Personajes
Entrevista a Dinamita Pereda

"La música es una fuerza sanadora"

Nombre: Federico ''Dinamita'' Pereda • Edad: 36 • Ocupación: Músico • Señas particulares: Conoció a Mick Jagger; su primera banda se llamaba Brócoli; le encantan los blazers de terciopelo.

07.12.2019

Lectura: 6'

2019-12-07T15:47:00
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Por Alejandra Pintos

¿Cuál fue el primer disco que te compraste?

El primero que me acuerdo de ir a comprar es el Are You Experienced de Jimi Hendrix, que tenía una tapa medio lisérgica amarilla y violeta. Lo escuchaba en un minicomponente Aiwa que me regaló mi padre a los 13 que tenía para casete y CD. Más o menos en esa época me regalaron una Fender squier stratocaster y empecé a sacar losadiscos con la viola. Era muy fan de Jimi y de los Rolling, que es básicamente lo mismo que me sigue gustando ahora. También un amigo me hizo un mixtape con música que resumía toda la cultura de los 70: Rolling, Beatles, Led Zeppelin, Deep Purple, etcétera.

¿Te hubiese gustado nacer en otra década?

Seguro que me hubiese gustado vivir en la segunda mitad de los 60 en Estados Unidos. Me gustaría haber experimentado todo lo que pasó, los festivales de rock. En lo musical no sé si me hubiese gustado tocar al mismo tiempo que esos monstruos.

¿Te sentís sapo de otro pozo escuchando ese rock en una época en que predominan otros géneros?

En el año 1959 ya decían que el rock había pasado de moda. Al rock le ha pasado eso todo el tiempo. Lo que sí creo es que el Uruguay de antes de la dictadura estaba muy inmerso en las raíces rockeras y cuando vuelve a renacer la escena, eso ya había desaparecido.

Llegaste a conocer a Mick Jagger. ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue una cosa bastante surreal. El Zorrito Von Quintiero, que es un amigo, también es amigo de Bernard Fowler, que es el corista de los Rolling hace 30 años. Fowler ya había conocido a Rada hacía años y había quedado copado con él. Entonces, cuando vino a Uruguay, le escribió al Zorrito que quería encontrarse con Rada y ver candombe. Nos encontramos con él en La Pasiva a hacerle de anfitriones y programarle una salida. Ahí lo llamé a Matías Rada, con el que somos amigos. Era un lunes y no había ningún lugar para salir. Ahí llegó Fran Fattoruso, que lo llamó al Lobo Núñez, que nos invitó a la casa porque era el cumpleaños. En principio todo eso era con Bernard Fowler; fuimos a la casa del Lobo y estuvimos un rato tocando la guitarra y tomando cerveza, hasta que en un momento llegó Mick Jagger. Para mí fue un viaje, él saludó con beso a todo el mundo, se sacó fotos, recorrió todo el taller del Lobo. Fue muy respetuoso de toda la cultura del candombe, un grande.

¿Qué es la música para vos?

La música es una fuerza sanadora, cuando se arma en serio le hace bien al espíritu. Es una satisfacción enorme que la guitarra me haya dado la oportunidad de tocar con ídolos como Rubén Rada, Pity Álvarez, Juanse y Charly García. Eran canciones que yo escuchaba de chico y terminé tocándolas con ellos. Soy un afortunado de poder vivir de mi hobby. Dentro de lo que es la música hago todo: produzco la agenda de shows de Inmigrantes, doy clases de guitarra y a veces les produzco los temas a los alumnos. No me interesa ser productor, pero sí quiero ayudar a gente que está arrancando. Cuando yo estaba empezando no sabía cómo era la cosa y me tuve que hacer, entonces trato de dar una mano en la experiencia de grabar.

¿Cuál fue el toque más especial?

Todos los toques tienen lo suyo. Hace poco estuve dos veces en el Sodre, una vez con mi banda, Dinamita & La Swing Factory, y otra con la de Rada, las dos a sala llena. Acababa de llegar a Uruguay y tuve esa oportunidad, con lo que significa el Sodre. Representa uno de los puntos más altos de mi carrera hasta el momento. Todos los años la música me da algo y yo vivo cada concierto como si fuera el último, no importa dónde sea.

¿Qué aprendizaje te dejaron?

No hay algo que pueda poner en palabras, es algo que está en el aire. Es la manera de dirigir una banda, de llevar un concierto o de conectar con el público. Yo soy fan de Pity Álvarez, que justo ahora está pasando por un mal momento, está preso. Está un poco limado, pero tiene un corazón enorme. Cuando estuve con él tuve una conexión humana enorme y aprendí mucho de cómo dirigir un show. Por ejemplo, cuando tocó hizo esperar al público un montón de tiempo, era una olla de presión, pero hizo que la gente estuviera desesperada por verlo.

Siempre tuviste un estilo particular a la hora de vestirte. ¿De dónde sale?

Lo primero que me empezó a copar fueron los sacos de pana y de terciopelo, llegué a tener un gran stock. A principios de los 2000 encontré una tienda en el Centro que tenía ropa realmente vintage, de los 60, cuando la moda iba por otro lado, era la época de los Backstreet Boys. Empecé por ahí y después seguí con los pantalones oxford, con las camisas, las botas. Estaba terminando el liceo, buscando una identidad. Me gusta, me recorrí todas las tiendas de segunda mano de acá, en Pando, Melilla, Piedras Blancas y pueblos del interior.

¿Quiénes son tus ídolos?

Tengo muchos. Si tengo que elegir tres serían Keith Richards, Jimi Hendrix y Jim Morrison.

Estudiaste un año de Comunicación y uno de Relaciones Internacionales. ¿Qué te quedó?

La carrera de Comunicación me dio una mirada diferente; tenía fotografía, revelado analógico, guion. Todo eso me sirvió para las letras. El arte es una cosa sola. No soy fotógrafo, pero me quedó el ojo, el punto de vista. No sé si hubiese hecho la carrera entera porque tal vez me transformaba en algo que no quiero.