Estilo de vida
Terrazas y balcones que inspiran

Apropiarse de los espacios menos utilizados y transformarlos en lugares disfrutables

Los espacios verdes dan vida al hogar y favorecen la conexión con la naturaleza, así como la reducción del estrés y de la ansiedad. La forma en que se vive y se utiliza el espacio, y el área disponible para colocar la vegetación y su proporción, son algunos de los factores a tener en cuenta al momento de diseñar y decidir qué plantas colocar en el balcón o en la azotea.

13.01.2021

Lectura: 11'

2021-01-13T07:00:00
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Por Giovanna D'Uva

"Las condicionantes atmosféricas externas como la orientación, si recibe mucho viento, si tiene sol constantemente, si está ubicado en planta baja o en último piso son fundamentales para tener en cuenta, tanto como el material del perímetro que recubre ese espacio, si está rodeado por una reja abierta o por un borde de vidrio", cuenta una de las directoras del estudio Paisajismo Uruguayo Ximena Ayestarán.

Otro factor a considerar es el mantenimiento que el propietario de ese espacio está dispuesto a brindarle. "Muchas veces la persona hace una inversión importante en el diseño de su espacio y luego no lo puede mantener", explica Analía Sandleris, también directora del estudio.

Cinco uruguayos abrieron las puertas de sus casas para mostrar sus balcones, terrazas y azoteas -teniendo en cuenta estas recomendaciones y con base en sus necesidades y gustos personales- y contaron a Galería desde cómo las diseñaron hasta cómo las disfrutan.

Cálido y natural


Al momento de buscar una lugar para vivir, para Belén Olivera, además de las cuestiones más básicas, como ubicación, accesibilidad, distribución de los ambientes, cantidad de cuartos y demás, era fundamental contar con una terraza, y eso fue lo que la enamoró del apartamento al que se mudó hace casi dos años. "Cuando la vimos en persona dijimos: ‘es acá', y decidimos mudarnos por la terraza, el lugar que íbamos a tratar de aprovechar al máximo", cuenta.

Apasionada por el diseño y los DIY (Do It Yourself) Belén vio en su terraza la posibilidad de crear un espacio disfrutable, cálido y armonioso. Es así que en sus nueve metros cuadrados fue incorporando plantas, mobiliario y otros detalles que le permitieron crear el espacio que hoy se puede ver en su Instagram @butfirstcoffee.uy, en donde muestra ideas, tips, decoración y contenido relacionado a su estilo de vida.

"La consigna era tener materiales que aportaran calidez. Cuando nos mudamos la terraza tenía el mismo piso gris que está en el resto del apartamento. Lo primero que hicimos fue agregar la alfombra de césped. Eso ya le dio una vida increíble a la terraza y mucho más verde al entorno. Para dar más privacidad colocamos en el borde una estera de cañas".

Por su disposición y los amplios ventanales que separan el interior del exterior del apartamento, la terraza se acondicionó también para funcionar como una extensión del living, con sillones de fibra sintética que resisten la lluvia y el sol.

Además de la decoración las plantas son parte fundamental de la terraza. "Las plantas es lo que más nos entretiene. El ficus grande era de mis abuelos, tiene como 10 años; cuando nos vinimos para acá ellos se mudaron y nos lo regalaron, y está buenísimo porque da una sombra relinda", comenta, a la vez que señala el jazmín, la monstera y la huerta que recientemente incorporaron con tomates cherry y albahaca.
La llegada de la pandemia y la necesidad de permanecer en casa crearon el momento ideal para remodelar el parrillero. "Nos había quedado pendiente el deck. No podíamos acercar el césped al parrillero por un tema de seguridad, y eso fue lo que completó el espacio; además estuvimos manteniéndolo y pintándolo. Siempre después del invierno lo acondicionamos".

Desde los primeros rayos de sol de la mañana hasta el atardecer y la noche, Belén disfruta de su terraza junto con su pareja y Titán, el perro que adoptaron al mudarse. "La hora más linda es la tarde noche porque pusimos iluminación cálida y solar, entonces disfrutamos mucho estar aquí conversando, solos o con amigos, para luego en la noche encender el parrillero. Todo tiene su encanto", concluye.

Espacio vivible


La conexión con las plantas y la naturaleza forma parte de la idiosincrasia de Pablo Suárez, que desde siempre vivió en casas con jardín. "Cuando imaginé la terraza de este apartamento aposté por elementos más fríos como la piedra, el cristal y el metal, componentes que me gustan y que disfruto", cuenta sobre el lugar en el que vive desde hace 12 años.

Ese espacio exterior de 15 por 12 metros es uno de los que el diseñador disfruta tanto en la tarde como en la noche. "Es una terraza vivible, no solo de tomar un café o un té, sino de asados, reuniones, de perros y minimalista porque ese es mi estilo", cuenta. Este estilo se percibe apenas al ingresar a la terraza que, además del parrillero, cuenta con una hamaca paraguaya y reposeras.

Para generar un espacio más natural, el perímetro de la terraza está recubierto por grandes macetas con palmeras, una elección que realizó junto con el arquitecto y paisajista Mauricio Allel. "Yo sabía qué era lo que me gustaba a escala de verde, pero no cómo lograrlo, y el paisajista fue quien se encargó de materializarlo", explica Pablo que, con la llegada de los primeros casos de Covid-19 y con la evidente reducción de sus actividades diarias, se dedicó a mantener y cuidar de sus plantas. "En estos meses realicé una poda especial, más allá del mantenimiento constante que le hago, porque este tipo de plantas tiene un cuidado y riego específico".

Dada la ubicación, cuenta con sol desde la mañana hasta el atardecer, un factor de importancia para el diseñador, que disfruta de los espacios iluminados. "Siempre busqué un departamento que tuviese sol todo el día, no puedo vivir en ambientes oscuros", asegura. No obstante, la tardecita es uno de los momentos que más disfruta. "Me gusta tirarme en la hamaca paraguaya cuando llego estresado y disfrutar de mi terraza con la iluminación especial e indirecta desde el piso y con un haz de luz que se le colocó a cada una de las plantas y que le dan un toque especial".

Apreciar los escenarios naturales


Desde el último piso de un edificio frente a la plaza Zabala, César García disfruta de las vistas de su balcón. "Siempre quise tener uno donde se viera la luna, y aquí es escenográfico, es espectacular", cuenta.

Hace más de 40 años que vive en el apartamento y su balcón de ocho por dos metros está colmado de colores y vida. "Está todo para ser vivido, no hay nada puesto para la escenografía", dice César sobre el espacio que decoró junto con su pareja. "Nos fuimos adaptando porque una cosa es lo que yo quería y otra es lo que la naturaleza permitía, y eso nos hizo modificar un poco la idea inicial. Tuvimos árboles que fueron creciendo y los tuvimos que ir sacando. Hay mucho viento aquí, entonces todo lo que está dispuesto en el piso del balcón y está protegido crece muchísimo; a las plantas que tengo sobre el borde les cuesta mucho más crecer", cuenta César.

Cuidar de la vegetación es una especie de terapia para su propietario, que se intensificó en los últimos meses en los que permaneció más tiempo en su hogar. "Me dediqué a sacar plantas que no permitían transitar por el balcón, a cuidarlas, y aproveché la poda de algunas para descargar las malas energías y sacar el estrés".
Entre las suculentas, las azaleas, las orquídeas y un árbol de quinotos con los que hacen dulce casero, César acondicionó un sector de su balcón para sacar mayor provecho. "Tengo una cascada de agua y a su lado elevamos la parte del piso para ganar altura, y colocamos una mesa que mandé hacer a la medida del borde del balcón para aumentar el espacio para apoyar".

Sin duda, el verano es para el decorador el momento de esplendor de su balcón, en el que disfruta tanto los desayunos al aire libre como las cenas con amigos. "Tiene mucha luz, un aire fantástico, es agradable y es una extensión de la casa. Mis amigos venían mucho las noches de verano a tomar el copetín, poníamos música y los días de luna llena apagamos las luces y disfrutamos de ese encanto que te regala la naturaleza".

La naturaleza como inspiración


Plasmar el movimiento de la naturaleza y recrear sus formas es a lo que se dedica la artista María José Ferrere. Fue por eso que al mudarse a su apartamento hace cuatro años buscó un lugar que mantuviera los atributos de una casa y que también le permitiera estar cerca de la tierra. "Yo trabajo mirando por la ventana y para mí tener un balcón vacío no tenía sentido. Estas plantas le dan calidez al entorno y me permiten inspirarme para mis dibujos", explica.

Desde los amplios ventanales que separan el living del balcón se puede ver el diseño y la combinación de plantas que realizó la paisajista Paula Rial. "Quería generar un entorno más cálido en mi balcón, entonces conocí a Paula y le encargué el diseño con base en mis gustos y a lo que yo me dedico. Ella combinó los tonos rojos y armó un proyecto a mi medida", cuenta.

Un estilo poco recargado, ecléctico y fresco caracteriza el espacio de ocho por dos metros en donde se dispusieron diferentes flores y plantas, algunas con un gran valor sentimental. "Tengo plantas que traje de mi casa anterior y tienen historia. Una era la planta de la abuela de Santiago, uno de mis hijos".
Además se colocaron plantas que se adaptaran al lugar, que fuesen resistentes al clima y al viento: "Recientemente agregamos rosas hot cocoa, Lantana camara, Berberis y Petunia axillaris, que por sus características atraen mariposas".

Para hacer de su balcón un espacio aún más disfrutable agregó mobiliario que heredó de su abuela, así como un juego de sillas y uno de sus cuadros. "Es un balcón al que le da sol todo el día. Lo disfruto mucho porque al integrarse tan bien con el living las ventanas están permanentemente abiertas y me transmite un aire diferente", comenta.

El campo en la ciudad


Cuidar y mantener sus plantas es para Arlette Rivero una terapia, y ese vínculo con la naturaleza le ha permitido también superar momentos difíciles. "Yo estoy muy conectada con la naturaleza, y contacté con las chicas de Paisajismo Uruguayo para pedirles que me ayudaran a organizar el espacio", cuenta.

A partir de esa conexión con la botánica y de la recomendación de un vecino Arlette tomó la decisión de iniciar una obra para apropiarse de una azotea de 95 metros cuadrados sin uso y a la que no podía acceder, en un espacio habitable, disfrutable y con un estilo que evoca los paisajes del campo.

Para llevar adelante esta idea se colocó una pérgola que da sombra y que está anclada al piso con unos macetones, un juego de sillas y mesas rústicas y dos hamacas colgantes. Además cuenta con reposeras para tomar sol y un horno pequeño de barro que utilizan para hacer sándwiches o pizzas cuando organizan picnics en la azotea.
Sumado al mobiliario que contribuye a crear esa escena campestre se colocaron en el perímetro del espacio contenedores con variedades dentro de la familia de las gramíneas como Pennisetum rupelli, Pennisetum rubra, Paspalum y estipas en diferentes alturas, formas, inflorescencia, tonalidades y movimiento. Arlette incorporó además una huerta en la que cultiva tomates, frutillas, rúcula, albahaca y estevia.

Disponer de una azotea funcional ha permitido a Arlette y a su esposo vivirla tanto en verano como en invierno. "En las noches de verano, a eso de las 21 horas, esto se disfruta mucho porque corre una brisa que viene del mar y nos gusta quedarnos hasta tarde. En invierno venimos siempre al mediodía porque a pesar del frío el sol de esa hora es muy agradable, es un microclima", concluye.

 


Balcones al sol o a la sombra

La orientación del balcón o terraza es fundamental para determinar la combinación de plantas. Si se trata de un espacio con sol constante lo ideal es colocar plantas que reservan agua en sus tejidos, como las suculentas.

En estos casos es indispensable también cuidar el riego, tener en cuenta el tamaño del contenedor y el estado de los drenajes, así como la cantidad y calidad de la tierra para que tenga los nutrientes necesarios para cederle a la planta durante mucho tiempo.

En el caso de los balcones de sombra se pueden elegir sotobosques. Este tipo de espacios suele ser muy ventosos por lo que las plantas deben tener cierta rusticidad. Los arbustos y árboles bajos toleran muy bien esta condición, así como las palmeras, las drácenas y las gramíneas.