Mirador
Mirador / Casamiento

Casamiento Marchese - Estellano

El sábado 14 al atardecer Soledad entró a la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria de la mano de su padre Jorge Estellano y caminó hasta el altar con un vestido diseñado por Alejandra Asplanato

19.12.2019
2019-12-19T06:30:00
Compartir en


Fotos: Adrián Echeverriaga

El verano de 2013 marcó las vidas de Ignacio Marchese y María Soledad Estellano. Después de verse en varias ocasiones por tener amigos en común, decidieron comenzar una relación y, seis años después, contrajeron matrimonio en Punta del Este.

El sábado 14 al atardecer Soledad entró a la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria de la mano de su padre Jorge Estellano y caminó hasta el altar con un vestido diseñado por Alejandra Asplanato en un estilo romántico, con líneas clásicas y detalles modernos de encaje, transparencias y un escote pronunciado. En sus manos llevó, en honor a su abuela, un rosario que le había traído del Vaticano.

El tocado diseñado por Paola Malaquín fue un estilo búho realizado con cristales que su bisabuelo trajo de regalo a su bisabuela de la isla de Murano, en Italia, con hojas color peltre y nácar, que se extendían por la trenza que llevó como peinado.

La ceremonia religiosa que ofició el diácono Carlos Muñoz contó con la lectura de la hermana de Ignacio, Paula, así como peticiones y agradecimientos de parte de familiares y amigos de ambos. A la entrega de los anillos que realizaron los más pequeños de la familia, Pedro, Josefina y Francisco, le siguió el Hallelujah que, para sorpresa de la novia, fue interpretado por su sobrina de 13 años junto con dos de sus amigos.

Luego de la ceremonia, los invitados se dirigieron a Solanas Convention Center para continuar con la celebración. La decisión de realizar la fiesta en este lugar no fue al azar: Solanas fue durante la infancia de Soledad el lugar de sus vacaciones de invierno con su familia. Además, ambos querían ofrecerles a los invitados la posibilidad de hospedarse luego de la fiesta, sobre todo teniendo cuenta que habían recibido a familiares y amigos de Argentina y México.

El salón contó con la decoración de Dorotea Deco en colores blancos, grises y verdes, con flores y fibras naturales. El gran punto de encuentro fue el jardín, en donde los invitados disfrutaron de la velada al aire libre.

Esa noche emotiva, en la que los novios bailaron hasta el amanecer, tendrá su broche de oro con la luna de miel que llevará a los novios a recorrer parte de Asia.