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MIRADOR | BODA

Casamiento Azambuja - Medeiros

El íntimo festejo al aire libre fue realizado el viernes 19 en el patio del Hotel L'Auberge. 

04.03.2021

Lectura: 3'

2021-03-04T07:00:00
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Fotos: Lucía Durán

El 29 de diciembre de 2019, cercano al faro de Punta del Este, Juan Pablo Azambuja tomó una de las decisiones más importantes de su vida: proponerle matrimonio a Valentina Medeiros. La idea inicial era casarse el 4 de setiembre de este año por Iglesia y, una semana antes, hacerlo por civil. Pero la pandemia provocó cambios en los planes de la pareja. Por eso decidieron adelantar el casamiento por civil, realizar un íntimo festejo al aire libre y aprovechar una hermosa tarde de verano el viernes 19 en el patio del Hotel L'Auberge.

Juan es gastronómico y gerente de una planta de elaboración, y Valentina es licenciada en Comunicación y trabaja en una agencia de Comunicación Corporativa. Se conocieron en 2005, cuando ambos viajaron en el mismo ómnibus a Bariloche. Con los años mantuvieron contacto a través de las redes sociales. Se saludaban para los cumpleaños, pero no mucho más que eso. Hasta que una tarde de 2013, caminando por la ciudad de Montevideo, el destino los volvió a unir.

"Un día iba caminando con una amiga por bulevar España y nos cruzamos con un chico. Yo sin disimular le dije: ‘Él viajó conmigo a Bariloche'. Se dio vuelta y nos quedamos charlando", recuerda Valentina. Meses más tarde comenzaron a salir, se pusieron de novios y, a pesar de haber estado un tiempo separados, decidieron volver y están juntos desde entonces.

Así comenzó esta historia de amor, y quienes se convirtieron en testigos de la relación fueron los hermanos de Valentina, Martín y Juan Francisco Medeiros; un amigo de Juan, Ignacio Bonifacino; y su papá, Ruben Azambuja. 

Al comienzo no tenían pensado hacer entrega de anillos, pero para darle un marco a la celebración optaron por una miniceremonia. Allí hablaron dos de sus amigos, que vivieron la relación desde el comienzo. También lo hizo Juan y, ya sobre el final, su sobrino les llevó los anillos de casamiento. 

Al mediodía, la novia utilizó un vestido que compró en una tienda del shopping, y unas caravanas con forma de pétalos en nácar que mandó hacer a Les Dieste. En esta ocasión no llevó nada perteneciente a su familia, pero sí pretende hacerlo en la ceremonia por Iglesia que realizarán en setiembre de este año. 

Sobre la noche, la pareja tuvo su segundo festejo en Muelle 3, con sus amigas y amigos más cercanos. Allí, Valentina vistió su segundo outfit: un conjunto en lino de Savia. Este encuentro fue más descontracturado, ya que la idea era pasar un tiempo todos juntos y celebrar más relajados. 

Ahora los espera la celebración religiosa, la fiesta y la ansiada luna de miel. Entre los posibles destinos, si la pandemia se los permite, está recorrer los hermosos rincones de la costa de España.