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Así entrenan los deportistas uruguayos en sus casas

Los deportistas de elite Diego Forlán, Déborah Rodríguez, Emiliano Lasa, Jimena Marqués y Santiago Urrutia cuentan cómo viven la cuarenta adaptando sus entrenamientos y aconsejan continuar con la rutina diaria, los ejercicios y la comida sana.

 

23.04.2020

Lectura: 16'

2020-04-23T06:00:00
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Por Rosana Zinola

Diego Forlán 


El mejor jugador de la Copa Mundial de Fútbol de Sudáfrica en 2010, Diego Forlán, comenzó en enero un nuevo desafío en su carrera deportiva como DT de Peñarol, equipo de sus amores. La aparición del coronavirus provocó la suspensión del Campeonato Uruguayo y los entrenamientos grupales. Sin embargo, a Forlán siempre le gustó hacer actividad física, mantenerse en forma y sentirse bien.

En su casa dispone de las comodidades para ejercitarse aun al aire libre. Su rutina comienza temprano en la mañana. Acostumbra levantarse a las seis de la mañana (que es cuando tiene más energía) para hacer ejercicios con pesas y aeróbicos: corre en el fondo o utiliza un aparato de remo, bicicleta o esquí. Dependiendo de los días de la semana, divide los ejercicios según la sección del cuerpo o el tipo de esfuerzo. Además, antes de la cuarentena, con su esposa Paz iban al club para tomar clases de yoga. Algunos días, la jugadora de hockey se suma a los entrenamientos diarios del 10. "Cuando podemos entrenamos juntos, nos divertimos y nos acompañan los niños", cuenta Diego.

Las actividades de la familia continúan después del almuerzo con un descanso de 30 a 45 minutos para luego dedicarse a sus tres hijos, Martín, Luz y César, hacer unos videos, sacarse fotos y jugar. A estos padres deportistas les gusta cocinar comida sana. El menú es variado, con milanesas, ensaladas y pasta, y los días más fríos prenden la estufa para la carne asada. "No me privo de nada. Me gusta mucho la pizza y alguna noche tomo refresco. Si quiero algo dulce, también como", detalló el goleador uruguayo. A pesar de todo el desgaste físico que hace, no bebe demasiada agua: "Mi mujer toma más agua que yo", dice.

Para poder rendir bien durante el día, Diego aconseja dormir entre seis y ocho horas. Después de la cena, aprovechan a mirar alguna serie antes de dormirse en torno a las 10, aunque ahora con la cuarentena los horarios son más flexibles. La pareja también se reparte en la atención a los niños, cuando uno se despierta temprano, el papá ya está pronto para atenderlos.

Lo más importante en estos momentos de quedarse en casa es "bajar las porciones en el almuerzo y la cena, y entre comidas elegir una manzana a una galletita". Los que continúan con la actividad física siempre tienen el privilegio de poder probar algo dulce.

Para convertirse en un deportista de elite en cualquier disciplina, primero hay que tener "talento y después hay que trabajar mucho y tener conducta": "Cuanto más practiques, más te vas a perfeccionar, esa es la base de todo". Dependiendo de los momentos del deportista, lo más importante es "la actitud" y saber "reinventarse para mantenerse físicamente".

En esta cuarentena, lo que más sufre la familia Forlán-Cardoso es estar lejos de sus padres. "Hace más de un mes que no los vemos. Cuando fue el cumpleaños de mi hermana Alejandra pasé a verla desde la ventana y por lo menos pude charlar un ratito", comenta, resignado a adaptarse a esta nueva situación. En estos momentos recuerda cuando vivían en un pequeño apartamento en Hong Kong con sus dos hijos mayores. "Allá hubiera sido muy complicado, por lo que hay que ponerse en el lugar de la gente que no tiene espacio para despejarse o poder salir", agregó el exdelantero. Aunque la época en que Cachavacha pasó más complicado fue a los 17 años, cuando viajó solo a Argentina para jugar en Independiente de Avellaneda.

Las actividades como embajador de Unicef continúan también desde su casa. Cada tanto se lo puede ver realizando alguna acción para promover y defender los derechos de los niños. Sus propios hijos colaboran con la institución y se pusieron a preparar el bizcochuelo de chocolate que Diego hornea desde su juventud y que tanto le piden Martín, Luz y César. Para poder hacer la torta de chocolate, Diego, el DT de Peñarol, comparte su receta: mezclar 2 tazas de harina, 1 taza de cocoa, 3/4 de azúcar con 1 cucharada de Royal. Agregar 100 gramos de manteca e incorporar 3 huevos y 1 taza y 1/4 de leche.

Déborah Rodríguez 


Apenas llegada a Montevideo, la rutina de la atleta Déborah Rodríguez continuó "estructurada pero más tranquila" en relación con el entrenamiento que hacía en Filadelfia con miras a los Juegos Olímpicos de Tokyo, recientemente suspendidos.

"Soy una persona hiperactiva, tengo demasiada energía, así que me levanto temprano y empiezo con las actividades", empieza diciendo. Entrena por la mañana y por la tarde trabaja en la computadora y el celular, especialmente con las entrevistas por Instagram, planifica sus próximas competencias, lee varios libros al mismo tiempo y se dedica a las tareas de la casa.

Estando en cuarentena obligatoria en su apartamento, por haber regresado de Estados Unidos, se le complicaba realizar el trabajo aeróbico. Sin embargo, dividió su entrenamiento según las zonas del cuerpo. Las mañanas las dedica al fortalecimiento del tren superior con una rutina CORE y, por las tardes, trabaja los músculos de la parte inferior, según acordó con su entrenador Derek Thompson.

La ganadora de la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de 2019 decidió volver a Uruguay al suspenderse los Juegos Olímpicos, justo dos días antes de la cancelación de los vuelos al país. Pero gracias al trabajo coordinado de los consulados en Washington, Nueva York y San Pablo logró la conexión que la trajo de regreso. "La desesperación de la gente en los aeropuertos era tremenda, estaban tristes, todos lloraban. Aunque los uruguayos no nos conocíamos estábamos unidos, juntos, con el fin común de volver", cuenta la atleta.

Mientras estuvo en cuarentena obligatoria, su madre le llevaba hasta la puerta de su apartamento un cajón con verduras y frutas para que se cocinara. Déborah se define "redisciplinada" también con su dieta. Prefiere pollo y pescado antes que carne vacuna y, al no tener un desgaste energético alto, las verduras predominan en su dieta. Entre los platos que más cocina destaca los zapallitos revueltos con huevo, las verduras al horno y los crepes de brócoli. Además, se cuida con la hidratación y nunca olvida los suplementos diarios para mantenerse sana.

La cabeza siempre debe estar ocupada. Lee hasta tres libros al mismo tiempo. En estos momentos está con El Zahir, de Paulo Coelho, uno de sus escritores predilectos; la biografía de Michelle Obama, su ídola; y Los cuatro acuerdos, libro que se refiere al poder de la palabra y del pensamiento. "Me han pasado cosas muy locas con respecto al poder del pensamiento, a lo que es desear algo. Uno nunca puede dudar de lo que quiere", afirma. En 2009, cuando entrenaba con Andrés Barrios, estaba en el puesto 15 en el ranking, no tenía chance de ganar. Sin embargo, miraba a sus colegas ganar y anhelaba su propia medalla hasta que proyectó exactamente cada instante de la carrera que finalmente ganó. Está convencida de que con esfuerzo, dedicación y pensamiento positivo los logros se concretan. Así fue como consiguió la medalla de bronce en 400 metros con vallas en el Mundial de Menores en Italia. Esa misma situación se repitió en los Juegos Panamericanos seis años después. "En esos momentos, el pensamiento positivo abre puertas", asegura.

Hace unos días recordaba con su madre que cuando tenía cinco años miraba películas y soñaba con vivir en Estados Unidos. Otro sueño que se cumplió cuando logró que el coach Thompson la invitara a entrenar en Filadelfia con las nueve mejores atletas del mundo. "Ellas tienen todos los recursos pero yo entreno muy duro, los atletas sudamericanos tenemos garra charrúa".

Como el aislamiento sigue por un tiempo, sus fans de Instagram le piden consejos. Déborah recomienda mantener una rutina de horarios (levantarse y acostarse a la misma hora), comer sano, meditar y tener la cabeza ocupada. Para aquellos que viven en un apartamento y no tienen elementos de gimnasia, aconseja hacer sentadillas utilizando el sillón del living y subir y bajar escaleras para el trabajo aeróbico.

Cada día, la atleta sube recomendaciones y ejercicios a su cuenta de Instagram @deborahrodriguez.uy

Emiliano Lasa


Hace un mes que Emiliano Lasa está en aislamiento social en su apartamento en San Pablo, justamente el mismo período en el que ya no entrena en la pista de atletismo que fue cerrada por las medidas tomadas ante la epidemia de coronavirus. Para poder continuar con su entrenamiento para los Juegos Olímpicos, los atletas que trabajan con Emiliano se aventuraron al Parque Ibirapuera hasta que la situación se agravó y consideraron que no sería responsable exponer al grupo.

El coach Nelio Moura les encomendó una rutina de pruebas de salto y otra de ejercicios adaptados a sus casas que básicamente consisten en mantener la fuerza general. "Entrenamos cuatro días a la semana: lunes, martes, jueves y viernes. El plan se basa en ejercicios de fuerza y de saltos, que si bien no nos prepara para las competencias, nos permite mantener la forma física", explica el atleta de salto en longitud. En cuanto a la suspensión de los Juegos Olímpicos, está "más tranquilo" porque a causa de su lesión en la tibia lo operaron en febrero y ahora dispone de más tiempo para poder prepararse.

El 2019 fue un año exigente, pero que rindió frutos al llevarse la medalla de oro en el Sudamericano de Atletismo en Lima, el bronce en el Panamericano también de Lima y el undécimo lugar en el Mundial en Doha, Catar, entre otros reconocimientos.

En estos momentos, al no haber una fecha exacta de competencia, su rutina se flexibilizó. Algunos días se acuesta o levanta un poco más tarde de lo habitual porque, según contó, el cansancio no es el mismo que en competencias y otras veces se pierde la noción del tiempo. Entonces lo que hace es aprovechar para cocinar y experimentar con algunas recetas nuevas. "Aprendí a hacer pastel de carne, pasta casera (sorrentinos, ravioles), empanadas, tortas y galletas", cuenta.

El deportista uruguayo podría considerarse un privilegiado. No lleva una dieta estricta porque no tiene problemas con el peso, al contrario: "Cuando dejo de entrenar adelgazo porque no tengo tanta hambre". Pero este competidor de elite se cuida lo más posible, con una alimentación sana que incluye proteínas, especialmente pollo o carne vacuna y pescado, que suele acompañar con ensalada o arroz. También se da algunos gustos como pastas o milanesas, para variar el menú.

En sus tiempos libres fuera de la cocina, Emiliano aprovecha a mirar series, películas, escuchar música y leer las noticias. Noticias que por ahora no vislumbran ninguna certeza sobre cuándo terminará la cuarentena. "Se complica para entrenar y más con las medidas tan estrictas que se tomaron acá en Brasil, pero, en estos momentos, el deporte pasa a segundo plano, lo principal es la salud. Esperemos que esto pase cuanto antes para volver a entrenar", augura el atleta. 


Jimena Marqués


La vida de Jimena Marqués, la mejor golfista uruguaya en la actualidad, cambió por completo con la cuarentena. Cuando no competía en el exterior, su rutina se desarrollaba en Montevideo entre sus clases de 6o de ingeniería y las idas diarias al Club de Golf del Uruguay para practicar su juego y hacer ejercicios aeróbicos, abdominales, de resistencia, flexibilidad y de piernas.  

Este año comenzó cargado de torneos y de victorias. Las medidas de aislamiento social la encontraron en San Pablo jugando el Honda Open, torneo previo al Campeonato Sudamericano Juvenil de Bogotá, que fue suspendido por la pandemia.

Continuar con su vida deportiva en un apartamento sin tener ni siquiera un patio no le resulta fácil, pero se las ingenia. Nacida en una familia de golfistas, tomó los palos desde muy chica, por lo que se destaca por su buen swing natural. Para no perder el entrenamiento, corre los muebles del living y continúa practicando.

Como todos los grandes deportistas, Jimena es responsable y muy organizada. "Tengo una agenda en el celu en donde planifico todo", cuenta la joven de 17 años. A diario toma clases online del liceo y en horarios fijos se ejercita en el living.

La disciplina mental también juega un papel preponderante para alcanzar las metas de los golfistas. En noviembre de 2018, el equipo conformado por Sofía García Austt, Inés Rapetti, Victoria Bargo, Priscilla Schmid y Jimena resultó vicecampeón del Sudamericano Copa Los Andes que se jugó en el Club de Golf. Esta ubicación resultó un logro histórico que las posicionó en un sitio de privilegio del deporte local. "En un torneo no podés controlar lo que está haciendo la otra persona. Dependés de vos mismo", dice Jimena. 

Su concentración rinde frutos y, a medida que acumula más y más campeonatos, mejora en el aspecto psicológico. En el verano ganó el Abierto de la Ciudad de Montevideo, el Nacional Juvenil jugado en La Tahona Golf, la Copa de Oro y Copa Elbio Barabino en el Cantegril Country Club, y la XIV edición de la Copa de Oro Búsqueda Revancha en La Barra Golf Club.

Estar todo el día en la casa también tiene sus ventajas porque almuerzan y cenan en familia con comida casera. Con la alimentación se autocontrola, respeta los horarios y no se excede. "En estos momentos no necesito comer tanto porque no estoy gastando tanta energía", explica. Con su hermana más chica también se dividen las tareas de la casa para ayudar a sus padres: "Ahora tenemos nuestros dormitorios más ordenados", cuenta.

"No estar al aire libre me mata", admite la joven, aunque a más de un mes del inicio de la cuarentena disfruta de los momentos libres con su hermana mirando películas o programas de golf, y haciendo videollamadas con sus amigas.

Pensando en el futuro, la golfista tiende a ser optimista. "Siempre hay algo positivo. Esperemos que los torneos pendientes se corran solo unos meses, tengo muchas ganas de jugarlos. El 13 de junio cumplo 18 años y espero poder participar en mi último Sudamericano, contando el de Ecuador jugaría mi noveno Sudamericano", dice.

Santiago Urrutia


El piloto de automovilismo Santiago Urrutia volvió a Miguelete, Colonia, para vivir esta cuarentena con sus padres. Ya pasó los 14 días obligatorios de encierro después de volar desde Miami sin síntomas, lo que agradece. Sus días en la casa de sus padres resultan una bendición al poder correr o andar en bicicleta por el campo. Lo único que extraña es el contacto con amigos y familia. "Me mantengo en movimiento, entreno y salgo a correr", cuenta el joven de 23 años. Además, ayuda con tareas como cortar el pasto y conseguir la leña para su casa.

En estos momentos su mayor preocupación radica en cómo se podrían recuperar las carreras perdidas si el calendario no arranca en junio. Y si así fuera, debería estar viajando en mayo para retomar su preparación física con el objetivo de competir en IndyCar, la categoría más importante a nivel monopostos en el automovilismo deportivo de Estados Unidos.

Unas semanas antes de regresar, había recibido la visita de sus padres. La vida en Miami era normal, pero para cuando aparecieron los contagios por coronavirus y los gimnasios empezaron a cerrar, armó una valija y decidió viajar. Ya hace un mes que quedaron atrás las pruebas diarias en auto de hasta tres horas por día. Su rutina se completaba con trabajo aeróbico y de pesas bastante intenso para soportar la fuerza g, pues el cuello es uno de los puntos débiles de los pilotos.

Una limitante para este deporte es el peso corporal, que no puede sobrepasar los 73 kilos. Por el momento eso no es un problema para Santiago, que está en los 69 kilos, aunque la comida casera de su madre puede atentar con sus objetivos. Según explicó, armó circuitos de entre 45 minutos y una hora para correr o andar en bici; "pero, para ser realista, mi rutina no tiene la misma intensidad que con un entrenador". Por ese motivo cuando está en Uruguay recurre a los consejos de Ignacio Silva, mientras que en Estados Unidos entrena con Tim Neff. En el campo es más fácil mantener su condición física aunque se aburre un poco porque está "siempre solo". La alimentación también puede jugarle en contra en su físico. Sin embargo, se define como "muy disciplinado". Cuando se da "un permitido" lo compensa con mayor entrenamiento. Le encanta el arroz con leche y compartir asados, momentos que añora cuando está en el norte. "Ahora lo que más extraño es la vida social, conversar con mis amigos, ver a mis abuelos y a mi ahijada", afirma Caballo Loco. En estos días en Miguelete tampoco puede ver a su hermana mayor, Romina, que está haciendo el internado de medicina en Juan Lacaze en plena epidemia de coronavirus.

Pero el corredor de IndyLights conoce los momentos en soledad. A los 14 años se mudó solo a Italia para concretar el sueño como piloto que había iniciado su abuelo al regalarle una moto a los tres años. "Al principio todo era lindo, pero a los dos o tres meses empecé a extrañar. En aquella época no existía WhatsApp, tampoco tenía teléfono", recordó. Llegó con su valija a vivir en una casa con los mecánicos, trabajaba con los autos y, al no hablar ni una palabra de italiano, no tenía comunicación. "Estaba en otro planeta", dice. Después, cuando empezó a entender italiano e inglés, el tiempo pasaba entre las carreras y trabajar en la fábrica.

En Miami extraña menos. El clima y la gente ayudan a sentirse como en casa. Además, su madre, recién jubilada, lo visita más seguido. Pero, como todo deportista, su éxito tiene un porcentaje importante de esfuerzo para alcanzar la meta, que es ganar el campeonato de la categoría IndyLights para entrar en IndyCar, segundo en importancia luego de la Fórmula Uno.