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Menos clases y sin vestuario

Así es cómo se entrena en los gimnasios de la nueva normalidad

Los centros realizaron cambios en sus instalaciones y agendas: menos clases, aforo reducido, no al vestuario y toallas descartables

20.06.2020 07:00

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2020-06-20T07:00:00
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En las últimas semanas y en distintas partes del mundo han reabierto sus puertas centros de fitness, gimnasios y boxes de CrossFit. Y esto incluye a Uruguay. Los recintos destinados al entrenamiento físico han acondicionado el espacio para recibir a los deportistas, que abandonaron los bidones de agua como pesas y se animan a regresar a los aeróbicos, al entrenamiento funcional, al spinning y a los ejercicios de musculación.

En las artes marciales existe algo llamado soji, un procedimiento que también forma parte de las tareas que se realizan en las escuelas japonesas y que consiste, básicamente, en limpiar el aula, es decir, el centro de práctica. Disciplinas como el judo o el aikido incluyen el soji como parte de la práctica, antes o después de la clase. No solo sirve como calentamiento previo que además ayuda a mantener limpio el dojo, también provoca un vínculo más estrecho entre practicante y el lugar donde se lleva a cabo la práctica de la Vía, que es lo que literalmente significa dojo. Es disciplina, servicio y agradecimiento, y adquiere un significado espiritual muy profundo e íntimamente relacionado con lo que se denomina misogi o purificación.

La pandemia del coronavirus parece desplegar por el mundo una versión actualizada de esta antigua tradición y traslada el soji a otros sitios y a otras prácticas. Con la nueva normalidad, como ocurre en las artes marciales, limpiar también es parte del entrenamiento.

En las últimas semanas y en distintas partes del mundo han reabierto sus puertas centros de fitness, gimnasios y boxes de CrossFit. Y esto incluye a Uruguay. Con significativos cambios, tanto en las instalaciones como en la agenda de actividades, los recintos destinados al entrenamiento físico han acotado su aforo, han cerrado sus vestuarios y han acondicionado el espacio para recibir a los deportistas. Algunas personas que siguieron practicando en sus casas, que usaron bidones de agua como pesas, que descargaron apps con rutinas de ejercicios isométricos, o que intentaron mantener cierta disciplina con tutoriales de YouTube, se están animando a regresar a los aeróbicos, al entrenamiento funcional, al spinning y a los ejercicios de musculación. O, al menos, toda aquella actividad que pueda realizarse en el marco de la nueva normalidad. Pero hay algunos requisitos que cumplir.

Pesas rusas y alcohol gel. "Estábamos abiertos 15 horas en el día, de corrido, de 7 a 22 horas. Hoy tenemos el mismo horario, solo que con una pausa de 12 a 15, cuando se realiza una limpieza general", cuenta a galería Sebastián Carballido, director y cofundador, junto con Andrés Deagostini y Ciro Gentile, de Instinto CrossFit. Antes de la declaración de emergencia sanitaria en Uruguay, el viernes 13 de marzo, las clases en Instinto tenían una duración de 60 minutos. Ahora, explica Carballido, son de 50, lo que les otorga "un margen para que, después de cada clase, se pase el desinfectante en todas las áreas". Esto también forma parte de la rutina de cada alumno, a los que se les suministra un atomizador con alcohol y un paño para higienizar las piezas y los elementos manipulados durante la práctica (pesas rusas, mancuernas, barras, discos).

Instinto se inauguró en diciembre de 2013. Después de años de trabajo diario ininterrumpido, la pandemia obligó a cerrar sus puertas el 16 de marzo. Durante los meses de confinamiento y distanciamiento social se hicieron rutinas online, principalmente en redes y a través de la plataforma Zoom. "Fuimos los primeros en implementar esa modalidad", recuerda el head coach. "También grabamos videos semanales, con diferentes rutinas, y se las enviamos a los socios. A partir de allí se desarrolló un ida y vuelta que, entre otras cosas, mantuvo la motivación arriba. Creo que en ese punto la gente colaboró muchísimo, puso mucho de su parte. Tenemos algunos videos que superan las 5.000 reproducciones".

En Instinto CrossFit cada alumno trabaja con sus implementos, los cuales debe esterilizar con alcohol y un paño antes y después de usarlos.

La reapertura fue el 25 de mayo. "Fuimos de los últimos en abrir", cuenta quien precisamente introdujo el sistema de entrenamiento en Uruguay 10 años atrás. Actualmente hay dos coaches en la mañana y tres en el turno de la tarde, que es cuando aumenta el volumen de asistentes. Los cupos son limitados: para CrossFit, 27 personas (en los días prepandemia la capacidad máxima era de 40); para entrenamiento funcional siete, misma cantidad que se maneja para rutinas en sala. El local es amplio. Son mil metros cuadrados y dos plantas. Hay pisos modulares, barras, pesas, mancuernas y aparatos para ejecutar ejercicios de suspensión. No hay apretones de manos ni abrazos ni fotos grupales ni charlas pre o posentrenamiento. No hay gente esperando su turno para usar una máquina. La música se escucha a un volumen discreto por debajo de las indicaciones que ofrece uno de los coaches. En los ejercicios de CrossFit hay delimitados con cinta blanca espacios de nueve metros cuadrados para cada alumno, formando ordenadas parcelas a un metro de distancia unas de otras. En cada parcela pueden verse los materiales con los que trabajan los deportistas. Y también el pulverizador y su paño correspondiente. Los asistentes a la clase pueden ejercitarse sin tapabocas, justamente porque mantienen un distanciamiento prudencial entre ellos. Los entrenadores circulan por sectores previamente demarcados y llevan siempre tapabocas, igual que toda persona que no esté entrenando. Dentro de ese espacio, cada alumno trabaja con sus implementos, los cuales debe esterilizar con alcohol y un paño antes y después de usarlos. En sala de aparatos el cupo es de seis personas y el uso de máquinas sigue el mismo protocolo.

La puerta del local, ubicado sobre 21 de Setiembre casi Luis de la Torre, en Punta Carretas, está cerrada. Se exhorta llegar 10 minutos antes del comienzo de la actividad y ya con la ropa de entrenamiento, pues los vestuarios no están habilitados. Para ingresar es necesario llevar puesto tapabocas. Lo siguiente es pisar la alfombra desinfectante ubicada en la entrada y limpiarse las manos con alcohol gel, complemento que está disponible en dispensadores ubicados en diferentes zonas del establecimiento. Instinto solicita además llevar calzado adicional, específicamente destinado al entrenamiento. También se exhorta a que cada quien lleve un kit de prevención personal con toalla propia, hidratación y alcohol al 70%, más allá de que hay dispensadores y toallitas descartables. El siguiente paso tras el ingreso al local: al usuario se le toma la temperatura con un termómetro a distancia. Si está todo bien, adelante, a entrenar. Pero antes también es necesario seguir otros procedimientos.

Para asistir a las clases hay que reservar turno por medio de la página web del box. No se puede ingresar sin reserva previa; está permitido hacerlas hasta 15 minutos antes de cada actividad. A su vez, las reservas pueden anularse hasta 30 minutos antes previo al comienzo de la clase; de lo contrario se pierde el turno y la posibilidad de reservar para el resto de la semana. Se permite un máximo de dos clases reservadas al mismo tiempo.

Contacto virtual y mucha higiene. Lo primero con lo que se topa quien llega a entrenar a Club One es con la ya habitual alfombra con desinfectante. A continuación, un escáner de identificación facial confirma la membresía. El alcohol gel está dispuesto en la recepción, desde donde se realiza la medición de temperatura con termómetro infrarrojo que no requiere contacto al momento de ingresar. Como ocurre en Instinto, si la temperatura es inferior a 37,6 °C, ya se puede pasar. Hay spray antiséptico, toallas de papel descartables y una cartilla de recomendaciones para evitar la propagación del Covid-19. Los vestuarios no están habilitados. Y es obligatorio usar tapabocas. Si alguien olvida llevar el suyo, puede adquirir uno en recepción. Los profesores del gimnasio tienen tapabocas de diferente color según cada día (lo que garantiza el cambio y la limpieza de los mismos). El personal de mantenimiento, además, va cubierto con protectores faciales transparentes.

"En la zona de entrenamiento cardiovascular, todos los equipos están a dos metros de distancia, incluso un poco más", cuenta Pablo Goyen, gerente deportivo de One. Hay una distancia mayor en las bicicletas de spinning, que pasaron de estar en una sala de la planta baja a ocupar un amplio espacio un piso más arriba, a varios metros de las bolsas de boxeo, y más lejos aún de los caminadores y las demás bicicletas de la zona cardiovascular.

En Club One, la distancia entre los caminadores habilitados para el uso supera los dos metros.


Club One existe desde el 4 de diciembre de 2007. El local, ubicado en Jackson y Durazno, ocupa 1.600 metros cuadrados. Cerró sus puertas el 16 de marzo. "La idea siempre fue mantenernos en contacto con nuestros socios, entonces empezamos con clases online dos veces por día, algo que se extendió durante los dos meses que estuvimos cerrados", cuenta el entrenador.

Después de probar con un horario reducido, desde el lunes 8 de junio regresó a su horario habitual. Hoy el aforo máximo es de 80 personas. "La gente se distribuye muy bien en la parte de equipos y aparatos, hay bastante disponibilidad, lo que ayuda a que no tengas que esperar y no se generen aglomeraciones. Tenemos mancuernas distribuidas en varios puntos del club para evitar justamente las aglomeraciones", explica Goyen.

Cerca de Club One, sobre Maldonado casi Yaro, se encuentra una de las sucursales de Perfil Gym, cuya casa central, por 21 de Setiembre, reabrió sus puertas el lunes 15. Aquí están otra vez la alfombra sanitaria, el dispensador de gel hidroalcohólico, las toallas desechables, las placas informativas con datos relevantes acerca del funcionamiento y las medidas de higiene y protección del local. Un local al que se accede con reserva previa, que es confirmada desde recepción, donde se instaló una mampara protectora transparente. Y, como ha sucedido en otros establecimientos, ya no están ni la máquina de café ni la posibilidad de adquirir otros productos de consumo; ahora solo hay agua y alguna bebida de reparación isotónica. Y, también en recepción, sobre una mesa color verde hay un regimiento de atomizadores numerados y paños de colores aguardando ser utilizados por quienes llegan a entrenar, siempre con tapabocas, por supuesto. Quien llega es porque antes reservó su lugar.

Atomizadores con alcohol y paños para higienizar, ubicados en la entrada de Perfil Gym

El espacio es amplio y está regado por una generosa luz natural. En las paredes, predomina el color lima. La música se mantiene en un estado omnipresente, aunque no invasivo. En la planta baja, las cintas de correr se intercalan entre las que están habilitadas y las que no. En el siguiente piso, tres mujeres se ejercitan en bicicletas estáticas siguiendo las indicaciones que aparecen en las pantallas que se encuentran frente a ellas, que están a unos dos metros de distancia, aproximadamente. Un detalle: no llevan barbijo. "Entendemos que durante una actividad física como el spinning, vale más un uso racional, como medida primaria, que es el distanciamiento, que el uso permanente del tapabocas, que acaba teniendo un mal uso", explica Roberto Castro, director de Perfil Gym. Practicar spinning con tapaboca es contraproducente, explica: "La actividad consume mucho oxígeno, el tapaboca es una barrera, que además, por la sudoración, lo humedezco y lo arruino". Por allí, un hombre trabaja los músculos abdominales sometiéndose a una dura sesión de plancha lateral con rotación, mientras otro, a varios metros de separación, ejecuta con evidente sacrificio la última serie de hip thrust. Ambos llevan barbijo. En el tercer piso hay solo una persona entrenando, por lo que no lleva puesto tapabocas. Hace flexiones. El pulverizador con alcohol y el paño aguardan a un costado.

El sábado 14 de marzo se manejó la posibilidad de cerrar el gimnasio. Se decidió esperar hasta el lunes, solo para brindar información a quienes llegaran a alguna de las nueve sucursales de Perfil. La reapertura de los locales fue por fases. La limitación del aforo cambia según los turnos, y va de 20 a 40 personas como máximo. Se organizan seis turnos durante el día, entre los cuales hay cortes para tareas de limpieza y un corte prolongado para una higiene integral. En algunas sucursales se habilitan los vestuarios, pero con un aforo máximo de cuatro personas y solo para cambiarse de ropa.

"Antes de que pasara todo esto, por entenderse que se trata de un espacio donde se realiza actividad física, en Perfil siempre hubo normas de higiene que fueron ejecutadas a través de dos líneas: por un lado a nivel del alumno y por otro a nivel del personal de mantenimiento", explica el gerente deportivo del establecimiento. "Siempre se le recomendó al alumno el uso de toalla y alcohol en gel", cuenta el instructor. "Desde que arrancamos tenemos pulverizadores con alcohol etílico. Podría decirse que todo esto nos agarró bien preparados".