Personajes
ENTREVISTA A NICOLÁS BATALLA

"Me gustaría encontrar el tiempo para desarrollar alguna investigación periodística"

Nombre: Nicolás Batalla Edad: 34 Ocupación: Periodista Señas particulares: cuando no se puede dormir se imagina jugadas de fútbol inventadas; en una época fue cantante y en otra actor; su mayor miedo es la soledad.

30.03.2021

Lectura: 6'

2021-03-30T07:00:00
Compartir en

Por Valentina Villano

Nació en Montevideo, pasó su niñez en Treinta y Tres, su adolescencia en Canelones y sus estudios terciarios de nuevo en la capital. ¿Dónde está su hogar?

No tengo claro de dónde soy. En un momento me definía "del interior urbano", porque siempre fui bastante citadino pero sintiéndome del interior. Me tocó mudarme mucho, y fueron todas mudanzas difíciles que me terminaron marcando. La primera infancia la tuve en Vergara, la escuela la hice en Treinta y Tres, el liceo en Canelones y toda la vida universitaria y adulta acá en Montevideo. Soy un poco la mezcla de todo eso.

Juega al fútbol 5 y dicen que lo hace muy bien. Incluso, cuando era niño jugó en un equipo de Treinta y Tres y luego en uno de Canelones.

Sí, jugué al fútbol en Treinta y Tres y en Canelones, pero no es verdad que juego muy bien. De hecho, en Treinta y Tres jugué un año en chatas (Huracán), era suplente, y el único recuerdo de un gol que tengo lo hice en una práctica. En Canelones sí jugué en Darling algunos años. Lo que sí tengo es que soy tenaz. Para suplir la falta de técnica los corro a todos y ese es mi orgullo. No necesariamente gano el partido, pero seguro soy el que tiene la camiseta más transpirada cuando termina.

De chico escuchaba Cristian Castro y hoy es seguidor de Fernando Cabrera y Buenos Muchachos. ¿Qué lo llevó a un cambio de gustos tan abrupto?

Yo no tenía hermanos mayores que me acercaran a la música, era con lo que me iba encontrando. En Treinta y Tres compraba música en un kiosquito de diarios y revistas que tenía casetes que traían del Chuy, y las referencias eran bastante limitadas. También puedo decir que era un chiquilín sensible y que por eso lo más romántico me atraía. Pero creo que el cambio es mucho más natural de lo que los géneros parecen indicar.

Su gusto por la música lo llevó a formar bandas como La Don Pepe o Mala Praxis. ¿Volvería a probarse en este mundo?

No. Es raro decirlo, pero tengo mucho más pánico escénico ahora que el que tenía antes. Tampoco considero que cantase bien, pero sí es un recuerdo divino. Me encantaría volver a juntarme con ellos, pero no volvería a intentar subirme a un escenario porque me moriría de vergüenza.

También estudió y realizó teatro. ¿A eso sí le gustaría volver?

No, por la misma razón: me moriría de la vergüenza. Hice teatro en Canelones. Fue una experiencia principalmente liceal, más allá de que después terminé con una participación pequeña como asistente de dirección en el Teatro Eslabón, que es el teatro independiente de Canelones.

¿Qué lo llevó a estudiar periodismo?

De adolescente era muy soberbiote y en esa visión medio naif tenía la sensación de que muchos de los problemas del mundo eran de comunicación. Que el mundo se iba a salvar si nos comunicábamos mejor y que había un problema de ruido en muchos de los conflictos mundiales. Después tuve un clic muy grande entre ser adolescente, convertirme en adulto, empezar la facultad y venirme para Montevideo, donde me di cuenta de que estaba muy equivocado. No porque la comunicación no fuera un factor importante, sino porque yo no sabía nada y no era nadie para poder dar esa explicación. Eso me llevó a tener un cambio en la personalidad muy fuerte, porque era bastante charlatán, un pendejo que se creía que se las sabía todas y que se llevaba el mundo por delante. Y me volví una persona mucho más callada e insegura.

Sus primeros pasos en radio los dio en 2008 en El Espectador. Estuvo varios años en la producción de En Perspectiva y ahora en Del Sol, en Fácil Desviarse. ¿Cuál fue la época que le presentó mayores desafíos?

Todos fueron momentos desafiantes, pero hay un hito que no puedo dejar de mencionar porque significa mucho para mí desde el punto de vista de mi historia y porque era lo que se escuchaba en mi casa, que fue laburar en En Perspectiva con Emiliano Cotelo. Yo tengo una maestría abandonada y una maestría a medio abandonar, pero siento que tengo una maestría terminada que fueron los años que laburé ahí.

Ahora es uno de los conductores de Desayunos Informales, por Canal 12. ¿Radio o televisión?

Se da una paradoja. Me siento muy consustanciado con lo que pasa en la radio, como medio y como programa, pero creo que me termina saliendo de manera más sencilla la televisión. Los tiempos de la tele son más cortos y, si bien estás mucho más expuesto porque te ve mucha más gente, en la radio siempre tenés que tener más sustancia y muchas veces me da miedo quedarme corto.

¿Se considera adicto al trabajo?

Preferiría decir que no, pero tengo que afirmar que la evidencia me refutaría esa respuesta. Si miro para atrás, sí, los últimos años de mi vida me los he pasado trabajando muchas horas, y me ha cobrado y sacrificado tiempos con mi familia y amigos. Eso lo veo con culpa y pena porque esos momentos después no los recuperás. Pero tampoco he sabido cómo darlo vuelta.

¿Cuál sería su trabajo soñado?

Creo que si lográs las condiciones, este es un trabajo bastante soñado. No siempre tenés el entorno y las condiciones suficientes para hacerlo, pero laburar en Fácil Desviarse es lo más parecido a un trabajo soñado que podría suponer.

Sí me gustaría lograr mejorar o explorar otras aristas. Por ejemplo, escribir. Creo que el tren de la ficción pasó, porque hoy ya no soy un lector de ficción lo suficientemente ávido como para explorar por ese lado, pero sí me gustaría encontrar el tiempo para desarrollar alguna investigación periodística.