Personajes
Entrevista a Gustavo Trelles

"Soy de esas personas afortunadas que se levantan los lunes y están felices"

Nombre: Gustavo Trelles • Edad: 47 • Ocupación: Country head de Santander Uruguay • Señas particulares: es socio vitalicio de Danubio, los domingos al mediodía prepara tallarines caseros en familia, el campo es su lugar en el mundo.

14.01.2020

Lectura: 5'

2020-01-14T17:27:00
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Por Patricia Mántaras

¿Lo confunden con el Gustavo Trelles automovilista? Sí, me confunden, pero antes más, cuando el corredor de autos estaba activo. Ahora mucho menos pero dos por tres alguien me pregunta, ¿sos el campeón del mundo? Pero no, no somos nada.

Hace 25 años que trabaja en Banco Santander, entró como cajero cuando tenía 21 años. ¿Es de la teoría de que si algo funciona, mejor no cambiarlo? Siempre pensé que si cambiaba, cambiaba por algo que me gustara muchísimo más, y la verdad es que nunca lo encontré. Soy de esas personas afortunadas que se levantan los lunes y están felices. No soy el que sufre el domingo de tarde porque el lunes hay que ir a trabajar. Siempre me gustó mucho estar acá y lo que hago, ¿por qué voy a cambiar algo que me gusta?

Su historia profesional es de mucho crecimiento. ¿Se pone de ejemplo con sus hijos? No, porque mis hijos piensan que nací como gerente del banco. Pero yo arranqué de cajero en una sucursal muy pequeña y llegué a ser el responsable país de todo el grupo Santander en Uruguay. Me parece que es una linda historia que a veces suena a Hollywood, pero que en definitiva te da mucha legitimidad para opinar, para posicionarte con cualquier funcionalidad del banco y que la contraparte sepa que vos realmente estuviste en todos lados. Y que en definitiva no fuiste alguien que cayó en paracaídas en un puesto alto de la organización.
Jugó mucho tiempo al rugby y ahora juega en la Liga Universitaria más 40.

¿Es bueno jugando al fútbol? La verdad es que me defiendo. Creo que estoy por encima de la media.

¿Se considera competitivo? Sí. Me gusta imponerme desafíos y cumplirlos. Tengo bastante disciplina: si quiero algo hago lo imposible, o lo máximo que pueda, para cumplirlo. Soy competitivo con terceros pero también conmigo mismo.

¿Es cierto que es socio vitalicio de Danubio? Es que mi papá, cuando era muy joven, jugó en Danubio. Se hizo hincha y me hizo hincha a mí. En la adolescencia tuve la suerte de que fuera campeón, con un equipo competitivo en el año 87, 88, que también me generó en ese momento clave una satisfacción, pero la verdad es que si soy socio vitalicio es más por el viejo, que tuvo la constancia de pagar la cuota. Más allá de que hoy no lo sigo, sí estoy pendiente de con quién juega, cómo venimos en la tabla y como salió.

¿Cómo es el ritual que tiene con su familia para preparar tallarines caseros? Nos compramos una máquina y los hacemos los domingos al mediodía, todos ayudamos. Nos da mucha satisfacción hacerlo, a pesar de que ensuciamos todo; comer lo que hiciste vos tiene un gustito especial. Quedan diferentes.

Le encanta acampar y la vida al aire libre. ¿Cómo son esos campamentos en familia? Me fascina el campo, es mi lugar en el mundo. En Semana Santa, cuando mis hijos eran chicos, nos íbamos a acampar principalmente porque nos generaba un ambiente de familia por tres o cuatro días, porque ahí no hay wifi, no hay televisión; salís a pescar, a caminar, a buscar leña y preparás lo que se va a comer. Era acampar de verdad en la estancia de unos amigos, en el monte, al lado del arroyo; siempre elegíamos ese lugar porque nos generaba una unión muy importante. Eso lo hicimos hasta el año pasado, que mi mujer y mis dos hijas ya no nos acompañaron tanto, nos ponían como condición que iban cuando estuviera la carpa pronta. Entonces íbamos en dos autos, en uno los varones y después iban ellas. Fue una etapa muy linda.

Hablando de desenchufe. ¿Cómo sería un día sin celular? Un día laboral, imposible, no creo que fuera viable estar sin celular. Para mí es una herramienta de trabajo. Yo llego a casa y el celular se indispone principalmente para aislarme porque, por mi forma de ser, no me desengancho si tengo ahí el mail, los mensajes. Pero no tendría ningún problema de estar un fin de semana sin celular.

¿Es bueno haciendo regalos? ¿Le emboca? Yo creo que sí, me preocupo por hacer regalos que no sean un regalo más. Pero siento que es muy difícil regalarme a mí y tengo una discusión con mi madre todos los cumpleaños y todas las fiestas cuando me pregunta qué quiero que me regale. Yo le digo: ¿qué me podés regalar si ya tengo absolutamente todo? Es difícil, ¿qué me vas a regalar, una camisa más? Ya tengo 20 camisas. Pero lo anecdótico es esa discusión que siempre tengo con ella. Me acuerdo que para mis 40 un muy amigo mío cayó con un portarretratos con una foto de un cuadro de fútbol que queríamos mucho, en donde estaba mi viejo y todos nosotros, mucho más jóvenes. Me imagino que con 18 años querés un vaquero nuevo, unos championes nuevos, pero para mí fue el mejor regalo que me podría haber hecho, porque es algo emocional, sentimental, no material.

Entonces, ¿qué pidió esta Navidad? Si te digo que tener salud y todo eso va a sonar armado, pero desde el punto de vista material no tengo nada para pedir, y me empieza a importar mucho más estar todos juntos en familia, que estemos todos bien: esas empiezan a ser las prioridades. Suena políticamente correcto, pero es la verdad