Cultura
El arte como escape

Cómo es el primer museo virtual inspirado en el Covid-19

El Covid Art Museum reúne obras de unos 1.000 artistas de todo el mundo, entre ellos Banksy, Tanaksa Tatsuya y Ellen Sheidlin

01.05.2020 10:17

Lectura: 10'

2020-05-01T10:17:00
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Por Florencia Pujadas

Somos el arte que producimos. Cuando un artista piensa en cómo trazar una figura sobre un lienzo, qué quiere decir con un mensaje y le da rienda suelta a su imaginación, se activa un mecanismo que conecta las emociones con los recuerdos y las influencias culturales. El resultado puede ser entendido como un retrato de su época, pero tiene un significado aun más grande. Los filósofos Nietzsche y Heidegger creían que el artista realizaba un acto genuino y esencial para entender cómo somos los humanos. Una tesis similar defendía el psiquiatra y filósofo Viktor Frankl cuando decía que el impulso creativo permite encontrarle un sentido a la vida. Y en las últimas semanas, estas hipótesis cobraron sentido. En medio de la cuarentena -voluntaria en algunos países, obligatoria en otros- hubo un enorme incremento en la producción desde los hogares. El británico Banksy sorprendió al intervenir su baño; el japonés Tanaksa Tatsuya impactó con un calendario en miniatura; y la rusa Ellen Sheidlin reflejó la incertidumbre mundial en fotografías sobre el encierro. La pandemia despertó una nueva corriente y sus obras se agrupan en la colección del Covid Art Museum, el primer museo virtual inspirado en el coronavirus.

La musa ahora es un virus. La idea de abrir un museo digital dedicado a la pandemia de Covid-19 surgió en los primeros días de cuarentena en España. Sus creadores, Emma Calvo, Irene Llorca y José Guerrero, se conocieron mientras estudiaban en la escuela de creatividad Brother y trabajan juntos en una agencia de publicidad en Barcelona. Los tres tienen perfiles diferentes, pero son apasionados por el arte. Y en cuanto la emergencia sanitaria sacudió el ritmo mundial, se dieron cuenta de que los internautas convirtieron a las redes sociales en una nueva galería de arte. "Vimos que muchos de nuestros conocidos usaban el arte para evadirse durante el confinamiento. Luego advertimos que no eran solo ellos, sino que con la cuarentena la producción se disparó y era necesario dejar un registro", cuentan a galería.

Al analizar el nuevo escenario, los publicistas notaron que las obras compartían un lenguaje en común. No importaba si se trataban de memes, intervenciones o videos. Tampoco quién lo hacía ni en qué parte: todas reflejaban el miedo, el encierro, el exceso de información y las medidas de higiene promovidas por los gobiernos. Las semejanzas entre los artistas eran evidentes y sirvieron como cimientos para el Arte Covid, una corriente que invadió Instagram y que tiene su hogar en el Covid Art Museum. 

El museo tiene su sede en Instagram y está compuesto por una estructura atípica. Las obras no están divididas en exposiciones ni se encuentran en distintas salas. El arte convive en un muro -o feed, como le dicen los internautas- de un perfil que cuenta con casi 60.000 seguidores. En las paredes virtuales cuelgan ilustraciones, fotografías, pinturas y videos de unos 1.000 artistas, que mezclan técnicas modernas con contemporáneas.
El ready-made aparece en recreaciones irónicas de clásicos del arte, como una pintura de la Gioconda intervenida con un tapabocas, y la abstracción en obras que cuestionan. Incluso se muestra la nueva (y absurda) obsesión con el papel higiénico, que en las primeras semanas de cuarentena se agotó en supermercados de todo el mundo.

También hay piezas hechas íntegramente con jabón de manos, desinfectantes y retratos de la vida entre cuatro paredes. Así, el museo recoge los símbolos de una nueva era. "Hay obras que son un testimonio sobre el momento actual y describen lo que ocurre alrededor, es decir, la realidad social o personal del autor. También refleja su estado de ánimo o los sentimientos que le despierta el Covid-19", cuentan los responsables del museo.

Desde que abrieron su cuenta, el 19 de marzo, los publicistas estiman que hacen la curaduría de unas 500 piezas de artistas de 50 países por día. La cifra es altísima y esperan que siga creciendo por la convocatoria que lanzaron a través de la plataforma iberoamericana Arte Informado, un portal especializado en arte contemporáneo. En estos tiempos, las galerías virtuales funcionan y son un instrumento que permite dar visibilidad a quienes perdieron su espacio. O eso muestra la respuesta que tuvo la cuenta.

Además de aumentar de a miles de seguidores por día, el perfil del museo se convirtió en una red de contención donde se comparten experiencias para sobrellevar la crisis. Hay quienes envían obras con mensajes de consuelo, solidaridad y esperanza, y quienes tienen un enfoque pesimista. La intención de los artistas varía entre los que revisan irónicamente la realidad, critican las respuestas políticas o buscan distraer a los internautas. "Es un espacio que incluso sirve para desarrollar reflexiones que serían más complicadas de plasmar con palabras", aseguran.
Estos amantes del arte se unieron para que en el futuro no solo se recuerden los efectos sanitarios y económicos de la crisis. Esperan que no se olvide cómo lo vivió la población y qué consecuencias tuvo en la salud mental. Tal y como decía Nietzsche: "Tenemos arte para no morir de la verdad".

Un ojo extraño y crítico


Desde que apareció en las redes sociales, hace cuatro años, Ellen Sheindlin sorprendió por las extrañas composiciones de sus fotografías. La artista rusa tiene un talento innato para mezclar situaciones reales con atuendos, expresiones e ilustraciones propias de un mundo mágico. Entre sus composiciones más bizarras aparecen cuernos de unicornios en la frente con sangre de una persona y una fotografía en primer plano de un extraño ojo negro. Todos sus trabajos esconden un fuerte sentido crítico. Este mes, y para Covid Art Museum, la rusa compuso una fotografía centrada en una mujer que está tapada con un mameluco rosado mientras hace las compras en un supermercado. Allí todo está envasado: las frutas, las verduras y hasta la mujer está protegida con una enorme bolsa transparente.


Cuando solo se puede pintar el baño


Un museo virtual no podría estar completo sin las obras de Banksy, el artista callejero por excelencia que trasladó su impulso creativo a su casa. En una publicación recogida por Covid Art Museum, el británico mostró su talento con la pared de su baño como lienzo. Y la obra causó sensación por dos motivos: el registro del baño hizo que sus seguidores intentaran descubrir su identidad (nadie sabe quién es Bansky) y los graciosos comentarios de la publicación. "A mi esposa no le gusta cuando trabajo en casa", escribió el artista debajo de la fotografía.

Lavarse las manos con glitter



La ironía es el recurso por excelencia de Sara Shakeel, una artista pakistaní que se consagró como la reina del glitter. Desde su primer trabajo, Glitter stretch marks, Shakeel utilizó el brillo dorado y los cristales para decorar imágenes de estrías y dar un mensaje positivo sobre el empoderamiento del cuerpo. También buscó redefinir el concepto de imperfecciones al trabajar en una campaña de concientización de la marca deportiva Reebok vinculada a la imagen, y se transformó en una activista en las redes sociales.
Ahora la artista creó una colección inspirada en el lavado de manos como respuesta al brote de coronavirus. En las imágenes, el agua está teñida por cristales y purpurina en una combinación amigable e infantil. "Estoy contenta de ver que una simple obra de arte pueda tener un impacto tan positivo en las personas, especialmente en estos tiempos difícil. Es por eso que me dedico al arte", comentó al medio alemán HLN.


Esas pequeñas molestias


Marius Sperlich estudió Comunicación y Diseño en Hamburgo, pero se hizo conocida en Berlín por las obras de su estudio de fotografía. A la artista de 30 años le gusta inspirarse en partes del cuerpo y utilizar personajes en miniatura. También juega con contrastes, fotografía bocas carnosas que parecen traspasar la pantalla y desdibuja los límites de la privacidad y la sensualidad al mostrar partes íntimas.
Encerrada por el avance de la pandemia, hizo una colección inspirada en el excesivo cuidado de la higiene. Retrató una delicada mano femenina con las uñas pintadas de rojos. Sus dedos están cubiertos por jabón y están siendo analizados por trabajadores con mamelucos azules en miniatura. "¡Por favor, todos, manténganse seguros y saludables para que todos los demás también puedan mantenerse saludables!", escribió Sperlich.

¿Qué ocurre con el papel higiénico?


Las fotografías de Elizaveta Litovska, que están marcadas por la intriga y las influencias cinematográficas, tienen salidas tan particulares como inesperadas. Desde Ucrania, la artista decidió retratar la cuarentena con un protagonista que llegó hasta los noticieros: el papel higiénico. "Es hora de descubrir en qué gastarás tu último rollo o a qué dedicarás tus últimos momentos", escribió la artista en la publicación que recuperó el museo. La ironía tiene sentido: el papel higiénico se convirtió en motivo de disputa entre consumidores y fue uno de los primeros productos en agotarse en supermercados del mundo.

Una crisis en miniatura


El artista japonés Tanaka Tatsuya es especialista en los detalles. El fotógrafo y escritor de 39 años se convirtió en una eminencia por los trabajos en miniatura que reúne en su popular página Miniature Calendar. Tras un paso por el mundo publicitario, el japonés se volvió un experto en jugar con las perspectivas y en resignificar los objetos. Desde su estudio en el centro de Tokio, creó un género con una peculiar visión del mundo y mostró una imaginación libre de estereotipos. Esta forma de ver la vida le hizo retratar el mundo azotado por la pandemia con la imagen de un tapabocas gigante, que supera el tamaño de las personas y se coloca en el centro de la escena.


Una pérdida de inocencia y libertad


Desde que empezó como fotógrafa en trabajos editoriales, en 1999, Paola De Grenet considera a la cámara como un medio para mostrar sus fantasías. La española entiende que la composición de las tomas, la forma en que utiliza la lente y la intención que deposita en los disparos es una forma de reflejar su curiosidad con el mundo. Tanto en Londres como en Barcelona, donde aún reside, ha dirigido proyectos con comunidades albinas, mujeres transexuales y se dedica a retratar la identidad y los prejuicios. Ahora se inspiró en la pandemia para mostrar una nueva cotidianidad donde se entrelaza la inocencia de una niña con los cuidados higiénicos y mucho, mucho papel higiénico.


El mundo es un dormitorio


El fotógrafo Zamurovic pasa sus días trabajando para grandes eventos, inmortaliza los recuerdos de noches de casamientos y documenta cumpleaños en Serbia. El aislamiento social, sin embargo, le permitió mostrar los proyectos que realmente le apasionan. Es fanático de la fotografía de arte -como él mismo la llama- y le gusta explorar cómo se puede transformar una situación ordinaria en una composición digna de una exposición. Ahora sorprende a los seguidores del Covid Art Museum con la fotografía de un dormitorio en miniatura. Todo pasa ahí adentro. Y la escena se reproduce en regiones de todo el mundo.