Estilo de vida
Paisajes interiores

Biofilia: cómo incorporar la naturaleza a los espacios cerrados para generar bienestar

Se trata de una tendencia en arquitectura que consiste en llevar la naturaleza a los interiores; son muchas y diversas las formas de aplicar esta estrategia que impacta en la salud física y mental

22.11.2020 07:00

Lectura: 12'

2020-11-22T07:00:00
Compartir en

Por María Inés Fiordelmondo

¿Por qué nos gusta tanto mirar el mar y sentir el ruido de las olas? ¿Por qué el aroma de los pinos, la leña o el pasto mojado resulta tan agradable, al igual que el canto de los pájaros o el microclima dentro de una casa de barro? Si pensamos en nuestros mejores recuerdos, ¿no será que alguno de estos sonidos, olores y paisajes nos lleva hacia ellos? Y, si queremos calar más hondo, ¿por qué la naturaleza forma parte de varios de los momentos más placenteros que caben en nuestra memoria?

Los escandinavos crearon una palabra para exteriorizar su amor profundo por la naturaleza. Friluftsliv significa "vida al aire libre", pero es en realidad una filosofía de vida basada en admitir que la conexión con la naturaleza produce bienestar físico y mental.

Todo esto tiene una explicación. Más de la mitad de los 7.000 millones de habitantes del mundo viven actualmente en ciudades. Pero recién durante la Revolución Industrial hombres y mujeres pasaron masivamente a rodearse de espacios artificiales. Doscientos años es un período tan corto como un suspiro para los 2,85 millones que el humano lleva relacionándose con la naturaleza. Y no hay dudas: sigue sin estar preparado para vivir entre hormigón. Inconscientemente, manifiesta su resistencia a través de estrés, alergias, dolores musculares, problemas cardíacos, obesidad, entre otros trastornos y enfermedades.

"El cuerpo no tuvo tiempo de hacer una evolución y adaptación a estas nuevas circunstancias. Entonces se trastorna por absorber elementos que están en el ambiente y que son toxinas para nosotros", dijo el presidente de la empresa de arquitectura de oficinas Contract Workplaces, Victor Feingold, en una conferencia sobre el futuro del trabajo en 2018.

El ser humano se resiste y actúa. Cada año, unos tres millones de japoneses -afectados por la tensión de la vida urbana- acuden a una terapia conocida como baño de bosque, que consiste en "sumergirse" entre los senderos con los cinco sentidos. Diversos estudios científicos avalan la eficacia de este tratamiento, que disminuye la presión arterial, la ansiedad, ayuda a combatir la depresión y el insomnio.

Es una vía obvia y tal vez extrema de escape. Pero ¿quiere decir esto que mientras no sea posible salir hacia entornos naturales, hay que tolerar los perjuicios de vivir entre junglas de cemento? Es cierto que el propio ser humano levantó las ciudades de las que hoy, cada tanto, busca evadirse. Pero también es verdad que hace varios años, a través de la arquitectura, se diseñaron alternativas para crear efectos similares a los de un baño de bosque o un día en la playa dentro de una casa, en medio de la ciudad o hasta en la oficina. Esa estrategia se llama biofilia. El término fue tomado del título del libro de Edward Osborn Wilson Biophilia (1984), que sugiere que los humanos sienten una afinidad innata hacia todo lo viviente.

En arquitectura, la biofilia consiste, en pocas palabras, en incorporar naturaleza a los espacios interiores.
Las personas fueron -de forma orgánica e inconsciente- llevando este concepto hacia sus casas. Las plantas, los
ventanales que dan hacia alguna vista e incluso los cuadros de paisajes tienen mucho que ver con la búsqueda de bienestar, sostienen los especialistas. Por fortuna, todos estos elementos provocan respuestas neuropsicológicas positivas.

Una vivienda ubicada en medio de un bosque ya tiene gran parte del partido ganado. En estos casos, basta con saber orientar la arquitectura hacia el entorno a través de las ventanas, las puertas, la iluminación. "Tenés que tener la sensibilidad de ubicar aberturas en lugares que valgan la pena, tener en cuenta las orientaciones y los vientos para tener la mejor vista pero con la mejor luz", apunta la directora del estudio Alma Verde, de Punta del Este, Fiorella Bomio.

Restaurant Jardín Café en el edificio Celebra de Zonamerica.

Llevar la naturaleza hacia los interiores se vuelve especialmente necesario en zonas donde el verde escasea, como una casa o apartamento en medio de la ciudad, un centro comercial o un espacio de oficinas. "Las vistas desde el interior hacia el exterior son reimportantes, pero si no podés tenerlas, hay que traer el exterior hacia adentro", añade la arquitecta. Coincide la directora de Dovat Arquitectos, Carolina Dovat: "Sin duda la estrategia en contextos de más cemento o menos contacto de elementos naturales va a ser maximizar completamente el uso de esos recursos comparado con otros lugares donde si miro por la ventana, ya de por sí la naturaleza se me incorpora. Son situaciones distintas, pero todas deberían estar enfocadas en el mismo objetivo, el bienestar para que la persona logre su mejor versión en sus casas, en el trabajo".

Para Bomio, colocar un cuadro o una fotografía de un paisaje en la pared es una forma simple y rápida de provocar ese efecto, ya que la persona traslada su mente hacia ese lugar: "Con pocas cosas podés generar mucho". Pero detrás de la biofilia hay técnicas que van mucho más allá: colores, texturas, olores, formas y luces pueden hacer la diferencia entre un entorno natural y placentero y uno que resulta poco amigable.

Verde y más verde. La vegetación es un elemento esencial en el diseño biofílico. Las plantas son, además, beneficiosas en muchos sentidos. Un estudio de Harvard Business Review (titulado Mirar la naturaleza te hace más productivo) revela que después de un microdescanso de 40 segundos, durante el cual las personas miran un techo verde, aumentan su concentración en 6%. En cambio, disminuye en 8% entre quienes dirigen su vista hacia uno de concreto.

Añadir plantas decorativas a un ambiente es una tendencia que está muy lejos de ser nueva. Una planta a nivel visual siempre otorga relajación y concentración, señala la mexicana y experta en biofilia de Contract Workplaces, Jimena Etchegaray. Es otra manera simple de conectar un espacio con el entorno natural. Sin embargo, estudios recientes permiten concluir que no todas las plantas (o árboles) cumplen con funciones tan beneficiosas para el ser humano. Un claro ejemplo es la "pelusa" que cae de los plátanos y causan alergias en la población. Lo mismo puede pasar en un espacio interior si no se tiene en cuenta ciertas variables. "Trabajar con biofilia implica hacerlo de manera inteligente, que la planta no genere bichos ni polen. Tener una planta que genere alergia sería un desastre", explica la especialista.

Una planta bien elegida purifica y procesa el aire. El aloe vera, por ejemplo, ayuda a filtrar el aire de benceno y formaldehído. La lengua de tigre ayuda a eliminar toxinas como el óxido de nitrógeno, benceno, formaldehído, tricloroetileno y el xileno del aire. La flor de la paz bombea aire limpio durante todo el año y además rompe compuestos comunes como el monóxido de carbono. Estas son solo tres de las 10 mejores plantas para limpiar, filtrar y eliminar los contaminantes de los ambientes interiores, según un estudio de la NASA. Otras son las cintas, hiedra común, margarita africana, crisantemo, drácena, azalea y Ficus benjamina.

El recientemente inaugurado edificio de oficinas Sinergia Ejido es un ejemplo de la incorporación de verde en espacios interiores. La planta baja se siente casi como una plaza abierta; altas palmeras invaden el ambiente, rodeadas de asientos de madera y mesas que ofician de espacios de trabajo. El arquitecto encargado de este proyecto (fundador de Timb arquitectura), Bruno Pedreira, señala que Sinergia, con la convicción de que el ser humano está hecho para tener contacto con la naturaleza, establece la incorporación del verde como un lineamiento para todos sus proyectos. Teniendo en cuenta que este edificio se ubica en pleno Centro de Montevideo, el arquitecto asegura que la intención fue crear "un manantial en el desierto".

Para Pedreira, la vegetación tiene ciertas ventajas si se la compara con, por ejemplo, una vista al mar. "De repente tenés la mejor vista del mundo, pero lo es durante tres meses. Luego pasa a ser la vista de todos los días", comenta. Una vista al mar puede ser muy monótona; en cambio, el verde en sí mismo es cambiante, vivo, generativo. "Tenés un movimiento y muchas variables que se van reinventando", acota.

El verde también es una parte clave en el edificio nuevo del sanatorio del Banco de Seguros del Estado. Tiene en su interior tres jardines y dos plazas. Fue pensado "para vivir de sus patios", según uno de los arquitectos de este proyecto del estudio Fábrica de Paisaje, Marcos Castaings. "Es un centro hospitalario bastante particular porque es para gente que ha tenido un accidente de trabajo, que tiene una dificultad momentánea, y el edificio está centrado en que la supere, en hacer foco en la salud y no en la enfermedad. Está pensado para que los espacios interiores den la sensación de que hay un mundo exterior, una vida por la cual vale la pena recuperarse rápidamente. La metáfora de los jardines para la salud es esa".

Otro ejemplo es el Restaurante Jardín Café del edificio Celebra en Zonamerica, proyecto de Dovat Arquitectos y Sofía Ruiz. Es puro verde, y fue diseñado para ser percibido de esa forma. La directora del estudio Dovat Arquitectos, Carolina Dovat, explica que en este caso era necesario que las plantas invadieran el lugar para mejorar las dimensiones: "Nos encontramos con un espacio con una escala que se imponía un montón y materiales superfríos, con escalera de cristal, metal. Había un piso de madera que ayudaba, pero desde el punto de vista acústico y la calidez que necesita un restaurante, necesitábamos mejorar esa escala".

El Restaurant Jardín Café, proyecto de Dovat Arquitectos y Sofía Ruiz, es puro verde y fue diseñado para ser percibido de esa forma. 

Allí las plantas cumplen dos funciones: reducir el estrés y crear microespacios dentro del restaurante. Para Dovat, no obstante, este es un ejemplo de utilización literal de la biofilia como estrategia de diseño. Pero son muchos los elementos que conectan con la naturaleza y permiten reducir los valores de cortisol, la hormona del estrés.

Cinco sentidos. "La biofilia puede estar presente desde el punto de vista de las formas, los materiales como piedras o madera; cualquier elemento que nos conecta con lo más básico y natural, y que a veces es completamente inconsciente, pero nuestro cuerpo lo percibe y la persona termina estando más cómoda", agrega Dovat.

Los materiales de construcción y el mobiliario ocupan un rol fundamental. Bomio es tajante al respecto. "Una casa u oficina en malas condiciones, como con humedad, trae enfermedades. Eso provoca una población enferma, costos y gastos en salud, gente que no rinde tanto en su trabajo", expresa.

Nicolás Rudolph es un arquitecto uruguayo radicado en Noruega, donde trabaja en el departamento de diseño del estudio Dark Arkitekter y como project leader de los dos proyectos que la empresa tiene actualmente en Uruguay. Cuenta que en Noruega es común utilizar materiales naturales a la hora de construir. La madera, dice, es uno de los recursos que tiene mayor potencial en Uruguay. "Es un elemento con el que la gente se siente muy afín. A todo el mundo le gusta la sensación de la madera".

También menciona los pavimentos de corcho o linóleo y los espejos de agua como elementos para evadirse a través del olfato, la vista, el tacto y oído.

El estudio Dark Arkitekter también trabaja en una urbanización que gira en torno al origen de los alimentos. Incluye huertas y jardines centrales. "La idea es que participes de las huertas vos mismo. Hay algunas compartidas por todos y otras minihuertas personales. Es un formato bastante utilizado en Europa del norte", comenta. El proyecto hasta incluirá una escuela en la que se enseñará a los niños a trabajar con los vegetales.

El estudio Dark Arkitekter trabaja en una urbanización que gira en torno al origen de los alimentos. Incluye huertas y jardines centrales.

Para Dovat, el contacto con la naturaleza en la educación es fundamental. Su estudio estuvo encargado de la obra del colegio Los Pilares, donde se combinó madera natural con grandes ventanales para "que la naturaleza se meta hacia adentro", corredores con luz natural y buena ventilación. La iluminación natural permite respetar y no alterar los ritmos circadianos. "Con luz artificial alteramos esos ciclos. Entonces parte de ese diseño biofílico implica la utilización correcta de la luz", indica Dovat.

El estudio Dovat Arquitectos estuvo encargado de la obra del colegio Los Pilares, donde se combinó madera natural con grandes ventanales para "que la naturaleza se meta hacia adentro", corredores con luz natural y buena ventilación

Con las formas orgánicas y dinámicas también se logran sensaciones positivas. La razón es simple: la naturaleza tiene pocas líneas rectas. Otra manera poco evidente de emular un entorno natural dentro de un interior, es dar sensaciones de amenaza. "Generando situaciones de riesgo en casas y jardines -por ejemplo, a través de una piedra que parece caer-, aparece la parte animal de tener que ir a la selva. Ponerlo medio difícil está bueno también", destaca Bomio.

Si bien la biofilia se profesionaliza en la arquitectura en general, en los espacios de trabajo esta tendencia vive una explosión. Esto, según Etchegaray, de Contract Workplaces, se debe al impacto que la naturaleza otorga al bienestar de los trabajadores, la concentración y, en consecuencia, la productividad. "Si en tu día laboral llevás 15 minutos tu mirada hacia una vista natural, tu foco aumenta 30%", subraya la experta. Esto puede extrapolarse a cualquier otro ambiente y actividad.

Hay estudios que dicen que el espacio físico y social condiciona el estado de salud en casi 60%, según Etchegaray. Gracias a la biofilia, esos lugares pueden ser altamente saludables. Ya no es un mandato tener que soportar los efectos negativos de la vida entre cemento.