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GASTRONOMÍA / Una gurú en las redes

Agustina de Alba, derribando mitos y reafirmando verdades sobre el universo del vino

La sommelière argentina presentó en Montevideo Hola Vino, su taller para aprender a elegir, beber y disfrutar esa bebida

10.10.2019

Lectura: 10'

2019-10-10T23:55:00
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Por Marcela Baruch

Agustina de Alba tiene 31 años y una forma muy histriónica de comunicar. Gesticula y se mueve de un lado a otro, no teme cuestionar ni cuestionarse, o ponerse en ridículo para hacer sentir cómodo al otro. Puede que estas cualidades sean genéticas, pero también las adquirió en más de 12 años de carrera atendiendo mesas en los salones de restaurantes de lujo. De Alba se recibió de sommelière a los 19 años, y fue dos veces mejor sommelière de la Argentina (por la Asociación Argentina de Sommeliers); a los 20 y 24 años, trabajó en Londres y las islas Mauricio, pero en 2016 se dio cuenta de que precisaba un cambio de rumbo en su carrera, y comenzó a trabajar de manera independiente. Así nació Hola Vino, un paraguas que abarca talleres, un monólogo de teatro, viajes por el interior de Argentina y un libro, que publicó la Editorial Planeta hace pocas semanas. Además, firma la carta de vinos de varios restaurantes porteños, como la cebichería La Mar, por ejemplo.

Conocida por el público por su participación en programas de televisión y radio, y por sus más de 35.800 seguidores en Instagram, la sommelière fue invitada por Sofitel Montevideo para dar una charla en la que se probaron, de pie -porque así cree ella que se despiertan más los sentidos- cinco vinos uruguayos (Familia Deicas, Garzón, Pizzorno, Carrau y Bouza). La cata fue la oportunidad para responder a todas aquellas preguntas recurrentes vinculadas al consumo del vino, como dónde comprar, qué etiquetas tomar y en qué ocasión beberlas, y, además, enseñar cómo apreciar un vino.

Esta fue la primera vez que De Alba cruzó el charco o incluso salió de Argentina con Hola Vino, y si bien su conocimiento se basa mucho en el consumidor de su país, se identifica fácilmente con el uruguayo. Con ese bagaje comenzó su charla en Montevideo, derribando mitos y reafirmando verdades sobre el universo de esta bebida.

A pesar de ser muy joven sos muy reconocida en tu profesión. Fuiste dos veces elegida mejor sommelière de la Argentina, un concurso muy exigente, que habilita a una competencia mundial muy prestigiosa.

Durante muchos años hice el check list perfecto del deber ser del sommelière, en busca de ser la mejor, de competir en concursos nacionales e internacionales. Eso me llevó a vivir en África (en las islas Mauricio) y en Londres. En Patagonia trabajé en un hotel que se llamaba Los Nostros, de gran lujo. Estaba siempre de traje, hablándole a la gente de muy alto poder adquisitivo.

Y un día decidiste dejar ese mundo.

A los 27 años me agarró una crisis personal muy grande en función de mi trabajo. No tuve una crisis vocacional pero sí de cómo ejercer mi profesión. En ese momento me di cuenta de que había un montón de otra gente que va al supermercado, se para frente a la góndola de vinos y no sabe por dónde empezar, y tomé un camino para no hablarles solo a quienes podían pagar 300 euros una comida. Esto fue hace cuatro años. Empecé a escuchar. Armé un cuadro de Excel en donde anoté todas las preguntas que me hacía la gente por Instagram: cómo se hace el vino, las diferencias y características de cada variedad, cómo se cata, cómo elegir una botella, cómo descifrar la información que está en la etiqueta, qué vinos se guardan y cuáles hay que abrir ahora, cómo se descorcha. Cuando llegué a las 100 preguntas se empezaron a repetir. Todos más o menos tenían las mismas dudas, lo que cambiaba era el dinero que la gente está dispuesta a gastar en la botellas. En el medio viajé y también pregunté, y en otras partes del mundo me plantearon las mismas inquietudes. Estas preguntas no tienen que ver con el vino en sí, sino con la experiencia de tomarlo. Así nace Hola Vino. Dejo de trabajar en relación de dependencia, arranco con una columna en la radio, empiezo a salir en la tele, y a escribir este libro que acabo de publicar. En el camino creé Hola Vino teatro, talleres y tours por el interior de Argentina.

¿Hola Vino teatro?

Escribí un monólogo sobre la pregunta que más me hacen: "¿Cuál es el mejor vino?". En un texto de una hora doy herramientas para aprender a elegir un vino. Son funciones para 300 personas que terminan en una feria de vinos. La particularidad de este encuentro es que las botellas están ordenadas por intensidad y no por bodegas. Lo que propongo es que la gente genere su google map interno en una góndola o carta de vinos de un restaurante. Propongo un orden, para así entender por dónde empezar.

Hola Vino, el libro, fue editado por Planeta hace pocas semanas. Se compone de seis capítulos: las bases, una guía de variedades de uva, el terroir que describe los viñedos de Argentina, cómo catar, cómo elegir, servir y guardar, y con qué acompañar los vinos. ¿Cómo lo describirías?

Es una guía para elegir, beber y disfrutar el vino, y está armada en un formato Twitter, con textos muy breves, sintéticos. Cada capítulo del libro empieza y termina con una historia personal, que da pie a los temas. Además, por ejemplo, les pedí a los productores que describieran las variedades y yo armé una ficha concreta con la pronunciación fonética, el origen, sus sabores dominantes, etc. Para mí, el capítulo más taquillero es el que tiene que ver con las preguntas (capítulo cinco: ?Elegir, servir y guardar, donde responde más de 20 de las inquietudes más comunes vinculadas al vino). Ahí desmitifico que hay que tener una copa para cada tipo de vino. Lo que hay que hacer es tener una buena copa y usarla para todo.

En el capítulo de maridaje, que se llama Qué con qué, está la teoría y cómo la llevás a la práctica a través de un imán que viene de regalo con el libro. Ese imán te ayuda a entender los tipos de vinos que hay. Me basé mucho en encuestas que les hacía a mis seguidores en Instagram, como cuáles son las comidas que más comen. De esas preguntas salió cómo elegir un vino en función de una picada, quesos, pizza, asado, empanadas, pasta. Siempre el maridaje se asocia a la merluza negra, a la alta cocina, pero también está bueno pensar qué vino tomar con unos fideos con parmesano y oliva. Se puede potenciar el placer en cualquier momento de consumo.

¿Qué te gustaría que pase con este libro?

Quiero que la gente tome más vino, que no se case con un tipo de vino o una marca, y que experimente. La gente siempre termina tomando el mismo vino todo el año porque va a lo conocido. Por eso, yo tampoco estoy casada con ninguna bodega, trabajo con muchas, me acompañan con sus vinos y me esponsorean, pero desde mi mirada de cómo comunicar el vino.

Tu principal herramienta de comunicación es Instagram. ¿Cómo es el vínculo con tus seguidores?

Recibo más de 200 preguntas en Instagram por día y las respondo todas, porque el contacto con la gente es lo que más disfruto. Al escucharlos a ellos encuentro mi inspiración. En 2016 me di cuenta de cuál era mi camino cuando escuché que la gente me decía: "No sé qué vino comprar para los fideos con tuco".

Tres mitos que te gustaría desterrar.

Que el vino reserva es bueno, que la copa no importa en la percepción de un vino y que el tinto se toma a temperatura ambiente. La temperatura es fundamental, el vino tinto se debería servir a 15ºC. Podés preocuparte por elegir un gran vino, pero si después lo servís en una copa de vidrio común, no vas a poder apreciar ni los aromas ni los sabores.


Cómo elegir un vino para cada plato (o viceversa)

Identificá la intensidad del plato y elegí un vino que la acompañe.

· Pasta con salsa carbonara de huevos, queso y panceta va con un blanco con cuerpo como un chardonnay o un rosado.

· Pizza puede ir con un tinto ligero como un pinot noir o de cuerpo medio como un merlot, malbec o bonarda, y un rosado. Los mismos vinos acompañan a una carne de cerdo a la parrilla con ensalada.
- Milanesa sola puede combinar con un rosado o un blanco.

· Una carne estofada o braseada con papas o legumbres va con un tinto de cuerpo medio o con cuerpo como un cabernet sauvignon o un tannat.

Fuente: Hola Vino, Agustina de Alba, Editorial Planeta, 2019.


Diez cosas que tenés que saber en el momento de servir un vino

1. Tené tu kit para disfrutar el vino en tu casa: copa, sacacorchos, hielo y frapera (champañera).
2. Serví tus tintos frescos ?-nunca a temperatura ambiente-; espumantes, blancos y rosados, fríos.
3. Sé precavido y tené armada tu cava del día con el abanico básico de estilos de vinos para tomar en diferentes momentos.
4. No es lo más recomendable, pero como última instancia antes de tomar el vino caliente, podés "refrescar" tu copa con un hielo y retirarlo.
5. Elegí tu copa priorizando que sea de cristal y que la parte de arriba sea más angosta que su centro.
6. Para abrir una botella de vino, el sacacorcho ideal es el de dos tiempos.
7. Calculá el vino para una comida teniendo en cuenta estas medidas: de una botella de vino espumoso se sirven ocho copas flauta, mientras que de un vino tranquilo, se sirven seis.
8. Una vez abierta la botella, conservala en frío (heladera o cava) y con su tapón original.
9. Se decantan los vinos tintos y añejos que tienen sedimentos, y se airean vinos blancos con mucho cuerpo que pasaron por madera, y también vinos tintos jóvenes de alta gama.
10. A la hora de abrir un vino y disfrutarlo, los factores indispensables que definirán tu experiencia son la copa que uses y la temperatura a la que lo sirvas.

Fuente: Hola Vino, Agustina de Alba, Editorial Planeta, 2019.

¿Qué hace un sommelier?

Los sommeliers estudiamos, catamos, contamos historias, transmitimos, decodificamos la información que rodea al vino. Recomendamos y acercamos el vino a los consumidores.

Fuente: Hola Vino, Agustina de Alba, Editorial Planeta, 2019.

Cómo elegir un ?vino para una primera cita

Como todavía no tenés idea del gusto del otro, ni tampoco si vale la pena jugártela y gastar unos pesos de más, pero a la vez está bueno que sorprendas y encantes:

· Optá por un estilo de botella: la idea es que sea un vino que vaya bien con casi todas las comidas. Rosados, tintos ligeros o de cuerpo medio.

· Elegí productores pequeños no tan conocidos: sorprendé y dejate sorprender.

· Empezá por vinos accesibles: si la relación avanza y todo va bien, tenés tiempo para invertir.

Fuente: Hola Vino, Agustina de Alba, Editorial Planeta, 2019.