Estilo de vida
Proyectos para niños

Cinco padres que emprendieron a partir del nacimiento de sus hijos

A raíz del nacimiento de sus hijos —e inspirados en ellos— estos emprendedores crearon proyectos que se convirtieron en una forma de vida

13.08.2020

Lectura: 14'

2020-08-13T07:00:00
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Por Giovanna D'Uva

Ya sea como una forma de generar conciencia y cambio social, como un modo de potenciar el desarrollo de los más pequeños, para cubrir una necesidad que encontraron en el mercado o simplemente por amor a sus hijos, varios padres uruguayos crearon proyectos que, al igual que los niños de la casa, empezaron siendo pequeños y se convirtieron en grandes emprendimientos que les cambiaron la vida. 

 Para este Día del Niño, galería conversó con cinco familias que dedican su tiempo a compartir desde consejos de crianza y decoración hasta juguetes y muebles, para que los niños -propios y ajenos- disfruten de su infancia de la mejor manera posible. Y, además, apuestan a transmitir sus ganas y una filosofía de vida.

Mamón. Para jugar sin reglas

Acompañar el crecimiento y desarrollo de su hija Julia (4) fue lo que motivó a Clarisse Pereira (39) y a Juan Ignacio Sánchez (35) a crear Mamón, un emprendimiento dedicado a construir elementos de juego libre fabricados con materiales naturales que involucran los sentidos y la creatividad. "Juli nació de 32 semanas, prematura. Mientras estuvo en CTI tuvo unas complicaciones que le generaron una hemiparesia. Antes de ser diagnosticada, notamos en ella dificultades motrices y una lentitud en los procesos de desarrollo. Los especialistas nos recomendaban darle el tiempo y a su vez estimularla, lo que era como contradictorio", recuerda Clarisse.

Para estimular a su hija sin intervenir en el proceso, Clarisse investigó hasta encontrar un modelo de pelota que podía servir. "Empecé a buscar las condiciones para que ella misma lograra sus objetivos y encontré una pelotita en Pinterest que decía pelota Montessori. La cosí, se la di y ella la empezó a agarrar con las dos manos. Con esta pelota empezó a hacer cosas sola, nadie la forzaba. Yo me entusiasmé y compartí el dato en un grupo de padres de Facebook... y los padres me pedían que hiciera la pelota. Y así empezamos a hacer las pelotitas".

Cuando Julia fue finalmente diagnosticada, a los 10 meses, les explicaron a sus padres que tendría dificultades de lenguaje, concentración, memoria y aprendizaje. A partir de allí comenzaron a estudiar diversas pedagogías, como Montessori, Waldorf y Pikler, para crear un ambiente ideal para que su hija pudiera desarrollarse de forma autónoma, además de buscar objetos que le permitieran trabajar sobre sus dificultades. Así fue que surgió Mamón, un emprendimiento de juegos libres que el niño utiliza como más lo desea o necesita.
Con cuatro años en el mercado, los padres de Julia y Gerónimo (14 meses) siguen disfrutando de su proyecto como el primer día. "Lo que más me gusta de esto es que los adultos no conocemos estos juguetes, entonces no sabemos cómo enseñarles a usarlos y los niños tienen más libertad", cuenta Clarisse.

Los juguetes de Mamón son objetos de líneas simples, diseñados con base en los estándares Montessori y elaborados con materiales naturales. "Buscamos que sean materiales reales que transmitan información. Por ejemplo, la madera tiene una temperatura, diferentes colores y las vetas, lo que hace cada pieza única. Pero queremos que las piezas también tengan control de error y que le den la autonomía al niño de ver por sí mismo si lo está haciendo bien o no. No necesita que alguien se lo esté diciendo".

Entre los juegos preferidos por los padres, Clarisse destaca la tabla curva, que favorece que los niños trabajen el equilibrio y ayuda a tener conciencia del cuerpo; el arcoíris, que es muy atractivo por la línea curva y la escala de colores; y la torre de aprendizaje, que les da autonomía a los niños en las tareas cotidianas, como lavarse las manos sin ayuda de un adulto.

Además de los juegos, en su página web Mamón tiene un espacio en el que comparte la filosofía Montessori aplicada al hogar. "Veía, por ejemplo, una foto de un niño usando el cubo Pikler, que es un objeto de libre movimiento, pero veía a la gente poniéndolo adentro. Montessori explica que no es solo preparar el ambiente, sino que además hay que preparar al adulto. Que exista un elemento de juego libre no es suficiente si no hay un adulto capacitado para no intervenir. Fue entonces cuando empecé a compartir información y armé un taller online denominado María, Mucho Gusto, que tiene la información general del método Montessori para que cada uno lo aplique en su caso".

Pipa, mi mundo chiquito. Muebles para disfrutar

Cuando en 2014 Manuela (9) cumplió tres años, Micaela Pita (42), su mamá, decidió regalarle un mueble especialmente diseñado y fabricado por ella. Fue entonces cuando esta arquitecta hizo su primer escritorio, con un portarrollo para papel y un baúl para que guardara los juguetes. Sin imaginarlo, ese sería el primero de muchos muebles que crearía.

Con el nacimiento de su segunda hija, Antonia (4), Micaela sintió que había cumplido una etapa trabajando para distintos estudios y que era el momento de hacer algo vinculado al diseño. "Lo que a mí más me gusta es diseñar y encontraba en los muebles algo más a la medida de lo que yo podía hacer, algo que estaba muy en las raíces familiares. Mi padre es carpintero amateur y toda la vida restauró y talló muebles. Ese amor por la madrea yo lo tenía incorporado".

Fue así que en 2017 y tras presentarse a Semilla Ande, de la Agencia Nacional de Desarrollo, surgió Pipa, un estudio de diseño de muebles que ofrece una amplia propuesta para equipamiento de espacios domésticos o empresariales.

Líneas simples y depuradas, colores cálidos y madera natural son las características que destacan de los muebles. "Busco que no sean recargados, sino que se cree un ambiente que permita liberar la creatividad de los niños. También que sean diseños que combinen con los espacios, porque a veces los muebles están en una sala de juegos o en el living de la casa", explica Micaela, que además es interiorista de espacios infantiles.

Observar a sus hijas y a los niños de la familia, ver qué cosas les resultan más prácticas y cuáles disfrutan más, esa es la inspiración de Micaela para crear su línea de muebles, que incluye pizarras, bancos, sillas, mesas, bibliotecas, cunas y camas. "Quería que los muebles como las cunas, que son inversiones importantes, fuesen muebles que pudieran ser usados más adelante, entonces trabajo con cunas de un 1,45 metros que a la hora de sacarles las barandas queda una camita baja, que sirve hasta los 6 años, pero que además las patas se le pueden sacar para aquellos que deseen usarla como una camita baja en una edad en donde el niño aún no camina". 

Para acompañar los muebles, Pipa ofrece almohadones y estampas y en un futuro incorporará una línea de textiles para el dormitorio. "Parte de lo que más comercializamos son camas y cunas y muchas veces son medidas especiales. Si bien se les puede poner sábanas de una plaza, lo que busco es ofrecer al cliente un juego de sábanas específicas para esa medida", cuenta.

Kilalao. Juegos para trabajar las dificultades

Como mamás y maestras de Educación Primaria con especialización en Dificultades de Aprendizaje, Psicopedagogía Clínica e Investigación, Natalia Acosta (36) y Cecilia Rodríguez (39) notaban que en el mercado uruguayo no había muchos juegos que les permitiera a los niños trabajar los contenidos que les ofrecían dificultad. "Faltaban juegos para trabajar esos contenidos que al niño le daban pereza y, a su vez, que a los padres les costaba sentarse con ellos para enseñarles. Ahí vimos la necesidad de buscar una alternativa", recuerda Natalia. "Porque el juego predispone a los niños a aprender igualmente aquello que les genera dificultad", agrega Cecilia.

Hasta ese momento, las opciones que había no se adaptaban al programa escolar y tampoco al lenguaje, porque muchas venían de España o Chile. Kilalao Juegos Pensados empezó a gestarse en 2017. La propuesta consiste en juegos enfocados en trabajar áreas como matemáticas y lenguaje, que contemplan todo el ciclo escolar a través de diferentes niveles de dificultad. "Buscamos un juego que abarcara todas las edades, que no solo sirviera para un momento determinado, sino que acompañara el proceso y que se adecuara a todos los niños, no solo a los que tienen dificultades", explica Natalia.

Lao es el personaje principal que acompaña a los niños en cada uno de los juegos de la marca. "Son juegos coloridos, con diferentes texturas y sonidos. Siempre buscamos la vuelta para que sean manipulables, cuidando que el concepto no se pierda y tampoco la calidez de lo hogareño", cuenta Cecilia. "En cada juego buscamos también que el niño sienta que avanza, que él mismo pueda verificar jugando si lo hizo correctamente o si tiene que cambiar algo, esto permite darle independencia", explica Natalia.

Además de los juegos orientados a lenguaje y matemáticas, Kilalao ofrece un kit artístico con elementos de papelería como cascola, silicona, pompones, plumas, botones y lentejuelas. "Todos los meses hay una yapa que va variando; en esta edición hay piezas de acrílico y madera. La idea es siempre que los niños creen libremente, pero también va un instructivo en el que se dan sugerencias de cosas que se pueden hacer", comenta Natalia. Esta incorporación surgió al ver que en la línea de juegos faltaba un elemento que permitiera trabajar la creatividad, otra área que niños y padres buscan y valoran.

Sofía del Campo. Consejos y decoración a un clic de distancia

Sofía del Campo (30) es, ante todo, la mamá de Emma (1 año y 8 meses) y Amelia (2 meses). Pero también es quien está detrás de la cuenta de Instagram que lleva su nombre (@sofidelcampo), en la que comparte estilismos de espacios infantiles, recomendaciones de productos y consejos basados en su experiencia con la maternidad.

Emprendedora nata, Sofía comenzó este proyecto hace dos años, con el nacimiento de su primera hija. "Fue sin darme cuenta. Cuando quedé embarazada de Emma descubrí el mundo de las cosas infantiles y al empezar a ver cómo iba a diseñar su cuarto me topé con un montón de cuentas internacionales en las que veía los productos y en el mismo lugar las tiendas a las que pertenecían", cuenta.

Fue así que empezó a realizar posteos de los productos infantiles que iba incorporando en el cuarto de Emma y a etiquetar a las marcas -tanto nacionales como internacionales-, para que quienes desearan comprar los productos pudieran con un solo clic acceder a la web. "Pensé en lo bueno que sería que las personas aquí en Uruguay tuviesen la misma posibilidad, de ver las fotos y los productos y a su vez saber dónde los adquirí", comenta.

Hoy, con más de 13.000 seguidores en su cuenta, se transformó en un nexo entre las marcas y emprendimientos uruguayos y los consumidores. "Yo apoyo a los emprendedores mostrando lo que consumo y armando una puesta en escena de los productos. La gente ve los productos en el entorno, ve qué cosas combinan o armonizan con otras. Y eso es lo que yo les ofrezco a las marcas, las posibilidades de mostrar su producto en un ambiente específico", explica Sofía, quien también menciona lo difícil que puede resultar llegar al público.

Para ella, el perfil bajo uruguayo también se nota a la hora de exponer los productos en las redes sociales y darles visibilidad a los emprendedores. "Es una herramienta gratuita, en la que todos podemos aportar. Somos un país un poco retraído en ese sentido, el mundo no es así, es más liberal y más de compartir. Hay mucha timidez de mostrar de dónde son las cosas y para mí estaría buenísimo que todos lo hicieran, porque no cuesta nada y ayuda mucho".

Entre las recomendaciones, Sofía hace especial énfasis en construir espacios que acompañen el crecimiento de los niños. "Me di cuenta de que los productos para niños son costosos, entonces cuando elegí la cuna, que era un diseño internacional y la mandé a hacer acá, pensé en darle la vuelta para que me sirviera a futuro, que no fuese solo cuna, sino que se convirtiera en una cama con una baranda y luego en una cama convencional. Mi filosofía es que los muebles crezcan con los niños".

Además de responder consultas sobre decoración, también comparte su experiencia como mamá. "Ahora que nació la beba hay muchas consultas de cómo fue el nacimiento, los miedos que tuve yo y demás. Cuando quedás embarazada por primera vez no tenés idea de nada, de lo que implica, de lo que necesitás... Creo que las mujeres también encuentran un poco de eso en esta cuenta y yo encantada de compartirlo porque es lo que a mí me rodea, y a mí me hubiese gustado que alguien me facilitara esa información", concluye.


Fundación Jazmín. Inclusión en el espacio público

"La fundación surge en 2015 como un proyecto de Jazmín. Desde el momento que nos convertimos en papás vimos en ella un espíritu de lucha, de sobreponerse y entendimos que ella está en este mundo porque tiene un proyecto, que no es solo una causa de estudio médico sino el de demostrarle al mundo su espíritu y trasmitirlo a familias que pasan por situaciones similares, mostrar que somos todos iguales y que tenemos que convivir juntos", dice Nadia Dib (42), que junto con Fabián Kopel (43) dirige la fundación que lleva el nombre de su primera hija, Jazmín, que desde su nacimiento vio comprometido su desarrollo físico e intelectual.

Desde hace cinco años la fundación trabaja con el objetivo de promover la inclusión de todos los niños en el espacio público y contribuir para crear un cambio en la sociedad. "Cuando empezamos con la idea Jazmín recién salía de una internación muy grande de tres meses. Estando de Buenos Aires, íbamos a jugar junto con su hermana Dominique a los espacios públicos, que estaban mucho más preparados que acá. Allí vimos cómo Jazmín se integraba con los otros niños en el espacio de juego y a partir de ahí dijimos: "Este tipo de espacios deberían ser replicados en Montevideo'", cuenta Fabián.

La primera plaza con un espacio de juegos inclusivos nació en el marco de uno de los proyectos que llevaba adelante el estudio Kopel-Sánchez -que Fabián dirige-: se llamó plaza Portugal y está ubicada en Monte Caseros entre Mariano Moreno y Juan Cabal. "Es uno de los primeros lugares donde se coloca un perímetro de cerco bajo y se establece un límite donde jugar, con un piso de goma y un espacio que es controlado al que no ingresan animales", dice Fabián.

A partir de esa primera intervención, la fundación desarrolló un diálogo con distintas entidades gubernamentales y logró instalar una vez más el tema de la discapacidad en la agenda. "Fue muy importante para nosotros como fundación para que los futuros estudiantes tengan los temas de inclusión y accesibilidad dentro de los paradigmas que tienen que tener al momento de desarrollar un proyecto", comenta Nadia.

Como padres de Jazmín (10), Dominique (7), Mateo (4), Pedro (2) y Juan (3 meses), Fabián y Nadia trabajan desde la fundación para generar un cambio en la sociedad, contribuir a mejorar las políticas públicas en materia de discapacidad y ayudar tanto a las personas con discapacidad a insertarse en el mundo laboral como a las empresas en su incorporación. También trabajan para contribuir a mejorar las plataformas educativas con el objeto de que sean inclusivas y permitan a los niños hacer uso de ellas.

Hoy, la fundación está trabajando en un proyecto a partir del Premio de Derechos Humanos de la Unión Europea, cuyo objetivo es colocar una hamaca inclusiva por departamento. "Queremos que haya un ejemplo de hamaca inclusiva en cada una de las plazas de Uruguay y acompañar esta iniciativa con una campaña de comunicación donde se busque saber las necesidades del entorno", explica Nadia. "Y así, con la hamaca como un símbolo, cambiar la matriz de juegos en el país".