Personajes
Entrevista a Patricia Pita

"Es necesario que siga para que más mujeres se animen a correr rally"

Nombre: Patricia Pita. • Edad: 31. • Ocupación: piloto de rally. • Señas particulares: Vende ropa vintage, sintió que se moría en un partido viendo a Peñarol, fue a correr a Córdoba y no se enganchó con el cuarteto.

28.04.2020

Lectura: 6'

2020-04-28T06:00:00
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Por Leonel García

¿Qué hace una piloto de rally en plena cuarentena? Ahora me reintegré a trabajar en el taller de mi papá (Jorge Pita, excampeón uruguayo y sudamericano de rally), en Maldonado, también para cuidarlo a él y que no salga. Tiene 70 años y es hipertenso, ¡pero no se va a aguantar sin hacer nada mucho más! Me quebré el brazo hace casi un mes y estuve bastante quieta, lo que me tuvo bastante desesperada porque soy hiperactiva. Las primeras semanas las padecí, ¡sentía la necesidad de moverme! Yoga, entrenamiento, limpiar todo...

¿Sufrió mucho el ambiente machista del rally? Sí, se dieron varias cosas. Históricamente, el rally es un deporte masculino. Pero el automovilismo es uno de los pocos deportes en los que las mujeres y los hombres pueden competir entre sí. Sumado a que en Uruguay yo fui la primera mujer dedicada a esto. Sí, tuve que enfrentarme a situaciones en que me sentía desvalorizada. Pensaban que por ser mujer no iba a andar rápido, que iba a "arrugar". Son prejuicios que no solo existen en el automovilismo. Vas a la calle y si una mujer se manda una macana al volante, como se las manda todo el mundo, está el "tenía que ser mujer". Pero de a poco se va mejorando. En 2013, cuando empecé, sentía que me veían como la nena de papá que venía a jugar. Pero siempre supe que este era el sueño de mi vida. Es importante rodearte de gente que cree en vos, que te apoye.

¿Por qué Córdoba? Ahí se fue a correr en 2015. Es la primera plaza de rally en Sudamérica. El rally mundial tiene una fecha ahí en la región. Pilotos de gran nombre te dicen que es uno de los lugares más lindos para correr en el mundo. La gran mayoría de los grandes pilotos de Argentina nacieron ahí y por eso los equipos se mudaron a Córdoba.

¿La gente se asombra al verla al frente de un taller mecánico? Sí, obvio. El taller es de mi papá. Pero los clientes me conocen porque son de Maldonado y Punta del Este. Yo nací y crecí acá. A mí me gusta todo lo vinculado a los autos.

Le gusta mucho la música tropical. ¿Qué le pareció el cuarteto cordobés? Mirá (se ríe), el cuarteto me gusta pero no me hice muy fanática. Obviamente, aprendí a escucharlo porque en Córdoba donde vayas hay cuarteto. Fui a unos toques también, me quedó en deuda ir a ver a La Mona (Jiménez). Pasa que cuando estaba allá me enfocaba mucho en el entrenamiento físico y en las carreras. No metí tanta noche. Pero me encanta la cumbia, el reguetón y el rock.

¿Tiene algún hobbie o manía? Varios, de hecho me quebré andando en carver (una especie de skate). También tengo una tiendita de ropa vintage. La ropa y la moda son otras de mis pasiones, pero siempre en un segundo plano.

¿No se cansa mucho de correr detrás de los sponsors, los patrocinantes? Esa es la parte más difícil de esta carrera. A mí siempre se me hizo muy pesado. Me transpiraba la mano cuando tenía que llamar a alguien para presentarle un proyecto. Luego me di cuenta de que si no lo hacía yo, no lo iba a hacer nadie. Esa es la realidad. Mi familia me apoyó desde otro lado. Mientras corrí en Uruguay, el auto lo preparaba en el taller; en Córdoba lo alquilaba a un equipo y precisaba la plata, y de una forma siempre la conseguía, vendía ropa, era muy cabeza dura, de ir para adelante. Eso fue lo que me hizo conseguir muchas cosas.

¿Era rebelde de chica? ¡Salado! Tuve el pelo de todo tipo y color, largo, corto, violeta, verde, rosado. Tuve una época adolescente bastante rebelde. Pobres mamá y papá, les caía con un look nuevo. Fui punk y andaba con tachas; luego me dio por el vintage y andaba con hombreras. Por lo menos, siempre me sentí libre de expresarme por ese lado. Pero sí, mamá y papá se llevaron algún que otro susto.

El año pasado no corrió. ¿Qué pasó? En 2018, a mitad de año, me recortaron el presupuesto. Fue un golpe duro porque con mi copiloto estábamos haciendo un trabajo duro. No pude terminar de correr el campeonato y a eso se sumó que mi madre tuvo unos problemas de salud. Fue la primera vez que me pasó que no tuve ganas de buscar apoyos, me había desmotivado mucho, no me reconocía. En octubre del año pasado se hizo en Montevideo una conferencia internacional de mujeres en el deporte, la International Women Sport Summit. Vinieron mujeres muy zarpadas de Sudamérica y Europa y me llamaron a participar para contar mi historia. Todo lo que me pasó siendo mujer en un deporte masculino, cómo me afectaba. Y cuando terminó, se me acercaron muchas chicas a darme para adelante, ¡y me remotivó! No me di cuenta de la importancia del camino que yo había recorrido, del lugar que me había ganado en el rally argentino; ahí entendí que mi motivación no tenía que ser solo competir y ganar: hoy me di cuenta de que es necesario que siga para continuar forjando este camino y que más chicas en un futuro se animen a participar. Y que haya alguien que las aconseje desde el lugar de una mujer.

¡Y justo vino el coronavirus! ¿Qué objetivos tiene ahora? Sí, es una lástima por la inyección de motivación que tuve. Venía todo encaminado y pasó esto. Pero esto afecta a todos y hay gente que la está pasando peor, en planos mucho más graves. En algún momento supongo que va a mejorar. Justo leí que el rally uruguayo tiene como meta volver en agosto, por ahí. Mi principal objetivo es correr unas carreras acá, ya tengo un auto a disposición, un Corsa. Pero quiero volver al rally argentino.

Si le dan a elegir entre salir campeona sudamericana de rally o que Peñarol gane la Libertadores, ¿qué escoge? Paaahhh... que Peñarol gane la Libertadores. Puedo no salir campeona sudamericana pero sí uruguaya o argentina, ¡ahí ya hay una posibilidad! ¡Prefiero tener asegurado que Peñarol gane la Libertadores! Eso sería como ver a Uruguay campeón del mundo.