Cultura
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Arte para todos: los espectáculos inclusivos están cada vez más presentes en Uruguay

Generar espacios y espectáculos inclusivos está cada vez más presente en la agenda de elencos y museos nacionales e independientes

08.04.2022

Lectura: 12'

2022-04-08T07:00:00
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Por Santiago Perroni

Para una persona ciega o con baja visión ir a ver un espectáculo de teatro o danza puede representar varias dificultades. Desde sacar las entradas en un sitio que no está adaptado para ellos hasta un acceso repleto de puertas y escaleras, pasando por un baño inaccesible y personal del teatro que no siempre sabe cómo guiar a una persona con discapacidad visual. Algo similar les pasa a las personas sordas, para quienes las barreras comunicacionales suelen significar el principal escollo. La poca o casi nula oferta de espectáculos pensados para ellos —tanto desde la producción como de la infraestructura de la sala— hace que las salidas recreativas sean más frustrantes que una gratificación.

En los últimos años, sin embargo, esta situación comenzó a revertirse. Y pese a la escasez de recursos y políticas públicas, la accesibilidad a las artes escénicas se volvió un tema de preocupación y de agenda. Tímidamente, empezaron a sumarse a la cartelera obras de teatro, ballet, exposiciones y festivales de cine accesibles para personas con discapacidad visual y auditiva. Lo que hasta ahora habían sido propuestas puntuales, en 2022 se están transformando en ciclos que, al parecer, marcan el comienzo de una nueva era. De hecho, por estos días el Ballet Nacional del Sodre estrenará su primer festival inclusivo, donde además de audiodescripción y traducción en lengua de señas, habrá bailarines con discapacidad en escena.

Teatro con auriculares. “¿Por qué no producimos un espectáculo accesible?”. Esa fue la pregunta que se planteó en 2010 el actor de la Comedia Nacional Juan Antonio Saraví, quien conoció la técnica de audiodescripción por su trabajo en la Fundación Braille del Uruguay (FBU) y no concebía que las personas con discapacidad visual quedaran por fuera del circuito cultural. 

Fue así que, con recursos escasos y de forma casera, adaptó y dirigió El enfermo imaginario, de Molière, para personas ciegas y con baja visión. El actor asumió el rol de audiodescriptor y tuvo el apoyo del elenco municipal, del Teatro Solís, la Fundación Braille del Uruguay, la Comisión del Bicentenario y la Secretaría de Gestión Social de la Discapacidad.

Años después, la Comedia Nacional asumió el compromiso de hacer accesibles todos los espectáculos que se desarrollen en la sala principal del Teatro Solís. La compañía trabajó junto con la FBU y el Programa de Accesibilidad Audiovisual de la Universidad Católica del Uruguay, dirigido por Florencia Fascioli, quien elaboró guiones de audiodescripción teatral y capacitó a estudiantes interesados en la temática, que adaptaron espectáculos. 

En estos años, la Comedia estrenó cerca de 10 obras de teatro con audiodescripción, donde aunaron esfuerzos audiodescriptores independientes y técnicos de la fundación. Algunas de las piezas que se vieron con esta modalidad fueron Yerma (2018), de Federico García Lorca con dirección de Marisa Bentancur, Absurda gente absurda (2019), de Alan Ayckbourn y dirigida por Jorge Denevi, y La Euforia de los Derrotados, opereta de Tabaré Rivero y escrita en conjunto con Federico Guerra, que fue la última que se estrenó, en 2021. Según confirmaron a Galería, este año la compañía estrenará espectáculos con audiodescripción a partir del domingo 17. Será con la obra Estudio para la mujer desnuda, de Leonor Courtoisie.

Absurda gente absurda, Comedia Nacional (2019)

Absurda gente absurda, Comedia Nacional (2019)

Es posible que muchas personas no sepan qué es una audiodescripción y que otros estén familiarizados con la herramienta por haberla activado accidentalmente en una película de Netflix. Se trata de descripciones orales, que no interfieren con la versión original de la obra o película, y dan información de elementos que solo se pueden percibir por medio de la vista: acciones, entradas y salidas de personajes, cambios escenográficos o de vestuario, movimientos de luces y más. 

Es un recurso que se utiliza con frecuencia en el mundo cinematográfico. En general, los grandes estrenos no tardan en tener su versión con audiodescripción y en Europa incluso hay cines con salas exclusivas para los ciegos y sus acompañantes. 

La Comedia Nacional maneja un proceso ya aceitado en el que tras ver ensayos de la obra, estudiar su contexto y conversar con el director y los actores, un audiodescriptor elabora un guion de audiodescripción. Una vez finalizado, testea su eficiencia con una persona con discapacidad visual, con el fin de asegurarse que las descripciones ayuden a lograr un entendimiento del espectáculo. El equipo técnico de la compañía graba las descripciones en conjunto con un locutor y se las devuelve al audiodescriptor para que edite el material.

De todos modos, no todas las funciones de la Comedia cuentan con audiodescripción. El servicio está disponible solamente los domingos; ese día el personal del teatro recibe a los espectadores ciegos y les otorga un programa de mano en braille y/o macrotipo, además de un dispositivo de audio con auriculares por donde se transmiten las descripciones. Una vez en la sala, quienes hacen uso del servicio escuchan un audio de aproximadamente 10 minutos, llamado audio introducción, en el que el audiodescriptor describe la sala, presenta la obra, a los actores y colaboradores, permite que el director se presente y que los principales actores den información sobre el personaje que interpretan: cómo es físicamente, cómo se viste y cómo suena su voz.

Durante la función, un técnico en sonido hace posible que los espectadores con discapacidad visual disfruten de la interpretación de los actores en vivo y reciban las descripciones en los huecos del mensaje (espacios sin diálogo), en una sala repleta de personas que probablemente no conocen esta otra realidad. 

Cuando la obra termina pueden escuchar nuevamente la audio introducción para atar algún cabo suelto que les haya quedado. 

Una experiencia redonda. A pesar de que la audiodescripción tiene varios años dentro del teatro uruguayo, son muchos los actores, directores y productores que no conocen la técnica y que se sorprenden cuando les explican de qué se trata. También están quienes tienen el genuino interés de generar espectáculos accesibles, hasta que descubren que adquirir los equipos de audio para transmitir las descripciones está fuera de su alcance, por los recursos económicos limitados que maneja el teatro independiente en Uruguay.

En 2019, Karina Tassino produjo la que fue hasta el momento la obra más inclusiva del teatro independiente uruguayo, Nuestro Hermano, que contó con servicio de audiodescripción y audio introducción, programas de mano en braille y/o macrotipo e intérpretes de lengua de señas en vivo (con un sistema en el que cada intérprete se encargó de la traducción de un personaje). Además, el espectáculo se estrenó en la sala del Museo Torres García, a la que se accede por ascensor y personas en silla de ruedas y con movilidad reducida pudieron desplazarse sin inconvenientes. 

La elección de la obra no fue casual; se trata de una pieza del dramaturgo español Alejandro Melero que aborda el derecho a elegir de las personas en situación de discapacidad. Por esta versión, el equipo de trabajo ganó una Mención de Accesibilidad del Ministerio de Turismo en 2019 y recorrió distintos barrios y departamentos del país, llegando a lugares en los que jamás se había presentado una obra de teatro accesible. En total, fueron unas 20 salas y dos años en cartel.

Ballet accesible e inclusivo. El Ballet Nacional del Sodre (BNS) siguió los pasos de la Comedia Nacional y en diciembre de 2021 estrenó El Cascanueces con servicio de audiodescripción para personas ciegas y con baja visión. 

Teniendo en cuenta que el ballet carece de diálogos y se necesita de un conocimiento técnico para describir movimientos de danza, la compañía conformó un equipo interdisciplinario para llevar adelante este proyecto integrado por la audiodescriptora Andrea Giménez, la directora del BNS María Noel Riccetto y Nicole Viera, una bailarina ciega que integra la Unión Nacional de Ciegos del Uruguay (UNCU). Así, Giménez se encargó de la elaboración del guion de audiodescripción, recibió consejos sobre cómo describir pasos de ballet por parte de Riccetto y corrigió las descripciones gracias al intercambio permanente que tuvo con Viera. 

Este equipo de trabajo, que recibe la ayuda de otros bailarines, funcionarios y técnicos, también realizó la audiodescripción de Giselle, el espectáculo que estuvo en cartel en el Auditorio del Sodre en marzo.

“Cuando tenés la audiodescripción sabés todo lo que está pasando, hasta por qué el público empieza a aplaudir cuando empieza a aplaudir o por qué la gente se ríe. Si ves el ballet sin audiodescripción, o con alguien al lado que te cuente lo que está pasando, no terminás de disfrutarlo. Si no tenés toda la información, no terminás de entender la obra y es bastante angustiante”, explicó Viera. 

Según comentó a Galería Andrea Fantoni, directora de Gestión de Públicos y Proyectos Socioeducativos del Sodre, está previsto que de ahora en más todos los ballets que se estrenen en el Auditorio Nacional Adela Reta cuenten con servicio de audiodescripción. “Nos planteamos trabajar con mayor profundidad en temas de accesibilidad e inclusión. Esto quiere decir no solo ser accesibles para el público, sino también hacer propuestas que cuenten con artistas con discapacidad”, dijo Fantoni. 

El Cascanueces, Ballet Nacional del Sodre (2021). Foto de Santiago Barreiro

El Cascanueces, Ballet Nacional del Sodre (2021). Foto de Santiago Barreiro

En ese sentido, entre el lunes 18 y el domingo 24 el Sodre organizará el primer festival inclusivo, titulado Sin Límites. Esta propuesta es posible gracias a que la institución ganó un fondo internacional de la Red de Institutos Nacionales de Cultura de la Unión Europea (EUNIC) y obtuvo el apoyo de empresas y embajadas. 

Para planificar el festival, la institución le encargó la curaduría a la actriz y docente Valentina García, quien desde 2010 trabaja promoviendo proyectos artísticos inclusivos, y a la española Inés Enciso, gestora cultural y asesora en accesibilidad. Además, creó la Comisión de Accesibilidad e Inclusión, conformada por representantes de varias instituciones públicas y privadas vinculadas a la discapacidad.

Sin Límites ofrecerá espectáculos de música, teatro y danza inclusivos y accesibles, con audiodescripción, traducción en lengua de señas y un sistema de hipoacusia para personas con baja audición. También habrá talleres, residencias artísticas y charlas con artistas de Suecia, España, Francia y Suiza. Uno de los puntos fuertes del festival será el show inaugural, que consistirá en un ballet con cinco integrantes del cuerpo de danza del Ballet Nacional del Sodre y cinco bailarines con discapacidad que fueron elegidos a través de un llamado abierto.

El cambio hacia un Sodre más accesible e inclusivo no solo se percibe en los espectáculos y las salas. La Secretaría Nacional de Cuidados y Discapacidad del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) organizó talleres para darles herramientas a los funcionarios de la institución para atender de la mejor manera posible a las personas con discapacidad. Además, se incentiva a que todos los interesados aprendan a comunicarse en la lengua de señas uruguaya (LSU).

Más cambios en los museos. Los museos uruguayos tienen una pobre accesibilidad para personas ciegas y sordas. Las audioguías y los textos en braille son una ayuda para quienes no ven, pero muchas veces no le permiten al usuario comprender por completo la pieza artística. Por otra parte, el avance del arte digital está dejando por fuera al visitante sordo que, sin la ayuda del subtitulado y otras herramientas, puede perderse de efectos de sonido que hacen a una obra.  

“La mayoría de los museos son totalmente inaccesibles. Cuando voy no tengo ningún tipo de acceso al arte que se expone allí”, comentó Viera, que pese a su ceguera le gustaría poder recorrer salas de exposiciones con obras plásticas adaptadas para personas ciegas o con baja visión.

El Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) es uno de los más accesibles del país, ya que tiene en cuenta a las personas con discapacidad motriz, visual y auditiva. “En el 2011 partimos prácticamente de cero, porque el museo no tenía buena accesibilidad. Primero colocamos rampas exteriores y luego dentro de todas las salas. También instalamos un ascensor con audio e información en braille”, explicó a Galería el director del MNAV, Enrique Aguerre.

Una vez dentro del edificio, los ciegos pueden solicitar audioguías y maquetas de algunas de las obras expuestas, generadas en impresoras 3D, para poder conocer las esculturas y los cuadros que tienen enfrente mediante el tacto. Para Viera, la iniciativa es valorable, pero considera que “las adaptaciones no están bien hechas porque son pequeñas y no se terminan de comprender”. 

Aguerre comentó que el museo también cuenta con tablets que dan información sobre las obras, pero que el servicio está deshabilitado desde el inicio de la pandemia, ya que no pueden permitir que varias personas toquen el mismo dispositivo. “Pero estamos desarrollando una aplicación para que cada uno pueda acceder a este servicio desde un celular”, adelantó el director, quien también anunció que el museo hará cambios en su sitio web con el objetivo de hacerlo accesible para personas con baja visión. 

En este camino hacia una mayor inclusión, el sábado 2 el MNAV organizó una visita guiada, con entrada libre y gratuita, con un intérprete de lengua de señas uruguaya para el público que tiene alguna discapacidad auditiva. En la actividad participaron unas 30 personas, con y sin discapacidad.

“Otro lugar que es muy accesible, artísticamente hablando, es la Fundación Pablo Atchugarry. Cualquier persona puede acercarse a las esculturas y tocarlas, convivir con las obras. En otros museos no te dejan tocar nada, aunque sean réplicas”, señaló Viera. 

Desde 2011, el Museo Naval también contempla a sus visitantes con discapacidad gracias a un proyecto que llamaron Ojos de Corazón. Esta iniciativa posibilita que personas ciegas o con baja visión puedan recorrer sus instalaciones a través de guías de madera, metálicas y sonoras, en 24 estaciones de ornamentos navales que pueden tocar. Además, en 2012 el museo desarrolló una serie de reformas, en el marco de un plan denominado Portalón de Accesibilidad Universal, para que adultos mayores y personas con discapacidad motriz puedan ingresar por sus propios medios.

Por su parte, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) está trabajando en un informe diagnóstico de la situación de cada uno de los museos de su dependencia con el objetivo de mejorar la accesibilidad de los edificios. Entre los principales objetivos está mejorar el acceso en cada recinto y organizar actividades que fomenten la inclusión cultural.