Estilo de vida
La era de lo fisical

Así son los desfiles de moda en épocas de cuarentena y distanciamiento social

Ante el desafío de no poder organizar eventos de grandes magnitudes, los diseñadores aplicaron su creatividad para presentar sus colecciones combinando lo físico con lo digital

30.07.2020

Lectura: 11'

2020-07-30T07:00:00
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Por Alejandra Pintos

La aparición de los primeros casos de coronavirus en Europa coincidió con las últimas semanas del llamado Mes de la Moda, atravesando a Milan Fashion Week y Paris Fashion Week. La fantasía que involucra ostentosos shows, cientos de periodistas y fotógrafos, miles de influencers, incontables piezas de indumentaria y millones de dólares se vio opacada cuando la industria tuvo que salir de su burbuja y enfrentarse a la realidad. Del virus se sabía poco en ese momento, salvo que era altamente contagioso y potencialmente mortal y, si bien ninguna marca canceló su desfile, se repartieron barbijos, alcohol en gel y se evitaron los besos, el saludo que se acostumbra en este tipo de eventos. Algunos invitados decidieron no ir y los periodistas de medios internacionales volvieron antes a sus casas por miedo de quedarse varados fuera de su país.

Eso fue hace tan solo cinco meses y hoy es imposible imaginar un evento con miles de invitados que viajan de diferentes partes de mundo especialmente para la ocasión. La economía está en crisis y el mercado de la moda de lujo no escapa a eso. Por lo tanto, las extravagancias del pasado dejan lugar a un abordaje más austero. En cuanto a las presentaciones, los diseñadores emergentes ya habían empezado a labrar parte del camino con eventos boutique, de pocos invitados, que eran complementados con una fuerte amplificación digital.
Pero esta nueva tendencia hacia el minimalismo no se limita a los desfiles, también se traduce a la moda, que en tiempos de home office se ve desafiada por nuevos cuestionamientos. ¿Tiene sentido producir zapatos de taco aguja y pantalones de cuero cuando prácticamente no podemos salir de casa? "Hay tantos problemas en el mundo que creo que de alguna extraña manera la moda tiene que ser un poco más humilde", reflexionó el diseñador inglés Jonathan Anderson, director creativo de Loewe y de su marca homónima, en entrevista con The New York Times.

Así fue como marcas del calibre de Gucci, Dior, Versace y Burberry suspendieron los desfiles de sus colecciones crucero -como se les llama a las colecciones que van en medio de las temporadas, aunque algunas casas también les dicen resort- que tenían programados para las próximas semanas y empezaron a imaginar el futuro. "En momentos de crisis, tenemos que pensar en un reinicio radical", dijo Anna Wintour, directora Artística de Condé Nast y editora de Vogue.

El poder de lo digital. La experiencia digital en moda no es ninguna novedad. Según recuenta Vogue, Helmut Lang envió a personas selectas un CD-ROM con un lookbook en 1998 y Alexander McQueen organizó la primera transmisión en vivo en 2009. En la actualidad, la mayoría de los espectadores está acostumbrado a consumir los desfiles desde su computadora o celular, pero sí es cierto que se trataba de una transmisión de algo pensado, esencialmente, para ser experimentado de forma física.

Ahora la apuesta es a lo virtual y las marcas han experimentado con varios formatos, desde lookbooks y campañas con la mínima cantidad de personas posibles y distancia social, hasta pasarelas virtuales desarrolladas con tecnología 3D, desfiles "fisicales" (acrónimo de físicos y digitales) y transmisiones en vivo de 12 horas para mostrar el detrás de escena de una producción de fotos.

Sin embargo, el público parece extrañar los desfiles, aunque nunca haya asistido a uno. O al menos eso dicen los números. De acuerdo con los datos brindados al medio especializado Business of Fashion por parte de la empresa de métricas de redes sociales Tribe Dynamics, los shows digitales de este año generaron un tercio del engagement que su contraparte del año pasado.

Las explicaciones pueden ser varias. Los enormes volúmenes de contenido digital, diluidos a lo largo de demasiados días pueden resultar abrumadores para un consumidor agotado del mundo virtual. Incluso, los pocos temerarios que se animaron a hacer desfiles físicos -con barbijos y distanciamiento social- salieron airosos. Las imágenes de modelos atravesando campos de trigo, como propuso Jacquemus o recorriendo los jardines de un hotel milanés, como lo hizo Etro, inundaron Instagram tanto con comentarios de admiración como con indignación.

Dior
Alta costura, hombres y resort - Italia

Mientras la mayoría de las marcas apostaron a un gran contenido o desfile en tiempos de coronavirus, Dior hizo tres y todo en un mes. Primero presentó la colección de alta costura, a través de la cual la maison muestra su savoir faire y las infinitas posibilidades que ofrecen sus ateliers. Para eso crearon una serie de vestidos en miniatura -algo que requiere una habilidad extraordinaria de parte de sus costureras- y realizaron un cortometraje de fantasía, dirigido por el cineasta Matteo Garrone, en el que criaturas mitológicas como sirenas y faunos interactuaban con las piezas.

Días después Kim Jones, director creativo de la división de indumentaria masculina, lanzó su colección de hombres, en colaboración con Amoako Boafo, un artista de 36 años originario de Ghana. Jones recibió varios elogios de la industria, no solo por la solidez de la colección sino por haberle dado visibilidad a un artista africano, con modelos negros, en tiempos en los que el racismo es tema de discusión.

Por último, el 22 de julio, Maria Grazia Chiuri presentó la colección crucero, que según señala Vogue se ha transformado en una de las más importantes para la marca porque suele venderse bien y es la que se mantiene en tiendas por más tiempo antes de entrar en las rebajas. La locación elegida para el evento fue la Piazza del Duomo de Lecce, un pequeño pueblo en Puglia, al sur de Italia. Allí montaron un desfile al compás de la tarantela, con cantantes y bailarines en vivo, que animaron el show sin espectadores -aunque transmitido online-.
Estos grandes esfuerzos de la marca hacen transparente la intención de LVMH de transformar a la maison en la más grande del mundo, superando a Chanel, algo que según los últimos reportes está a pocos años de suceder.

Prada
Resort - Italia


Antes de la pandemia, Prada atravesaba en mayor o menor medida un período de colecciones maximalistas, con bordados recargados y estampas contrastantes. Sin embargo, para el verano 2021 Miuccia Prada volvió a sus raíces y apostó al minimalismo, con una paleta limitada al blanco, negro, gris y algún detalle de color y una fuerte presencia de la sastrería contemporánea. En particular, con un look de pantalón de jogging y camisa blanca con corbata, la diseñadora capturó la esencia de la era de las reuniones por Zoom.

Las prendas de la colección representan un lienzo en blanco, que cada uno puede combinar y usar a su gusto, con su propia impronta. Esto se refleja en la pieza que presentaron para Milan Fashion Week, titulada Multiple Views, en la que cinco artistas diferentes interpretaban la colección. Terence Nance, Joanna Piotrowska, Martine Syms, Juergen Teller y Willy Vanderperre propusieron un diálogo creativo con la ropa como punto de partida.
Así, Miuccia Prada se despidió de la marca como única diseñadora y, de ahora en más, comenzará a cocrear con Raf Simons, que se incorporó a principio de este año a la histórica casa de moda.

Gucci
Resort - Italia


El abordaje de Alessandro Michele, director creativo de Gucci, es tan radical como innovador. A principio de la pandemia anunciaron que se descolgarían del calendario de la moda y de las temporadas para que "reine una nueva cadencia". En mayo la marca presentó una colección fotografiada por sus propios modelos, con libertad creativa. Y para Milan Fashion Week crearon un lookbook en el que los encargados de modelar las prendas fueron los mismos que las crearon. Así, los diseñadores que forman parte del equipo de Michele se volvieron la cara visible de la marca, un experimento que resultó interesante en la medida que muestra la multiplicidad de orígenes y perspectivas que se encuentran normalmente en el detrás de escena.

Continuando en esa línea de cuestionar los roles en la industria de la moda, para Milan Fashion Week decidieron hacer una transmisión en vivo mostrando los entretelones de su nueva campaña. La locación elegida fue el Palazzo Sacchetti, un edificio barroco de 1552 que acompaña la estética maximalista que ha caracterizado a Gucci en los últimos años. El espectador, a través de varias cámaras, podía ver cómo trabajaban los maquilladores, peluqueros y estilistas, al fotógrafo y a sus ayudantes iluminando el set, a la modelo repitiendo una y otra vez la misma pose. Esto le quitaba toda magia y misterio a la campaña, pero, al mismo tiempo, revalorizaba el trabajo que existe detrás de cada imagen.

"Gucci: Epílogo es la tercera parte de un cuento de hadas que cuestiona las reglas y tradiciones del mundo de la moda (...). Epílogo es un final, pero también un comienzo en la medida que intenta imaginar nuevas formas de expresión", compartieron en sus redes sociales.

Balmain
Alta costura - Francia


La solución de Olivier Rousteing al problema de cómo montar un desfile sin aglomerar gente, fue brillante. El joven diseñador al frente de Balmain vistió a una decena de modelos con glamorosos e impactantes vestidos y las subió a bordo de un barco que atravesó el río Sena, en París, con espectadores a ambos lados de la rivera. Además, un grupo de bailarines realizó una coreografía levantando los puños como símbolo de resistencia. La maison celebró 75 años de "refinamiento, oficio y elegancia".

Jacquemus
Verano - Francia

En el mundo de la moda, Jacquemus es conocido por elegir escenarios idílicos para presentar sus colecciones, que tienden a ser una oda a su infancia, al verano y a la naturaleza. En el pasado, con la ayuda de Alexandre de Betak -el mayor productor de desfiles y eventos de la industria-, el diseñador francés ha recreado las calles de Murano y usado como pasarela un campo de lavandas. Y, a pesar de la pandemia, Simón Porte Jacquemus decidió redoblar las apuestas.

En la región de Us, a una hora de París, Betak montó una pasarela sinuosa de 600 metros de largo en medio de un trigal. Los 100 invitados, entre los que se encontraban influencers y periodistas, se ubicaron entre el trigo a dos metros de distancia entre sí para apreciar el show. La colección, en los clásicos colores tierra y géneros nobles de la marca, no fue de las más inspiradas y, sin embargo, se hizo viral en redes sociales. Las fotos del campo de trigo eran una bocanada de aire fresco entre tanto encierro. Pero, tal vez, la principal razón de su éxito yace en que al haber invitados físicamente presentes, podían crear imágenes que escaparan al control de la marca, algo que contrasta con las pasarelas digitales en las que la única voz es la del diseñador.

Loewe
Hombres - España

Mientras que el resto de los diseñadores se debatían entre los desfiles físicos y la presencia digital, Jonathan Anderson, director creativo de la casa española Loewe, optó por salir de la caja... y presentar una caja. Para su colección de indumentaria masculina verano 2021 envió a periodistas e influencers un paquete con una carta, un librillo de inspiración, muestras de telas y una suerte de esculturas 3D para recrear el set del desfile. Además, para el soundtrack crearon un tocadiscos de papel que se podía reproducir manualmente.

Valentino
Resort, alta costura - Italia

Desde que asumió la dirección creativa de Valentino, Pierpaolo Piccioli no deja de demostrar su genialidad. Según contó a los medios, a pesar de estar en cuarentena nunca dejó de trabajar, en contacto vía llamada virtual con el resto de su equipo. "La colección nació del lápiz y el papel. Sin estilistas, ni tableros de inspiración, solo plasmando en los figurines lo que rondaba en mi cabeza. Un proceso puro de creación, como debería ser", explicó a Vogue.
A partir de ese proceso nació la colección resort 2021, con una paleta saturada y siluetas holgadas, que fue fotografiada por el mismísimo Piccioli en su ciudad natal de Nettuno, en Italia. Él interactuó solo con la modelo Mariacarla Boscono, de 39 años, con la que tiene un vínculo de amistad. Eso es lo que quiso reflejar en las imágenes, el contacto humano.

Valentino también presentó su colección de alta costura, con vestidos tan hermosos como absurdos, con varios metros de largo. Las modelos colgaban de trapecios, moviéndose de forma etérea al compás de la música de FKA twigs mientras que el fotógrafo británico Nick Knight las capturaba. Esta suerte de película en vivo se tituló De gracia y luz y tuvo lugar en los míticos estudios de cine Cinecittà Studios, en Italia.

Según Piccioli, la colección de 16 vestidos fue una respuesta extrema a la dura realidad de la cuarentena.