Estilo de vida
Maternidad reflejada

Cinco madres cuentan qué aspectos de su personalidad y estilo comparten con sus hijos

Para celebrar el Día de la Madre, Ligia Almitrán, Rosario Terra, Victoria Ripa, Flavia Fernández y Agustina Morales cuentan qué tienen en común con sus hijos, o con sus madres

10.06.2020

Lectura: 12'

2020-06-10T23:42:00
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"Está igualita a vos", "ese gesto que hizo es bien tuyo" o "cada día te parecés más a tu madre" son algunas de las frases que más se escuchan durante la niñez y la adolescencia, y que se continúan por el resto de la vida. Es que hijas e hijos muchas veces se asemejan a sus madres no solo por el ADN en común, sino también por las inquietudes que se fomentan, los hobbies que se comparten o, simplemente, los hábitos adquiridos en el hogar. 

La palabra justa

Agustina Morales con Silvana Lestido

"Sabe perfectamente cómo aconsejarme y yo me baso mucho en ella, en cómo se maneja. Es mi inspiración en todo sentido", explica la vocalista de Dame 5 Agustina Morales sobre su mamá, Silvana Lestido. "Trabaja en Lancôme y siempre fue muy coqueta y yo eso de alguna forma lo mamé, me pasaba horas mirándola y aprendiendo, le copiaba todo", cuenta la joven, a quien le fascina todo los vinculado al maquillaje y el cuidado del pelo y la piel. "Las dos somos fan del make up natural. Tenemos estilos muy parecidos: clásicos, sencillos. Somos aliadas de los básicos y sabemos que menos es más". Silvana, por su lado, asegura que es herencia de familia. "Adquirimos de mi mamá la elegancia, la manera de relacionarse con los demás, su forma de moverse, su buen gusto, naturalidad y respeto por el otro", dice con cariño.

Ese interés por la estética es una de las pasiones que Agustina comparte con su madre. "Me veo muy reflejada en su estilo, tiene una parte clásica que me encanta, pero también un aire relajado que admiro. El estilo que no compartimos tanto es el que uso cuando tengo shows y me animo a looks más jugados", cuenta. La otra pasión, la vinculada con la música, no la heredó de su madre, pero ella la acepta y la impulsa. "Soy la única que se dedica a algo artístico de la familia. Si bien mis hermanos tuvieron algunas inclinaciones musicales y mi padre también, yo soy la única que optó por ese camino de forma profesional", asume la cantante.

"De Agustina admiro su pasión por lo que ama: la música y el canto. También su energía, sensibilidad, generosidad, frescura, voluntad, carácter para cambiar el mundo y el amor que le profesa a su abuela", asegura Silvana. "Hay mucha complicidad entre nosotras. Nos contamos cosas, hablamos de la vida y compartimos charlas que nos enriquecen a las dos siempre y nos ayudan a conocernos más".

Agustina, que es ordenada y metódica como su madre a la hora de trabajar, es la única mujer de tres hermanos y la menor, por lo que admite haber sido la niña mimada de la casa. Ambas reconocen que físicamente se parecen mucho, salvo en el color de los ojos, que Agustina heredó de su abuela materna, y en la estatura, ya que la cantante es más baja que su madre.

Mamá de mujeres

Rosario Terra con Delfina, Lara, Olivia y Uma

"¿Ma, me lo pongo así? ¿Así te gusta?", le dice una de sus cuatro hijas a Rosario Terra mientras las otras charlan contentas sobre el look elegido para la producción de galería. Hay cinco mujeres frente a la cámara: Uma de 8 años, Olivia de 10, Lara de 13, Delfina de 15 y su mamá Rosario. "Las chicas se prestan la ropa y a veces se pelean", cuenta Rosario mientras sus hijas se siguen aprontando para la foto. La madre comparte ropa y zapatos con sus hijas, principalmente con las dos más grandes que calzan lo mismo que ella. "Hay un par de cosas que sé que son las compartidas, y está bueno porque a veces cuando te comprás algo necesitás algún pretexto y el mío es pensar que las chicas lo van a usar también. De esa forma amortizo el gasto", cuenta.

Rosario reconoce en ellas cosas suyas y cosas del padre, pero tiene bien claro en qué aspectos de la personalidad de sus hijas se ve reflejada. "Con Uma, mi mimosa, somos redistintas y nos llevamos muy bien por eso. Es muy desfachatada, disfruta de la vida, no tiene ninguna exigencia pero a su vez tiene una personalidad divina, se lleva el mundo por delante y tiene una gran imaginación, lo que le permite jugar sola y no buscar la aprobación de los demás", explica.

A Olivia la ve parecida a ella en que a ambas les gusta mantener el orden. "Ella es bastante Susanita y le gusta estar siempre arreglada. Lara es parecida a mí en lo exigente que es consigo misma, quiere hacer todo perfecto y a veces se carga hasta demasiado, mientras que Delfina se parece a mí en la parte social, es superfiel con los amigos".

"Cuando vamos a algún lado Uma, la más chiquita, se va con mi marido a dormir la siesta. Las otras cuatro nos vamos a una tienda, cada una elige algo y nos encontramos en el probador, nos pasamos las cosas, es redivertido", cuenta. También les gusta jugar a las cartas, mirar series, escaparse al cine y compartir la sobremesa de los domingos; también la de las cenas que es cuando toda la familia se junta. "Todas disfrutamos cocinar, nos vamos turnando, sobre todo ahora en la cuarentena", explica Rosario.

Entre las cosas que admira de sus hijas está la tenacidad y capacidad de adaptación de Delfina, la sensibilidad artística de Lara, la expresividad de Olivia y su capacidad de organizar los espacios, y la simpleza y empatía de Uma. "Me encanta ser mamá de mujeres", concluye.

Arte y convicción

Ligia Almitrán y Antonia Hierro

¿Por qué no puede haber un arte de la felicidad? Eso le dijo una profesora de Arte a Ligia Almitrán sobre el quehacer manual y creativo de su hija Antonia que transmitía felicidad. El arte es uno de los espacios que madre e hija compartieron siempre. "Hay programas que tenemos desde que ella es muy chica, los definiría como aquellos que tienen que ver con las Bellas Artes. Desde chica la llevaba a ver museos, costumbre que hemos mantenido hasta ahora. Es un paseo que nos satisface ya sea en Montevideo como cuando viajamos", asegura Ligia. "Creo que la vocación de Antonia por la arquitectura parte de esas aventuras que hemos compartido juntas. Por ejemplo, en verano recuerdo que entrábamos a casas que estaban abandonadas o se estaban construyendo para ver toda la cuestión espacial, de volúmenes y ahí creo que comenzó una inclinación que la llevó a elegir la arquitectura como profesión", agrega.

Además de compartir el interés por la cultura también disfrutan de lo cotidiano. "Salir a comer, hacer programa juntas de cualquier tipo, nos encanta", dice Antonia. "De golpe todo el mundo me empezó a decir que era el calco de mi madre, que hablo igual, y recién ahí lo empecé a identificar. Nos indignamos por la mismas cosas". El desorden es algo que ninguna de las dos tolera, aunque Ligia es la más inflexible y agradece que Antonia no sea tan "obsesiva" como ella. Almitrán define a su hija como componedora, afectuosa y bondadosa y, a sí misma, como vehemente, tajante e incluso hasta un poco intolerante al momento de ver el punto de vista de los demás cuando está convencida de algo. Sin embargo, esa autopercepción choca un poco con cómo la ve su hija, que se enorgullece de su generosidad.

"Antonia es mucho más conciliadora que yo, pero en las cosas que nos importan somos igualmente fuertes y tenemos el mismo grado de convicción y de pelea", dice Ligia. Antonia admira la capacidad de comprometerse con la sociedad que tiene su madre. "Se conmueve mucho con la gente marginada y eso me genera un sentimiento profundo de admiración", dice la hija.

"Las dos le damos un valor fundamental a la amistad. Creemos que no es una cuestión del momento, sino que se construye con el tiempo, y que significa entrega, fidelidad, lealtad. Cuando la amistad falla es traición y en eso somos implacables las dos", dice Ligia sobre un tema que ambas viven de la misma manera.

Una sonrisa con la misma melodía

Victoria Ripa y Bruno

"El amor más grande que sentí en mi vida es por Bruno. Nunca sentí algo así, creo que no se asemeja a absolutamente nada", admite Victoria Ripa refiriéndose a su hijo Bruno de casi dos años. "Tiene rasgos muy parecidos a los míos aunque obviamente tiene mucho del padre", cuenta la vocalista de la banda Croupier Funk. "La sonrisa es igual a la mía y tenemos una forma muy parecida de reírnos", dice. Pero la similitud no termina en los aspectos físicos, ya que Victoria también se ve reflejada en la alegría, el sentido del humor y la picardía de su hijo. Además, se reconoce en la tenacidad del pequeño, que cuando quiere conseguir algo, va para adelante y no se cansa hasta lograrlo.

"No quiero imponerle absolutamente ningún gusto por nada", dice la madre, pero sabe que al criarse en su casa inevitablemente Bruno está muy expuesto a la música. "Le gustan las canciones de los Beatles, la música jazz o la música popular uruguaya, que es lo que escucho yo. Pero también le ponemos música para niños porque si no, no va a conocer ni la canción de El monstruo de la laguna (del grupo Encanto al Alma)", añade divertida.
Además de la música, disfrutan practicando actividades al aire libre y de estar en contacto con la naturaleza, así como mirar una película de Disney en el sillón de su casa. La artista explica que con la maternidad vio su vida cambiar por completo. "Ya no soy la misma mujer que antes, cambiaron mis prioridades, el sentido y el porqué de las cosas que hago", asegura. Ha encontrado un cierto equilibrio entre la maternidad y la vida que llevaba antes, aunque reconoce que es difícil de lograr, lo que la ayuda a valorar más los momentos que encuentra para dedicarse a ella misma. "Los espacios personales adquieren un valor más grande, realmente son momentos que disfruto mucho y no quiero perder".

Como Bruno es muy pequeño sabe que muchos aspectos de su personalidad aún se deben desarrollar, pero confía en la educación y en el amor que le están dando. "Trato de educarlo para que sea un niño independiente, libre, reflexivo, crítico consigo mismo y con su entorno. Trato siempre de vincularlo a cosas que lo hagan feliz y obrar siempre desde un lugar amoroso", reflexiona.

En cuanto al estilo, Victoria trata de volcar en los looks de Bruno su amor por los colores y la armonía, pero admite que a veces lo logra y a veces no. Le gusta dedicar un tiempo a la estética del niño, pero entiende que la maternidad implica aprender a ganar mucho en practicidad y no complicarse demasiado.

Amigas y compinches

Flavia Fernández con Mercedes y Antonia

Flavia Fernández viene de una familia numerosa, son ocho hermanos, de los cuales tres son mujeres. "Tener una hermana es alucinante", dice. "Tengo tremenda buena onda con mis hermanas, somos amigas, hermanas, compañeras, compinches y con mi mamá también; y de alguna manera ese es el tipo de relación que intento generar con mis hijas", cuenta. Su familia está compuesta por Mercedes (5) y Antonia (2), y Abril y Joaquina, las hijas más grandes de su marido. "Justo se dio que son cuatro las hermanas Aznárez. Si hay algo que tenemos es esa buena onda entre mujeres, que es la misma que tengo con mis hermanas y mi mamá. Es impresionante lo bien que se llevan, lo que se cuidan. Como madre es relindo de ver porque para mí tener una hermana es como un regalo que te da la vida", añade.

Abril (20) es la más grande y vive en España, pero Joaquina (17) vive con Flavia, su marido y sus hijas en una chacra en la zona de Punta del Este. Allí disfrutan la cercanía de la naturaleza. "Nos gusta andar a caballo, trabajar en la huerta, en la compostera, salir al monte a buscar aventuras", cuenta.
Flavia es pintora y las pequeñas también disfrutan de los pinceles. "Se fue dando solo el tema de la pintura, no fue que yo las motivé. Me parece que de a poco se empezaron a interesar al verme trabajar en el taller. También doy clases de arte a niños y las incluí en algunas de ellas. En casa tenemos muchos cuadros, fue algo que fueron mamando".

Físicamente Antonia es más parecida a su madre mientras que Mercedes lleva una mezcla de ambos padres. Las diferencias entre hermanas también se aprecian en la personalidad. Mercedes es muy conciliadora y nunca va a confrontar, la pequeña Antonia es pura energía, "es un rayo", dice su madre. "Las dos son mucho más mandadas que yo, las veo más valientes", admite. "Son muy activas, paseadoras, siempre quieren armar programa, salir, son muy sociables. En eso salen al papá, porque yo soy lo opuesto".

"No somos mucho de pensar en la ropa, elegimos conjuntos confortables que nos permitan andar a caballo y poder salir afuera. Soy de ponerles mucha bombacha de campo y ropa cómoda. Lo que sí me gusta es incorporar texturas, cosas de lana, por ejemplo, como puede ser un poncho".

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Textos: Clementina Delacroix / Producción: Sofía Miranda Montero / Fotos: Lucía Durán y Adrián Echeverriaga-
Agradecemos a Agnes Lenoble, Rapsodia, Renner, Rotunda, Florería Maja y Victoria M. Ortiz por su colaboración en esta producción.