Cultura
Simpatía por el demonio

A 30 años del estreno de El silencio de los inocentes

Basada en la novela de Thomas Harris, la película marcó un hito en la cinematografía hollywoodense e hizo historia en la gala de los Oscar al ser premiada en las cinco categorías principales: mejor película, director, actor, actriz y mejor guion adaptado

19.02.2021

Lectura: 16'

2021-02-19T07:00:00
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Por Juan Andrés Ferreira

-¿Se asusta fácilmente, Starling?
-Todavía no.

Diálogo entre Jack Crawford y Clarice Starling
(El silencio de los corderos, de Thomas Harris)

A Clarice Starling, joven y ambiciosa estudiante de la academia del FBI, le encomiendan que entreviste a Hannibal Lecter, brillante psiquiatra y despiadado asesino antropófago, que lleva ocho años preso en una celda sin ventanas en un hospital de alta seguridad. Por medio de entrevistas personales, Starling debe conseguir que Lecter aporte pistas sobre la psicología que opera detrás de otro psicópata, Buffalo Bill, quien desuella a las mujeres que mata, y que hasta ahora ha logrado escapar del FBI. Lecter, conocido como "Hannibal The Cannibal", precisamente por su afición a preparar sofisticados platos con la carne de sus víctimas, accede a hablar con la joven investigadora sobre la patología de los asesinos en serie con una condición: que ella le confiese su trauma infantil. El asombroso conocimiento de Lecter del comportamiento humano y su poderosa personalidad cautivarán de inmediato a Clarice, quien desarrolla con él una ambigua, inquietante y potencialmente peligrosa relación.

Básicamente, esta es la historia de El silencio de los corderos, novela de Thomas Harris adaptada al cine con el mismo título original (The Silence of The Lambs) y conocida en Latinoamérica como El silencio de los inocentes.

La película se estrenó en Estados Unidos el 14 de febrero, Día de San Valentín, hace 30 años, y marcó un hito en la cinematografía hollywoodense. A pesar de haberse estrenado durante la peor temporada posible para aspirar al Oscar, fue la gran triunfadora en la gala del 30 de marzo de 1992 en el Dorothy Chandler Pavilion de Los Ángeles, e hizo historia al ser premiada en las cinco categorías principales, algo que antes solo habían conseguido dos producciones: mejor película, mejor director (Jonathan Demme), mejor actor (Anthony Hopkins), mejor actriz (Jodie Foster) y mejor guion adaptado (Ted Tally).

Lo que sigue es un rimero de apuntes, datos, anécdotas y lecturas acerca de este clásico del cine, un filme difícil de encasillar, ya que abreva del policial, el suspenso y el terror psicológico, y que fue consagratorio para varios de los involucrados en su realización.

Una (muy buena) segunda parte
El silencio de los inocentes es, en realidad, una secuela: la cinta sigue a los personajes introducidos en Manhunter (1986), adaptación de El dragón rojo (1981), novela de Thomas Harris con la que se inicia la tetralogía dedicada a Hannibal Lecter.

El dragón rojo relata cómo el exagente Will Graham regresa al FBI tras casi haber perdido la vida a manos de Lecter y vuelve a estar en contacto con el siniestramente inteligente y seductor homicida con el fin de rastrear a un asesino en serie conocido como Tooth Fairy, el Hada de los Dientes.

En Manhunter, la adaptación escrita y dirigida por Michael Mann (Fuego contra fuego, Colateral), Lecter es renombrado Lecktor, y es interpretado por Brian Cox (Succession), vestido de blanco, como un doctor, y con pelo impecablemente peinado hacia atrás.

Aunque con el tiempo fue revisitada y puesta en su lugar (como una obra extraordinaria, inquietante y lúgubre), en su momento la película de Mann cosechó críticas mixtas y fue decepcionante en términos de recaudación. Disconforme con el resultado obtenido, Dino De Laurentiis, productor del filme, cedió (se dice que de manera gratuita) los derechos para la adaptación de la saga de Lecter a Orion Pictures, que finalmente se decidió por Jonathan Demme para que se hiciera cargo de la secuela, conocida como El silencio de los inocentes.

Pero antes de Demme, hubo otros directores en la mira.

Anthony Hopkins y Jonathan Demme durante el rodaje

Dios bendiga a la hija de Gene Hackman
Demme, que había iniciado su carrera bajo la tutela de Roger Corman y que últimamente había dirigido comedias como Totalmente salvaje y Casada con la mafia, no estaba en los planes originales para dirigir la película. Orion estaba jugada a Gene Hackman (Contacto en Francia, La conversación), que con este proyecto iba a debutar como guionista y director, además de reservarse el papel de Hannibal el caníbal.

Conforme avanzaba en la escritura del guion, y viendo la inmensa responsabilidad que implica ponerse tras las cámaras por primera vez, el actor decidió interpretar un papel menos exigente, y manejó la posibilidad de encarnar a Jack Crawford, el jefe del FBI que le asigna a Starling la misión de entrevistarse con Lecter.

En Screenwriters' Masterclass: Screenwriters Talk About Their Greatest Movies, libro en el que Kevin Conroy Scott entrevista a 21 libretistas de Hollywood y Europa, el guionista Ted Tally recuerda haber mantenido conversaciones con ejecutivos de Orion, quienes le transmitieron sus dudas respecto a la concreción del proyecto por parte de Hackman, que llevaba demasiado tiempo trabajando en la adaptación. Tras algunos meses de escritura, había trasladado solo las primeras 30 páginas de la novela en 30 páginas de guion, lo cual era una locura: la medida estándar es una página de guion = un minuto en pantalla. "Esto no va a funcionar", dijeron desde Orion. Tres semanas más tarde Tally recibía el encargo de adaptar el libro.

Tally entró en escena y Hackman se hizo a un lado como guionista, pero continuó en el papel de director. El actor que fue Lex Luthor en las Superman de la década de 1980 consideraba a un tal Bobby, aunque no aclaraba si se trataba de Robert Duvall, Robert Redford o Robert De Niro, para dar vida al psiquiatra catador de carne humana. Al día de hoy, Tally cree que Hackman se refería a Bobby Duvall.

Al parecer todo iba encaminándose más o menos bien hasta que ocurrió algo inesperado. Se dice que la hija de Hackman leyó el libro en el que estaba trabajando su padre y le pidió por favor que no hiciera una película, su primera película como director, con algo tan siniestro. Listo. El actor, que no lograba adaptarse del todo a su nuevo papel, decidió abandonar el proyecto. Entonces: teléfono para Demme, de parte de Orion.

"Eso es lo que siempre he escuchado", comentó Demme, el director, en una entrevista. "Si eso es cierto, Dios bendiga a la hija de Gene Hackman". Como el nombre del enigmático Bobby para interpretar a Lecter, eso es algo que solo Hackman sabe.

Being Clarice Starling
Apenas leyó la novela de Harris, Jodie Foster quiso comprar los derechos para llevarla al cine. Así fue que se enteró de que Hackman estaba trabajando en su propia versión. Sin embargo, la actriz no se olvidó del tema. Le interesaba particularmente la protagonista femenina, la agente Clarice Starling.

Casting
Demme se sumó al equipo tras leer un tratamiento del guion. Según el cineasta, el casting para el papel de Clarice Starling convocó a unas 300 aspirantes. Entre centenares de actrices desconocidas se postularon otras de prestigio o en ascenso, como Geena Davis, Melanie Griffith y Meg Ryan. Sin embargo, Demme tenía en mente a Michelle Pfeiffer, a quien había dirigido en Casada con la mafia.

De Pfeiffer y su relación con El silencio de los inocentes se dicen dos cosas: 1) que rechazó el papel por considerar que la historia era demasiado oscura, y 2) que exigió una cantidad de dinero imposible para la época, unos dos millones de dólares. No se descarta una combinación de ambas opciones.

Ante la negativa de Pfeiffer, Orion sugirió a Foster, que venía de ganar un Oscar por Acusados (1988). Demme no estaba convencido, pero la actriz se lo metió en el bolsillo cuando supo del interés que ella tenía por el proyecto desde antes de que él llegara.

Demme y Foster en la filmación de El silencio de los inocentes

Para el papel de Lecter Demme pensó en Sean Connery, que dijo que no gracias, que le parecía "repugnante". Desde la casa productora sugirieron otros dos nombres para el doctor: Daniel Day-Lewis y Derek Jacobi. Pero Demme había quedado muy impresionado con la actuación de Anthony Hopkins en El hombre elefante, de David Lynch, donde interpretó al doctor Treves, el cirujano del Royal London Hospital que se apiadó de Joseph Merrick y trabajó, de manera respetuosa y amorosa, para ofrecerle al pobre Merrick una vida digna.

Al cineasta le parecía un giro más que interesante que el actor británico interpretara ahora a una especie de reflejo oscuro del buen doctor Treves. De hecho, le dijo a Hopkins que creía que Lecter era un buen hombre atrapado en una mente inhumana. La respuesta desconcertó a Hopkins, pero incorporó el dato. Si Hopkins rechazaba la oferta, el siguiente en la lista era John Lithgow, a quien se lo vio transformado en Winston Churchill en la serie The Crown.

Parecidos y diferentes
Hopkins tiene ojos azules. En las novelas de Harris, los ojos del doctor Lecter "son de un castaño granate y reflejan la luz con destellos de rojo" y "a veces los puntos de luz parecen volar como chispas hacia el centro de la pupila". A su vez, existe otro detalle en la novela, que en la película se prefirió obviar: Lecter tiene seis dedos en la mano izquierda. Así se lo describe en la novela: "Él la interrumpió levantando la mano. Era una mano de hermosas proporciones, notó Clarice, con un dedo medio perfectamente duplicado. Se trata de la forma menos frecuente de polidactilia que existe".

Prueba de máscaras para Hannibal Lecter

Punto de vista
Uno de los elementos que hace notable a este largometraje, además de la historia y las actuaciones, reside en el diseño de los encuadres y el montaje. Demme se encargó de potenciar el punto de vista de la protagonista femenina a través de encuadres muy precisos delineados para que el espectador se identifique con Clarice. Desde las primeras escenas, la cámara está a la altura de Clarice, sus ojos son los ojos del espectador, que ve lo que ella ve.

Existe un detalle importante: en varias ocasiones, cuando dialogan o interactúan con la joven agente, los personajes masculinos rompen la cuarta pared, es decir, miran y hablan a la cámara. Sin embargo, en el contraplano, Clarice mira ligeramente hacia un costado. Esto coloca directamente al espectador en el lugar de la protagonista. 

Por medio de estos recursos el filme va sumando escenas que capturan las situaciones no siempre agradables que deben soportar las mujeres en ambientes tradicionalmente dominados por hombres. Un ejemplo, sutil, es cuando Starling ingresa al ascensor, al comienzo del metraje, rodeada de hombres. Hay más: las miradas de otros reclutas cuando la ven pasar trotando con una compañera, los oficiales que la observan con desdén, el encuentro con el doctor Chilton, que le propicia una serie de comentarios poco apropiados sobre su apariencia. Y la lista sigue.

Inspiración caníbal
Para crear a Lecter, Thomas Harris se inspiró en parte en Albert Fish, el "Vampiro de Brooklyn", que secuestró, mutiló y asesinó a varios niños. La mayor fuente de inspiración fue el cirujano mexicano Alfredo Ballí Treviño, condenado por asesinar y descuartizar a su amante, Jesús Castillo Rangel. Harris conoció a Treviño en la década de 1960, cuando el médico cumplía condena en la cárcel Topo Chico, en Nuevo León. Por ese entonces Harris, de 23 años, trabajaba para la revista Argosy, y fue a Topo Chico para entrevistar a otro prisionero, Dykes Askew Simmons, quien le comentó que había sido intervenido quirúrgicamente por otro preso, un doctor tan refinado como desquiciado.

Para interpretar su papel, Hopkins estudió vida y obra de asesinos reales, visitó prisiones, asistió a audiencias judiciales y se entrevistó con homicidas convictos. Para los gestos de Lecter se inspiró en los cocodrilos, y esa es la razón por la que el doctor casi no parpadea y, cuando lo hace, lo hace deliberadamente.

Además de entrevistarse con homicidas y convictos, para la personalidad de su asesino, Hopkins tomó inspiración de HAL 9000, la computadora de 2001: Odisea del espacio.

Que Lecter aparezca de blanco fue idea de Hopkins, ya que le recordaba a los dentistas, personajes que todavía hoy le inspiran temor (en Manhunter, Cox también viste de blanco).

Los otros Hannibal
El éxito monumental de El silencio de los inocentes, y en especial la fascinación que provocó la inquietante interpretación de Hopkins, se vio replicado en adaptaciones de los demás libros de Harris. Y también florecieron homenajes, imitaciones, parodias y derivados para la televisión.

Hannibal, que sigue a Starling y Lecter siete años después de los acontecimientos de El silencio de los inocentes, fue dirigida en 2001 por Ridley Scott. Aunque fue tentada, Foster rechazó volver a interpretar a Clarice, y su lugar fue ocupado por Julianne Moore. Hopkins, en cambio, retomó las riendas del legendario personaje.

El dragón rojo, que ya había sido adaptado en Manhunter, se hizo de nuevo, y de nuevo con Hopkins, el sello de calidad, en 2002, y con dirección de Brett Ratner.

Hannibal: El origen del mal, la cuarta entrega de la tetralogía, es una precuela de las anteriores novelas, y se centra en la infancia y juventud de Lecter. También fue llevada al cine, esta vez al año siguiente de su publicación, con dirección de Peter Webber, y con Gaspard Ulliel como el joven Lecter.

¿Por qué yo?
Las propias experiencias de la actriz Jodie Foster lidiando con las obsesiones psicopáticas de algunos hombres que de alguna u otra forma se cruzaron por su vida contribuyeron en la creación de la valerosa y vulnerable Starling.

Foster había sido nominada al Oscar por su impactante trabajo en Taxi Driver, de Martin Scorsese, donde interpretó a una prostituta adolescente. Ese mismo año actuó en otras tres películas: La niña del caserón solitario, Bugsy Malone y Ecos de un verano. De una manera asombrosamente rápida pasó de ser una niña actriz a una actriz adulta. Después de trabajar en otro par de títulos, decidió tomarse un año sabático para terminar sus estudios. Y, mientras intentaba llevar adelante su carrera universitaria, comenzó a recibir llamadas telefónicas no deseadas y cartas "de amor" de parte de un tal John Hinckley Jr., quien se había obsesionado con ella después de verla en la película de Scorsese.

Como Foster no accedió a sus reclamos, Hinckley Jr. ideó un plan para llamar su atención e impresionarla: asesinar al presidente Ronald Reagan. Así que el 30 de marzo de 1981, en Washington D. C., emulando al protagonista de Taxi Driver, atentó contra Reagan. Descargó seis balas en tres segundos; una de ellas perforó un pulmón al presidente. La acción de Hinckley Jr. causó un revuelo mediático en torno a Foster, un calvario que ella misma contaría después en un artículo publicado en diciembre de 1982 en Esquire y titulado simplemente ¿Por qué yo?, pregunta que a veces puede adivinarse en los ojos de su personaje.

Para niños
Cuando el agente de Hopkins lo llamó por primera vez para hablar sobre un guion con el título The Silence of the Lambs, el actor pensó que se trataba de una película infantil.

Minutos en pantalla
Lecter y Starling comparten cuatro escenas juntos. En 115 minutos de película, Lecter tiene 24 minutos y 52 segundos en pantalla, el segundo lapso más breve para un papel ganador del Oscar (el más corto sigue siendo el que interpretó David Niven en Mesas separadas, de 1958).

True detectives
La producción recibió la colaboración y la asesoría de la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI. Demme, Foster, y Scott Glenn (Crawford, el jefe de Starling), además de otros miembros del elenco, pasaron tiempo con agentes del FBI expertos en perfiles criminales. Asistieron a clases con otros reclutas, recibieron entrenamiento para el combate y aprendieron a usar armas. Como parte de su preparación, Foster se asesoró con Mary Ann Krause, agente de FBI, que la ayudó a crear un retrato más preciso del personaje.


Improvisaciones
Rumor. Cuando Lecter y Starling se conocen, el doctor se burla de su acento, lo que resulta ofensivo para la agente. Prácticamente no hay actuación en esa escena: fue una improvisación de Hopkins, que realmente se burló del acento de Foster, que no se lo tomó para bien, pero que a la postre terminó agradeciéndole.

Buffalo Bill
Jame Gumb, alias Buffalo Bill, el asesino serial que en el filme es interpretado por Ted Levine, es una combinación de tres asesinos en serie reales: Ted Bundy, que mató a más de 30 mujeres y usaba un yeso falso en uno de sus brazos para atraer a las víctimas a su camioneta; Gary Heidnick, conocido como el "Sembrador de Bebés", que secuestraba y torturaba a mujeres, a las que arrojaba a un pozo que tenía en el sótano; y Ed Gein, asesino y saqueador de tumbas que despellejaba a sus víctimas y confeccionaba accesorios para su casa, desde fundas para el sofá a pantallas para lámparas, además de guantes y cinturones (Gein también inspiró el personaje de Norman Bates en Psicosis y el Leatherface en la saga The Texas Chainsaw Massacre).

Ted Levine

En el placer está la muerte
La calavera que se dibuja en el lomo de la polilla que aparece en el afiche de la cinta proviene de In voluptas Mors (En el placer está la muerte, 1951), una fotografía concebida por Salvador Dalí en colaboración con el fotógrafo Philippe Halsman. En la imagen, un grupo de mujeres desnudas forman un cráneo humano.

Derivados
El impacto cultural de El silencio de los inocentes continúa expandiéndose. La densidad del personaje así como la notable interpretación que hicieron Cox y Hopkins (sobre todo y en especial este último), llevaron a Lecter hacia nuevos dominios, más allá del cine. 

El éxito de la película abrió la compuerta para la llegada de una exuberante cantidad de producciones, tanto para cine como para televisión, relacionadas con los asesinos en serie y las indagaciones de la mente de los criminales. Véanse, como ejemplo, Pecados capitales, Zodíaco, Retrato de un asesino, la saga de El juego del miedo, además de documentales de true crime como Asesino confeso, En la mente criminal, Las cintas de Ted Bundy o No te metas con los gatos y series como Mindhunter, Los asesinatos del Valhala y El perfume.

Clarice, serie protagonizada por Rebecca Breeds

Después de la serie televisiva Hannibal, con el danés Mads Mikkelsen, que fue cancelada en su tercera temporada, llegó el turno de Clarice, enfocada en la joven aspirante a agente. Creada por Alex Kurtzman, productor de Star Trek: Discovery, y protagonizada por Rebecca Breeds, la serie se ambienta un año después de lo narrado en El silencio de los inocentes. Se estrenó este mes en CBS.