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¿Squirting por placer o presión sexual?

El autoconocimiento, la exploración y la industria pornográfica popularizan una práctica femenina de la que mucho se habla y poco se sabe

06.03.2020 06:00

Lectura: 6'

2020-03-06T06:00:00
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Lo sexual y lo femenino. Durante años, estas dos palabras parecían imposibles de emplear en la misma oración. "El placer fue un espacio habitado para el varón y una mujer quedaba por fuera de la posibilidad del goce sexual", recuerda el médico internista y sexólogo Santiago Cedrés. Hasta hace poco la idea del deseo, el autoconocimiento y el cuidado de la mujer era algo de lo que no se hablaba en conversaciones con mujeres de la familia. Ni siquiera en clases de educación sexual. Y es bien sabido que cuando algo no se dice, se vuelve un tabú. "La ignorancia sobre la sexualidad ha generado miedo, inseguridades, vergüenza y ambivalencias", dice la psicóloga y sexóloga clínica Agustina Fulgueiras. Este escenario explica, entonces, la influencia de la industria pornográfica en la construcción de la idea sobre qué es un acto sexual, cómo debe reaccionar y actuar una mujer y qué es esperable en su rol. El porno fue una "escuela" -aunque los sexólgos dicen que no educa- para muchos, y tiene una influencia directa en las expectativas, aspiraciones y deseos. Así, esta industria responde a fantasías que van de los tríos a las orgías y el sexo entre hombres y mujeres vestidas de colegialas, y promueve fenómenos como el squirt (chorrear): la nueva tendencia (y aspiración) sexual.

Con millones de visitas en YouTube y el podio ganado entre las categorías más visitadas, esta práctica alimenta deseos e inspira intentos caseros y cientos de páginas online que explican cómo lograrlo. "El término squirt está de moda; se habla en todos lados, pero veo que causa mucha confusión y ansiedad. No solo porque es algo que se puso de moda hace relativamente poco, sino porque hay distintas miradas sobre el tema", dice Fulgueiras. Y Cedrés agrega: "La industria pornográfica mostró un squirting muy poco visto y podríamos decir que hasta fuera de lo esperable. También lo hizo con los senos, nalgas, penes, erecciones imposibles, semen en muchas cantidades y placeres fingidos", dice.

De la pantalla al deseo. Es probable que antes de leer esta nota se haya escuchado hablar del squirt o se haya visto -aun sin buscarlo- algún video de una mujer expulsando un líquido atípico en el acto sexual. El acercamiento al término también puede haber llegado a través del capítulo The Devil's Threesome, de la serie Californication, en el que Laura, una de las protagonistas, "chorrea" en la cara a Charlie, un amigo del protagonista. Eso es un squirt.

Aunque suene extraño, este acto es la expulsión involuntaria (aunque a veces buscada) de un líquido a través de la uretra. Es más abundante que la lubricación vaginal y tiene un aspecto parecido a la eyaculación masculina. Según una investigación de la revista científica Journal of Sexual Medicine, liderada por un equipo francés, en el squirting se libera un líquido que contiene urea, ácido úrico, creatinina y antígeno prostático específico, una proteína que se produce en la llamada glándula de Skene. Eso se explica, según Fulgueiras, porque "el placer intenso o prolongado impide que el agua se detenga en los riñones y se absorban los residuos del cuerpo". El squirting se logra a través de la estimulación de la zona del punto g -que se encuentra en el primer tercio de la pared anterior a la vagina- con la penetración del pene, la masturbación o juguetes sexuales. Pero no pasa siempre, ni significa que la mujer sienta más placer.

Una tendencia "sobrevalorada". Muchas veces se cree que el squirt es sinónimo de eyaculación, pero la asociación es tan errónea como pensar que los gemidos son un indicador del orgasmo. Hay quienes dicen, incluso, que la eyaculación femenina no existe. "A mi entender, junto con otros colegas, ambas afirmaciones son incorrectas, pero toda la información que tenemos debemos tomarla con pinzas porque hay muy pocos estudios. Tanto la eyaculación femenina como el squirt son dos líquidos que la mujer libera durante la excitación o en el orgasmo, pero no son lo mismo", asegura Fulgueiras.

Según un estudio realizado por el Instituto de Sexología de la Universidad Charles y el Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Motol, en República Checa, las mujeres son capaces de expulsar hasta cuatro tipos de fluidos durante el acto sexual, con un volumen que va desde los 0,3 hasta los 900 mililitros. Pero todavía queda un largo camino para terminar de entender este universo.
Los sexólogos tampoco saben cuántas mujeres alcanzan el squirt: "No todas las mujeres pueden lograrlo y aún no se sabe bien exactamente la razón, pero parece ser por el tamaño de las glándulas", explica Fulgueiras; "Eso no significa que disfruten menos o que tengan una disfunción; creo que hay una sobrevaloración de lo que es el squirting". Lo cierto es que en el orgasmo femenino intervienen 8.000 terminaciones nerviosas e influyen factores tan diversos como la disposición mental, las condiciones ambientales y las zonas estimuladas.

Un atractivo, un nuevo debate. Aunque no se sabe si todas las mujeres pueden alcanzarlo, en qué condiciones, ni cuándo, el squirting se convirtió en la nueva aspiración sexual. Muchos dicen que es una forma de legitimar el deseo, la experimentación y el conocimiento del cuerpo femenino, pero otros aseguran que es una influencia del porno, que puede causar todavía más presiones en la mujer y un aumento en el deseo, pero masculino. Las posiciones son diversas y abren un nuevo debate. "Es increíble cómo recién las mujeres (algunas) dejamos de avergonzarnos por nuestros fluidos y la sociedad ya nos está exigiendo que tengamos más fluidos porque si no, no somos lo suficientemente sexuales o estamos falladas. Paremos un poco y no perdamos el foco de la sexualidad. Nadie le tiene que demostrar nada a nadie y las relaciones sexuales no tienen que ser una performance. Paremos", reclama Fulgueiras. No es la única crítica ante las nuevas presiones. Incluso actrices porno como Cytherea, conocida como "la reina del squirt", han contado en varias entrevistas que no siempre pueden cumplir con este deseo mansplain (diseñado por y para hombres).

Para cumplir en escena, la expulsión involuntaria se puede fingir al orinarse o introducirse agua en la vagina.
Pero la vida no es el set de una película pornográfica. ¿Qué ocurre cuando una persona no cumple estas expectativas en la vida real? ¿Qué ocurre en la cama, en el vínculo con el otro? Hay que dejar de lado las presiones, el control y las imágenes estereotipadas que se transmiten una y otra vez en pantallas de todo el mundo. "Lo importante es el placer y no la cantidad ni las proporciones", dice Cedrés. Al final de cuentas, el squirting es una nueva forma de explorar y visibilizar el deseo femenino, pero no es la forma suprema del placer.n