Personajes
Modelo y experta en branding

Angela Blones: "Yo sabía que no estaba dispuesta a trabajar de lo que fuera"

Nombre: Ángela Blones Edad: 32 Ocupación: Comunicadora social, especialista en branding Señas particulares: Tiene un perro que se llama Oreo, el olor a eucalipto le recuerda a su casa, dice que cuando entra en una habitación antes que ella entra su actitud

27.07.2021 07:00

Lectura: 6'

2021-07-27T07:00:00
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Por Patricia Mántaras

Por qué se vino de Caracas a vivir a Uruguay con su marido? Es una historia de amor. Yo me iba a venir un año antes del que nos vinimos, porque mis primas hacía 10 años que vivían acá y me decían: "Vente, que te va a ir bien". Había renunciado al trabajo en el que estaba. Pero conocí a Leo; yo me venía a Uruguay un 14 de febrero y lo conocí el 31 de enero. Y desistí, decidí quedarme con él e intentarlo. Aunque la situación en Venezuela era y sigue siendo complicada, me pareció una buena razón para quedarme, y además irte de donde conoces nunca es fácil. Justo al año le salió el traslado a él para Uruguay. Teníamos planes para casarnos con más tiempo pero lo adelantamos: nos casamos dos semanas antes de venirnos. Fue fiesta de boda y despedida a la vez.

¿Cómo es su vínculo con su familia en Venezuela? Allá quedó mi mamá, yo soy hija única y trato de tener una relación constante con ella. No es fácil estar lejos de la gente que quieres, duele mucho estar lejos de tu casa. Sin embargo, todo lo que he crecido saliendo de eso ha sido para mí una bendición.

¿Uruguay llenó sus expectativas? Totalmente. Veníamos de un país donde era complicado crecer. Cuando tú tienes ganas de comerte el mundo, la gente lo nota. Yo sabía lo que quería y se me hizo muy fácil empezar a conocer personas y hacer networking. Soy muy polite, trato siempre de entablar una conversación, soy de estar tocando mucho a la gente, tengo que cambiar eso un poco (risas). Eso me ha permitido mostrar otra versión de lo que es ser inmigrante, porque uno cuando migra parece que trajera en su maleta la frase: "Vengo dispuesto a trabajar de lo que sea". Y es falso. Yo sabía que no estaba dispuesta a hacerlo todo, yo ya tenía una carrera, y no estaba empezando desde cero. En Uruguay me han abierto mucho las puertas.

Hace poco empezó a pintar y está terminando su primer cuadro. ¿Era un pendiente? Tengo una familia grande, son 11 tíos por parte de papá, te podrás imaginar la cantidad de primos que tengo, y en su mayoría son diseñadores gráficos, ilustradores, tatuadores, muy dados al dibujo, al diseño. Somos muy artísticos. Yo había pintado, pero de pequeña. Estando en cuarentena Mari Barraco me mandó un kit para pintar en acrílico. Ahí me decidí a volver a la pintura. Ahora estoy haciendo mi primer cuadro, le he dedicado casi tres meses porque siento que es una catarsis. Si hay algo que te enseña la pintura es a ir por etapas.

¿Qué lugar ocupa el modelaje en su vida? ¿Siente como una misión el reivindicar la imagen corporal positiva? El modelaje fue de mis primeras pasiones. En Venezuela es parte de la cultura, o lo era. Modelé desde los 11 años, mi mamá me acompañó en ese proceso. Pero después sufrí hipotiroidismo y se cayó todo. Entonces empecé a estudiar Comunicación Social y me dediqué de lleno a eso. Cuando llegué a Uruguay se me abrió la oportunidad de ser modelo plus size. Yo tenía todos esos conocimientos de mis primeras experiencias y no estaba haciendo nada con ellos. Por suerte estamos en una generación diferente y yo me siento feliz de poder aportar para que, aunque sea alguna nena o algún chico, vean alguna foto en la que yo salí y digan: "Hay gente que se parece a mí y no responde a un estereotipo o a una determinada forma de ser físicamente". Me emociona y me ha ayudado a trabajar en mi seguridad también. Siempre he sido una persona muy segura. Suena muy mal cuando lo digo, porque la gente no está acostumbrada, pero soy muy segura, primero entra mi actitud y después entro yo a una habitación.

¿Qué canción es capaz de escuchar una y otra vez? Respect es mi canción feliz. Aretha Franklin tiene un tono de voz increíble; cuando tú pones esa canción hay luz en invierno, sale el sol. Me encanta.

¿Es cierto que uno de sus dos perros en Venezuela se llama Oreo? ¡Sí! Oreo es un poodle gris, y Lola, que fue mi segunda perrita, también es una poodle gris. Oreo se llama así porque cuando lo adopté era pequeñito, negro y tenía todo el pecho blanco, entonces yo le cantaba: "Oreo, Oreo es un perro cubierto de chocolate relleno de amor". Son la luz de mis ojos, sufrí mucho por haberlos dejado.

Le encanta el olor a eucalipto. ¿A qué recuerdos la transporta? Mi mamá siempre lo llevaba a casa desde que era pequeña y cuando se secaba lo encendía, y toda la casa se impregnaba con el aroma del eucalipto. Ahora lo tengo en mi casa siempre, me gusta ese olor, me da la sensación de estar en paz. Ahora está de moda ponerlo en la ducha en invierno porque con el vapor caliente va expidiendo sus aceites y te abre las vías respiratorias. Así que ahí lo tengo. El eucalipto es el olor que describe todo lo que es seguro para mí.

Dicen que muy a menudo dice: "Mira esa vaina". ¿Es así? ¡Sí! Para los venezolanos todo es vaina: "Mira esa vaina", o "no puedo creer esta vaina", o "pásame esa vaina". Es una palabra superhorrible, pero la uso para todo (risas).

¿Qué expresión uruguaya ha adoptado? La primera que se me pegó fue ta. Cambié el OK por el ta y lo decía para todo. Después lo mejoré para no tener tanto ni de aquí ni de allá. Pero el ta fue maravilloso.