Gastronomía
Gastronomía | Reseña

Casa Yagüe, un restaurante con la mesa puesta a toda hora

Abierto en 2018 por la cocinera Lucía Yagüe, este espacio gastronímico busca tender un puente entre la Patagonia y Punta del Este, y ofrece desayuno, almuerzo, merienda y cena

05.02.2021 15:17

Lectura: 7'

2021-02-05T15:17:00
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Por Marcela Baruch Mangino

La parada 5 en Punta del Este, y sobre todo la calle Pedragosa Sierra, es quizá el polo gastronómico más interesante del balneario. Allí conviven algunos de los clásicos de la península como La Bourgogne y El Floreal, con propuestas nuevas como, por ejemplo, Casa Yagüe. Este es el local de Lucía Yagüe, cocinera argentina que eligió Uruguay para echar raíces en 2011. "Mis abuelos maternos tenían una casa en Roosevelt y Biarritz, veraneo acá desde que tengo memoria. Además, tengo familia en Atlántida. La familia de mi papá era de Comodoro Rivadavia, nací en Esquel", cuenta. En aquel momento abrió Three for Tea, un local detrás del shopping que se focalizaba en un menú ejecutivo saludable y el servicio de desayuno y té. En 2018 decidió apostar a más y se mudó a pocas cuadras, sobre la avenida, para ofrecer una propuesta más elaborada, que combinara sus orígenes con su presente. "En 2014 mis padres plantaron las primeras vides en un campo en Trevelin (en la Patagonia, Argentina), donde viven. Entonces nació el proyecto del viñedo y la bodega (hoy cuentan con uno de los chardonnay más buscados del país)", recuerda. Por esta razón, las primeras actividades que se organizaron en el nuevo espacio fueron catas de vinos con menús especialmente diseñados para la ocasión. "Busco tender un puente entre la Patagonia y Uruguay, para hacer un proyecto que nos una a todos, disponible todo el año. Quiero que la gente conozca el vino en general, no solo nuestras botellas", explica.

Ese trabajo sobre el vino la llevó a conseguir algunas etiquetas distintas a las que se ofrecen masivamente en el mercado, como un malbec Signature del Valle de Uco, en Mendoza. Este ejemplar es elaborado por el reconocido enólogo argentino Marcelo Pelleriti, profesional referente en su área tanto en su país como en Francia, donde elabora vinos muy preciados en la región de Pomerol. A su marca se la considera de culto. Este malbec es elegante y con una acidez que aporta frescura al beberlo (hace salivar la boca), como es habitual en los vinos de uvas cultivadas en la altura precordillerana. Servido apenas fresco, en el entorno de los 16 ºC en vez de los 18 ºC recomendados para los tintos, combinó perfectamente con los platos elegidos la noche que Galería visitó Casa Yagüe.

La cena transcurrió al fresco, al resguardo de un alero, amenazados por una lluvia que nunca llegó. Este restaurante se abre de par en par hacia el jardín del frente, por lo que, aunque sentados dentro, la ventilación es total.

Interceptados al ser reconocidos por el cocinero, la mesa de dos de Galería vivió una experiencia distinta, pues por regla general la comida transcurre sin aviso a los dueños y se paga la cuenta como cualquier comensal. El restaurante solo se entera de la visita si la experiencia fue buena, al ser llamado después, para combinar la fotografía y conocer su historia. Este detalle no hizo que la propuesta gastronómica cambiara, pero sí permitió conocer más platos de los que originalmente se habían pedido. Así, entre las entradas se probaron unos falafels, de fritura bien seca, textura húmeda y sabor especiado, con salsa de yogur libanesa; y los buñuelos de tomates de la huerta que son de los favoritos de los habitués del restaurante, un viraje distinto de un clásico del verano como los buñuelos. Además, llegó una minilasaña de berenjenas, muy sencilla y sabrosa, sin más que el vegetal cortado en láminas muy finas, tomates, cebolla y parmesano; y unas croquetas de pescadilla, cebolla, apio y alioli de anchoa y ajo, que potenció el sabor del pescado. Si bien puede que la lista de entradas incline la balanza hacia los fritos, también ofrecen tablas de quesos, tostadas con jamón crudo cortado a cuchillo y más de una opción libre de gluten indicadas en la carta.

Lucía Yagüe se formó en Francia, en Lyon, a donde viajó a terminar el liceo. De 2005 hasta 2011 trabajó contra temporadas de invierno y verano en restaurantes de Estados Unidos y Europa, y entre las cosas que estudió fue justamente cocina libre de gluten y a base de vegetales en Italia. Estos conocimientos son los que comparte con su equipo de cocina en Casa Yagüe: Josefina Pérez Laborde (jefa de Cocina) y Camila Cimino (jefa de Pastelería).

Este conocimiento llevó a la creación de un panqueque de dulce de leche sin TACC, servido con helado de crema americana, que en una cata a ciegas pasaría bien como un panqueque normal. A este dulce se suman otros como una torta escondida de piña, almendras, coco y vainilla y un volcán de chocolate relleno de dulce de leche y helado casero de banana split.

No obstante, antes de los postres se probaron las pastas, en porciones más pequeñas que las habituales, porque se habían servido ya casi todas las entradas de la carta. A la hora de describir la forma de ser de su restaurante, Yagüe destaca la personalización de su servicio: allí hay espacio para la contemplación del gusto o los pedidos de sus comensales.

De las cinco pastas del menú, en la cocina eligieron dos: los agnolotti de boniato y zanahoria a la manteca de limón, parmesano y salvia; y los panzotti de berenjena ahumada a las brasas, menta, ricota casera, nueces, queso pecorino y limón. La salsa de esta preparación lleva un pequeño toque de anchoa, que acentúa con gracia el sabor ligeramente ahumado de la berenjena. La pasta, que se hace en el local, se puede pedir servida al dente, como la comen los italianos, lo que la hace más liviana, aunque no es costumbre en Uruguay.

Los juegos de sabores en los platos de este restaurante requieren valentía frente a un consumidor local algo conservador. "Quiero que por la noche Casa Yagüe permita platos más elaborados, más sofisticados", cuenta Lucía. Con esta impronta, hace dos temporadas se instaló también en la calle principal de José Ignacio, una propuesta a largo plazo, donde hace más hincapié en los frutos del mar, los cebiches y los tiraditos.

Para una próxima visita quedaron varios de los 34 platos que conforman la carta, y sobre todo las carnes, como un pollo de campo, un gigot de cordero con tabulé oriental y una ternera al romero. Casi todos los productos con los que elaboran los platos en este restaurante son orgánicos o de huertas elegidas por Lucía y su equipo. Ella lo resume así: "Casa Yagüe es natural, es campo, es un poco de Patagonia, un poco del mar, un producto muy fresco que podés comer en el lugar, o llevártelo tal cual a tu casa".

  • Pedragosa Sierra esquina Avda. Italia. Teléfono 4247 8276. Todos los días de 8 a medianoche; desayuno, almuerzo, merienda y cena.
  • Precio promedio por persona: 1.200 pesos

 

EL BARRIO

En los alrededores de Pedragosa Sierra se encuentran la pizzería Ragazza y la parrilla 481 de la familia Gostanian, y la recién abierta Picniquería, del cocinero uruguayo Marcelo Betancourt y el panadero Arcadio Molina. Del otro lado de la avenida Roosevelt vale destacar además de los clásicos, La Table de Jean Paul y propuestas más juveniles como la casa de sushi y hamburguesas Magnum -que acaba de desembarcar en el Este-, Chivipizza, Café de la Huerta y la cervecería Malafama.

CONSEJOS

  • Para los más friolentos ofrecen mantas.
  • Pida la pasta al dente, como en Italia.
  • El restaurante tiene una pequeña panadería donde elaboran una generosa panera con preparaciones especiadas con cúrcuma, panes de harina de orujo (el desecho de uva en la elaboración del vino), y focaccia.
  • En el salón funciona un almacén, donde venden los ingredientes que usan en la cocina, y los vinos de la carta.
  • Con buen detalle de servicio, reciben a los clientes con un trago aperitivo.