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¿Quién es Kamala Harris, la candidata a la vicepresidencia por el Partido Demócrata?

La candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata es hija de inmigrantes, fue fiscal, senadora y detesta que la llamen "la Obama mujer"

24.08.2020

Lectura: 9'

2020-08-24T14:18:00
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Por Alejandra Pintos

Rodeada de banderas pero ante un auditorio vacío, Kamala Harris observaba a Joseph Biden mientras él hablaba. Asentía, seria, pero a medida que el discurso del candidato a presidente por el Partido Demócrata de Estados Unidos fue avanzando, a ella le resultó imposible contener la sonrisa. "Compatriotas americanos, permítanme presentarles, por primera vez, a la próxima vicepresidenta de los Estados Unidos, Kamala Harris", terminó Biden. Harris se incorporó, visiblemente emocionada, y subió al estrado riéndose, con una mezcla de nervios, orgullo y humildad. "Como te dije cuando me llamaste, Joe, me honra increíblemente esta responsabilidad y estoy lista para ponerme a trabajar", contestó a Biden con calidez, pero también con firmeza. Así, la política confirmó que integraría la fórmula presidencial de Biden y se convirtió en la primera mujer negra en serlo, al igual que la primera persona con ascendencia india.

Pero Kamala Harris, de 55 años, está acostumbrada a ser la primera. Abogada de formación, comenzó en la División de Crímenes Sexuales en el condado de Alameda, en California, y cuando tenía tan solo 40 años fue elegida fiscal de distrito en San Francisco, la primera mujer y la primera persona negra en ocupar el cargo. En 2011 fue elegida fiscal general de California. De nuevo, la primera. En 2016, en la misma elección que Donald Trump resultó presidente, Harris se presentó como candidata a senadora por el estado de California y derrotó a la también demócrata Loretta Sánchez, a pesar de que esta última tenía más experiencia. Y sí, volvió a ser la primera, en este caso, mujer de ascendencia india en llegar al Senado y primera senadora negra por California. "La cosa es así, en cada cargo público que me presenté fui la primera en ganar. Primera persona de color. Primera mujer. Primera mujer de color. Todas las veces", aseguró a The New Yorker, que precisó que Carol Moseley Braun, una demócrata de Illinois, fue la primera mujer afrodescendiente en ser elegida senadora (en 1992).

La determinación heredada. Los padres de Harris se conocieron en la década de los sesenta en el campus de la Universidad de Berkeley, California. Su madre, Shyamala Gopalan, viajó a Estados Unidos escapando de un matrimonio arreglado y se matriculó en la universidad para estudiar Endocrinología y Nutrición. Su padre, Donald Harris, había inmigrado desde Jamaica para hacer un posgrado en Economía. Motivados por los aires de cambio y la etapa fermental que atravesaba la universidad, ambos se involucraron en el movimiento por los derechos civiles. Siendo una mujer india en el campo de la ciencia y un economista negro, ambos se sentían oprimidos por la sociedad y no encontraban las mismas oportunidades que sus compañeros blancos. Se casaron aún siendo estudiantes y en 1964 nació Kamala, su primera hija; dos años después llegó Maya. "Su casamiento -y su decisión de quedarse en los Estados Unidos- fueron actos de autodeterminación y amor", escribió Kamala Harris en su autobiografía The Truths We Hold.

Ambos se recibieron y la familia acompañó a Harris, que consiguió trabajos en varias universidades de Estados Unidos. En 1971 se divorciaron y el juez le otorgó a Gopalan la custodia de las niñas, que, aunque mantuvieron contacto con su padre, desarrollaron un vínculo mucho más cercano con su madre. "Mi madre entendió muy bien que ella estaba criando a dos hijas negras. Ella sabía que su hogar adoptivo nos vería a Maya y a mí como niñas negras, y estaba determinada a que creciéramos para convertirnos en dos mujeres negras seguras de sí mismas", afirmó en su libro.

Desde niña Harris estuvo embebida en la cultura afro, aunque visitara solamente en verano a su padre, que vivía en Palo Alto. Una de las mejores amigas de su madre era la activista negra Mary Lewis, y mientras Gopalan trabajaba en el laboratorio, las niñas pasaban el tiempo en lo de Regina Shelton, su "segunda madre", que tenía un jardín de infantes decorado con pósteres de las activistas Harriet Tubman y Sojourner Truth. Cuando fue su turno de ir a la universidad, Kamala optó por una universidad históricamente negra, Howard University, y se unió a la sororidad negra Alpha Kappa Alpha, la más antigua de la historia.

Su carrera. "Mi madre era una de las pocas mujeres de color en el campo de la ciencia. Cuando yo empecé en la política ella me dijo: ‘Querida, tené cuidado con lo que va a pasar, porque sigue habiendo ciertos mitos sobre qué es lo que las mujeres pueden y no pueden hacer, más allá de lo que las mujeres realmente hacen en sus vidas", contó Harris a The New Yorker.

Empezó su carrera política como fiscal de distrito y luego siguió como fiscal general del estado de California, ambos cargos que, en Estados Unidos, requieren hacer campañas, convencer a grupos de interés y recibir votos. Un dato anecdótico es que, según The New York Times, Harris recibió donaciones de Donald e Ivanka Trump en sus primeras campañas de recaudación de fondos.

Para los analistas políticos era claro que Harris llegaría lejos y algunos comenzaron a llamarla "la Obama mujer", en comparación con Barack Obama, otra persona birracial, carismática y con un nombre difícil de pronunciar para el estadounidense promedio. De hecho, los dos políticos tienen buen vínculo y Harris fue una de las primeras personas en darle su apoyo en el estado de California. Sin embargo, a la actual candidata a la vicepresidencia le molesta la comparación y en declaraciones a la prensa sentenció: "No me definan por algo que un hombre hizo. Yo tengo mi propio legado".

En las elecciones pasadas Harris llegó al Senado y, por más que su pasaje haya sido breve, tuvo grandes momentos de notoriedad, sobre todo en interrogatorios en los que sacó a relucir su experiencia como abogada y se mostró incisiva con el juez Brett Kavanaugh y el fiscal general William Barr. Los clips en los que se la veía como una mujer impaciente, dura e inteligente se hicieron virales y empezaron a sembrar las semillas de su candidatura.

Harris junto a su marido, el también abogado Douglas Emhoff. Se casaron en 2014. Foto: AFP

Candidatura a la presidencia. A principios de 2019, Harris se presentó en Oakland, California, como precandidata a la presidencia por el Partido Demócrata ante una audiencia de 20.000 personas. Fue recibida con un entusiasmo inicial que, a medida que fue avanzando la campaña, se fue diluyendo. En parte porque a Harris le costó articular en qué creía y cuáles eran las causas que defendía, problema que también sufrió Pete Buttigieg -a diferencia de Bernie Sanders y Elizabeth Warren, ambos con una agenda de derechos clara-. "Es una candidata fácil de escuchar pero poco definida", sentenció el analista político Samuel Popkin.

También le jugó en contra su pasado como fiscal, en un momento en el que Estados Unidos, tras el asesinato de George Floyd, atraviesa una etapa de tensión con la policía y el Poder Judicial por entenderlos racistas. En un video que se viralizó a principios de este año se puede ver cómo Harris dice, entre risas, que comenzará a procesar legalmente a los padres que no manden los hijos a la escuela. James Forman Jr, un académico que se ha manifestado en contra de la encarcelación masiva, escribió en Twitter: "Esa es la American way: les ofrecemos poca ayuda a las personas pobres y las amenazamos con ir a prisión".

De todas maneras, Harris instaló la "agenda de las 3 a. m." con aquellos temas que rondan en la mente de los insomnes: dinero, seguridad y salud con políticas específicas para atacar temas fundamentales. En diciembre del año pasado, a menos de un año del lanzamiento de su candidatura, Harris se retiró de las primarias y manifestó su apoyo a Biden, a pesar de haber tenido algunas rispideces con él durante la campaña.

Qué significa para Biden. La elección de Kamala Harris como compañera de fórmula es, al mismo tiempo, revolucionaria y segura. Por un lado, después de la era del Me Too, la candidatura de Hillary Clinton y las tensiones raciales en Estados Unidos hubiese sido demasiado controversial que Biden optara por un hombre blanco para que sea su vicepresidente, sobre todo como candidato del Partido Demócrata. De hecho, en julio de este año Biden aseguró que estaba considerando a cuatro mujeres negras para el rol y ya en ese entonces se manejaba el nombre de Harris, quien contaba con mayor capital político de las cuatro.

Harris junto a Joe Biden, el candidato a la presidencia por el Partido Demócrata. Foto: AFP

Es mujer y es negra, algo que es visto como un punto a favor entre los votantes progresistas -aunque sus políticas no necesariamente lo sean-. De hecho, en contraste con otros precandidatos como Bernie Sanders y Elizabeth Warren, Harris es considerada conservadora, más alineada a la perspectiva de Biden, el candidato a la presidencia. Curiosamente, Donald Trump la acusó de "extremista" en Twitter, además de "enojada" y "repugnante", adjetivos que ya ha usado con otras figuras políticas femeninas como Hillary Clinton y Alexandria Ocasio-Cortez.

Tras el asesinato del afroamericano George Floyd, ocurrido a fines de mayo, Harris encontró ese propósito que le hacía falta para conquistar a los votantes. Y así, empezó a manifestarse vocalmente en contra del racismo y a favor de la reforma del sistema criminal, de una legislación para la justicia racial y un estándar nacional para el uso excesivo de la fuerza policial. "Los afroamericanos quieren que paren de matarlos", dijo en uno de sus discursos.