Estilo de vida
El futuro sobre la mesa

"Próximamente": el envío uruguayo a la 17ª edición de la Bienal de Arquitectura de Venecia

Los arquitectos Federico Lagomarsino y Federico Lapeyre y la psicóloga y licenciada en Filosofía Lourdes Silva dieron forma a una instalación inmersiva que, curiosamente, entre otras particularidades, acaba asumiendo un correlato con la forma de operar de una de las herramientas de comunicación más sobresalientes del pandémico 2020

10.04.2021

Lectura: 14'

2021-04-10T07:00:00
Compartir en

La 17ª edición de la Bienal de Arquitectura de Venecia estaba programada para celebrarse entre agosto y noviembre de 2020 pero pasaron cosas. Y así, como sucedió con la inmensa mayoría de los grandes acontecimientos mundiales enmarcados en el año de la pandemia de Covid-19, la muestra debió posponerse.
A lo largo de su historia, la Bienal de Venecia solo se suspendió por dos razones: las guerras mundiales. Ahora, si todo sigue según lo planificado, la exposición, en la que participan obras de 63 naciones, se llevará a cabo del 22 mayo al 21 noviembre de este año.

¿Cómo viviremos juntos? (How will we live together?) es el eje temático de esta nueva edición. El tópico fue propuesto por Hashim Sarkis, arquitecto libanés, rector de la Escuela de Arquitectura y Planificación del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), curador general de la bienal, quien casi de manera premonitoria convocó e invitó a "imaginar nuevos espacios en los que podamos vivir juntos armoniosamente".

La respuesta uruguaya a esta pregunta es el envío titulado Próximamente. Visiones desde el territorio mínimo, comandada por los arquitectos Federico Lagomarsino y Federico Lapeyre y la psicóloga y licenciada en Filosofía Lourdes Silva, quienes dieron forma a una instalación inmersiva que, curiosamente, entre otras particularidades, acaba asumiendo un correlato con la forma de operar de una de las herramientas de comunicación más sobresalientes de 2020: el Zoom.

Próximamente. Visiones desde el territorio mínimo se presenta como "un conjunto de visiones sobre el futuro que, entendidas como ensayos audiovisuales, combinarán en su realización y puesta en escena, la predicción y la ficción, construyendo un posible discurso histórico plural y colectivo".

En dialogo vía Zoom con Galería, Silva sostiene que es un proyecto que "intenta preguntarse cómo habita el futuro en el presente". Y aclara: "No es un ejercicio demencial, distópico, de decir que vamos a ver naves voladoras en 2050. No es eso. Es algo más humilde, en el sentido que reúne visiones, ensayos, autoficciones, con la idea de no querer colonizar el futuro ni hacerlo increíble y cibertecnológico, sino que es un futuro cercano que está habitando nuestras prácticas del presente, es decir: tenemos intervención en él. Por eso podemos proyectar sobre él. Por eso podemos ampliar las alternativas sobre él. Es, en buena medida, un gran ejercicio de imaginación".

Una mesa blanca. En el centro, una cámara omnidireccional, es decir, una cámara con 360° de distancia focal, lo que permite registrar a todos los integrantes de la mesa en un plano panorámico. A su vez, una cámara cenital registra la escena desde arriba. Un decálogo: 10 consignas y varios invitados a la mesa. Hablando, discutiendo, debatiendo sobre esas consignas. Y todas esas consignas suscritas a la pregunta madre: ¿Cómo viviremos juntos?

(Foto: Productora Carpincho contento)

"Dentro de esas discusiones, que tienen focos particulares, pero siempre hacia el futuro, hay personajes asociados a cada una de esas instancias de intercambio", sostiene Lapeyre, quien al igual que Lagormasino también ya ha pasado por la bienal: en 2012 formó parte del equipo de soporte y montaje de Panavisión, cuya curaduría estuvo a cargo de los arquitectos Pedro Livni (uruguayo) y Gonzalo Carrasco (chileno). "En este marco, la arquitectura plantea esa mesa neutra como espacio que puede tomar diferentes formatos. Y todos estos formatos hablan de una misma cosa: de estar próximos, de tener esa proximidad entre uno y otro, de sentarse a conversar en una mesa, sentarse a discutir, y también proyectarse hacia el futuro. De la condición doble y ambigua del término próximamente. Tiene una condición temporal y espacial: habla de un futuro próximo y también significa estar al lado. El juego de palabras funciona bien en español. En nuestro idioma tiene esa dualidad temporal-espacial que habla de esa proyección hacia el futuro pero también del estar cerca".

Decálogo para una mesa blanca. Entonces, cada mesa, cada diálogo, es un mediometraje, un capítulo de entre 20 y 30 minutos de duración. Cada mediometraje luego es sintetizado a modo de tráiler o avance cinematográfico o televisivo, hasta acoplarse al conjunto final, que es el que se proyectará en el interior del pabellón que Uruguay tiene en la bienal desde la década de 1960. 

"Desde las mesas se intenta visionar, no anticipar. Se mira hacia adelante, pero desde cierta proximidad. Cada mesa tiene su pregunta y su consigna", agrega Lagomarsino, que también se desempeña como artista visual y docente, y que formó parte del envío anterior de Uruguay a Venecia con su proyecto del faro del Palacio Salvo, que obtuvo una mención en el prestigioso premio Young Architects in Latin America.En posproducción, el video captado por la cámara 360° se descompone en cuatro planos, los cuales se proyectan en las cuatro paredes del pabellón, lo que genera la experiencia inmersiva. "De esta manera, el visitante puede ingresar al pabellón, recorrerlo, sentarse a la mesa y ser parte de esos diálogos y esos fuegos cruzados de discusiones", explica Lapyere. "La intención fue generar una instalación inmersiva en la que se pueda ver las caras de todos los involucrados en los debates".

(Registro 360 por el equipo de Próximamente)

Cuando la panorámica se despliega en un solo plano se crea una ilusión que recuerda al mural La última cena, de Da Vinci. Al mismo tiempo, la imagen resultante es una suerte de correlato a lo que Zoom plantea de manera virtual. "De casualidad, o como hallazgo, vimos que el registro resultante tiene muchas cosas (de composición, de despliegue, de la presentación simultánea de bustos parlantes) que se conecta con esto que estamos haciendo ahora", dice Lagomarsino.

"Podés ver las caras a todos y estás a menos de treinta centímetros de todos, cuando en realidad quizás estás en la otra punta del planeta", agrega Lapeyre. Aunque este detalle, coinciden, no había sido planificado. "Lo que dio ese formato, esa descomposición de la cámara 360, fue muy peculiar porque, al dividir el video en cuatro planos para proyectar en las paredes lo que terminamos obteniendo es esta composición con bustos parlantes, personas sentadas a una mesa, en plano medio o primer plano, que es muy similar a la imagen que tenemos hoy en día del Zoom", sigue Lapeyre. "Hubo una especie de coincidencia hasta graciosa, si se quiere, del visionado de lo que está siendo el Zoom hoy en día en el producto de la muestra sin que lo hayamos planificado".

Nombres en una mesa negra. El envío de Venecia no sale de la nada. Se vincula con una obra que está en Montevideo, más precisamente, un memorial. El dispositivo de la mesa blanca, esa suerte de tabula rasa grabada por medio de dos cámaras, dialoga conceptualmente a modo de díptico con otro trabajo en el que intervinieron Lagomarsino y Lapeyre junto con otros tres arquitectos (Leandro Alegre, María Laura Arce y Lucas Cardona, y también Silva, en carácter de colaboradora): el Memorial a los expresos políticos de la cárcel de Punta Carretas, proyecto ganador del concurso público en que se presentaron otros 44 trabajos.

Se trata de una larga mesa negra, robusta, hecha en acero y tallada con láser, con bancos para sentarse a los costados. Inaugurada en diciembre de 2020, tiene grabados los nombres de los presos políticos recluidos en ese lugar entre 1968 y 1985. La obra evoca la mesa de visita que existía entonces en el establecimiento carcelario, "una interfaz entre el preso y el familiar del recluso", explica Lagomarsino.

Lagomarsino, Lapeyre y Silva son parte del equipo que construyó el Memorial de los expresos políticos de Punta Carretas, obra que dialoga, a modo de díptico, con la mesa blanca que estará en Venecia (Foto: equipo de Próximamente)

Cuando surgió la posibilidad de presentar un proyecto para Venecia nació la oportunidad de componer un díptico. "En la medida que construíamos la mesa negra en Montevideo, llevábamos a Venecia una mesa blanca", dice el arquitecto. "Esta mesa blanca no tiene ningún nombre en su superficie y tampoco tiene condiciones: cualquier nombre y cualquier tema pueden ser recibidos y volcados sobre ella". La mesa negra fue terminada en diciembre del año pasado. No hubo inauguración oficial por temas sanitarios. Simplemente se retiró el vallado de obra y el espacio se habilitó, lo cual "no es para nada una mala inauguración", dice Lagomarsino: "Enseguida los usos propios del espacio público se dieron para con la mesa. Está funcionando, digamos. Ya se han comido varias hamburguesas arriba de la mesa negra".

Es que a los arquitectos les interesaba entender el Memorial como una pieza urbana, de interacción. "Entenderlo no únicamente como un monumento al que me acerco a contemplar, sino como una pieza activa que es parte del espacio público, en especial teniendo en cuenta dónde iba a ser implementado, la puerta de entrada al shopping de Punta Carretas, una de las zonas más transitadas de Montevideo por habitantes y por turistas, en uno de los barrios más densos de la ciudad", apunta Lapeyre. "La mesa negra plantea un espacio de compartir, un espacio de discusión, lo mismo que tiene la mesa blanca, pero mientras una se proyecta hacia atrás, hacia la historia, la otra se proyecta hacia adelante, hacia el futuro y habla de cómo queremos ser".

(Foto: Productora Carpincho contento)

Capítulos. Es hora de volver a la mesa blanca. El primer capítulo (el primer video) muestra el armado de la propia mesa, la construcción del territorio mínimo para la interacción. Así lo cuenta Lapeyre: "En este capítulo se habla de la mesa como monumento y como construcción de un patrimonio arquitectónico que se va a proyectar a futuro. Es decir, cómo queremos que sea nuestro patrimonio arquitectónico y físico en un futuro. Es una construcción medio antagónica: cuando uno piensa en patrimonio piensa en bienes pasados, pero creemos que uno tiene que pensar también en qué tipo de patrimonio queremos construir a futuro".

La segunda mesa incorpora a una vidente. "Es en formato de soliloquio, la pitonisa interviene en esta consigna desde su condición oracular, una condición que comparte con la arquitectura", prosigue Lapeyre. "Aunque no visionó lo de la pandemia, las respuestas son bastante elocuentes, e incluso llega a decir que ‘habrá problemas de enfermedad'", recuerda Silva. Y agrega: "Básicamente le hicimos a ella la misma pregunta que el curador les hace a los arquitectos. Eso nos interesaba mucho porque el campo metafísico es bastante relegado en los últimos años de algunos campos técnico-disciplinares. Sin embargo, en sus inicios, tanto en la arquitectura como en las ciencias duras, la condición espiritual metafísica estaba absolutamente integrada. Nos interesaba integrar esa capa de complejidad a este proyecto. Y si bien es un soliloquio, ella no está del todo sola en la mesa: la acompañan sus entidades".

Federico Lagomarsino, Lourdes Silva y Federico Lapeyre (Foto: Ignacio Correa)

La tercera mesa reunió a varios alcaldes y alcaldesas de Montevideo, Colonia, Rocha y Maldonado y fue moderada por un antropólogo. "La consigna: cada alcalde o alcaldesa debía realizar una promesa hacia el futuro, podía ser ficticia, podía ser real, posible, utópica o distópica", resume Lagomarsino. "Incluimos a alcaldes por la condición de mediadores políticos", sostiene Lapeyre. "Es el personaje político que tiene vínculo directo con el ciudadano. Es alguien que habla a la par y está más involucrado en las cuestiones territoriales".

En la cuarta mesa, una asamblea de una cooperativa de vivienda. "Se especulaba sobre cómo iba a organizarse la estructura de la cooperativa, que aún no se construyó: cómo serán los espacios comunes, los espacios privados, y cómo a su vez esa cooperativa, que está implantada en Ciudad Vieja, se va a abrir, y hasta dónde, al barrio. De este modo se toca todo el tema de la vivienda colectiva proyectada a futuro y el cooperativismo como un fenómeno muy local. Es interesante, en un espacio tan internacional como lo es la bienal, dar cuenta de lo que es el cooperativismo en Uruguay, de la pujanza que tiene y de todas las intervenciones que el cooperativismo ha hecho en el espacio, tanto físico como social".

La quinta mesa se dividió en dos. Una primera estuvo integrada por mujeres migrantes, quienes participaron con sus hijos. Silva: "Las invitamos a contar su experiencia de tránsito y de movimiento de una ciudad a otra y la experiencia del movimiento dentro de la misma ciudad. La intención fue que hablen de los lugares en los que han vivido, desde las pensiones a las casas compartidas u ocupadas, esas poéticas del habitar desde sus perspectivas de mujeres solas, con hijos".

Mesa de migrantes (Foto: Productora Carpincho contento)

En la segunda parte de esta quinta mesa, compuesta por repartidores, que a su vez eran migrantes, la consiga fue que ellos realizaran un pedido. La mesa fue organizada con el Sindicato Único de Repartidores del Uruguay (Sinurep) y contó con la participación de cuatro de sus integrantes que, entre otras cosas, cuentan que muchos de los siniestros que se dan con los deliveries tienen que ver con que los repartidores son población migrante: no se ubican en la ciudad, van mirando el teléfono y descuidan el tránsito.

La mesa seis estableció un debate entre un hacker y el gerente de una empresa de ciberseguridad. "Les pedimos que se propongan provocaciones del uno para el otro. Ellos ya se conocían, obviamente. Ambos son personajes muy antagónicos y a la vez muy parecidos. La consulta iba por el lado de qué pasará cuando las ciudades nos miren o cuál es el límite entre seguridad y privacidad. En lo que sucede con una vigilancia absoluta: hasta cuándo sirve para darme seguridad y hasta cuándo está invadiendo mi intimidad".

La séptima mesa hizo foco en las manifestaciones. "Invitamos a personajes relevantes dentro de lo que son las manifestaciones físicas que se dan en la ciudad haciendo uso del espacio público. Les propusimos reflexionar sobre cuál será el espacio futuro para manifestarse y cómo, especialmente cuando en Montevideo el 90% de las manifestaciones se dan en 18 de Julio", señala Lapeyre.

"Uno de los temas que surgía mucho entre nosotros era: cuáles son los lugares que las personas eligen para morir, cuando pueden hacerlo", comenta Silva. "Surgió entonces todo el subtópico de la tasa de depresión y de suicidios en Uruguay, cuáles son los espacios que de alguna manera promocionan salud y cuáles no. Pensar eso nos parecía importante. Y quisimos pensarlo con algunos técnicos, de diferentes campos disciplinares, que piensan la muerte en diferentes registros". Y así se conformó la siguiente mesa, la octava. "Ahí tenían que contarnos cómo pensaban que iban a morir", resume Lagomarsino, quien reconoce que le hubiera gustado participar de ese encuentro como invitado. "Creo que hay una ausencia de pensar la muerte en sí, y mucho más en pensar la muerte a nivel espacial".

La novena mesa reunió a niños y adolescentes del Plan Ceibal en un taller que se llamó Diseñando el cambio. En el taller, que contó con la colaboración de animadores de Ceibal, trabajaron con maquetas viejas de la Facultad de Arquitectura y construyeron la ciudad del futuro, la ciudad de la que querían ser parte.

La décima mesa representa un banquete. "Es una celebración de todo el equipo, que somos solo nosotros tres: hay un ejército de productores, realizadores, editores, diseñadores, asistentes, además de los participantes de las mesas", acota Lapeyre. Tras el banquete, se desarma la instalación, que se transforma, por un rato, en una improvisada mesa de ping-pong.

Algo, un poco de todo esto, puede verse ahora en la cuenta que el envío tiene en Instagram: proximamente_uy. Y luego de la participación en Venecia está prevista una versión de Próximamente en una sala donde se simulará el pabellón uruguayo. A su vez, la inmersión va a estar acompañada de un catálogo que recapitula los 10 episodios, con transcripciones de lo que sucede en las mesas, más imágenes y textos comisionados. Y también va a estar disponible en una plataforma digital, donde el usuario podrá ver diferentes clips de los distintos episodios.