Cultura
De Eminem a Alfredo Zitarrosa

Canciones autobiográficas: versos que son pedazos de una vida

El artista puertorriqueño Residente, ex Calle 13, conmovió al mundo al contar su biografía en el tema René, un recurso que también utilizaron con éxito otros músicos

22.03.2020

Lectura: 15'

2020-03-22T06:00:00
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Por Leonel García

Más de 65 millones de visualizaciones. Eso es lo que registró el videoclip de René en el canal oficial en YouTube de Residente, nombre con el que es conocido el artista puertorriqueño René Pérez, en sus primeras dos semanas online. Desde sus tiempos en Calle 13, el rapero había sido conocido por su estilo festivo y a la vez combativo. Sin embargo, este último lanzamiento descubrió su costado más íntimo y humano. También el más triste: es una canción sobre la depresión, sobre el vacío interior que no pudo ser tapado por el éxito y los millones; es una canción que habla de soledades pese a estar rodeado de multitud.

René también es una descarnada autobiografía que habla de su infancia en Trujillo Alto, sus sueños de ser beisbolista, del amigo íntimo asesinado por la Policía, de las luchas de su madre por sacarlos a él y a sus hermanos adelante, del dolor de no sentirse profeta en su tierra y de las ganas de volver a sentir viejas sensaciones. "Una noche me sentía muy mal, estaba en México, el estadio esperándome, y yo no quería salir del hotel. Llamé a mami porque quería tirarme del balcón y no sabía por qué. Esa noche llegaba un amigo y se quedó conmigo. Al otro día comencé a escribir este tema", tuiteó el rapero de 42 años el pasado 27 de febrero, al presentar esta canción.

Si bien fue cuestionada por algunos que la tildaron de "golpe marquetinero" -en efecto, Residente critica con dureza a la misma industria musical a la que pertenece, que lo hizo millonario y de la cual no ha hecho ningún esfuerzo por salir-, lo cierto es que el público reaccionó impactado por semejante confesión en clima de rap intimista de algo más de siete minutos y medio de duración. Es que es muy difícil permanecer ajeno a versos que dicen: "Cuando caigo en depresión / mis problemas se los cuento a la ventana del avión. / El estrés me tiene enfermo, / hace diez años que no duermo", "Y aunque en la calle me reconocen / ya ni mis amigos me conocen. / Estoy triste y me río. / El concierto está lleno, pero yo estoy vacío", "Clase media-baja, nunca fuimos dueños. / El préstamo del banco se robaba nuestros sueños. / La cuenta de ahorro vacía. / Pero mami bailando flamenco nos alegraba el día" o "Quiero volver a sentir / a cuando no tenía que fingir. / Yo quiero volver a ser yo".

Aprovechando el revuelo que generó tamaña apertura del corazón, galería recopiló otros 10 antecedentes, en distintos estilos y épocas, de músicos que hicieron canción a una mirada introspectiva, autobiográfica, quizá dolorosa, quizá autoindulgente.

Cleanin' out my closet - Eminem

También del lado del rap, como René, pero en inglés y 18 años antes, Eminem se puso personal e introspectivo en su disco The Eminem Show (2002), el sucesor del ultraexitoso The Marshall Mathers LP (2000). El extremo fue Cleanin' Out My Closet dedicado a su madre, con quien tuvo un vínculo realmente tóxico. "Lo siento, mamá, / nunca quise hacerte daño. / Nunca tuve intención de hacerte llorar, pero esta noche, / estoy limpiando el armario", rapeaba en el estribillo y vaya si desparramó miserias. Habló de su padre abandónico ("Ojalá se hubiera muerto"), de su hija Hailie y su expareja Kim, y de cómo él actuaría distinto: "Miro a Hailie, y no podría pensar en dejarla. / Incluso aunque odiase a Kim, / apretaría los dientes y lo intentaría, / haría que lo nuestro funcionase al menos por el bien de Hailie". En un disco que vendió 27 millones de copias, desnudó toda la interna familiar que incluyó la muerte de un tío (Ronnie), las revelaciones de un hermano menor (Nathan) y un virulento odio a su madre, que lo crio entre antidepresivos, parejas ocasionales y viviendas públicas y precarias: "Puta egoísta, / espero que ardas en el puto infierno por esta mierda. / ¿Te acuerdas cuando Ronnie murió / y tú dijiste que ojalá hubiera sido yo? / Pues, ¿sabes qué? Estoy muerto, muertísimo para ti...".

Del 63 - Fito Páez

Alguien puede decir que toda la carrera de Fito Páez es autobiográfica. En Cable a tierra, del disco Giros (1985), el argentino hablaba de su entonces pareja Fabiana Cantilo, la misma que despidió en Fue amor, de Tercer mundo (1990). En el medio, gritó toda su rabia por el asesinato de su abuela y su tía abuela en el álbum Ciudad de pobres corazones (1987). También le cantó a todo el mundo la buena nueva de su romance con la actriz Cecilia Roth, en El amor después del amor (1992). De todas formas, fue coherente desde el arranque. En Del 63, de su disco debut homónimo (1984), ya regaló su hasta entonces corta autobiografía, algo osado para quien era un desconocido músico acompañante de las bandas de Juan Carlos Baglietto y Charly García: "Nací en el 63 / con Kennedy a la cabeza (...). / El mundo me hizo crecer entre zanahoria y carnes / El 69 me encontró viendo a ese hombre en esa luna televisada (...). / Después empecé a fumar en cada rincón oscuro. /Ya corría el 76: No se puede andar solo en la / calle sin un revólver. / Y así tuve una mujer en el medio de mis piernas. / Como la marea, un día se fue". Por suerte, con el tiempo el rosarino vino a entregar su corazón y canciones mucho mejores.

Watching The Wheels - John Lennon

La vida de uno de los mayores compositores de la historia del rock, John Lennon, fue su propia musa en varias canciones. Ya en su etapa en The Beatles, el británico contó del agobio de ser famoso (Help!, 1965), de su infancia en Liverpool (Strawberry Fields Forever, 1967), de la pérdida de su madre (Julia, 1968) o de todo lo que rodeó a su segundo casamiento (The Ballad Of John And Yoko, 1969). En su etapa solista también se desgarró sobre su infancia (Mother, 1970) o descargó toda su acidez contra su otrora aparcero Paul McCartney (How Do You Sleep, 1971). Su último disco, Double Fantasy (1980), que salió a la venta menos de un mes antes de su asesinato, contenía a la notable Watching The Wheels, una canción que hablaba de su período alejado de la industria musical, entre 1975 y 1980, en la que se convirtió en apenas un ciudadano neoyorquino que se dedicó a velar por el crecimiento de Sean, el hijo que tuvo con Yoko Ono. "La gente dice que estoy loco al hacer lo que hago. / Bien, me han dado toda clase de advertencias para salvarme de la ruina. / Cuando digo que estoy bien, ellos me miran raro. / 'Seguramente no eres feliz ahora que no juegas más el juego' (...). / Solo estoy parado aquí / mirando las ruedas girar y girar. / Realmente me encanta verlas girar. / No más viajes en el trencito de la felicidad. / Solo lo dejé ir". Como single, este tema fue editado póstumamente, el 13 de marzo de 1981.

Guitarra negra - Alfredo Zitarrosa

Lo dijo Francisco Paco Grillo, técnico de sonido de los discos que grabó Alfredo Zitarrosa tras su vuelta del exilio, en una entrevista concedida a Brecha en marzo de 2016: "No es secreto que su obra es muy autobiográfica. No tenía casi inventos literarios, su obra era su vida", dijo sobre una de las mayores voces que dio el país. Él, que lo conoció bien, habló de un verso en Guitarra negra (1977) que sería una "confesión": "Los pálidos fantasmas que me habitan", en referencia -indicó- a una vida difícil y a un dolor con el padre que no le había dado el apellido. En realidad, todo ese poema "por milonga", como le gustaba decir a Zitarrosa, es un inmenso y descarnado relato de su vida en un país del cual ya había tenido que exiliarse debido a la dictadura. "Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía, mis amigos, sus nombres, las noches de café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejía, al Uruguay batllista, a Arístides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables... Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión... Y no halló nada... No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre, ni a mi madre, ni a Marx, ni a Arístides, ni a Lenin, ni al príncipe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie. Ni a los muertos Fernández más recientes... A mí tampoco me encontró...". Toda una biografía y toda la poesía disponible para relatar algo tan nulamente poético, como un allanamiento a su casa por los militares.

El ganador - Nicky Jam

Rapero como Residente, este estadounidense hijo de un padre portorriqueño y madre dominicana cosechó el éxito muy joven junto a Daddy Yankee, para luego caer en las adicciones y el fracaso, y finalmente resurgir. De ese periplo vital nació El ganador, una canción de su disco Fénix (2017), que incluso le valió una serie en Netflix. Como René, se basó en sus vivencias para este tema completamente autobiográfico, pero ahí se acaban las similitudes, ya que su composición -lejos de confesar sus miedos- es una gigantesca oda a él mismo. "Parece un sueño / un Lambo y un Grammy. / Cinco casas en Colombia, otra más en PR y tengo mansión en Miami. / La música mía tomando el planeta con fuerza de tsunami. / Ahora me llaman y me tiran DM toditas las mamis. / Me siento el mejor, / en esto un experto. / Cada tema que saco a la calle se pega y tengo soldout los conciertos". Eso sí: al menos admite que para llegar a ser semejante crack las pasó malas y que precisó mucha ayuda de Dios.

Forever Alone - Paulo Londra

El rap es un género sumamente autorreferencial, por lo que no es raro que de ahí partan varios de esos ejemplos. El argentino Paulo Londra, que también ha buceado en el trap y en el freestyle, hizo toda una declaración de principios en su tema Forever Alone (Siempre solo): "No me hablen de amor, / estoy bien con mi gata, mi flia, mis panas, mi gira, mi roll. / Así me siento mejor. / Más más piquete, más flow./ Salgo siempre en luna llena. / Y me fui a la condenao' para el millón. / Me tiene mal ese ron / y ese fernet de litro / y la Play 4, y el sushi, / los partys, las mamis que vienen al show./ Pero para despejarme / solo prefiero acostarme, / quedar loquilito en mi cama, / olvidar los celulares. / Ese ratito no llamen, / ese momento no llamen, / que no voy a contestarles". Okey, tiene 22 años y una vida que no se puede decir todavía muy intensa; tampoco se le puede pedir milagros.

Rehab - Amy Winehouse

La canción por la que la cantante británica de soul Amy Winehouse se dio a conocer en todo el mundo tuvo un neto corte autobiográfico y un toque -lamentablemente- profético. Rehab fue el principal corte de difusión de su segundo disco, Back To Black (2006), cuando la artista tenía solo 23 años. "Intentaron llevarme a rehabilitación / pero dije: 'No, no, no'. / Sí, he estado detonada / pero cuando regrese / lo sabrás, sabrás, sabrás. / No tengo tiempo / y si mi padre piensa que estoy bien./ Han intentado llevarme a rehabilitación/ pero no voy, no voy no voy". La relación de Amy con su padre Mitch era de una toxicidad que nada tiene que envidiarle a la de Eminem y su madre (con la diferencia de que el rapero estadounidense sigue vivo). El hombre ha sido señalado varias veces como quien evitó la recuperación de su hija de la adicción a las drogas, para no tener que cancelar conciertos ni grabaciones y seguir facturando, extremo reflejado en el premiado documental Amy (2015), de Asif Kapadia. En ese tema descarnado, dice no tener "setenta días", plazo estimado de rehabilitación, y que ahí no puede aprender nada como sí lo haría en su casa escuchando a "Ray" (Charles) y al "Señor Hathaway" (por Donny Hathaway), dos de sus leyendas. "No quiero volver a beber de nuevo, / yo solo, oh, solo necesito un amigo. / No voy a gastar diez semanas, / para tener a todos pensando que estoy mejorando", cantaba con sinceridad brutal. Sin amigos ni amores sanos y sin desprenderse de su vínculo con el alcohol, murió menos de cinco años después.

Candombe de la Aduana - Níquel

La más conocida de todas las canciones compuestas por Jorge Nasser tiene versos sumamente cinematográficos, que inmediatamente evocan imágenes de la Ciudad Vieja y de la Aduana en ese momento en que la noche se va mezclando con la madrugada. Pero como quien por entonces (1991) líder de Níquel ha dicho en varios lados, también tiene fuertes tintes autobiográficos, ya que fue escrita mientras él vivía junto con su padre en un apartamento en Cerrito y Guaraní. Era la segunda mitad de los años 80, había vuelto desde Argentina y estaba buscando su reinserción en el ambiente musical. Tras sus recorridas nocturnas -"vida de gárgolas", le decía- al volver a casa muchas veces los ómnibus lo dejaban en plaza Independencia, ya que no se adentraban en el barrio. De esa caminata a su casa -Sarandí, plaza Matriz, Juan Carlos Gómez o Rincón- , bordeando el "viejo hospital" (Maciel) salieron los personajes de Candombe de la Aduana: los perros que ladraban, "los amores, los reproches" que se escuchaban por la calle desde las casas desvencijadas, "los pedazos de una noche" de los que ya habían empinado la última copa "y alguno que ya está empezando a tomar" de los que tomaban la posta en los mostradores.

I'm okay - Christina Aguilera

Salida a la fama en 1999 como una nueva ídola teen entre lo naif y lo sexy, Christina Aguilera evolucionó pronto hacia un estilo más maduro y urbano. En su disco Stripped (2002) incluyó I'm Ok, coescrita entre ella y la compositora Linda Perry, y que hablaba de su dura infancia, marcada por la violencia de su padre, un exsargento del Ejército ecuatoriano llamado Fausto Aguilera. "Había una vez una niña / que a temprana edad tuvo que aprender / cómo crecer viviendo en una guerra que llamaba hogar. / Nunca supo en dónde refugiarse de la tormenta. / Me dolía ver el dolor a través de la cara de mi madre / cada vez que el puño de mi padre 'la ponía en su lugar'. / Escuchando todo el griterío, lloraba en mi cuarto/ Esperando que todo acabara pronto". La madre de Christina, Shelley, es la heroína de esa canción y de su vida, ya que se separó de su marido en 1987. "En todo caso, hablo en nombre mío y de otras personas que quizás estén pasando por lo mismo. Ojalá que entienda dónde estoy parada y qué nos hizo y así logre ser un mejor hombre", dijo la cantante sobre su canción y su padre, en una entrevista que le hizo Rolling Stone en 2003.

Childhood - Michael Jackson

A mucha gente le resulta imposible separar a ese genio de la música llamado Michael Jackson, ícono pop como muy (demasiado) pocos, del hombre sobre el cual recayeron varias denuncias de abuso infantil, en vida y póstumas. Quizá por eso, la referencia a una canción suya titulada Childhood (Niñez), en su disto HIStory (1995), puede causar escozor. Sin embargo, en ella describe una infancia que no fue tal: la suya propia, abusado física y emocionalmente por su propio padre, Joe, que quería hacer de él y sus hermanos estrellas de la música. En una entrevista con Oprah Winfrey en 1993 habló de esos años "solitarios y aislados", sufriendo pesadillas y problemas crónicos de sueño, además de estar sometido a una disciplina impensable para un chico. Quizá por ello, según cantó, ya de adulto se transformó en un niño grande, en el mejor de los casos, y en un freak, para el común de los mortales. "¿Haz visto mi niñez? / Estoy buscando el mundo del que vengo, / porque he estado buscando / en lo perdido y encontrado de mi corazón. / Nadie me comprende, / lo ven como raras excentricidades (...). / Ha sido mi destino compensar / la niñez que nunca conocí. / ¿Haz visto mi niñez? / Estoy buscando esa maravilla de mi juventud. / Como piratas en sueños de aventuras/ de conquistas y reyes en su trono. / Antes de juzgarme / esfuérzate por quererme. / Miren en sus corazones y pregúntense: /¿Han visto mi niñez?".