Personajes
Entrevista a Kevin Jakter

"Me considero muy espiritual, es el centro de mi vida"

Nombre: Kevin Jakter • Edad: 28 • Ocupación: CEO de Rotunda • Señas particulares: Lee solo no-ficción, es pescetariano, siempre le gustaron los negocios

21.07.2020

Lectura: 6'

2020-07-21T12:57:00
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Por Alejandra Pintos


Su WhatsApp tiene una respuesta automática que le pide al remitente que si es por trabajo envíe un correo. ¿Por qué?

Recibo entre 100 y 200 mails por día. Cuando estoy en una reunión o hablando con alguien dejo el celular de lado, porque está probado que el multitasking no es real, si hago muchas cosas al mismo tiempo soy ineficiente en todo lo que hago. Entonces, de repente tengo tres reuniones seguidas y cuando termina el día tengo cientos de mails y mensajes. Intento antes de llegar a casa contestar los más urgentes, archivar los grupos, ordenarme y llegar con el WhatsApp limpio. Cuando estoy en casa me gusta compartir con Sofi, mi pareja, que se acuesta muy temprano. Soy muy introspectivo, me conozco, me doy cuenta cuando estoy pasado y ahí me planteo muchas cosas.

¿Es una persona espiritual?

Me considero muy espiritual, es el centro de mi vida. Si bien a veces me corro un poco de lo armonioso que me gustaría estar conmigo mismo, o de repente le dedico mucho al trabajo, sigue siendo la espiritualidad el centro, porque desde ahí trabajo, desde ahí tengo una relación conmigo mismo, con mis padres, con mi pareja. Estoy charlando contigo y estoy teniendo un momento espiritual. Esa es la forma en la que quiero vivir.

¿Siempre fue así?

Hice un trabajo muy importante en mi vida -ahora con la bendición de Dios voy a sacar un libro- a raíz de una crisis que tuve hace seis años con ataques de pánico y ansiedad. Tuve que hacer una introspección profunda con una terapeuta que es mi primera gran maestra de vida. A partir de ahí empecé a descubrir un montón de cosas, libros, otros maestros, meditaciones. Es un desarrollo sin fin. Incluso ahora estoy dedicándome al estudio de la Kabbalah, que tiene muchas definiciones, entre ellas el conectarse con el infinito. Entonces, la profundización que puedo hacer es infinita.

¿Sobre esto va a ser su libro?

En el libro cuento cómo a partir de una crisis encontré mi mayor oportunidad de autoconocimiento y crecimiento. Comparto todos mis aprendizajes y sugiero cosas, pero siempre aclaro que no lo tomen como válido, sino que prueben si les resuena. Por ejemplo, hablo de cómo amarse a uno mismo. ¿Quién nos enseñó a amarnos a nosotros mismos? Otra frase que me gusta es "nadie puede dar lo que no tiene".

Fue modelo publicitario. ¿Así comenzó su vínculo con la moda?

Sí, fui modelo cuando era más joven y creo que nada es casualidad, pero no sabía vestirme ni me interesaba la moda. Siempre me gustaron los negocios... en realidad, los emprendimientos. Me gusta ser preciso con las palabras, porque negocios viene de "negar el ocio".

¿Cuál fue su primer emprendimiento?

Cuando tenía seis años más o menos mis compañeras de escuela coleccionaban servilletas y ya tenían todas las que se encontraban acá. Una vez me fui de viaje y compré varias y se las vendí enseguida. Cuando era chico jugaba en la computadora a armar parques de diversiones, hoteles. A los 17 tuve mi primer emprendimiento de verdad, que era organizar fiestas con un socio para 1.500 personas con venta de entrada y bandas de Argentina. Siempre tuve el fuego adentro del emprendedor.

¿Cómo surgió entonces lo de la moda?

Tengo familia en Miami y voy a visitarlos desde niño. Allá el paseo era básicamente ir a la playa y al shopping, y me gustaba. A los 22 años, en un viaje, me estaba quedando frente a un mall muy top y pensé que sería divertido vincularme. Ahí contacté a Sofía Domínguez y Carolina Sosa, que tenían Rotunda, y me sumé. Las dos me dijeron que no me vestía bien (risas), le empecé a agarrar el gustito más adelante.

¿Qué le gusta de su trabajo?

Me gusta el negocio del retail, los equipos, la creatividad, todo lo que hay alrededor. Me siento muy creativo y me encanta liderar, siempre leí mucho de ese tema, me gusta motivar e incorporar la espiritualidad. En la moda podés hacer desde cero lo que quieras, a diferencia de una tienda que vende televisores, por ejemplo, en la que el producto ya está hecho.

¿Cómo involucra la espiritualidad en la empresa?

Sofi, mi pareja y socia, está haciendo un proceso espiritual muy importante también, con sus similitudes y diferencias, y siempre fuimos dos personas muy sensibles, queremos que todos se desarrollen, que sean felices y trabajen con alegría. El año pasado formalizamos esto armando un departamento de "cuádruple impacto". Las empresas de vanguardia hablan de triple impacto, que es en lo social, económico y ambiental. Nosotros sumamos el cuarto, que es el espiritual o de desarrollo humano.

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

Hace menos de dos semanas, fue un llanto de emoción, de agradecimiento. Nosotros hicimos dos millones de tapabocas y para eso trabajamos con Sofi de domingo a domingo sin parar, 12 horas por día. Eso impactó a 500 personas en la cadena productiva. Fue un desafío muy grande. Cuando vi el video me emocioné mucho, empecé a recordar los momentos más difíciles en los que pensaba que si Dios nos había dado el desafío, era porque sabía que lo íbamos a superar. Agradecí el haber tenido esta oportunidad única.

Hace poco falleció su perra y le dedicó unas palabras en sus redes sociales. ¿Cómo es su vínculo con los animales?

En la casa de mis padres siempre tuve perros y tenía un vínculo especial con uno, Tango. Cuando me mudé con Sofi adoptamos a Juanita, la que falleció, y después a Río. Con ellos reafirmé el vínculo, porque no solo los sacaba a pasear como a Tango, sino que también los llevo al veterinario, limpio, ordeno, es otra crianza. Es muy poderoso lo que tenemos, aprendemos mucho de ellos.

¿Cuál es su lugar en el mundo?

Miami, pero no el que la gente piensa, el del Ferrari en la discoteca. Es un Miami familiar el que digo yo, de descanso, de playa, de sentirme como en casa. Y un lugar que me voló la cabeza fue Londres, sentía mi cuerpo muy vibrante y no sabía por qué. También Uruguay, no me iría a vivir a otro país.