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Así fue el desfile de Margo Baridon en Maldonado

Sierras, viñedos y Merengue: la diseñadora Margo Baridon presentó nueva colección con una experiencia para todos los sentidos en Sacromonte

14.11.2021

Lectura: 4'

2021-11-14T10:27:00
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Por Daniela Bluth

En las colecciones de Margo Baridon ningún detalle queda librado al azar. Por eso, la presentación de la nueva imagen de la marca que lleva su nombre y de las prendas para esta primavera-verano no podía ser la excepción. En el marco de MoWeek, la diseñadora decidió dar a conocer sus novedades con una experiencia para todos los sentidos en Sacromonte, en las sierras del Carapé (Maldonado), donde cada pieza —desde el recorrido por los viñedos hasta el almuerzo y el desfile— funcionó como parte de un engranaje perfecto. 

La jornada empezó temprano, cuando las invitadas se encontraron en el Hotel Carrasco para partir rumbo al wine lodge en distintos modelos de autos Nissan. Casi dos horas y varias curvas después, el grupo se volvió a encontrar, ahora con un escenario totalmente diferente: viñedos, sierras, lagos y apenas cuatro construcciones de piedra, madera y vidrio que se mimetizaban con el paisaje. 

La primera actividad fue un recorrido por los viñedos a cargo de Edmond Borit, peruano de ascendencia francesa radicado en Uruguay hace varios años, fundador y alma mater del lugar. Luego de mostrar las variedades de uvas que cultivan, el cuidado que requieren y los tipos de vinos que producen, Borit llevó a las invitadas a la pequeña capilla que hay entre las sierras, construida por el estudio Mapa Arquitectos, uno de los puntos con mejores vistas y que explican la conexión de su familia con este lugar tan especial. El almuerzo se realizó en el restaurante del hotel, en una gran mesa de madera —una pieza única que mide 10 metros— que también contaba con una vista privilegiada, el set ideal para las fotos grupales y alguna selfie. El menú consistió en diferentes tipos de carne y verduras a la parrilla, todo acompañado con los vinos de Sacromonte. 

El siguiente paso fue el esperado desfile, que tuvo como escenario uno de los refugios revestido con vidrios espejados que reflejaban el cielo y las sierras. Allí se mostraron todas las prendas de la colección Merengue que, según contó Margo a Galería, tuvo su inspiración inicial en una falda que era de su abuela y que tenía pintados a mano los pasos fundamentales del merengue. “Hacía tiempo que la quería usar como referencia, y ahora cuadró porque diseñé esta colección pensando en el final de la incertidumbre y aspirando a un futuro mejor, con color, festejos y baile”.  Como ya es característico en Margo, hubo volados, camisas para usar de varias formas, tops, blazers, pantalones y vestidos. Además, continuó explorando con el tejido, un camino que comenzó en 2020 junto con Matilde Pacheco, e incursionó en el mundo de los jeans con un modelo oxford en varias versiones de color. Si bien la diseñadora sigue las tendencias, apuesta a crear prendas versátiles y atemporales, que se puedan usar por varias temporadas. Además, toda la producción se realiza en Uruguay: “Con esto buscamos no solo empoderar a las mujeres que usan las prendas sino también a las que las fabrican”, aseguró. Entre sus favoritas, Margo señala la camisa Cruz “que es la versión de un básico que vas a usar millones de veces” y el chaleco tejido al que se le ponen o sacan las mangas, “una pieza interesante para incorporar al guardarropas”.

Durante el desfile, cuyo casting y dirección artística estuvo a cargo de Rosario San Juan, se mezclaron en la pasarela de naturaleza las modelos con algunas de las invitadas, pero el broche de oro fue la participación de Paulina, madre de Margo, que despertó los aplausos de todo el público. Detrás de la organización de esta experiencia que involucró turismo, gastronomía y moda estuvieron Rosario Terra, consultora estratégica de la marca, y Sofía Inciarte, directora de MoWeek. Porque, como explicó Margo a Galería, hoy las marcas de moda van mucho más allá del acto de comprar una prenda, “tienen un rol de construcción de un estilo de vida particular”.

La vuelta a Montevideo estaba prevista para antes de que comenzara a bajar el sol. Con pena de dejar ese entorno, las invitadas emprendieron el regreso. Pero no lo hicieron con las manos vacías; se llevaron regalos de parte de Sura, Valmont y la propia Margo, que había previsto una manta para resguardarse del frío y que —para fortuna de todos— no fue necesario usar.