Personajes
Entrevista a Ernesto Kimelman

"Siempre tuve una particular sensibilidad por lo estético y el diseño"

Edad: 66 • Ocupación: Arquitecto, director del estudio Kimelman Moraes • Señas particulares: Duerme poco; es un enamorado del Panamericano; colecciona objetos de diseño

09.09.2019

Lectura: 5'

2019-09-09T23:59:00
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Por Elena Risso

¿Por qué decidió ser arquitecto?
Mi papá se dedicaba al desarrollo de emprendimientos de pequeña escala. Tenía mueblerías, siempre tuvo afinidad por el negocio inmobiliario y en determinado momento se puso a construir edificios. De niño lo acompañaba a las obras, creo que por ahí entró la vocación. Por otro lado, siempre tuve una particular sensibilidad por lo estético y el diseño. Todo eso ayudó en la decisión que tomé.


Comenzó la Facultad de Arquitectura aquí pero la terminó en Israel. ¿Por qué? Empecé a estudiar en momentos de mucha turbulencia en la vida universitaria. Tuve una confusión vocacional, veía que mis compañeros, sobre todo los que habían estudiado medicina, estaban muy entusiasmados con la carrera y yo estaba bastante desencantado. Hice una incursión en Facultad de Química, estudié dos años de Ingeniería Química. Luego vino la época de la suspensión de las clases y la dictadura, y ahí obtuve una beca para estudiar en Israel. Cuando llegué me di cuenta de que mi verdadera vocación era la arquitectura. Fue un desafío muy grande porque cuando me fui no hablaba una sola palabra de hebreo.


¿Qué hizo cuando volvió? Me encontré con mi padre enfermo y tuve que tomar la responsabilidad en aspectos que tenían que ver con sus actividades. Empecé a trabajar en un proyecto que fue un gran desafío: el Palacio de la Prensa, en 18 de Julio y Martín C. Martínez. Era una estructura que estaba parada. Yo estaba recién recibido con 24 años y comenzamos gestiones con la Intendencia de Montevideo para ver si era posible reflotarla. Fue un gran desafío, se pudo construir y el edificio resultó exitoso.

Como urbanista, ¿qué construcción no se cansa de ver? Soy un enamorado del Edificio Panamericano. Sé que va a sorprender, porque mucha gente opina que no debería existir. Para mí es una obra fantástica desde todo punto de vista. Tuvimos la suerte de participar en una pequeña intervención en Zum Zum, donde era el estudio del arquitecto (Raúl) Sichero. Cuando fue adquirida por Océano FM, tuvims la suerte de ser convocados para intervenir ese edificio en la radio que es hoy. 

¿Qué le gusta de ese edificio? Los apartamentos son espectaculares, el emplazamiento, la resolución. Tengo dos hijas viviendo allí, viví diez años, lo disfruté mucho.
Fue uno de los impulsores de los cambios en Luis Alberto de Herrera y 26 de marzo. ¿Qué le atrapó de esa zona? Nos tenemos que retrotraer a 1992, cuando empezó esta historia. En esta zona se había generado un vacío urbano descomunal. En una ciudad que crece hacia el este, estas manzanas estaban bloqueando el desarrollo de la ciudad. Para nosotros cualquier proyecto que se desarrollara acá tenía que ser exitoso. Por suerte no nos equivocamos.


Trabaja en el World Trade Center (es uno de los arquitectos responsables) y vive a pocos metros de ahí. ¿No se aburre de estar siempre en el mismo lugar? Soy un enamorado de la zona. Disfruto de la calidad de vida y de trabajo. Vivo a 110 metros, debería venir todos los días caminando, porque tengo tres semáforos y demoro más en coche que caminando. Pero tengo la sensación de que si tengo que salir rápido es mejor que tenga el coche abajo.


Corre todos los días. ¿Tiene un circuito fijo? En una época lo tuve, pero ahora empiezo a entrenar alrededor de las cinco y media de la mañana así que no me resulta agradable salir afuera. Corro en la cinta del gimnasio.


¿A qué hora se duerme?
A la una. Duermo muy pocas horas, he intentado corregirlo pero no he podido.
Antes de ser pionero de esta zona fue un impulsor de cambios en la Ciudad Vieja. Según contó a El Observador, fue una experiencia ruinosa en lo económico. Esa es la parte vacía del vaso. Aprendimos mucho sobre reciclaje, cuando esa disciplina se estaba desarrollando en Europa y no aquí. Compraba libros en España a través de un amigo y le mandaba el pago en efectivo entre dos postales. Así me fui haciendo una biblioteca de estudios de rehabilitación de edificios. Mariano Arana y el Grupo de Estudios Urbanos habían hecho una fabulosa tarea de divulgación y habían puesto en evidencia lo que estaba sucediendo con el patrimonio cultural e inmueble de Uruguay. Con mis socios sentimos que la parte de divulgación estaba muy bien hecha, pero que había llegado el momento de hacer. Había que convencer a todo el mundo: a los inversores de que pusieran plata en una zona que era depreciada y despreciada; a los decisores políticos, y a los usuarios para que fueran a vivir a Ciudad Vieja. Desde el punto de vista económico la experiencia fue muy mala, pero en lo profesional y el aprendizaje fue fantástico. No me arrepiento para nada.


¿Qué elementos decorativos se destacan en su casa?
Me gusta mucho el diseño. En una época me gustaba comprar, ahora no tengo espacio. Me gusta coleccionar objetos, arte, esculturas, pintura. Ahora estoy más falto de paredes que de obras.


Tiene tres nietos y una nieta. ¿Qué le gusta hacer con ellos? Ver cómo crecen, cómo se van incorporando a la vida familiar. Son un verdadero regalo. No les dedico todo el tiempo que debería porque todavía estoy muy presente en mi actividad, pero los disfruto intensamente.