Personajes
ENTREVISTA A EDUARDO MANGARELLI

“El ejercicio de priorizar, en cualquier actividad, es lo más importante”

Eduardo Mangarelli es decano de Ingeniería de la Universidad ORT, integra el Directorio del Latu, es socio y director de cuatro empresas de informática, trabajó muchos años para Microsoft, y ahora asume como presidente de Endeavor Uruguay

03.10.2020

Lectura: 12'

2020-10-03T07:00:00
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Por María José Carricaburu

En línea. Así se lo suele encontrar en WhatsApp a Eduardo Mangarelli (45), quien, sin muchas vueltas, accede a una entrevista en su oficina un martes en la tarde. El celular es de sus principales herramientas de trabajo, sin embargo, en el momento en que pone su foco en algo, el aparato sale de escena. Son las 14 horas y no sabe si subió o bajó la temperatura porque se encuentra trabajando desde hace horas. Aunque uno pueda suponer lo contrario, no se lo ve cansado, sino más bien enérgico.

Si bien la mayoría elige dormir por las noches, Mangarelli, por lo menos durante 17 años, hizo una distribución del tiempo algo fuera de la norma. Al caer la noche, después de acostar a su hija, el ingeniero se retiraba a su escritorio para empezar un nuevo turno de trabajo. El teletrabajo que se normalizó con la pandemia, no fue noticia para él, cuyos tiempos siempre dependieron de los husos horarios de sus múltiples equipos de trabajo fuera de fronteras. El esfuerzo valió la pena. Trabajar en Microsoft de forma remota fue "el sueño del pibe". Mangarelli vivió grandes transformaciones tecnológicas desde adentro de la organización, y demostró su capacidad para liderar sin moverse de su escritorio. En la misma empresa enfrentó el desafío más grande, hasta el momento, de su carrera: conformar su primer equipo global. De pronto, tuvo que trabajar en equipo con personas de distintas partes del mundo, con diferentes culturas de trabajo y una amplitud horaria de 18 horas. Pero el desafío, en poco tiempo, se transformó en una de las experiencias más ricas y energizantes que ha vivido.

Sin dudarlo ni por un segundo, el nuevo presidente de Endeavor Uruguay, docente y decano de Ingeniería de la Universidad ORT, integrante del Directorio del Latu, directivo de Educación Responsable Uruguay, socio y director de Tryolabs, Intermedia, Infocorp Ventures y MonkeyLearn, asegura tener tiempo para el ocio, dejando en claro que lo más importante no es el tiempo, sino saber priorizar. 

¿Cree que de alguna manera la tecnología en Uruguay triunfó como consecuencia de la pandemia?

La tecnología tuvo un rol fundamental que permitió que un montón de actividades siguieran siendo posibles desde las casas. Un ejemplo claro es la educación, que pudo llevarse adelante gracias a la tecnología; también la medicina, dando atención primaria por medios digitales; y el comercio, con el e-commerce. Para muchos, esto fue un acelerador. Pasó en unas tres semanas lo que normalmente hubiera pasado en tres o cinco años. Yo hago una analogía: esto es como ir a La Pedrera (un lugar que me gusta mucho) en pocos minutos. Creo que la situación, por un lado, aceleró una cantidad de procesos y, por otro, rompió paradigmas, expuso la cantidad de actividades que podían ser desarrolladas de una forma distinta y a la distancia.

A lo largo de estos meses muchas empresas y trabajadores descubrieron que pueden cumplir con sus tareas de manera remota. ¿Cree que cuando vuelva todo a la normalidad algunas empresas cambiarán su modalidad y optarán por el trabajo a distancia?

Estoy convencido de que esto va a generar cambios permanentes, no es transitorio. Creo que va a haber una flexibilización hacia un escenario mixto, en el que algunos días las personas trabajarán en sus casas y otros lo harán en la oficina, o habrá distintas distribuciones de tiempo. Habiendo trabajado muchos años a distancia, puedo decir que es posible, pero también entiendo la enorme importancia del contacto humano y de resolver cosas de forma presencial. El escenario remoto tiene una cantidad de ventajas y de flexibilizaciones, entre ellas el ahorro de tiempos de traslado que se pueden aprovechar de otra forma. Estoy convencido de que vamos a un escenario mixto intentando aprovechar las ventajas que tienen ambos escenarios.

¿Qué opina sobre el rol que han venido teniendo las diferentes organizaciones que incentivan la innovación?

En los últimos 10 años Uruguay ha tenido la conjunción de una cantidad de organizaciones, incubadoras de las universidades y pequeños fondos de inversión. Esa conjunción ha logrado un ecosistema con muchas partes, que contribuyen de distintas formas. Creo que se ha evolucionado y que es muy positivo lo que hemos visto en la última década en el ecosistema emprendedor y en la generación del ámbito adecuado para que se desarrollen nuevos emprendimientos. Cuando hablo con los estudiantes de primer año siempre les digo que cuando yo estaba en primer año, estudiando en la misma universidad, creé mi propia empresa y en aquel momento no existía nadie que te brindara apoyo. Hoy, por suerte, porque un montón de personas han tomado buenas decisiones, alguien que está cursando el primer año de facultad o que está saliendo del liceo tiene una cantidad de organizaciones que lo acompañan, ya sea dándoles guía o financiamiento, como es el caso de la ANII. Creo que hay un ecosistema que tiene mejoras, propicio para la generación de nuevos emprendimientos, y Endeavor tiene un rol en esto.

En agosto asumió como presidente de Endeavor Uruguay ¿Qué representa para usted este nuevo desafío?

Endeavor es una organización extraordinaria en la cual estoy hace 10 años como mentor y cuatro en el directorio. Es una gran oportunidad de influir, aún más, en el rol de potenciar a emprendedores de alto impacto y ayudar a generar un ecosistema emprendedor. Creo que los valores asociados a emprender son extremadamente importantes para toda la sociedad: ponerse grandes objetivos, la resiliencia, la superación, el trabajo en equipo, el estar abiertos a recibir feedback de otros. Esos valores característicos de un emprendedor son muy importantes, y ojalá que permeen en la sociedad.

Los roles que ha desempeñado a lo largo de toda su carrera dejan en evidencia su capacidad para llevar adelante equipos. ¿Cuáles son las claves del liderazgo?

Considero que el líder es quien hace que las cosas sucedan a través del equipo. Alguien con quien trabajé hace muchos años, que lamentablemente falleció, me regaló un libro que se titula Liderazgo: el don del servicio. La responsabilidad del líder es la de ayudar a las personas a crecer, ser efectivos y exitosos en su rol. Creo que los líderes tenemos un rol muy importante en el desarrollo de las personas, debemos acompañarlas, darles coaching y feedback. Otro componente muy importante es el de tomar decisiones, algunas serán más fáciles y otras más difíciles, pero es necesario tomar decisiones con convicción, que permitan al equipo u organización ir en el camino correcto. También es fundamental generar un ambiente de trabajo en equipo, y creo que es clave priorizar; es un tema con el cual soy obsesivo, elegir donde enfocamos el tiempo y la energía del equipo. También siento la responsabilidad de cumplirle al equipo y rendirle cuentas de las decisiones que tomo, porque al fin y al cabo, para que cada persona pueda llevar adelante lo que tiene que hacer, depende de mi liderazgo y mis decisiones. 

Se habla de la buena formación en tecnología que hay en Uruguay. ¿En qué lugar nos posiciona eso en el mundo?

Estoy influenciado en mi respuesta, pero creo que somos buenos proveedores de talento. Mi carrera profesional ha sido casi toda internacional y me he encontrado con que tanto los profesionales como las empresas uruguayas son reconocidos en el exterior por su calidad y profesionalismo. De hecho, separar profesionales y empresas es una redundancia, porque al final del día, a las empresas las hacen las personas. Viajar a Estados Unidos o estar en Europa y encontrarme con buenas referencias de empresas uruguayas, conformadas por profesionales uruguayos, formados en la educación privada y pública del Uruguay, hace notar que hay una muy buena capacidad de formar profesionales.

¿Por qué cree que en el rubro tecnológico hay más presencia masculina que femenina?

Es algo que no debería suceder. Cuando uno mira en todo el mundo la cantidad de profesionales de tecnología que se forman, inclusive ampliándolo a lo que se llama ciencia, tecnología, matemática y diseño, hay una población masculina más alta. Claramente es algo en lo que tenemos que trabajar proactivamente, para cambiar esa distribución. Hay varias explicaciones, ninguna perfecta, de por qué el sexo femenino no elige tanto estas carreras, pero no me quiero quedar con eso. Quisiera detenerme en lo que en conjunto con varias organizaciones trabajamos, en el cómo logramos atraer al talento femenino y cómo podemos darles oportunidades a mujeres y niñas. Debemos brindarles la oportunidad de conocer todo lo que pueden hacer a través de la tecnología. Muchas decisiones vienen de paradigmas incorrectos, por eso siento la responsabilidad de llegar a las niñas y a las estudiantes que están en proceso de tomar una decisión, para mostrarles el valor de todo lo que pueden hacer a partir de la tecnología. Hace poquito hicimos una actividad online de robótica para niñas y quedaron fascinadas, tenemos que hacer mucho más eso para mostrarles qué es lo que pueden hacer.

¿Cuál es el reto más grande del rubro hoy en Uruguay?

El principal desafío es la cantidad de profesionales que se forman. Hoy hay distintas organizaciones, desde universidades hasta la Cámara Uruguaya de Tecnología de la Información, en las que buscamos impulsar e invitar a la gente a que se forme en las diferentes disciplinas de las tecnologías de la información. Me refiero a disciplinas porque se necesitan ingenieros, analistas, programadores, testers, etcétera. Pero el desafío no está en la capacidad de formar, sino en la cantidad de personas que se suman a estudiar. La tecnología significa una enorme oportunidad en términos de empleo. Para alguien con una profesión en sistemas, y preferentemente en inglés, su mercado va a ser el mundo, aun trabajando en equipo. Considero que naturalmente hay una gran oportunidad en términos de empleo y de calidad de empleo sumamente importante para el país y la sociedad en general.

La tecnología avanza y mientras se logran grandes soluciones, crecen los delitos cibernéticos y la violación de la privacidad. ¿Cuál es su visión sobre este problema?

Mi primera reflexión es que seguridad y privacidad son dos términos diferentes y que ambos deben ser temas de enorme priorización y preocupación. Así como una empresa debe preocuparse de que la oficina quede bien cerrada y tener una alarma, el mismo o más esfuerzo requiere lo digital. Es más difícil de ver, porque no es tangible y requiere un nivel de especialización para poder entender cuáles son esos riesgos de "ventana abierta" o "zona no protegida". La seguridad informática es un desafío de toda organización y tiene que tener un nivel de prioridad alto. Esto viene junto con el concepto de que los datos y la información de la empresa, hoy en día, son más valiosos que los bienes materiales. Es importante contar con profesionales con el expertise adecuado para proteger desde el punto de vista de ciberseguridad. Obviamente, una parte importante de la seguridad es responsabilidad de los fabricantes de tecnología, pero siempre trato de remarcar que hay una enorme parte que recae en nosotros. En una segunda arista se encuentra la privacidad, que a mi parecer tiene una derivada más: el manejo consciente de la información. Cuando hablo de privacidad pienso rápidamente en los niños y el uso de la tecnología. Así como muchas veces creemos que es importante que en la escuela se formen buenos ciudadanos, es importante formar buenos ciudadanos digitales. Desde una etapa temprana se debe dar a entender los aspectos sobre la privacidad, su importancia y cómo cuidarla. En este sentido, el rol de la educación y los padres es fundamental.

¿La digitalización hace cada vez menos necesario al capital humano o, por el contrario, se crean nuevos puestos en relación con lo digital?

En la vida cotidiana hay ciertos sistemas o máquinas que tienden a automatizar un montón de tareas. Junto con eso, surgen una cantidad de empleos de calidad, ya sea para crear esos mismos sistemas u otros tantos más. El desafío está en que los nuevos empleos requieren más capacitación. Es necesaria la formación, e insisto, no es necesario que sea de cinco o siete años, tal vez solo de un año, pero se requiere de la capacitación adicional para satisfacer esos nuevos empleos de mayor calidad.

¿Cree que la inteligencia artificial será cada vez más adoptada por empresas en Uruguay?

Estoy convencido de que ya es parte de nuestra vida cotidiana y va a serlo cada vez más. Cuando a Spotify le indicas que arme una playlist automática a partir de una canción, hay inteligencia artificial; cuando alguien se sube al auto y abre Waze para optimizar el camino de vuelta a casa, también. Mi correo electrónico, en este momento, está filtrando el spam, está separando aquello que para mí es prioritario de lo que es secundario con inteligencia artificial, porque aprendió de mis preferencias. Netflix aprende tus gustos y preferencias, lo aprende de lo que mirás y de lo que no, sabe si dejaste una película por la mitad, y sabe por qué. Convivimos con esto todo el tiempo, los ejemplos son diversos y del día a día en múltiples actividades. Uno de los resultados de la inteligencia artificial es lograr proveer experiencias altamente personalizadas.