Personajes
Entrevista a Carina Martínez

"Quiero ser la mejor mamá, la mejor esposa, la mejor trabajando"

Nombre: Carina Martínez • Edad: 52 • Ocupación: Creadora de MoWeek, Casadeco y Destino Diseño • Señas particulares: Siempre tiene fragancias de limón consigo; le gustaría vivir más cerca de Dios; le encanta empezar proyectos nuevos

25.08.2020

Lectura: 6'

2020-08-25T07:00:00
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Por Alejandra Pintos

Usted creó MoWeek, una plataforma para difundir la moda local que cumplió 10 años. ¿Cuál es el mayor prejuicio que la gente tiene sobre el mundo de la moda?

Yo no soy una persona de la moda y lo que yo veo en ese mundo es talento, gente que se desafía mucho, que tiene compromiso y que hace sacrificios. No veo ese mundo que tal vez para el afuera es superfluo, al revés. Creo que a veces es ingrato, se necesita mucha pasión para dedicarse a eso. He tenido charlas cuando los números no dan y ves que lo que lo mueve es esa pasión, la energía para seguir para adelante se las da el saber que están haciendo lo que les gusta. El éxito lo podés medir en tres cosas: en que te vaya muy bien económicamente, que te dé reconocimiento social o que te llene el corazón. Y creo que a los diseñadores uruguayos lo que les llena es el corazón, que te llegue a llenar el bolsillo es muy difícil.

Estudió Ingeniería, trabajó en una agencia de publicidad, abrió su propia agencia, también tuvo una de promociones y organizó varios eventos importantes ¿Cuál es su vínculo con los desafíos?

Creo que es mi modo de vida. Me di cuenta de que por un lado me agota y vivo quejándome de eso y por otro lado es una necesidad, es mi adrenalina, es mi energía, necesito estar constantemente en movimiento, que mi cabeza esté pensando cosas nuevas. No sé no estar creando, no puedo no estar desafiándome a cambiar. Ahora creamos Destino Diseño, una plataforma donde el usuario puede encontrar diseño desde todas las aristas, no solo productos sino también servicios, y hay tantas cosas para hacer. Y no es algo económico, no lo hago para rentabilizar, pero tenemos tanto talento en Uruguay, tantas materias primas. Si yo tuviera una fortuna, una herencia, dedicaría mi vida a emprender (risas).

¿Cree que falta el apoyo del Estado a proyectos como este?

Yo antes pedía las declaratorias de interés, después me agoté. Siento que solo el haber formalizado el diseño ya es importante: cuando arrancamos eran solo cinco marcas, hoy son más de cien. Lo que busco es impulsar, darle beneficios a la industria del diseño. Igual veo una actitud diferente en este gobierno porque, principalmente Beatriz Argimón, siempre fue muy hincha del diseño. Hay que empezar por hacer un mapa para ver qué es la industria del diseño, hacia dónde se puede crecer, cuál es el potencial. Así nos podemos despegar.

¿Alguna vez pensó en tener un cargo público?

No. Lo que quiero algún día es solo dedicarme a ser madre, madre full time. Igual ahora se me están yendo todos de casa.

¿Le daba culpa trabajar?

Toda la vida me dio culpa.

¿Cómo fue su experiencia?

Tuve tres hijos en tres años trabajando 10 horas por dí a. Fui emprendedora siempre, antes de esto tuve agencia de publicidad. Hice Ingeniería y cuando llegué a cuarto encaré a mis padres para decirles que no me gustaba. Había empezado a trabajar en Ogilvy y me di cuenta de que lo que me encantaba era la parte de comunicación, los eventos. Trabajé años en agencias, en un momento necesitaba bajar un poco la pelota y me fui a trabajar a El Observador, era un trabajo más ordenado. Después abrí mi agencia, que al ser vos tu jefe son horas, horas y horas de trabajo. Lo que hice fue involucrar a toda mi familia en el trabajo, los chicos trabajaban conmigo. A Sofía me la llevaba en el moisés a la agencia. Hoy los cuatro saben de qué se trata el negocio, hasta el de 14 años te habla de los proyectos.

¿Se espera más de una madre que trabaja que de un padre?

Depende de la mujer. Yo soy muy machista y autoexigente. Ahora empezó Laura a trabajar en casa, pero antes me levantaba a las seis de la mañana para limpiar la casa, lavar la ropa, cocinar. Y no hago un arroz, hago goulash, torta de naranja. Quiero ser la mejor mamá, la mejor esposa, la mejor trabajando. Por un lado me siento machista, pero por otro genero los ingresos para la casa. Es un mambo fuerte conciliar esos dos mundos. La gente se imagina que por ser MoWeek mi vida es otra... si me vieran trapeando.

Empezó a hacer cerámica para bajar las revoluciones. ¿Cómo va con eso?

Bárbaro. Fue todo un tema, para mí era un divague desaparecer un jueves a las cuatro de la tarde a hacer cerámica. Pero pude.

Tiene un vínculo familiar con la cerámica, además.

Sí, mi padre tenía un taller de cerámica, le encantaba, y era profesor en Bellas Artes.

El diseño siempre estuvo cerca.

Sí, aunque soy de terror. Intento, me encantaría que me saliera, no sé si es un bloqueo o qué. Fui dos años a pintar con Gastón Izaguirre y estuve seis meses para pintar un cuadro.

¿Eso le pasa por autoexigente?

Siento que me tengo que aflojar, que liberar. Me entra la ansiedad. Lo mismo con las plantas, terminé trayéndome unas macetas que se riegan solas de Alemania. Pero si no, soy la asesina de las plantas.
Es católica.

¿Qué rol ocupa la religión en su vida?

Te diría que es todo. Es la alegría y la libertad. Tengo un hijo que hace mucha misión, ahora está en el 40 Semanas y sale con Chespi a darles de comer a personas en situación de calle. Ir de misión es seguir la palabra de Dios, dar de comer al hambriento. Es mi forma de vivir, para mí Dios está en todo. Estoy muy agradecida, todo está hecho por él y para él. Ojalá algún día pueda vivir más cerca de eso, ser más generosa y dar más.