Personajes
Entrevista a Alberto Charro

"Tu no puedes decir: 'Dimito y me voy'; lo enfrentas"

Edad: 55 • Ocupación: Presidente del Banco BBVA Uruguay • Señas particulares: Toca el piano, es bueno para ahorrar, llegó a Montevideo hace dos años.

28.07.2020 06:00

Lectura: 5'

2020-07-28T06:00:00
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Por Florencia Pujadas

Nació en Marruecos. ¿De dónde viene su familia? Mi padre era de Bilbao, de familia vasca y castellana. Se fue a Marruecos a hacer el servicio militar y se quedó a trabajar; ahí conoció a mi madre. Ella nació en Argelia, de padre de Alicante y madre francesa. Es una mezcla. Yo nací fuera de los países de origen de mis padres y mis hijos también; uno nació en Bilbao, otro en Londres y otro en Madrid.

¿Qué le quedó grabado de su adolescencia primero en Marruecos y después en España?
En Marruecos era un ambiente diferente y más abierto que después contrastó con lo que viví en España. Era muy normal que en las clases hubiese españoles, franceses, católicos, judíos, musulmanes, agnósticos. Es algo que te marca porque al final cada uno es como es y hay que convivir. Yo siempre he sido muy tranquilito. No tengo nada muy excitante; ni he hecho deportes de riesgo ni me he escapado de casa (risas).

¿Qué plato lo transporta a su infancia? Yo hago los mejores pinchos de carne del mundo. En Marruecos la comida es muy buena, es mediterránea pero más especiada que la española. Aquí, en Uruguay, los platos son muy europeos; lo único que cambia es que le ponen poca sal a la comida. De cualquier forma, yo también le pongo poca sal. Cuando estábamos en Brasil nos pasaba que la carne, el pescado, las tortillas, se tendían a cocinar mucho más que en España.

Dos de sus hijos viven en Europa y el menor vive con usted. ¿Extraña los viajes en auto y en familia por los Pirineos? Sí (risas). La relación a distancia puede ser complicada y es menos intensa que si vives en la misma ciudad. Siempre prefiero llevarlos a un lugar más lejos; si estamos en Valencia o Barcelona, alguno de mis hijos puede quedar con un amigo, hacer un plan. Me gusta juntarlos en un sitio donde el internet funcione peor y haya menos estímulos. No tengo nivel como para tener un barco, pero los meto en un coche y me los llevo. Ahora que lo pienso, tendrían que ser dos, porque ya somos muchos. Nos sirve para salir de la rutina y conectar, te vuelve a dar la cercanía. Mi hija, que vive en España, pasó dos meses de la pandemia aquí con nosotros y debió volver a meterse en el matriarcado. Al principio puede ser complicado, pero al cabo de unos días se vuelve a la normalidad.

¿En su casa manda su mujer? Pues siempre. Para qué nos vamos a engañar. Hay que ser conscientes de la realidad.

¿Sabe ahorrar? Mmm... soy bueno ahorrando porque no soy de gastar mucho. No sé si soy tan bueno invirtiendo (risas). De hecho, en mi casa me dicen que ahorre, pero que la inversión la decide otra persona.

Usted habla español, inglés, francés, portugués. ¿Por qué le interesan los idiomas? Y de alemán sé lo básico. Los idiomas te ayudan a tener la mente funcionando. De vez en cuando me da por estudiar alemán, pero no tengo ninguna esperanza de hablarlo.

¿Sigue tocando el piano? Eso va por etapas. Yo hice la carrera de piano y la terminé con 15 años. Esa sí es una carrera que me ha estresado porque exige un nivel de perfección sin opción al error y es una presión muy grande. Yo creo que eso también me ha ayudado cuando te preguntan: "Oye, ¿no te da pánico hablar en público?". Yo digo que no porque si en un momento dado no te sale lo que quieres decir, haces una pausa y la gente piensa: "Qué inteligente, está pensando". Cuando tú tocas el piano, no te puedes parar a pensar: lo tocas perfecto de principio a fin o es una porquería. Después de terminar la carrera, estuve durante 10 años sin tocar algunas piezas porque me generaban estrés. Lo tienes que repetir unas 800 veces, es muy fuerte.

¿Qué herramientas lo ayudan a lidiar con el estrés? El estrés es algo muy psicológico. Yo creo que depende de cómo lo sepas manejar. Te viene más por tener que estar atendiendo a cuarenta focos que por tener un problema grave. Yo desde pequeño tengo una miopía bastante alta y recuerdo que cuando estaba en la universidad y estaba nervioso, me quitaba las gafas y me quedaba quieto durante cinco minutos. El profesor me preguntaba si me pasaba algo y yo decía que estaba pensando. Entonces, es así: paras cinco minutos y cuando vuelves tienes otro planteamiento. No tiene sentido ponerse nervioso. Tú no puedes decir: "Dimito y me voy"; lo enfrentas. Yo he aprendido a dar un paso atrás y dejar que los equipos trabajen. El trabajo no es especialmente complejo; al final, en el banco somos un equipo y yo tengo un puesto como los otros, ni más ni menos importante. Si me equivoco, igual se rompen más cosas; pero depende de la experiencia y de que te apoyes en el equipo.

A pesar de que no es un gran seguidor del fútbol, ¿por qué equipo hincharía en un partido entre Uruguay y España? Obviamente la selección española siempre la sigo y ahora sigo más a Uruguay. Si juegan entre ellos me abstengo, pero si no, que gane Uruguay. A mí me gusta seguir los mundiales y no sufro los partidos, a lo mejor es por deformación profesional. Soy de Athletic de Bilbao, pero por razones históricas familiares. Nosotros veraneábamos en un pueblo del País Vasco donde todos eran del equipo y un año fuimos, seguíamos siendo del Athletic de Bilbao y todos se habían convertido de equipo.