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Gastronomía | Reseña

Circuito gastronómico en José Ignacio; y cómo es comer en La Susana

El restaurante de playa La Susana, en La Juanita, apuesta a instalarse en la agenda gastronómica de los uruguayos. Además, Francis Mallmann abrió Chiringuito en la playa Brava de José Ignacio, y el Club Social Ferona, montó un feria y una cocina de fuegos en su jardín en La Juanita

26.12.2020 07:00

Lectura: 8'

2020-12-26T07:00:00
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Por Marcela Baruch Mangino

La secuencia perfecta en un restaurante como La Susana es la siguiente. Llegar en un día soleado. Instalarse en una mesa sobre la arena con vista al mar. Pedir un trago o un vino y algunas entradas, como unos chipirones o un cebiche. Brindar, comer y caminar 10 metros al mar. Darse un chapuzón. Subir. Pedir una ensalada de burrata o un pulpo. Comer. Volver al mar. Salir. Agregar un arroz negro y la segunda botella de vino. Comer. Volver al mar. Repetir esta secuencia hasta la tarde o incluso la puesta de sol. Así está pensado este restaurante de playa, en una dinámica que no es tan común para los uruguayos: la de pasar el día picando en el parador, en el mar, resguardados a la sombra de las cañas.

"Hasta ahora solo 10% de nuestros clientes eran uruguayos", dice Marcelo Betancourt, chef ejecutivo de Vik Retreats, a Galería. Por eso, este verano sin turismo externo la apuesta es conquistar a los locales. Y por ello también ajustaron la carta y forman parte de la campaña de beneficios de tarjetas de crédito nacionales.
La Susana es como una casa semiabierta. Al ingreso hay una barra y un salón techado en forma de herradura. En las paredes se lucen varias piezas de arte, un distintivo en los emprendimientos de la familia Vik en Uruguay. En el centro de esa herradura un espacio abierto y detrás, la parrilla y la cocina, cerrando un cuadrado construido en madera. En la parte exterior, sobre la duna, mesas, sillas, otra parrilla, fuegos y una barra más.

Desde hace varios años la cocina es territorio de Santiago Inzaurralde, un chef que se destaca desde hace tiempo por su dedicación en el trabajo de los productos frescos locales. El mediodía en que la mesa de tres de Galería visitó La Susana el chef estaba emocionado con un lenguado que acababan de traerle. Con él preparó un cebiche, con el picante justo, con ají amarillo y cebolla de verdeo colorada. Hacía mucho calor, tanto que incluso hubiera puesto debajo un cuenco con agua y hielo, para mantener aquel plato helado la mayor cantidad de tiempo posible. Así hacen en muchos restaurantes limeños y resulta un recurso muy útil, pues el frío es una de las claves a la hora de comer cebiche.

Junto con la entrada, llegó a la mesa una botella de La Piu Belle Sauvignon Blanc, vino que elabora la familia Vik en su bodega de Millahue, en Chile. Sin embargo, de este emprendimiento -que también cuenta con un hotel spa- se destacan más los tintos y un rosado blend de Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Syrah del Valle de Cachapoal.

Para comenzar, también se probaron unos chipirones dorados en la parrilla y que se sirven con sésamo tostado, zucchini, cilantro, cebolla caramelizada, pickles de cebolla, crema de parmesano, catalanes y unos gajos de lima, cuyo jugo completa el sabor del plato. Parecen muchos ingredientes, pero combinados hacen de una preparación que sorprende en cada bocado, apenas ácido, apenas picante. Por último, llegó una mozzarella de bola fresca con menta, apio, ají, lima, cebollas de verdeo y alcauciles a la plancha.

De plato principal se eligió la vedette de la casa, un arroz crocante, salvaje, muy negro, tostado, que sirven dentro de un cuenco y que acompañan de langostinos, chorizo y huevo, y condimentan con pimentón. Este es un plato que, aunque de apariencia pequeño, se siente divertido y suculento en el paladar. Para finalizar, un pulpo con pimentón, clásico, bien presentado y preparado.

A la hora de los postres, se eligieron un mousse de banana y dulce de leche y una némesis de chocolate, dos buenos ejemplos de las posibilidades que tienen los amantes de los dulces de empalagarse en este restaurante.
El almuerzo duró varias horas, en un servicio distendido, relajado, previo al comienzo de la temporada. Así, sin prisas, es la mejor manera de tomarse el tiempo para disfrutar en la playa mansa de José Ignacio.

Ruta 10 Km 182,5. Teléfono: 095 192 555. Jueves a lunes de 12.30 a 19 h. Precio promedio por persona: 2.000 pesos.

Consejos

  • Por protocolo, la cantidad de comensales permitidos se ha reducido y, como consecuencia, también hay menos mozos. Esta situación es una realidad en todos los restaurantes y requiere de un equipo que compense la ausencia con buena energía, y de un comensal distendido y comprensivo.
  • Las mesas cuentan con frascos de alcohol en gel elegantes.
  • No se llene con la panera, los pescados son uno de los fuertes de La Susana.
  • Marcelo Betancourt, chef ejecutivo de Vik Retreats, fue uno de los primeros cocineros del Este en apostar a los productos orgánicos, sus verduras son de las mejores de la zona.

 

Jugar de locales

Para quienes quieren hacer base en José Ignacio por unos días, este año el Hotel Bahía Vik se acerca a los uruguayos con promociones y precios asequibles. Por su parte, Francis Mallmann volvió a la playa con un chiringuito donde comer o pasar el día en la Playa Brava; y Ferona, el bar de los locales, los fines de semana monta una fiesta en su jardín, con pequeños platos, música en vivo, y venta de arte y prendas.

Bahía Vik

Ubicado sobre la Playa Mansa, en La Juanita, el balneario que antecede a José Ignacio viniendo de Montevideo, el complejo Bahía Vik consta de 10 habitaciones en su nave central y 15 bungalows con vistas al mar y al jardín.
A 10 metros del Atlántico, decorado con espíritu ecléctico y obras de artistas contemporáneos, el bungalow Corten, por ejemplo, tiene un living comedor amplio, una habitación con cama king, ventanales de piso a techo con vistas al mar y una pequeña terraza. En ella, unas cómodas sillas y mesita inspiran una tarde de lectura con un pocillo de café de cortesía o una copa de vino. La habitación está equipada, además, con un espacioso ropero con cajones, cómodo, como para desempacar por varios días, y un gran baño con bañera, masajeador y duchas. A su vez, la suite tiene la posibilidad de comunicarse con una habitación continua, que permite la estadía de una familia.

El hotel cuenta con cuatro piscinas exteriores, una sala de juegos equipada para los chicos con mesa de ping-pong y videojuegos, tienda de compras y varios espacios para descansar, leer y disfrutar.

Para acercarse al público local, en alta temporada el hotel ofrece tarifas que van de los 195 a los 339 dólares la noche, y que incluyen uso del hotel, de bicicletas, kayaks y acceso al centro de yoga y bienestar, Shack Yoga. Además, hay paquetes con recorridos por Bodega Oceánica José Ignacio y su almazara O'33, escapadas románticas y por la noche prenden una simpática fogata para disfrutar de una copa de vino.

Este es el único de los tres hoteles de Vik Retreats que se encuentra abierto esta temporada, pues Estancia Vik en camino Sainz Martínez y Playa Vik, dentro de José Ignacio, permanecen aún cerrados.

Chiringuito Francis Mallmann

Inspirado en las playas francesas del Biarritz de antaño, Francis Mallmann volvió al faro de José Ignacio con un chiringuito, un puesto de playa para almorzar o pasar el día. Sillas con sombra, carpas y la comodidad sobre la arena forman parte del sello de este nuevo espacio creado dentro del emprendimiento inmobiliario Costa Garzón, de Alejandro Bulgheroni.

Flores, el perfume del mar y un servicio distendido y atento también son parte del encanto de Mallmann.
En el menú hay tragos de playa y vinos de Bodega Garzón. De la cocina se lucen la hamburguesa de ojo de bife y panceta ahumada dentro de un pan de leche casero y un bowl de helado de crema con frutos rojos hecho en el momento.

Ruta 10 Km 185,5, José Ignacio. Reservas: chiringuito.meitre.com. Miércoles a lunes de 12 a 17 horas. Precio promedio por persona 2.500 pesos (entrada, principal, postre y aguas).

Ferona Social Club

El empresario gastronómico Fernando Gómez, la artista Guillermina Banfi y el chef Richard Guadalupe cambiaron el rumbo de su bar de copas Ferona para montar una cocina-parrilla en el jardín, feria de arte y ropa, y un pequeño quincho donde Vaipa, el bartender, sirve tragos. Después de las 17 horas, además, toca una banda en vivo.

El menú se inspiró en el bodegón, con pequeños platos elaborados con productos de la zona. Se destacan especialmente la panera de focaccia con huevo frito, la causa de mejillones y las empanadas de cordero braseado hechas con masa casera.

Albatros y Las Toninas, La Juanita. Sábado y domingo de 14 a 23 h. Precio promedio por persona: 600 pesos.

 

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