Personajes
Entrevista a Emiliano Albín

"Los clubes están insertos en los barrios y pueden aportar mucho"

Nombre: Emiliano Albín Edad: 31 Ocupación: Futbolista. Señas particulares: Es vecino de Paso Cuello, tiene un gimnasio en Sauce, aporta música rock al vestuario de Villa Española.

01.12.2020 06:00

Lectura: 6'

2020-12-01T06:00:00
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Por Leonel García

Sos de Sauce y tenés un negocio ahí. ¿Cómo es tu rutina? Voy al gimnasio en la mañana. Luego, rutas 107 y 33, Instrucciones, Belloni, Veracierto y a las 8.30 estoy acá, en el estadio Obdulio Varela, para el entrenamiento. En realidad, vivo en una chacra a unos 10 kilómetros de Sauce y unos 45 de acá. Los días son largos: aparte del gimnasio estudio Agronomía en la Universidad de la Empresa.

¿Alguna vez pensaste que jugarías en un estadio cuya puerta está en la esquina de Doña Soledad y Stéfanie? ¡Me gusta Zitarrosa! Yo no conocía la zona. El barrio es relativamente nuevo y las calles las conocí ahora. Es un ambiente lindo.

Jugaste en el interior, en Argentina, Paraguay y Portugal, y estuviste en la selección olímpica. ¿Qué encontraste en Villa Española? Aparte del fútbol, es estar en un equipo que transmite algo más. Es la "cultura de barrio", que propone, la movida que el club lleva adelante y que busca compromiso con los jugadores, cosas que en este ambiente no son comunes. Los clubes están insertos en los barrios y pueden aportar mucho. Parte de la huerta de acá es nuestra y en otra trabajan una escuela y un CAIF.

¿Y por qué no son comunes? No es solamente no querer. Hay clubes muy grandes donde es muy difícil hacer un seguimiento por la cantidad de personas que tienen. Podría ser en otros, donde hay una relación muy fuerte con el barrio. Acá estamos en barrio Guaraní, pero la sede sigue en Villa Española, donde se hace más trabajo social: boxeo, teatro, canastas por la pandemia y las actividades en la Cantina Sócrates.

Vos has sido muy expresivo en temas sociales. ¿Por qué eso tampoco es frecuente en los jugadores? Creo que un poco el sistema lleva a que el jugador sienta que no lo debe hacer, para no incomodar a nadie. Pero desde hace algún tiempo eso está cambiando. Yo me he pronunciado varias veces en temas sociales en Twitter o entrevistas. Está bueno expresarse libremente sobre lo que vos, que estás en un lugar de mucha exposición, pensás que es justo.

¿Eran buenos los ping-pong sobre política que se armaban con Alejandro González, hoy en Defensor, cuando ambos compartían plantel en Peñarol? ¡Justo ayer Ale estuvo en casa! Somos amigos. Compartimos habitación en todos los viajes durante años, en hoteles, concentraciones. A veces discrepábamos y a veces no. Yo también me muevo en otros ambientes donde suelo discrepar, como en la facultad. Pero en mi grupo de amigos hay gente que piensa distinto. Eso te hace crecer.

¿Cómo fue el primer semestre del año por Zoom en la facultad? Seguimos así, en este año las clases no llegaron a comenzar. El primer semestre para mí fue muy bueno. Ahora comenzamos a jugar, lo que resta tiempo. Pero es difícil para los profesores dar una clase, generar una interacción. Hace tiempo que vengo estudiando y la carrera se me hizo larga por estar en el extranjero. Empecé en 2007 y, haciéndola en ritmo, termino en un año y medio.

Vos entrenás de 8.30 a 12. Un jugador, si quisiera, podría estudiar. ¿Por qué son tan pocos? Cuando arranqué, siempre tuve técnicos que me apoyaron; mis compañeros me veían raro, capaz. Ahora cambió eso, la selección cambió la cabeza y también está la realidad de los equipos. Acá muchos tienen que trabajar porque los sueldos no son altos. Y muchos por suerte estudian porque saben que el fútbol puede no ser una salvación. En equipos grandes, como Peñarol o Boca en Argentina, donde jugué un año, están más abocados a la parte deportiva. También están los tiempos: yo en 2016 me tuve que pasar de la Udelar a la UDE.

Tus ingresos por el gimnasio ¿son el complemento al fútbol o es al revés? Se complementan los dos (risas). Por suerte, trabajo con un amigo desde la época del jardín de infantes. El coronavirus fue un golpe, como para todos; pero tuvimos una respuesta de los socios que permitió que el gimnasio siga sin problemas. Lo tengo hace cuatro años, yo llevo la parte de la administración y gestión, y él es profe.

En 2017 frustraste el robo a una mujer que salía de un negocio en Sauce. Le saltaste al ladrón que iba en moto. ¿No pensaste que capaz estaba armado? En ese momento fue lo que me salió. Fue la reacción instintiva, sin razonar, de escuchar a la mujer pidiendo ayuda y ver que la gente a su alrededor se iba. No era mi intención ser héroe. Si lo pienso, es una locura. Pero hasta que llegue el momento, no sabés cómo vas a reaccionar.

Cuando no tenías equipo entrenabas en Liverpool de Canelones. ¿Te daba pena mirar atrás? Pensás, pero lo disfrutás. Yo disfruté mi carrera. Yo pasé de estar en Peñarol a estar libre. Estuve seis meses sin equipo. El fútbol no da seguridad. Hoy acá somos 32, 33 jugadores, en un mes termina este campeonato y no se sabe qué va a pasar. Los jugadores terminan el contrato y tienen una incertidumbre grande; no sé si es injusto o no pero es la realidad. Si algo me enseñó el fútbol es que nada es seguro y que de un día para otro se puede no estar.

¿En la inauguración de los JJOO de Londres 2012 anduviste pidiéndoles fotos a las estrellas? Para todo deportista es una experiencia hermosa. Pese a que el fútbol es un poco ajeno al resto, el Maestro Tabárez específicamente pidió que estemos ahí. "Disfruten de este momento", dijo. Veías a Usain Bolt y vos te das cuenta que hacía lo mismo que todos: sacaba fotos, filmaba todo, compartía con gente de otros países. Me saqué foto con jugadores de la NBA, tengo una con Kobe Bryant.

En el vestuario, ¿qué música ponés? Uhhh... en el vestuario llevo el parlante previo a los partidos. Arranco yo con una lista de rock nacional, pero 20 o 25 minutos antes de la charla cedo la posta y se pasa la cumbia. En el fútbol esa es la música que reina.