Personajes
Entrevista a Johnny Walker

"Me gusta mi nombre. De niño para mí era una forma de sobresalir"

Nombre: Johnny Walker . Edad: 42 . Ocupación: Socio fundador de Moustache Up Group (Montevideo Beer Company, Gallaghers, Dakota, Genoveva, Burger Point) . Señas particulares: es actor, le gusta mucho ver películas infantiles y conoce casi todas las ciudades del país.

15.09.2020 07:00

Lectura: 6'

2020-09-15T07:00:00
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Por Marcela Baruch Mangino

¿Es una carga o una bendición llamarse igual que una de las marcas de whisky más conocidas del mundo? Mi nombre me ayudó mucho, lo aprovecho desde que tengo cuatro o cinco años, cuando la gente me hizo caer en la cuenta de que me llamaba de una forma especial o distinta. Mi papá es de apellido Walker y me puso Johnny. En la familia estaba la tradición de que el primer hijo varón de cada nueva generación tenía que llamarse como el bisabuelo de la última, y tenía un bisabuelo que se llamaba Johnny.


En entrevistas de trabajo ayuda a romper el hielo a los dos segundos. Digo: "Mucho gusto, Johnny Walker"; y me responden: "Mucho gusto, Chivas Regal o Jack Daniel's". Les agradezco a mis viejos. Lo malo es que todo el mundo sabe mi nombre y yo no siempre me acuerdo del de los demás. Pero me gusta mi nombre. De niño para mí era una forma de sobresalir, de ser distinto.


Antes de llegar a Uruguay vivía en Estados Unidos. Soy de Bogotá. Me fui de Colombia a Estados Unidos a los 20 años. Allá conocí a mi mujer, que es Argentina, de Córdoba, pero su familia se había venido a vivir a Uruguay en el año 2000. Hoy tenemos tres hijos uruguayos de 10, 9 y 8 años. Ellos dicen que son uruguayos, mitad argentinos, mitad colombianos. Son trilingües, hablan tres tipos de español.


Llegó a Uruguay en 2005. ¿Qué le llamó la atención de la cocina local de entonces?
Vivía en Miami, que es superlatino, y no notas que no estás en tu país. Me encontré con un uruguayo muy amable, pero cerrado, no te invitan a la casa. Yo quería comer arroz, frijoles (porotos), papa, carne condimentada, acá la comen solo con sal. Ahora, con la inmigración venezolana, con la que tenemos mucha coincidencia con la comida, todo cambió. Apareció la harina PAN para hacer las arepas, el maíz, la cebolla larga, el cilantro y el plátano.


¿Cómo fue hacerse amigos? Acá son muy poquitos, todos se conocen, es como un clan, para que entre un desconocido es muy difícil. En 2009 hice un curso en la Universidad de Montevideo, un programa de alta dirección en el que yo era el más joven. Eso me cambió la vida desde el punto de vista social, conocí gente de todas las edades. Me empezaron a invitar al asado. Me acuerdo que bromeaba porque yo trabajaba en una empresa de logística que me hizo recorrer y conocer casi todas las ciudades del interior, muchas que muchos montevideanos no conocen. Después, llegaron los padres del colegio.


Fundó Moustache Up Group con su cuñado, Santiago Colella. ¿Cómo fue emprender con un bar en Montevideo?
Santiago fue el que inició todo, Gallaghers fue su tesis de grado en la carrera de Administración. Él insistió tanto para abrirlo juntos que me le uní a la locura. En aquella época como bares irlandeses solo estaban Shannon y Burlesque. El bar fue un éxito y nos puso a pensar en la gastronomía como un negocio y una forma de vida. Sin ser chefs ni barman. Después vinieron Dakota (el steakhouse del hotel Dazzler), B Haley, que no nos fue bien y que hoy se transformó en la pizzería artesanal Genoveva, y después vino Montevideo Beer Company, que fue el que nos impulsó como grupo. Somos seis socios desde el principio, ellos son todos argentinos y cada uno cumple un rol.


Además de dueño de bares y restaurantes, es actor. Vengo de familia de artistas, mi abuela era pianista, mi abuelo era actor. Mi madre hizo mucho teatro también. Empecé a los 17 años a actuar en obras de teatro y en televisión. Estudié Comunicación Social por cumplir con la universidad, pero nunca le di mucha importancia. Después, estudié Arte Dramático durante un par de años. Hasta que me fui a Estados Unidos, trabajé mucho en el tema, pero en lo artístico la plata no siempre acompaña, así que me especialicé un poco en temas de logística, siempre en la parte comercial. Cada tanto, igual, hago cositas.


¿Cómo cuáles? Hace dos años tuve la oportunidad de trabajar en una película de la productora argentina Rodeo, Camino sinuoso, con Arturo Puig, Juanita Viale y trajeron a Geraldine Chaplin de Europa. Justo precisaban a alguien para un personaje de un médico sin fronteras, que tuviera un acento distinto. Hice la audición y les gustó. Esta película fue un lindísimo regalo de cumpleaños de 40. Mi actuación fue de 10 días, pero me quedé con la producción ayudándolos, fue un gran regalo.


¿Le gustaría dedicarse solo a la actuación?
Hace muchos años dejé de planificar a qué me gustaría dedicarme. Nuestra educación latinoamericana nos exige desde los 10, 12, 15 años decidir qué vamos a hacer, qué vamos a estudiar, de qué vamos a vivir. Cuando empiezas a crecer, la vida te va llevando. Nunca me imaginé dedicarme a los bares y restaurantes, y me gusta mucho, lo disfruto. Estamos creciendo, generamos empleo, logramos hacer algo distinto. El uruguayo ahora viaja mucho, es más exigente, dice lo que le gusta. Acá, al ser un mercado tan chico, te obliga a hacer cosas de nivel para competir.


También le gusta mucho ver películas. Soy un enfermo del cine. A mis hijos les muestro películas no solo por la acción, sino también por la fotografía o el sonido. Hasta antes de la pandemia, iba con ellos al cine una vez por semana. Me sé toda la cartelera de películas para niños, lo disfruto.


¿Qué fue lo último que vio? La serie Dark, y más que si me gusta o no, pienso que admiro al guionista, al que se sentó a escribir esta trama.


Hoy, 15 años después, ¿se siente un poco uruguayo? Excepto en el fútbol, mi corazón es completamente celeste. En casa somos todos uruguayos, tenemos ciudadanía, pasaporte. El año pasado nos dieron la credencial. Estas fueron las primeras elecciones en las que voté. No voy a decir a quién voté, pero sí que voté muy orgulloso.