibilidad femenina se haría visible más adelante en sus creaciones.

También le encantaba el cabaret y estaba obsesionado con un programa de televisión inspirado en el famoso Folies Bergère, que solo su abuela le dejaba ver. Cuando cursaba la secundaria se metió en problemas con el director por dibujar a las bailarinas del cabaret en clase, aunque justamente eso lo volvió popular entre sus compañeros. "Vi a esas mujeres bajando las escaleras, con plumas, medias de red, brillos y cosas así, glamorosas, y quedé impresionado", contó. La ropa interior, el tabú y lo prohibido también serían temas que lo marcarían como diseñador.

Jean Paul Gaultier, el provocador

El diseñador francés no solo generaba controversia a través de sus diseños, sino que también lo hacía con los modelos que elegía para sus desfiles. "Sentí que me podía expresar a través de la ropa. Vi que había injusticia y un desbalance en cuanto a los sexos. Noté que estaba rodeado de mujeres fuertes e inteligentes, y quise mostrar eso", explicó a i-D Magazine. Por ese motivo, Gaultier eligió para sus pasarelas personalidades a las que admiraba, como la actriz española Rossy de Palma, Madonna o la cantante estadounidense Beth Ditto, con cuerpos que divergen de lo que se espera de una modelo de alta costura. Para su último desfile hizo un casting abierto con el objetivo de encontrar personas "imperfectamente bellas".

Cuando trabajaba para Jean Patou, en la década del 70, propuso usar una modelo afro, pero obtuvo una respuesta negativa porque era "demasiado arriesgado" desde el punto de vista comercial. Al diseñador le resultó escandalosa la respuesta y determinó que cambiaría eso cuando tuviera su propia marca. De esta manera, desde su primer desfile siempre priorizó tener un casting diverso, siendo de los primeros en trabajar con la supermodelo Naomi Campbell.

Gaultier también provocó debajo de las pasarelas, como conductor del show de televisión de los 90 Eurotrash, un magazine que co-conducía con Antoine de Caunes. El programa, con un humor muy inglés, presentaba temas diversos, desde un reportaje de la sexualidad en Japón hasta sketchs cómicos imitando a los reyes de Inglaterra. En cada programa el diseñador lucía, indefectiblemente, un buzo a rayas con una pollera de tartán.
También, dentro del mundo audiovisual, realizó el vestuario de películas como El quinto elemento, de Luc Besson y La piel que habito, de Pedro Almodóvar.

Naomi Campbell desfilando para Gaultier en 1997. Foto: AFP.

La carrera de Jean Paul Gaultier a través de sus diseños más icónicos

El corset

Al igual que su contemporánea Vivienne Westwood, Jean Paul Gaultier se apropió de una prenda vinculada a la opresión femenina y transformó su significado usándolo como una forma de empoderamiento sobre finales de la década de los 80. Los corsets de Jean Paul Gaultier pasaron a ser, para las mujeres, un elemento de liberación sexual. Y, si bien en retrospectiva, es considerado un mojón en la historia de la moda, para la prensa de la época era considerado "inusable e invendible". Sin embargo, un puñado de periodistas, sobre todo de las revistas Elle y Marie Claire, reconocieron su valor e impulsaron su carrera.

Madonna en su Blonde Ambition Tour. 

El soutien cónico

El primer soutien cónico que hizo Jean Paul Gaultier fue para su oso de peluche, Nana, cuando era un niño. Usando papel de diario hizo dos pequeños conos y los colocó a la altura del pecho, creando así el precedente de uno de sus diseños más reconocidos, que llegó a las pasarelas en 1987. Pero este bustier no se haría mundialmente famoso hasta 1990, cuando el diseñador francés fue contactado por Madonna para crear el vestuario de su Blond Ambition Tour. Estas prendas hiperfemeninas eran combinadas con piezas tradicionalmente masculinas como pantalones de tiro alto y blazers, resultando en un estilo desafiante y fresco.

El bustier cónico llevado al extremo en un vestido de la colección pret-a-porter de 1984/1985.

El estilo marinero

Desde principios del siglo XIX, los buzos a rayas blancas y azules eran el uniforme de los marineros franceses -rasos, nunca de los capitanes-. También fueron sinónimo de marginalidad, asociadas a los presidiarios. Pero, con la aparición de Coco Chanel el sweater breton se convirtió en sinónimo de chic. Gaultier también se apropió de esta estampa, convirtiéndola en una fija de sus colecciones. En el caso de este diseñador, las rayas son un statement de rechazo a la clase privilegiada y un homenaje a su juventud. El estilo marinero también inspiró el diseño de su emblemático perfume, Le Male, un torso azul a rayas.

La supermodelo Gigi Hadid llevó un top estilo marinero en el último desfile de Jean Paul Gaultier. Foto: EFE.

La pollera masculina

En 1985, Gaultier presentó una colección titulada Et Dieu Créa l'Homme (Y Dios creó al hombre), en la que mostró sus primeros modelos de polleras masculinas. Desde ese entonces, esta prenda ha tomado varias formas en sus diferentes colecciones, desde sarongs (una especie de pareo usado en Asia) hasta kilts al estilo escocés. Aunque en el contexto de la década de los años 80 esta pollera rompió con los estereotipos de género, a Gaultier le interesaban sus implicaciones históricas vinculadas a la virilidad. El diseñador francés buscaba reinterpretar qué prendas son para hombres y cuáles para mujeres. De hecho, él siempre se mostró abiertamente homosexual (su pareja, Francis Menuge, fue el que lo motivó a crear su propia marca) y las polleras eran una de las prendas favoritas que usaba en su vida cotidiana.

Fuertemente vinculado con el punk, el tertán se convirtió en una de las telas favoritas de Gaultier. Para el desfile de otoño de 1999 le dio una textura diferente con el uso de lentejuelas para crear una falda masculina.

La religión

Otra de las obsesiones de Jean Paul Gaultier son las vestimentas religiosas. Desafiando las normas de la corrección política, en 1993 debutó la colección Rabbi Chic, inspirada en los atuendos de un grupo de judíos jasídicos que vio en un viaje a Nueva York. Predominaban las prendas negras y marrones, de siluetas holgadas y elegancia minimalista. Sin embargo, lo que causó revuelo fueron los accesorios: sombreros de piel con inscripciones en hebreo y rulos, imitando el estilo de los judíos ortodoxos, lo que fue considerado sumamente irrespetuoso por parte de la crítica.

Pero la controversia no lo amedrentó y en 2007 hizo que las modelos desfilaran por la pasarela con aureolas doradas y lágrimas maquilladas en sus mejillas, imitando la imagen de la Virgen María. Para las estampas de la colección, Gaultier usó iconografía cristiana como cruces, rosas y el corazón atravesado por una espada.

La polémica colección Rabbi Chic.

Fiesta de despedida

Después de 50 años de trayectoria, Jean Paul Gaultier se despidió de las pasarelas con una colección de casi 180 atuendos que presentó en el Théâtre du Châtelet, frente a una audiencia de 2.500 personas. Entre los asistentes se encontraban la ex primera dama Carla Bruni, el diseñador de Louis Vuitton Nicolas Ghesquière (que empezó su carrera como asistente de Gaultier), Christian Lacroix y Dries Van Noten, que viajó especialmente desde Amberes, Bélgica, para el evento.

Boy George, que ya había desfilado para Gaultier en la década de los 90, abrió el espectáculo cantando Back to black, de Amy Winehouse, y lo cerró con Church of the Poison Mind, de la banda británica Culture Club. Desde arriba de la pasarela lo homenajearon varios amigos como las actrices Béatrice Dalle y Rossy De Palma, la bailarina de burlesque Dita Von Teese y las modelos Gigi y Bella Hadid.

"Abrí todos mis cajones, repasé todas mis colecciones viejas. Usé mis archivos como material. Adiós a lo nuevo; hola a lo viejo. Lo que hice en un principio sin recursos, lo hago hoy con mi propia herencia para darles vida a las nuevas creaciones", explicó en una carta de despedida. Así, en su última colección, repasó sus siluetas y estampas más emblemáticas, mezclando décadas y estilos con una naturalidad que solo él podría lograr.

El retiro de Gaultier como director creativo, sin embargo, no significa el fin de la marca -incluso se rumorea que Simón Porte Jacquemus asumirá su puesto. Aunque sin duda será el fin de una era. La era de las grandes fuerzas creativas como Yves Saint Laurent o Cristobal Balenciaga, que daban rienda suelta a la imaginación y desafiaban las convenciones un vestido a la vez.

Rossy de Palma, que colaboró varias veces con el diseñador desfilando y haciendo comerciales para sus fragancias, fue una de las invitadas a la despedida. Foto: EFE.