Personajes
Entrevista a Jorge Seré

"Soy de los que mira el vaso lleno, me siento muy bien con lo que conseguí"

Nombre: Jorge Seré • Edad: 58 • Ocupación: exarquero de fútbol, técnico de fútbol sala femenino, comentarista deportivo • Señas particulares: positivo, muy ordenado, ama el sol

07.07.2020

Lectura: 6'

2020-07-07T07:00:00
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Por Rosana Zinola

¿Con qué expectativas Nacional viajó a Japón para jugar la final de la Copa Intercontinental en 1988?

En ese momento la lógica decía que el PSV era mejor pero nosotros veníamos muy bien, confiados de haber ganado la Copa Libertadores. Allí teníamos la presión de ganar, sin embargo, en Japón la presión era de ellos. Para ganar nosotros teníamos que estar en el máximo de concentración, de orden, de rendimiento, y cada uno de nosotros estuvo 100%.

Pero usted fue el héroe, ¿cómo hizo para atajar cuatro penales en una final del mundo?

Sí, pero también mis compañeros metieron penales. Hay muchos ejemplos de arqueros que atajaron penales y el equipo perdió. Hay que darles mucho mérito a mis compañeros y además el arquero del PSV, que medía 1,90 y algo, no tuvo la jerarquía para atajar penales. En los penales, la intuición y el juego mental son muy importantes. Entre lo que les decía a los que me pateaban y las señas que les hacía trataba de desconcentrarlos.

Tenía una cadenita como amuleto.

Esa cadenita con la medalla de San Pancracio me la había regalado mi mamá a los 17 años cuando fui a la selección juvenil. No soy creyente, pero como me la regaló ella y me fue bien, nunca más me la saqué en toda mi carrera. Si por algún pelotazo se me rompía, mi madre o mi esposa de aquel momento me la arreglaban.

¿Por qué no trabaja como entrenador en Nacional?

Soy entrenador, pero nunca me llamaron. Solo trabajé como entrenador de arqueros en El Tanque hace seis años. En mi caso no tuve la chance de hacer la escalera en Nacional, pero no lo tomo como algo negativo, siempre soy positivo. Mientras tanto, empecé a trabajar en el fútbol sala femenino y masculino. Ser técnico de fútbol sala me permitió dirigir 10 sudamericanos y si hubiera sido entrenador de primera división, nunca habría llegado a la selección uruguaya. Más allá de que el fútbol sala es amateur, tener el honor de representar a Uruguay no es poca cosa. Cuando en 2004 empecé a dirigir fútbol sala de mujeres, todos me decían que estaba loco, incluso no estaba bien visto a nivel de la sociedad y me la jugué. Hoy todos quieren estar porque incluso a nivel de FIFA tiene más relevancia.

¿Hay discriminación en el fútbol femenino?

Hoy no hay discriminación y lo bueno es que cuando dirigís a la selección es muy difícil encontrar rivales femeninos, entonces te empezás a enfrentar con hombres y en varias oportunidades les hemos ganado.

¿Ninguno de sus hijos siguió su carrera?

No, tengo un varón de 32 años y una chica de 28. Mi hijo jugaba bien, tenía condiciones para intentar ser profesional, pero no estuvo de acuerdo con el camino de sacrificios y el entorno del fútbol. Después tengo una hija de cinco años, Isabella, que está encantada con todo lo que tiene que ver con la pelota.

¿Cómo es ser padre ahora?

Sorpresivo porque no fue planificado, pero es una de las cosas más lindas que me pasó en mi vida. Estoy feliz de compartir todo el tiempo que podemos. Cuando mis hijos eran chicos, jugaba en Nacional y tenía concentraciones, viajes, entrenamientos. Con Isabella puedo vivenciar su crecimiento, a ella le encantan los puzzles, le gusta que le enseñe letras, números. Es muy rápida, inteligente, siempre quiere que le ponga cuentas cada vez más difíciles.

¿Es socia de Nacional?

La hizo socia mi hijo el día que nació. A mí me hizo socio mi padre a los cuatro años.

Además de Superman, ¿tiene otros apodos?

Desde que empecé en el fútbol mis compañeros siempre me dijeron Gordo y los últimos años, Pelado. Pero la gente me dice Superman.

¿Cuando estaba en actividad se cuidaba las manos?

No, solo evitaba hacer actividades que pudieran poner en peligro mi físico. Por ejemplo, no sé andar a caballo y nunca me subí a una moto en mi vida.

¿Había pica con Fernando Álvez, el golero de Peñarol?

No, no, yo tuve muy buena relación con Álvez y con Oscar Gallego Ferro.

¿Y cuál fue el mejor arquero de su época?

Rodolfo Rodríguez fue el mejor de la generación, y antes, Manga.

En su carrera, ¿qué le quedó en el debe?

Tres cosas: jugar más tiempo en la selección, haber tenido una oportunidad en un club bueno del exterior y haber consolidado una situación económica gracias al fútbol. Pero también conseguí cosas muy buenas, y soy de los que mira el vaso lleno, me siento muy bien con lo que conseguí.

¿El momento más difícil en su vida?

Varios. Desde el punto de vista laboral, cuando tuve una empresa que me causó una cantidad de problemas. Y después, en lo personal, la separación de mi esposa y el fallecimiento de mi hermano, que era menor que yo. Fue un 24 de diciembre de noche hace cinco años.

¿Por qué donó dos medallas al Fondo Coronavirus?

Durante la cuarentena estuve ordenando recortes, fotos y medallas. En el programa El diario del lunes íbamos a hablar de los jugadores de Peñarol y Nacional de los 80 y pensé en llevar una medalla. En ese momento me vino la idea de donarla para ayudar, pero la medalla de la Copa Libertadores que gané con Nacional era importante solo para los hinchas tricolores, entonces decidí donar también la de la Copa América por Uruguay. Me gusta ayudar a la gente y no tengo que decirlo, pero esta vez había que anunciar el remate, las compraron en Estados Unidos.

¿Haría política?

En la elección pasada para la intendencia fui uno de los suplentes de Álvaro Garcé por la Concertación. Si ingresara en política, cosa que veo muy difícil a esta altura de mi vida, me gustaría un cargo en el que pueda tomar decisiones, tengo la capacidad para enfrentar problemas y pensar las mejores soluciones.

¿Qué ciudad elegiría para retirarse?

De las ciudades más lindas que conozco, Niza, Canes, Mónaco, Nueva York, elegiría Punta del Este, tiene playa y movimiento.

Sin sol no puede vivir, ¿no?

Me encanta el sol. Jamás fui a una cama solar, el hecho de entrenar al aire libre te curte la piel y tomo color enseguida, pero parece que para algunos estar bronceado es un pecado.

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