Personajes
ENTREVISTA A ELI ALMIC

"Me conmueven esos momentos en que decís: 'No todo está perdido, hay esperanza"

Nombre: Eli Almic • Edad: 33 • Ocupación: Actriz, rapera • Señas particulares: Su apellido artístico viene de ''al micrófono''; es instructora de pilates; su canción Brujas se volvió un himno del movimiento feminista

09.03.2021 07:00

Lectura: 6'

2021-03-09T07:00:00
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Por Patricia Mántaras

Ser rapera en Uruguay era su sueño más osado? ¿O tiene alguno todavía más loco? Cuando empecé a fantasear con este mundo, la situación era muy distinta de lo que es ahora, el rap era mucho más chiquito, había muy pocas mujeres rapeando; realmente era muy complicado, no existía el Instagram, era otro mundo. Ya hace unos cuantos años que empecé. He tenido la posibilidad de viajar y tocar en otros países, y creo que es sumamente importante salir no solo de Uruguay, de donde vivas, porque hay muchas realidades que te van sumando a tu visión del mundo y es importante moverse. Pero lo que yo quiero en realidad es ser Eli la rapera en el mundo, no en Uruguay. Eso es a lo que yo aspiro.

¿Es verdad que fue instructora de pilates? Sí, lo soy, pero hace tres o cuatro años que no doy clases. Estuvo buenísimo porque me permitió dedicarme al arte teniendo una salida laboral que me gustaba mucho. Hice bastantes cursos y trabajé como seis o siete años. Era el trabajo que necesitaba, que no me sacara todo el día. Pero en un momento sentí que tenía que jugarme por la actividad artística, me pareció que era momento de elegir, y elegí.

El videoclip de la canción Que te adoren reproduce la escena de la ducha de Psicosis, la película de Hitchcock, y sus videos en general son muy cinematográficos. ¿Se reconoce cinéfila? ¿Es de maratonear series o películas de determinado director? Si puedo, sí, me encanta. El fin de semana, por ejemplo, tuve un concierto en Manantiales, al otro día función en el teatro, y ensayos, y me levanto temprano, y me canso, y digo: "Bueno, hoy me quedo en la cama y miro cuatro películas". Y lo hago con gusto, por la cuestión del ocio y la inspiración. Y también porque tengo que ver cosas para ver qué es lo que está hecho, cómo y por qué. Me cuelga mucho y trato de dedicarle todo lo que puedo.

¿Qué fue lo último que la enganchó? Ahora estoy mirando todas las películas de un director finlandés que se llama Aki Kaurismäki, que en realidad son dos hermanos, el otro es Mika, pero estoy viendo las de Aki. Hay una peli que me gusta mucho, Un hombre sin pasado, que es de principios del 2000, que me encantó, me pareció muy poética y tiene una forma de crítica muy linda. Lo recomiendo.

Tiene 33 años, una edad emblemática. ¿Cómo los está viviendo? La verdad que no con tanto peso. Creo que los 30 te dan eso de que ya probaste de todo, ya hiciste un montón de cosas, incluso seguramente perdí mucho tiempo. Ahora a encauzar, sé lo que quiero, con más orden voy para ahí. Pero también hay que calmar las ansiedades, porque no deja de ser un año más, solo que socialmente es verdad que tiene otras connotaciones. La cuestión de la familia a mí es algo que no me pega, para nada. Hace mucho que me he sacado ese chip, no sé si alguna vez lo tuve, el del casamiento, tener hijes; si un día sucede, sucederá, pero estoy muy enfocada en otras cosas. Trato de vivirlos con calma porque si no, capaz que te juzgás o te ponés presiones que no sirven.

Ha dicho que todavía le falta humanizarse. ¿Qué cosas la conmueven? Me conmueve cuando veo que la gente hace cosas por los demás, cuando veo que alguien ayuda a una persona de la calle. Esos momentos en que decís: "No todo está perdido, hay esperanza". Esos gestos que parecen pequeños pero que no lo son tanto, creo que son necesarios para que el mundo cambie. Todos los actos de amor, de compañerismo. Los animales también me conmueven, el arte, la música, el teatro, las artes vivas. Pero reconozco que tengo fascinación por analizar la interacción humana, o las trabas que tenemos para relacionarnos. En un mundo que cada vez nos exige más poses, perfección, ser eficientes, rendir, con ritmos muy rápidos, cuando noto que te estás mirando a los ojos con una persona y que no hay tantos juicios, me conmueve.

¿Con qué le falta sensibilizarse? El tema de la empatía es un tema que trato de trabajar mucho, que a veces te separa del enojo y te hace salir de vos para entender a otra persona. Pero también tengo mis límites en ese sentido, y a veces no termino de darme cuenta si debería forzar eso un poco y ser más empática, aun en las cosas que no comprendo. Me cuesta ser empática con una persona que tiene no sé cuántos millones de dólares viendo que hay gente que duerme en la calle. Creo que si bien está buenísimo tratar de juzgar lo menos posible, y entender que quizás las personas han sufrido y terminaron actuando de cierta manera, hay un riesgo que es caer en no opinar nada de nada, porque como es mejor no juzgar, nada está bien y nada está mal.

¿Se acuerda de cuál fue su primer acercamiento al movimiento feminista? Fue desde la música. Naturalmente me interesó hacer ciertas canciones, como Brujas o Ayuda, que hablan de temáticas que salen del feminismo, y eso hizo que se tendiera una red. Son mis propios intereses, que están influenciados por temáticas que están arriba de la mesa, que me interpelan, me hacen pensar, y me hacen escribir.

¿Esperaba que Brujas se volviera un himno del feminismo? No sabía mucho qué podía pasar. Era la primera canción que hacía que hablaba de eso, podía gustar y podía generar rechazo también. Son temáticas de las cuales no es fácil hablar, o por lo menos no fue tan fácil para mí, porque se necesita una responsabilidad mayor que para hablar de otras cosas, por las sensibilidades, porque hay un montón de chicas a las que violaron, mataron; es un tema muy delicado. Pero la verdad que fue una relinda sorpresa que me hizo sentir muy acompañada en mis procesos, y que también con mi música puedo acompañar procesos de otras personas, y quizás eso no lo tenía tan claro. Es reconfortante.