Personajes
ENTREVISTA A INÉS PEREYRA RIVERO

"Hay que aceptar donde estamos para poder seguir aprendiendo"

Nombre: Inés Pereyra Rivero • Edad: 33 • Ocupación: comunicadora, profesora de música y actriz • Señas particulares: ama viajar sola, es ambientalista y le encanta practicar deportes nuevos

02.03.2021 06:00

Lectura: 6'

2021-03-02T06:00:00
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Por Leonel García

Vivió en el campo, en Rocha, los tres primeros años de su vida. ¿Qué recuerdos tiene? Tengo imágenes de andar a caballo con mi padre y mi abuelo, a mi abuela esperándome con la merienda, recorrerlo en la camioneta con mis padres. Cuando nació mi hermano nos mudamos a la ciudad de Rocha. A Montevideo me vine a los 16.

Volvió a vivir al campo ahora. ¿Por qué? Venía de tres duelos entre fines de 2019 y comienzos de 2020. Me separé y mi ex tiene un hijo al que extraño y amo con todo mi corazón. Ahí van dos. Y el otro fue el de mi abuelo (el histórico dirigente nacionalista Carlos Julio Pereyra), que murió en febrero. Luego: viernes 13 de marzo, pandemia, ¿qué iba a hacer sola en un apartamento en Montevideo? Mis viejos vivían en el campo y me fui con ellos. Mi hermano también se fue con su familia.

Este año escribió y protagonizó la obra Ilusión: un chapuzón musical. ¿Tuvo que explicar mucho el concepto de que se trataba de una propuesta "inclusiva"? En la prensa lo preguntaron mucho y me parece buenísimo que se empiece a hablar de eso. Desde el origen ha sido una preocupación mía. Si bien como periodista estuve en contacto con distintas asociaciones, yo iba a la Escuela Nº 1 de Rocha, donde había un grupo de alumnos con diferentes discapacidades. Ahí creo que empezó mi interés, viendo que había personas con otras realidades. Detrás del traje, el documental que hice sobre el Tata (2017), está subtitulado para que las personas sordas o con baja audición pudieran verlo.

Ilusión... también es una obra feminista. Como mujer en los medios, ¿piensa que ocupan el lugar que se merecen? Pienso que falta. En distintos ambientes he visto que se busca el equilibrio. No es que no haya mujeres, pero al no tener espacio, no las ves. Y visualmente o auditivamente, si lográs un equilibrio, estás haciéndolo por la causa. Hay programas hoy que no los podés entender: o son todos hombres o hay solo una mujer entre tres o cuatro.

En radio estuvo en El tren de la noche (Montecarlo) y Todo pasa (Océano). ¿Prefiere trasnochar o madrugar? Depende del lugar y el momento. Amo la noche, la luna, contemplar el silencio. Pero en el campo me encanta madrugar. También tiene que ver con la época: me encantaba la noche, eso de tomar un café o una grapamiel y charlar con amigos, filosofar y arreglar el mundo. A esas dos experiencias las disfruté mucho. Eso sí: cansa y te hace cambiar los horarios del cuerpo.

Detrás del traje, ¿quién era su abuelo? El Tata... Era el mejor asador, un gran bailarín, un gran cantante de folklore, un gran contador de anécdotas, un gran jugador de conga. Lo recuerdo con todo el amor del mundo. Tuvo una vida increíble. Me quedo con que hizo lo que quiso y con el amor que la gente le dio. Yo me enteré de su muerte y ya me estaban llamando excompañeros de los medios. Habré recibido mil mensajes. Fue lindo y fue intenso todo el amor que la gente le dio. El Tata era un amigo, un compañero de cabalgatas. Yo bailaba tango con él. Llegó incluso a tocar el bandoneón; lo vendió para poder casarse.

¿Y por qué es vegetariana teniendo como abuelo al mejor asador? ¡Y mi abuela también hacía el mejor matambre a la leche! Creo que tiene que ver con la sensibilidad, con la empatía. Más allá de que me crié en el campo, hace unos 11 años, en 2010, ya venía rechazando la carne. Cortaba y pensaba en el animal. Lo veía vivo en el plato. Aguanté lo que pude, pero ya no lo disfrutaba.

Es profesora de música, ¿cómo nació su amor por la música? Siempre lo tuve. Mis papás me llevaron a un taller de niños a los cuatro años. Empecé tocando órgano y no me gustó. Y pasé a la flauta dulce.

Es parte de la Organización de Conservación de Cetáceos (OCC) y de la ONG Océanos Sanos. ¿Eso tiene que ver con venir de la costa atlántica? Le hice una nota cuando trabajaba en Todo pasa, en 2018, al fundador de la OCC, que hoy es director de Ambiente de la Intendencia de Rocha (Rodrigo García). Quedé a las órdenes. La que estaba encargada de prensa me invitó a participar y me sumé. Logramos que el viceministro de Ambiente, (Gerardo) Amarilla, dijera que no se iba a buscar más petróleo en Uruguay, y que el subsecretario de Turismo (Remo Monzeglio) dijera que iban a realizar más inspecciones en cruceros.

¿Por qué le gusta viajar sola? Porque es una experiencia en la que estás abierta a conocer a los locales, a que te cuenten sus experiencias, sus formas de vivir y pensar el mundo. Es una linda conexión con uno también, porque hay mucho silencio e introspección. Así hice Vietnam, Indonesia y Tailandia, donde me bañé con elefantes rescatados de un circo en una reserva. También hice sola parte de las Antillas Menores y el norte argentino.

Ahora va a ir con Ilusión... a Austria y Alemania, en el verano europeo. ¿No le da miedo viajar en pandemia? Felipe (Medina, coautor de Ilusión) vive allá hace 20 años con un proyecto llamado Garufa. Los mejores músicos del mundo van a estudiar allá. La hicimos acá y la vamos a llevar allá. La versión en alemán la hará una actriz de allá y la que es en español la hago yo. Actuarán también tres músicos de allá. Y sobre el miedo... Ilusión nació en momentos en que nos quedamos sin proyectos y tuvimos que reinventarnos. No hay que quedarse paralizados.

¿Qué es lo primero que haría si volviera una vieja normalidad? No creo en eso. Ya está. No vamos a volver atrás. Hay que aceptar donde estamos para poder seguir aprendiendo. Si de algo me sirvió la pandemia fue para soltar el control. Pongo mi energía para ir adonde quiero. Después, el destino dirá.