Estilo de vida
Sigo siendo yo, pero embarazada

Adiós vestidos floreados, hola panzas al aire: cómo cambió el estilo maternal

Durante décadas hubo una suerte de código de vestimenta para la embarazada: prendas holgadas, estampas floreadas y enteritos. Sin embargo, en los últimos años un cambio cultural trajo más libertad para experimentar y a la vez mantener el estilo propio

12.05.2022

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2022-05-12T07:00:00
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Por Alejandra Pintos

En enero de este año la cantante y empresaria Rihanna anunció que estaba embarazada. En las fotos que publicó en medios y redes se la ve sonriente pero desafiante, ni tímida ni modesta. Lleva unos jeans que se arrastran por las calles llenas de nieve de Harlem y un abrigo Chanel rosa chicle, desabotonado, que deja ver su panza de segundo trimestre. Meses después asistió a un desfile de Dior con un vestido negro similar a un baby doll, prácticamente transparente —en realidad tenía forro, pero ella decidió sacárselo—. De su cuello colgaban varias cadenas plateadas de estilo gótico y en sus pies lució unos tacos aguja.

Estas imágenes contrastan con las nociones más tradicionales de cómo debe verse y actuar una futura madre. Las reacciones en redes sociales fueron diversas, mientras que algunos aplaudieron su subversión, otros condenaron la osadía de mostrar piel estando embarazada.

“Cuando una mujer queda embarazada la sociedad te hace sentir que tenés que esconderte, que tenés que ocultar tu sensualidad, que no sos sexy en este momento”, dijo la cantante a Refinery29. Y agregó: “No creo en esa mierda”. Incluso, dice que el embarazo le dio la seguridad para usar cosas que antes no se hubiese animado, como tops y vestidos con recortes. “No hay forma de que compre en los percheros de ropa maternal. Lo siento, es demasiado divertido vestirse. No voy a dejar que esa parte desaparezca porque mi cuerpo está cambiando”, declaró a Vogue.

Rihanna representa un nuevo estilo maternal, uno que no trata de disimular la panza, ni de transmitir inocencia. Representa a las mujeres que entienden al embarazo como una nueva etapa en sus vidas, pero que no implica perder su identidad. Sus intereses son los mismos, su estilo es el mismo, solamente deben adaptarse a un cuerpo cambiante durante la gestación.

Ese cambio de paradigma no es una cuestión de las celebridades, o de los estadounidenses, sino que también se puede ver a nivel local. “La cultura cambió, yo creo que está en parte vinculado con Instagram, la gente empezó a mostrarse de otra manera. En las revistas veíamos esas producciones en las que se les veía la panza a las celebridades, o incluso estaban desnudas, pero no era común ver a otras mujeres haciéndolo. Las redes sociales transformaron eso, empezamos a ver que había gente que se lo tomaba con más naturalidad, que jugaba con los looks y se animaba a ser sexy”, opina Natalia Jinchuk, cofundadora de Estudio Couture y madre de dos niñas, Nina y Lea.

Ahora es común que una futura madre comparta en Instagram fotos de sus diferentes atuendos, jugando con siluetas, colores y hasta poses. Y, más allá de su cantidad de seguidores, eso va permeando en la cultura hasta transformarla. Se desmitifica la panza y se pasa a normalizar como un estado más de la mujer.

Jinchuk recuerda que cuando su madre estaba embarazada, iba a la playa y no podía mostrar la panza. “Era pudoroso, estaba mal visto, como que evidenciaba que habías tenido relaciones sexuales, aunque fuera lo más obvio del planeta”.

Los límites del decoro. “Las mujeres deben vestirse de forma cómoda y agradable sin ser obvias con su embarazo, así la futura madre no tendrá que privarse del placer de salir con amigas”, rezaba un folleto con información prenatal de Estados Unidos, publicado en 1913. Durante la mayor parte de la historia, las embarazadas fueron alentadas a ocultar su estado en la medida de lo posible y, por lo tanto, eran populares las prendas holgadas —vestidos hasta la década de los 50, cuando se empiezan a usar las dos piezas—. Incluso, en la era victoriana las mujeres usaban corsés maternales para reducir al máximo el volumen del abdómen (y al embarazo se le decía “confinamiento” en inglés).

Luego, en los años 40, pasó a estar de moda el marcar la silueta femenina, con vestidos con cintura elástica o un lazo y conjuntos de faldas o pantalones ajustados y blusas sueltas. Pero la embarazada era casi una figura mitológica que, por ejemplo, no aparecía en los catálogos de las tiendas de ropa o en las revistas: las prendas eran modeladas por mujeres que no estaban atravesando ese proceso. 

La verdadera revolución llegó en los 70, con la segunda ola feminista, que luchaba por la liberación de los cuerpos femeninos. Fue alrededor de esa época, también, que la moda se volvió una forma de expresión de la individualidad, trascendiendo lo meramente funcional. El embarazo pasó a ser celebrado a través de la vestimenta y las futuras madres dejaron de ocultar sus vientres.

En los años 90 se volvió a sacudir el statu quo. Vanity Fair publicó una tapa con Demi Moore embarazada en su segundo trimestre, desnuda. La fotografía era de Annie Leibovitz y originalmente iba a ser para uso personal de la actriz, pero cuando los editores la vieron decidieron colocarla en tapa. “En algunos quioscos la vendían tapada por una bolsa de papel blanco, como si fuese pornografía. Fue tildada de vulgar, de ser un penoso ejemplo de cómo la cultura del espectáculo lo sexualiza todo, ‘hasta lo más sagrado’, y de ser una exhibición impúdica de una actriz dispuesta a todo por conseguir más fama”, recordó la revista en 2016 con motivo de los 25 años de la portada. “En vez de una escena frágil y delicada, encontramos una imagen de poder: una mujer que está lanzando una proclama, como una diosa de la fertilidad o una madonna del renacimiento pasada por el filtro de la celebridad extrema”, agregaba el artículo, escrito por Raquel Piñeiro.

Y ahora, pleno siglo XXI y después de dos años de pandemia y real confinamiento, Rihanna lo hizo de nuevo.

Alfonsina - Madre de León

Foto: Karin Topolanski

Foto: Karin Topolanski

No será Rihanna, pero sus fotografías en las que anunciaba su embarazo sacudieron las redes sociales locales. En uno de los retratos, obra de la fotógrafa Karin Topolanski, se puede ver a Alfonsina en ropa interior con una actitud rockera y desafiante, posando con su guitarra eléctrica y luciendo sus tatuajes. En otras imágenes se muestra más dulce y alegre junto a su pareja, el rapero conocido como JoelAlva13. El conjunto de fotografías es un reflejo de las distintas facetas de la cantante.

“Fue un proceso acostumbrarme a que la ropa exactamente como la usaba antes, no es como la uso ahora. Pero apenas hice adaptaciones, no compré prácticamente nada nuevo. Estar embarazada es ser yo misma, pero embarazada. No apunto a esa imagen de embarazada beata, con flores o algunos de esos estereotipos. Soy yo con mi actitud, con mi música, con mi profesión, con mis películas vistas, con mi corazón, expresándome en la alegría de dar vida. Mi estilo no cambió con el embarazo, cambia con mi estado de ánimo. Esa forma de vestir urbana, medio andrógina, cómoda, es la misma que llevo con mi bebé”, explicó a Galería.

Durante los primeros meses de embarazo, Alfonsina se dedicó a trabajar y a hacer shows en vivo, compartiendo la noticia de su embarazo solo con amigos y familia. Fue en ese período que aparecieron las primeras fotos de Rihanna, que para ella es “un modelo de mujer”. Esas imágenes de la cantante —y todas las que le siguieron—, al igual que otras mujeres con las que se cruzó en este camino, se volvieron una fuente de inspiración para esta nueva etapa. “Estaba tocando en José Ignacio y vi a una embarazada con la panza completamente al aire, tenía una remera recortita y una pollera que calzaba en la cadera. Le quedaba divino. Cuando la vi a ella me inspiró a mostrar la panza. Así que cuando mi panza fue lo suficientemente grande como para lucirla me dio mucha alegría poder hacerlo”, recuerda.

Natalia JinchukMadre de Nina y Lea

La cofundadora de Estudio Couture tiene un estilo particular, clásico, pero a la vez contemporáneo y por momentos andrógino. Y lo mantuvo a lo largo de sus dos embarazos. Salvo por unos pantalones de maternidad que compró en un viaje cuando esperaba a Nina, no usó ropa específica para embarazadas. Sí sumó piezas atemporales, como blusas, que usaba en ese momento y que continúa usando. También recibió préstamos de amigas y, ocasionalmente, le robaba los jeans a su marido.

Durante sus embarazos —sobre todo en el segundo, donde asegura que se sintió “más libre”— se animó a usar prendas justas, con escote e incluso un vestido con cortes laterales que permitían que se viera su panza, mostrando su lado más sensual, algo considerado tabú en otras décadas.

Sobre el final de su segundo embarazo Jinchuk asistió a la edición de verano de MoWeek, una de las instancias más importantes para la moda uruguaya, y sus looks maternales resaltaron entre el montón. “Armé unos looks divertidos, jugando con marcar la panza y por otro lado usar una prenda más larga estructurada como un chaleco o un blazer”, recuerda. Ese contraste de siluetas es casi una receta infalible para el final del embarazo, cuando la panza está más prominente. 

Emiliana GonçalvesMadre de Blanca

“Con respecto a la generación de mi madre, creo que cambió un montón. Antes si estabas embarazada tenías cierta ropa puntual para usar y se mostraba muy poco la panza. Ahora y hace mucho tiempo, por suerte ya no es así. Cada uno elige y es libre de usar lo que quiera, para sentirse más cómoda y a gusto consigo misma. Para mí es fundamental verse y sentirse bien en este momento tan especial”, asegura Emiliana.

La diseñadora de moda asegura que durante el embarazo su estilo no cambió, sobre todo durante los primeros cinco meses, en los que pudo usar su ropa con normalidad —tiende a usar prendas holgadas, lo que ayudó a su versatilidad—. Luego adaptó lo que ya tenía en su guardarropas. “Incluso si compro, ya las compro pensando en usar ahora y después. Intento conjugar la comodidad y practicidad para el momento, sin perder mi esencia”, explica.

Agustina PereiraMadre de Oli y Cala

Como cofundadora de la marca de moda MUTMA, Agustina Pereira siempre tuvo un estilo ecléctico y nunca temió experimentar con colores, texturas o siluetas. Suele documentar sus conjuntos en Instagram, donde tiene más de 7.000 seguidores. Su primer embarazo fue en plena pandemia, por lo que se perdió un poco de la “diversión” de armar looks alrededor de su creciente panza. En el confinamiento vivía con ropa de entrecasa, recuerda. Sin embargo, ahora que espera a Cala, ha lucido desde una falda anaranjada con una remera Chanel y un cinturón de su propia marca, hasta un vestido amarillo con lentejuelas o un enterito de cuero. “Creo que las embarazadas están ‘perdonadas’ por el hecho de estar embarazadas, creo que se les permite más en el mundo de la moda justamente por eso”, opina. 

Tal vez fue esa carta blanca la que la animó a probar diferentes formas de usar lo que ya tenía en su guardarropa, salvo por la incorporación de tres palazzos estampados que tomó del guardarropas de su madre. “En este segundo embarazo descubrí más el usar mi propia ropa, casi no usé los jeans de maternidad del primero. Como me tocó verano usé casi todos vestidos míos que ya tenía, me divirtió usar cosas que usaría si no estuviera embarazada como enteritos de jean de Pastiche. Lo que sí compré fueron unos enteritos de cuero de Agnes Lenoble”.

Durante su embarazo fue mucho a la playa y no temió usar bikini. Al contrario, documentó varios de esos momentos, gracias al consejo de sus amigas: “Hay un poco de tabú con la panza, pero la realidad es que es un estado tan diferente que a veces cuesta un poco. Yo recibí el consejo de que me sacara todas las fotos que pudiera porque es un gran recuerdo tanto para ti como para tus hijos. A mí me gusta mostrar la panza, sobre todo en los meses del medio, obviamente no lo hago todo el tiempo. Cada vez es menos tabú mostrar la panza, el ejemplo de Rihanna es claro, creo que vamos camino a que se naturalice más y a mostrarlo con más orgullo”.

Florencia VilaMadre de Catalina

A Florencia Vila siempre le gustaron las prendas de estilo formal, como camisas y blazers, con una silueta oversize —o sea más grande que su talla—. Esas son las prendas que usaba para ir a la oficina, donde trabaja en el área de inteligencia comercial, pero que por la pandemia no estaba usando.

Por eso, mientras esperaba a Catalina pudo usar casi todas las prendas de su guardarropas, lo que le ayudó a continuar sintiéndose ella misma. Compró algunas cosas, como pantalones, calzas y enteritos, “los clásicos de embarazo”, para dejar más libre la panza y para tener más soporte. Gran seguidora de la actriz Blake Lively, se inspiró en sus looks maternales para incorporar bastante color mientras esperaba a Catalina.

“Era como que antes decían: ‘bueno, ahora estás embarazada, tenés que usar cierto tipo de ropa’. Tenías que transmitir que ya eras una señora grande, que va a ser madre. Pero ahora cada uno se pone lo que quiere, cuando quiere y usa el tipo de ropa que quiere”, reflexiona. “También era un tabú la panza y dar teta, se tapaban, ahora es más liberal, como siempre debería haber sido”, agrega.