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MIRADOR / CASAMIENTO

Casamiento Pérez del Castillo - De Palacio

El sábado 4 de julio, 17 días después del casamiento civil, Fernando Juan Pérez del Castillo y María Fátima de Palacio tuvieron su ceremonia religiosa en la Parroquia Gótica Virgen del Carmen y Santa Teresita, más conocida como Iglesia de Las Carmelitas.

23.07.2020

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2020-07-23T06:00:00
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Fotos: Mauricio Rodríguez

Más allá de las circunstancias, de la pandemia y de la emergencia sanitaria que paralizó la mayoría de las actividades del país, Fernando Juan Pérez del Castillo y María Fátima de Palacio decidieron continuar con su plan más importante para 2020. "Nos queríamos casar para estar juntos toda la vida y recibir el sacramento y la bendición de Dios. Eso era lo que más nos importaba", cuenta la novia.

Por eso, no hubo obstáculo que los frenara. Se comprometieron en enero y el 17 de junio se casaron por civil. Allí fueron sus familias y amigos, para acompañarlos desde afuera en el Registro Civil. También hicieron un vivo por Instagram, para incluir a todos los que no pudieron estar presentes en ese momento.

Pero el pasado 4 de julio también se convirtió en un día de grandes emociones para Fernando y Fátima, ya que esa tarde recibieron el sacramento del matrimonio en la Parroquia Gótica Virgen del Carmen y Santa Teresita, más conocida como Iglesia de Las Carmelitas.

Alrededor de las 16 horas del sábado, la novia, sus papás y sus dos hermanos, que la acompañaron mientras se aprontaba, partieron desde el hotel boutique Le Bibló hacia la iglesia, ubicada en el corazón del Prado.

Fátima llevó un vestido de su madre, diseñado y confeccionado en brocato antiguo por un modisto madrileño, y aggiornado por Laura Sorhuet. Llevó el pelo recogido y acompañado por un tocado, también realizado por Laura, para el que utilizó una pulsera compuesta de brillantes y un gran zafiro central que perteneció a la tatarabuela de la mamá de la novia, Mercedes Castellanos de Anchorena, y que pudo lucirse nuevamente en ese día tan especial.

Para la pareja, la fiesta no era lo más importante. "La íbamos a hacer en un salón grande, pero, dada la situación, tuvimos que cancelarla y organizar tan solo una cena con la familia", agrega Fátima. Por eso, luego de la ceremonia, los novios y unos pocos familiares volvieron al hotel para compartir una pequeña reunión junto a sus seres más queridos.