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Podría ser el próximo James Bond

Cinco datos que deberías saber sobre Regé-Jean Page

El protagonista de Bridgerton, la serie de Netflix de la que todo el mundo habla, es uno de los actores británicos más prometedores (y atractivos) de su generación

23.01.2021

Lectura: 8'

2021-01-23T07:00:00
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1. Nació en Zimbabue. Cuando entra en escena se roba todas las miradas, por algo todos hablan de este actor revelación desconocido para muchos. Hijo de una enfermera de Zimbabue y un pastor inglés, Page nació y creció en Harare (Zimbabue), donde vivió hasta los 14 años. "Es el lugar más hermoso del mundo", contó el actor a la revista Square Mile. "Todos dicen eso de su propio país, pero es objetivamente hermoso. Y porque es un país joven creo que hay una generosidad verdadera en los habitantes de Zimbabue". Allí hizo los primeros esbozos para forjarse una identidad propia, como hijo de una familia interracial y oriundo de un país que no está en "el centro del universo": "Ves lugares como Londres y Nueva York tomar sus decisiones y al resto del mundo le toca surfear esas olas. Es un punto de vista de outsider que he conservado para mi trabajo y para mi vida hasta hoy".

A los 14 años se mudó a Londres, y desde los veintitantos vive en Los Ángeles, donde tuvo su primer rol protagónico en la serie nominada a siete premios Emmy Roots (basada en la novela homónima de 1976 de Alex Haley). Este drama, en el que interpreta a Chicken George, un muchacho que ha sido vendido como esclavo, fue un acercamiento más a sus propias raíces. "No sé dónde está mi casa ahora. (...) La casa está donde está tu gente. He estado pensando en eso, y creo que lo más cerca a una conclusión que he llegado es que tu casa está adonde quieres ir cuando estás realmente enfermo".

El acento británico de su padre y el del Zimbabue poscolonial de su madre le dieron la flexibilidad para cambiar de uno a otro adecuándose al entorno. "Hablo como los parientes del pueblo de mi madre (cuando los visito) porque si hablas como un inglés no te aceptan o no confían en ti", dijo. "Los acentos no son acentos, son lenguajes. Son lenguaje corporal. Son puntos de vista. Creo que puedes descifrar la posición política, social, el estatus económico, la historia y la procedencia de una persona por cómo habla y cómo se expresa. Está todo ahí. Es casi como un código", opinó.

2. Tenía una banda de punk. Este hombre sumamente adaptable que se declara adicto al café tuvo una banda de punk con su hermano menor, Tose. La banda -de la que no ha querido revelar su nombre- era una forma de expresar sus opiniones "ruidosamente", "rompiendo paredes falsas y desafiando las normas". Page asegura que la música punk le abrió la mente para su siguiente carrera artística.

Con ese mismo hermano (son cuatro en total) formó la banda Tunya, cuya música puede escucharse en el reciente cortometraje Don't Wait, del director Lanre Malaolu, que Page además coprodujo durante el confinamiento y que puede verse online (tunya.co).

3. No le gusta el small talk y se ríe con facilidad. Que no le gusta la charla de ascensor lo dicen sus amigos y quienes han trabajado con él. Que se ríe profusamente se ve a simple vista. Tiene una de esas sonrisas que iluminan la habitación y, a juzgar por sus declaraciones, su posición en la vida es rescatar lo positivo incluso en la adversidad. "Todo es combustible", ha dicho el actor. "Hago lo que puedo con lo que tengo", escribe en su perfil de Twitter.

En esa misma red social explicó además -posiblemente cansado de que lo pronunciaran mal- la forma correcta de decir su nombre: "Regé como reggae, Jean como Wycleaf (Jean)". Sobre su apellido, Page, solo puso el emoji de un libro: simplemente se pronuncia como página en inglés.

4. Es perseverante y disciplinado.vPage, que hoy tiene 30 años, se graduó en 2013 en el Drama Centre, una prestigiosa escuela de actuación en Londres de la que también egresaron Tom Hardy, Emilia Clarke, Michael Fassbender, Pierce Brosnan y Colin Firth.

Allí, dice, aprendió ética, disciplina y responsabilidad. Tan exigente era el instituto que tuvo que hacer audiciones varias veces para ser aceptado y, según él, parte de la estrategia del programa es que algunos estudiantes abandonen en el camino. Por algo en sus tiempos de estudiante se refería a la escuela, en un juego de palabras, como Trauma Centre.

Sus primeros trabajos actorales fueron en teatro, con The History Boys, en el Sheffield Crucible Theatre, y El mercader de Venecia, en el Shakespeare's Globe.

5. Sabe combinar el romanticismo con la masculinidad. "Soy un gran fan del romance como concepto. El romance es maravilloso y necesitamos más en el mundo", dijo a la revista EW. "La mayoría de las cosas (ficciones) son, en esencia, historias de amor, se den cuenta o no".

Para preparar su papel del duque de Hastings en Bridgerton, se sumergió en las páginas de la novela de Julia Quinn en la que se basa la primera temporada de la serie (The Duke and I). "Es adictiva, digerible y deliciosa", dijo.

En cuanto a la época en la que transcurre la serie, opinó que tiene que ver con presentar una "fachada de estatus y poder y falta de vulnerabilidad" que es, según él, "de lo que también se trata la masculinidad". Esta historia de amor que transcurre en el Período Regencia, dijo a The Guardian, muestra "el romance a través de una lente feminista, examinando lo que significa la masculinidad para un antihéroe roto" como su personaje "y cómo puede permitirse cambiar y ser amado".

¿DE QUÉ VA BRIDGERTON?

La serie, que se estrenó en Netflix el 25 de diciembre, no es el primer trabajo de Regé-Jean Page con la famosa productora Shonda Rhimes (Grey's Anatomy, How to Get Away With Murder). Su primera experiencia con ella fue en For the People, una serie cancelada después de dos temporadas.

Pero ahora la fórmula Rhimes-Page sí logró el éxito: Bridgerton se convirtió en una de las series más vistas de la plataforma de streaming, con 63 millones de espectadores hasta el momento (en Uruguay ocupaba el puesto 2 al cierre de esta nota). La trama parte de una premisa clásica, pero con un giro refrescante.

Daphne Bridgerton (Phoebe Dynevor) es la hija mayor de la poderosa familia Bridgerton y se enfrenta al momento decisivo de cualquier mujer en esos años (principios de 1800): debutar en el competitivo mercado matrimonial londinense. Como es evidente, la chica aspira a casarse por amor, pero el prospecto de marido que su hermano mayor elige para ella no podría estar más lejos de agradarle. Entonces entra en escena Simon Basset, duque de Hastings (Regé-Jean Page), seductor, rebelde y reacio al matrimonio. Con guiños al vínculo entre Darcy y Elizabeth en Orgullo y prejuicio, Bridgerton muestra cómo Daphne y Simon se enzarzan en discusiones punzantes y va creciendo entre ellos una tensión que tiene más que ver con la atracción que con el rechazo. Cuando la misteriosa lady Whistledown (con la voz de Julie Andrews) cuestiona la reputación de Daphne en su revista de sociedad, se proponen urdir un plan beneficioso para ambos.

Bridgerton sorprende por varios motivos. Pese a la época en que transcurre, que sus protagonistas sean de diferentes razas (incluso la reina es de raza negra) no es obstáculo para tener una relación amorosa; un detalle que habla de contemporaneidad en la historia. Además, la banda de sonido incluye adaptaciones de temas actuales interpretados en versión sinfónica (Wildest Dreams, de Taylor Swift; Bad guy, de Billie Eilish; Girls Like You, de Maroon 5; Thank u next, de Ariana Grande, entre otras). Y lo mismo ocurre con algunos momentos candentes, inesperados en un tipo de relato que no suele incluir escenas de sexo. El rodaje requirió de un coordinador de intimidad, un rol técnico que se ocupa de dar seguridad a los actores y naturalidad a la interacción. "Ensayamos todas las escenas íntimas semanas y semanas antes de empezar. Para el momento que llegamos al set sabíamos lo que estábamos haciendo", contó Dynevor, la protagonista. "Nos sentimos muy cómodos". Tan palpable es la química entre ambos que empezó a correr el rumor de que Page y Dynevor eran pareja también fuera del set, pero ellos lo negaron.

La serie se basa en las novelas bestseller de Julia Quinn, traducidas a 29 idiomas, y ha sido definida como un cóctel de Jane Austen y Gossip Girl. Page suma a la receta "una pizca de Cincuenta sombras de Grey". "Te das cuenta de que los personajes están lidiando con problemas del siglo XXI; la gente siempre ha tenido los mismos deseos y necesidades hace 200 años y ahora solo están vestidos en diferentes ropas y moldeados por diferentes restricciones sociales", concluye Page.