Personajes
Entrevista a Cristina Fernández

"Para mí la música es la libertad mayor"

Nombre: Cristina Fernández • Edad: 73 • Ocupación: Cantante • Señas particulares: tímida, gran contadora de chistes, le dicen La Gallega, nunca toma sol.

10.11.2020

Lectura: 6'

2020-11-10T07:00:00
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Por Rosana Zinola

El espectáculo en el Teatro Solís de este viernes 13 es una celebración múltiple: presentación del disco Palabras de amor, 44 años de trayectoria, homenaje a Idea Vilariño y a Mario Benedetti (por sus centenarios) y su propio cumpleaños, que es ese mismo día. ¿Ya había cantado en su cumpleaños?

Sí, otras dos veces, una en Buenos Aires y otra en Montevideo. Al reprogramar la fecha justo cayó el día de mi cumpleaños. Estoy muy emocionada porque también se cumplen 40 años de mi primer disco cantado en gallego y además presentaré canciones que me han acompañado en estos años. A mí me gusta ser ecléctica y este disco me permite ir por otros lados, desde el bolero, la ranchera, la habanera, el fado, la copla. Las canciones vuelan y se multiplican. Para mí la música es la libertad mayor y las canciones conviven entre ellas aunque sean distintos ritmos. 

¿Por qué es tan fuerte la presencia de Idea Vilariño en sus espectáculos?

He cantado a Idea desde mis comienzos, desde mi primer disco y hasta hoy, y no hay un recital en el que no haya una canción con letra suya. Cuando conocí su poesía me atravesó. Idea me llegó desde muy joven y nunca más la dejé de leer, ni de cantar. Además tuve el privilegio de conocerla personalmente, lo que aumentó mi admiración.

¿Cómo la conoció?

Nos vino a ver al Teatro del Centro cuando estábamos haciendo Vida, amor y muerte con Estela Castro. Me acuerdo de una anécdota graciosa: al terminar la obra nos fue a saludar y Washington (Carrasco) la invitó a comer puchero en un restaurante a la vuelta del teatro. Ella nos acompañó y quedó fascinada. Fue un momento precioso, era una persona superagradable. Después fuimos varias veces a su casa, incluso la acompañamos a Minas a recibir el Morosoli de Oro porque ella no era muy amiga de los premios. Conocerla fue divino y cantarla me emociona, decís una palabra y la que viene es más linda que la que dejaste. Parece que en sus poemas tú sos la protagonista.

¿Con su padre, director de coros, y su madre y hermanos que también cantaban, su destino estaba predestinado?

En realidad yo quería ser actriz. Nací en una casa muy cantora, pero además venían actores como Enrique Guarnero, Maruja Santullo y Alberto Candeau, porque mi padre también fue actor de teatro y radioteatro. Vengo de una familia con cuatro abuelos gallegos, entonces los sábados y domingos nos juntábamos a comer y a cantar.

¿Pero además fue profesora de Educación Física?

Sí, soy profesora de Educación Física, fui docente en clubes y en el colegio Santa Elena por 14 años. Me encantaba dar clases, también fui nadadora y hasta llegué a competir.

¿Es verdad que cuando va de visita siempre le piden que lleve algo de comer? ¿Cocina tan bien?

(Se ríe) Sí, mis abuelas y mi madre me enseñaron. Mi abuela Lola era de esas personas que con poquitos ingredientes hacía maravillas. Heredé de mis abuelas el gusto por cocinar. Hago empanada gallega, tortilla de papas, todo eso, me encanta cocinar.

Integró el Consejo Directivo del Sodre con Fernando Condon y Nelly Goitiño. ¿A ella ya la conocía?

A Nelly la admiré toda mi vida y trabajamos juntas cuando en el primer espectáculo que hicimos con Washington, la actriz Leonor Álvarez no pudo hacer la gira por Brasil. El productor Mario Morgan propuso a Nelly para hacer su personaje porque era la única que podía aprender la letra en poco tiempo. Tenía una memoria admirable. Era maestra, profesora de piano, actriz, periodista, abogada y directora de teatro. En esa gira nos hicimos amigas y en el Sodre nos apoyábamos. Cuando falleció fue un golpe duro para la cultura y para mí.

Este año se cumplen 20 años del estreno del espectáculo Amor, sol y sombra que hizo con Antonio Taco Larreta. ¿Le queda alguien por compartir escenario?

Ese espectáculo recorría el amor a través del tiempo y de la poesía. Cuando Taco venía hacia mí recitando una poesía de Rubén Darío pensaba: "¿esto me estará pasando?". Pero cada vez que me preguntaban con quién me gustaría compartir escenario yo contestaba: "Con Joan Manuel Serrat". Lo veía como una cosa lejana hasta que un día suena mi celular y me dicen: "Hola, Cristina, soy Joan Manuel Serrat". Pensé que era una broma y lo tuve varios minutos hablando hasta que me pregunta: "¿Por qué no crees que soy Serrat? Esta conversación compromete la herencia de mis hijos". Y ahí recién caí, no sabía cómo disculparme. Me invitó a cantar Es caprichoso el azar, un tema que él hacía con la israelí Noa. Compartir esas seis noches de su gira fueron un sueño.

El disco Palabras de amor es una edición limitada y personalizada, ¿por qué?

Durante la pandemia empecé a reunir material, que por impulso de Carolina Viola terminó en este disco editado por Mauricio Ubal, de Ayuí. Él le pidió a Washington que hiciera unos trazos en las tapas de los discos pero finalmente pintó una obra diferente en cada una. A mí me gustan los discos y libros como objetos, entonces mi nuevo disco terminó en una edición personalizada de pocos ejemplares.

¿Qué intérpretes mujeres le gustan?

Las brasileñas todas, desde Elis Regina hasta Maria Bethânia. Y también gallegas. Por suerte, tuve oportunidad de ser invitada por Uxía y Pilar (Martínez Conde), Pilocha, como le dicen allá.

¿Y Mercedes Sosa?

Me encanta. Ella vivió en Montevideo con su marido Oscar Matus y un día me enteré de que iba a cantar en un lugar en el Cerro. Con mi hermana queríamos verla pero nuestros padres no nos dejaban ir, entonces nos escapamos; y fue maravilloso. El escenario daba a un ventanal enorme y empezó a llover. Recuerdo que entre la lluvia se veía un pedacito de luna que reflejaba en Mercedes cantando. En ese momento dije: "Yo quiero cantar". Cuando la escuché bajo esa luz de luna, despojada de todo, solo su voz y la guitarra, me di cuenta de que yo quería hacer eso. Esa imagen perdura hasta hoy.