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Estilo de vida
Las subespecies del homo suffragium

Cada cinco años la fauna militante sale de su letargo y se hace sentir

Veteranos de mil batallas, la sangre nueva, los fervorosos, los optimistas y los twitteros; también están los apáticos y los "pasteleros".

13.10.2019 23:59

Lectura: 19'

2019-10-13T23:59:00
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Por Leonel García

Están en todos lados, en las ferias, en las plazas y en los parques, en los clubes, los comités y en las pintadas de las paredes. Se los ve en la tele, se los oye en la radio y se los lee en las redes. Están en las casas, en las oficinas y en las facultades. Y a medida que se acerque el domingo 27 saldrán de abajo de las piedras. Son los militantes partidarios. Algunos pueden llegar a ser insufribles, pero es una saludable gimnasia que pululen cada cinco años.

La militancia va habitando una jungla con especímenes muy caracterizados: está el veterano de mil batallas que sabe dosificar su entusiasmo y está el recién llegado, espoleado con la idea de sentirse parte; está el militante ultraemotivo, ese que se envuelve en la bandera, que lagrimea ya sea evocando a los líderes históricos o con el jingle más desafinado, y el optimista a prueba de balas que apuesta doble contra sencillo por una victoria segura que las encuestas no respaldan. Y está el militante en las redes: Twitter -la más usada por dirigentes, militantes, trolls y bots- duplicó su número de usuarios en cinco años. También está el apático, el que cree en la maldad de todos los candidatos, y el que en el fútbol se diría "pastelero", que cambia su voto según la coyuntura y la cara del postulante. Es cierto, estos no son militantes. Pero vaya que en estos tiempos, al igual que las brujas, que los hay, los hay.

La vieja guardia (Vettus sufragii)

Vieron glorias y tormentos. Capearon temporales y vieron salir el sol. Ondearon y arriaron las banderas. Ven cerca la victoria.

Shirley Medina (63), "Pelusa", es frenteamplista desde el inicio del Frente Amplio, en 1971. En la dictadura estuvo detenida por llevar consigo una copia de Cielo del 69 de Los Olimareños. Con la vuelta de la democracia, era la única habitante del asentamiento Isla de Gaspar, del cual fue referente, con una bandera del FA. "Eran todos colorados. Durante la campaña amanecía con toda la basura en mi puerta... yo limpiaba y ponía música partidaria a todo lo que da".

Su trabajo proselitista comenzó mientras iba con sus vecinos a buscar agua potable a la canilla más cercana, a dos cuadras. Siempre apeló a la misma herramienta: el boca a boca. Con el tiempo, las pancartas en el asentamiento pasaron de ser pachequistas a mujiquistas. "Ya para el 2000 no había bandera que no fuera del Frente", dice. "Vivo en la Unión, trabajo en Goes y milito en todos los barrios, todas las horas que pueda, hasta que el cuerpo aguante. ¡Ahora estoy en Manga!". Hoy candidata a diputada por El Abrazo, no duda en que quiere transmitir un espíritu combativo a los más jóvenes: "Deben entender lo que conseguimos; si gana la oposición se perdería lo conseguido en estos años de lucha".

El primer recuerdo de Héctor Ruidiaz (64) es andando en un autito a pedal con la foto de Luis Alberto de Herrera, en su Piedras Blancas de siempre. Evoca la enorme euforia por Wilson Ferreira en 1971 y la última victoria blanca, la de 1989, como unas de las mayores alegrías de su vida. "Yo siento algo muy parecido ahora. En aquel momento Luis Lacalle Herrera se convirtió en un líder como ahora es su hijo. Soy un ‘enamorado' de él, le veo cosas del padre: eso de estar mano a mano con la gente, andar por todos los rincones".

Dirigente "luchador y de barricada", de esos que tanto barren el club como despliegan una bandera, el hoy candidato a diputado por la 404 en el onceavo lugar se queja de que haya tanta gente distante. "Dicen que los políticos son todos iguales, quizá porque se perdieron los grandes líderes de antes. Yo les digo a los jóvenes que se involucren, que la forma de mejorar el mundo es con la política, que es algo social. No somos todos iguales, los seres humanos fallamos, pero hay gente buena; en todos lados, ¿eh?".

A Luis Chirico (65), hoy edil de Montevideo, la memoria lo lleva a sus cuatro años. Aún ve entrar a "don Luis Batlle Berres" al club que tenía un tío suyo en la calle Chiávari, por barrio Larrañaga. "Se pararon todos y él dijo: ‘Sigan en lo suyo'". Eso fue en 1958, en la primera derrota electoral del Partido Colorado de casi un siglo. Mucho pasó después: fue delegado estudiantil y sindical "pero siempre liberal y batllista", apoyó a Julio María Sanguinetti en la lista ABX en las elecciones internas de 1982 y quedó en la puerta de la Cámara Baja en 1999. "Habiendo ganado, perdí: en la interna salí quinto y Jorge Batlle me pone décimo, tuvimos siete diputados...". Ahora va por la revancha, como suplente de José Amorín Batlle.

Supo de malas. Fue coordinador del Departamento de Convenios del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) entre 2002 y 2004, durante lo peor de la crisis. "No había posibilidad de firmar ningún convenio...". Edil electo por la Concertación en 2010, al poco tiempo marcó distancias de Edgardo Novick, supuestamente su líder. "La suya no es nuestra forma de trabajar, no es un estilo liberal y demócrata, ¡la política es para los políticos!". En momentos en que volvió a haber entusiasmo y juventud en sus filas, quiere transmitir a los nuevos sentido de responsabilidad, sacrificio y pertenencia. "Hay que querer al partido, la camiseta, meterse, venir y contribuir. Como decía Batlle Berres: ‘Hay que estar'".

Los futuros políticos (Novus sanguis)

Debutan en estas lides. Todo es novedad, pintadas y pegatinas. Recién tomaron las banderas. Ven cercana la victoria.

A Emiliano Villamarín, el bichito le picó en la elección pasada, aún niño, identificado con Luis Lacalle Pou y su campaña "Por la positiva". Estimulado por una profesora de Social y Cívica, este estudiante de bachillerato de 17 años decidió esta vez dar un paso más y sumarse a la Juventud de la Lista 40. Los sábados y domingos se va a militar a la rambla y a la feria. Después de clase, se reúne con "la J40" para "trabajar de cara a lo que se viene, cómo venimos trabajando, y lo que hay que corregir".

El grupo humano y la sensación de pertenencia son las cosas que más disfruta. "Me gusta conversar, conocer gente, sentir que estoy haciendo algo por el país, no quedarme sentado en el sillón, involucrarme". Ya es "el" militante de su familia. Sacando "algún insulto" escuchado al pasar, "algo normal", sus experiencias en la calle han sido enriquecedoras. "Hay bastante respeto en la gente".

El 27 de octubre, Bautista Gil cumple 17 años. "Mi mejor regalo de cumpleaños sería que (Ernesto) Talvi pase al balotaje". Nieto de Ney Castillo, excandidato a intendente de Montevideo por el Partido Colorado, arrancó la militancia hace dos años, con la intención de voto por los suelos. "Me atrajo mucho el pensamiento de Jorge Batlle, sobre libertad económica al mismo tiempo que un Estado presente en salud, seguridad y educación".

Recorriendo Pocitos, Punta Carretas y Villa Biarritz, le entusiasma sentir que aporta al país, más que al partido. "Eso es independiente de la bandera que uno tenga", resalta. "Y más allá de lo que la gente piensa, hay bastante tolerancia con los de otros partidos. Habrá alguno que te dirá ‘ehhhh, sos colorado', pero eso es normal".

El año pasado, el novio de una amiga invitó a Carmen Peralta (20) a una reunión de la Juventud Socialista. Él abandonó, pero ella encontró algo que le gustó. Y si el año pasado había más encuentros "de brigadas" y discusiones temáticas, ahora es tiempo de ganar las calles y los muros. Estudiante de Arquitectura, desde mediados de setiembre gasta más suelas de zapatos que lápices. "Lo que más me gustan son las cosas multitudinarias, los actos grandes, lo que te contagia".

Su fe en el triunfo se basa en una razón muy simple: no recuerda otra realidad que un gobierno del Frente. "No tengo mucha conciencia de lo anterior, pero sé que lo pasamos mal". Y todas sus vivencias militantes han sido positivas. "El día de las internas fui a controlar listas al Municipio B (Centro y Ciudad Vieja) y no hubo ningún conflicto. Tengo amigos militando en otros partidos. Entre los jóvenes no hay tanto conflicto", dice, coincidiendo con sus pares.

Los fervorosos (Magno vox fanaticus)

Son corazón, alma y pulmón. Están dispuestos a dar una mano y el resto del cuerpo en cuanto evento se organice. Toman la bandera, se envuelven con ella, duermen con ella. Ven cerca la victoria.

Javier Grauert (51) se emociona con cada frase. Repite mucho la palabra "humildad" para sus actos, sus sueños, su militancia y sí mismo. Tiene un apellido carísimo para el batllismo: su abuelo Héctor, dos veces diputado, cinco senador y seis ministro, cofundó la Lista 15. Su tío abuelo Julio César fue el primer legislador asesinado por una dictadura en Uruguay, la de Gabriel Terra, en 1933.

"Yo la política la mamé desde chico. En mi casa siempre se recibía a Jorge (Batlle), a Julio (Sanguinetti), soy amigo de José (Amorín)", dice y se emociona. "A mí me gusta rememorar y valorar las actitudes honestas que hicieron grande al Uruguay". Habla más de batllismo que de coloradismo. Le gusta trabajar en los barrios, en Punta de Rieles, Unión y Sayago. Ahí lleva su palabra y su voz, siempre trémula de emoción. Elogia la vuelta al ruedo de Sanguinetti y la perseverancia de Amorín. Se siente resurgir de momentos difíciles, como su partido. "Cuando hay crisis como en 2002, el que está en el gobierno lo sufre. Por suerte, lo que hizo el presidente Batlle está siendo reivindicado, dejó al país caminando. El Partido Colorado va a volver a ser el partido de la República, siempre y cuando vuelva a sus raíces batllistas", concluye con la voz casi temblando.

Desde Colonia a Montevideo para estudiar Relaciones Laborales, y desde el comité Encarnación Benítez a la Juventud de Asamblea Uruguay llegó Gonzalo Perrou (20). Nieto de dirigentes del FA en Colonia, considerándose "heredero de viejas luchas", hoy es un todoterreno del sector: va a los actos, saca fotos y las sube a las redes sociales, les pone la voz a concentraciones como la Viva! del Parque Rodó del domingo 29 y su garganta sufre las consecuencias por días. Hace poco le robaron la bandera de su balcón y se mandó hacer otra. "La nueva va a tener tres metros por 1,5 para meter más gente abajo de ella, ¡solo espero que el que me la afanó la haya estado precisando!".

El optimismo va a creciendo con el tiempo, pero una derrota no cambiaría el sentimiento. "Militamos para ganar por mayoría, pero si no pasa, la lucha continúa. Estaremos en la oposición como estuvieron nuestros padres y abuelos. El Frente ya tiene credenciales como oposición y como gobierno", cierra, como arengando.

Bandera en el balcón, pegotín en el termo, chaleco de la lista 71 siempre puesto, Bruno Astengo (27) gusta de mostrar que es blanco ahí por donde va. Comenzó a militar en el Partido Nacional hace 10 años, durante la última campaña de Lacalle padre, y ahora sigue con el hijo. Ya no se pinta la cara, pero no puede impedir las lágrimas al escuchar la marcha de Tres Árboles.

Trata de ir a todos los actos, sobre todo si está la fórmula; si no, firme en las redes. "En las elecciones pasadas yo trabajaba como cadete en Zonamerica, de 9 a 18 horas, y era más complicado. ¡Salía y palo y palo! Ahora trabajo en la Junta Departamental con el edil Daniel Martínez (de la 71) y eso me facilita todo". Estos tiempos son de dormir seis horas y militar full time: la noche anterior tocó colgar pasacalles en el Cerro y en la Aguada hasta después de la medianoche; esta mañana, a las ocho, arriba y activando.

Los e-militantes (Spiritum tuiteris)

Así en actos, así en 280 caracteres. Un teclado es la garganta, y un retuit el boca a boca. Postean la bandera virtual contra colegas y evitan ensuciarla con los trolls. Ven cerca la victoria.

Es el caso de @elojochurrinche, la cuenta de 10.500 seguidores de Jorge Castro (71), jubilado del comercio, "batllista" y "liberal". No ve tan clara la presencia colorada en el balotaje: "Complicó mucho la gestión de (Pedro) Bordaberry al querer volver y los yerros de Talvi". En Facebook está desde 2010 y en Twitter desde 2012. Está convencido de que son herramientas "maravillosas", aun en estos tiempos de granjas de bots, ejércitos de trolls o cobardes anónimos. "Los que las quieran usar para destruir lo harán, pero hay gente maravillosa".

Se impuso una "pequeña" misión sobre sus hombros: "Construir ciudadanía a través de las redes sociales". Otra tarea suya pasa por recordar todo lo que ha hecho el Partido Colorado en su historia. "Sin duda que hubo errores, pero es mucho lo que se ha hecho. El país supo estar a la vanguardia de América, cuando el Frente Amplio ha construido un relato que tiende a considerar que todo nació en 2005 y todo lo anterior fue malo. En 30 años en la intendencia (de Montevideo), lo único que hizo fue la Plaza Seregni, ¿qué otra obra perduró? ¿Y a nivel nacional qué hizo? ¿El Antel Arena y qué más? ¿Qué ruta nueva? Toda la reconversión energética que se hizo nació con la Ley de Marco Regulatorio a los que se opusieron ellos y el Pit-Cnt", dice, analógicamente y por teléfono.

Gianina Iglesias (28) es @giglesias19, tiene más de 5.500 seguidores, es cocinera, participante en MasterChef en 2017 y estudiante de Comunicación. Independiente, antes cercana al Partido Socialista y ahora en el Ir, tomó un rol más activo en el entendido de que se vive un momento "crucial": "Nos estamos jugando mucho, o se elige avanzar y mejorar la gestión o retroceder, como pasó en otros países de la región".

Si bien resalta el "potencial enorme" de las redes, subraya que su fin es "movilizar a la gente hacia lo presencial". En Twitter, campo fértil para cuentas anónimas, no es raro que reciba ataques e insultos que prefiere no responder. En Facebook, donde por lo general cada usuario se identifica, es más difícil que alguien se haga cargo de una agresión. Visible en redes, militante activa y lesbiana ("torta", se define ella), sabe que es carne del odio 2.0. "Hay que tener la cabeza centrada y los pies en la tierra. Los comentarios negativos siempre van a venir y no tengo problema si hay respeto. El que insulta capaz que precisa descargarse... Además, yo sé lo que es estar expuesta, ¡pasé de ser ‘la de MasterChef' a la foca cocinera!", ríe.

Una bandera blanca es el "usuario" escogido por María Meyer (23) en Twitter (@_mariameyer) para dejar bien en claro a sus casi 1.400 seguidores (y más de mil en Instagram, en una cuenta homónima) por dónde vienen los tiros. Originaria de Young e integrante de la 2004, no discute y no responde ("no suma") en Twitter. Prefiere concentrarse "en desmentir cosas que son falsas y en retuitear" información como la del debate del martes 1º. Al igual que sus colegas, ve la militancia en redes como un complemento y no una sustitución de la tradicional. "Así llegás a la gente que quizá no puede ir a un acto, pero que con una frase se interesa y busca algo más".

Las redes, asegura, también permiten difundir mensajes positivos. En un mismo mundo donde la victoria del adversario parece el peor escenario posible, que a través de Twitter se haya divulgado el abrazo entre Daniel Martínez y Lacalle Pou, en Cardona el 13 de setiembre, resultó una saludable bocanada de aire fresco. "Me gustó ver esa foto en las redes, donde todo el mundo parece estar caliente. No hay que llevar el odio hasta ahí. Esta es una herramienta muy buena, bien usada".

Los muy optimistas (Vini, vidi, vinci)

No miran las encuestas ("todas pagas"): no importa si la oposición sumada es más de la mitad, ni que el oficialismo crezca y yo no, o que el balotaje esté lejos. Ven cerca la victoria; es más, la ven inevitable.

Según la lógica de Luis González (24), el desempleo y la inseguridad hacen "que la gente quiera ya un cambio de gobierno". En esa lógica, nadie mejor preparado que el Partido Nacional y Lacalle Pou: "Conformó un gran equipo y está más maduro, la gente lo ve más aplomado". Él es blanco por herencia familiar, alimentado por "un amor irracional por Lacalle (padre)" y porque "leyendo la historia no hay forma de no ser del Partido Nacional".

Militante de la 71, Luis dice que es parte de un grupo que juega "de memoria" en un club en Reducto. Hacen ferias y puerta a puerta, siempre con una recepción "muy positiva" de la gente. "Yo noto la victoria en la calle, como en el Cerro. En elecciones anteriores íbamos ahí y sentíamos un trato muy hostil. Hoy es más ‘neutro'. Ven en nosotros la esperanza del cambio".

En las internas de junio, Carolina Ache (38) fue la mujer más votada en el Partido Colorado. Hoy está en la Secretaría de Derechos Humanos del partido, como suplente al Senado de Talvi, además de figurar sexta a Diputados. Nacida en un hogar "colorado y bolso" como muy pocos, aunque las últimas encuestas reflejan un freno al envión de semanas atrás, está lejos de verla por perdida. "Jorge (Batlle) nos enseñó a mantenerse optimista cuando se pelea por lo justo y por lo que es ideal para el país. Hay un bajón (en los sondeos), pero aún queda mucho tiempo".

Ella se acercó a Talvi una vez que Bordaberry bajó sus aspiraciones. "Jorge ya me había hablado de él". Fue a hablar con él sin muchas expectativas y salió con muchas esperanzas. Su proyecto educativo (los 136 liceos desde la experiencia del Impulso) la subyugó y se involucró en Ciudadanos desde su inicio. "Veo que la gente cambia su voto. Costó mucho ser colorado tras la crisis de 2002, pero ahora noto que están reconociendo todo lo que se hizo para paliar la crisis".

Desde Durazno, Mirela García (64), maestra jubilada, integrante de la Mesa Departamental del FA, recorre su departamento, bastión blanco como pocos: la capital, Sarandí del Yi, Blanquillo, El Carmen, plazas, ferias, calles, caminos y mucho contacto directo. Y en esto basa su ilusión a prueba de balas.

"El frentista recién se expresa cuando falta poco. Pasa que como en las internas todos los candidatos se llevan bien y hay un programa único, la efervescencia recién queda para el final, cuando queda un mes y medio", afirma, asegurando que se mantienen en contacto con las distintas departamentales. Y esta le permite llevar el optimismo al extremo. "No nos manejamos solo con nuestra realidad. La información que tenemos nos dice que podemos tener esperanza de liquidarlo ahora, en octubre...".

¿MENOS MILITANCIA?

Una encuesta de Cifra divulgada el domingo 30 de setiembre en Telemundo señalaba que 73% de los uruguayos no habían ido ni pensaban ir a un acto político. Esto fue mostrado como una "caída sistemática" de la militancia presencial respecto a elecciones anteriores. Los insumos para esta medición son anteriores al 11 de setiembre, cuando la campaña todavía no había tomado color.

La militancia está cada vez más activa en las redes sociales. En 2014, según el Perfil del Internauta de Radar, en Uruguay había 1,9 millones de cuentas de Facebook, 340.000 en Twitter y 220.000 en Instagram; en 2018 esos números crecieron a 2,6 millones, 700.000 y 1,7 millones, respectivamente.

Otro indicador para poner en duda una menor militancia es que en las últimas elecciones internas votó 40,29% de los habilitados, tres puntos porcentuales más que la misma instancia de 2014.

EXCEPCIÓN I: LOS APÁTICOS (Omnia corruptis)

Es cierto: una persona apática es la némesis de los militantes. Pero es otro espécimen de la fauna preelectoral que también se hace sentir. Y mucho.

Quizá si uno está como el cocinero Juan Scaraffuni (45), viajando por el mundo, ahora en Helsinki, recién llegado de un viaje de tres días por Estonia y a punto de ir a un sauna para luego darse un chapuzón en el Báltico, no pensaría en qué votar. Supo poner una feta de mortadela en el sobre en las elecciones departamentales de 2010. Criado en una familia de colorados, votó a la 609 del FA. "En realidad, la 609 me importaba tres pepinos, pero me gustaba que (José) Mujica había sido revolucionario... supuestamente. Me comí el cuentito y luego la venda se me cayó de los ojos".

Se dice empapado de la masonería, "así que conozco bastante la política de Uruguay y sus entretelones". A los políticos, todos, los tilda de "trampositos" que "están todos juntos". Mientras busca su lugar en el mundo, dice "que estos tipos, los políticos, nos robaron el Uruguay". Aun así, estará el 27 por estos lares, votando a César Vega, del Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI). "Me parece la única opción que hay; para el resto, soy partidario de la guillotina".

EXCEPCIÓN II: LOS QUE PRESTAN EL VOTO (Pastelerus electoralis)

"Yo elijo a las personas y a las propuestas". Palabras más, palabras menos, esto es lo que dicen quienes cambian el partido al que votan de elección en elección. Obviamente, no entran en el arquetipo de militantes pero son tan importantes como ellos. ¿Cómo se daría si no, una eventual alternancia? ¿De dónde salieron los eventuales de Cabildo Abierto? ¿Combustión espontánea?

Karina (58) no se llama así. Como trabaja en el rubro de las comunicaciones pide no se use su nombre. Su trapecismo electoral la ha llevado a votar por Luis Alberto Lacalle (Partido Nacional), Rodolfo Tálice (Partido Verde Eto-Ecologista), Jorge Batlle (Partido Colorado), José Mujica (Frente Amplio) y un largo etcétera. El surgimiento de elecciones internas y balotaje ayudaron a aumentar la colección. "Yo estudio candidatos y estudio sus ideas. Por eso he votado distintos partidos. No sigo una tradición", afirma.

Para ella, el voto se fundamenta "más en una estrategia que en una convicción". Vota bancadas y vota presidente, no necesariamente los mismos. Exvotante frentista, dice que el partido en el poder ha hecho "cosas buenas y malas", pero que "es hora de cambiar". El equipo mejor conformado, a su criterio, es el de Lacalle Pou; en las internas, votó a Talvi.