Personajes
Entrevista a Aldo Martínez

"El Carnaval me regaló interpretar a personajes increíbles"

Nombre: Aldo Martínez • Edad: 58 • Ocupación: cantante, parodista, ganador del primer Masterchef Celebrity UruguaySeñas particulares: quiso ser veterinario; fue soldador de esmaltados y promotor de una funeraria; revolucionó la música tropical

22.12.2020 06:00

Lectura: 6'

2020-12-22T06:00:00
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Por Leonel García

Para un hincha de Peñarol, ¿fue especial ganarle al Chino Recoba la final de Masterchef?

No, no hubo nada de camiseta. Hubo una buena onda increíble. Hasta creo que festejó él mi victoria más que yo. Fue todo muy profesional. Con Masterchef me metí en un mundo que no conocía. Yo hacía cosas caseras, de olla, donde me revolvía bien, en la comida china también. Pero ahora entré en un mundo en el que me asombré que podía incursionar. Si bien hacía paella, ¡sorprendió el tropical de langostinos que hice como entrada en la final!

Tiene un hijo, Fabricio, y una hija "del corazón", Karen, que está con usted desde los cuatro años. ¿Cómo fue el proceso?

A mí me encantan los niños. La madre, mi mujer, Susan, jugó un papel fundamental. Si bien el padre de Karen, que es una excelente persona, siempre estuvo presente, encaré la tarea como si el papá fuera yo: la iba a buscar a la escuela, la ayudaba a estudiar, iba a los actos, intenté estar desde el lado que me correspondía.

Hoy Fabricio, además, es su asistente.

Sí, pero desde el cariño. ¡Esta entrevista la coordinó él! También soy haragán con las redes sociales. Él me maneja el Instagram y mi agenda, y mi señora el Facebook. Me dicen de activar las redes, hacer un video, un Tik Tok, ¡ahora tengo Twitter! Ojo, la parte de contratos la manejo yo.

Hace casi 30 años que está en pareja, moviéndose en ambientes como el Carnaval y la música tropical. ¿Hay un secreto?

La base que te hayan dado. Mi viejo me decía que siempre en un momento de la vida te vas a enfrentar con dos caminos. Y ahí tenés que elegir. Yo nunca me aparté de las enseñanzas, yo sabía lo que era bueno y malo.

Fue esmaltador, vendió libros, ¿qué más hizo por fuera de lo artístico?

Yo tuve que salir a trabajar cuando terminé el liceo. Quise ser veterinario, pero la cosa estaba difícil en casa y había que ayudar. Trabajé en una óptica, en una curtiembre, en una cadena de supermercados, fui sopletero de esmaltados en cocinas o heladeras, vendí libros a comisión, hasta fui promotor de una funeraria.

¿Eso en paralelo a Lucero del Alba?

No, eso fue mucho antes. Ese era un conjunto folklórico de niños del barrio. Cantábamos cosas de los Fronterizos, los Chalchaleros, pero en casa escuchábamos a Zitarrosa a escondidas con mi viejo; era la dictadura.

Está en el Carnaval desde 1982. ¿Cómo lleva el rótulo de "el parodista más completo"?

Me sorprendió a lo primero, hace mucho... Fue algo que dijo la gente o la prensa. El parodista debe cantar, bailar y actuar. Hay gente que hace todo, no soy solo yo: ¡Horacio Rubino además escribe! No sé por qué recayó en mí. Es un mimo lindo. Que te reconozcan lo que hacés está bueno, pero genera una gran responsabilidad. Yo no quiero defraudar.

¿Y nadie le enseñó nada?

No. A mí se me dio el tener facilidad para varias facetas artísticas. Pero hay que perfeccionarlo y eso hice. Yo aprendía guitarra de mirarla tocar. Cantar fue natural. Y la actuación fue mirar y preguntar. Soy autodidacta; luego, mucha autoexigencia.

¿Es el que cambió la estética de las bandas tropicales en Uruguay?

Yo colaboré con eso, pero la idea era del director de la (Sonora) Palacio, el Lolo Viña. Trajeron a Roberto Abal del Carnaval y él me arrimó a mí. Eso fue en 1987. ¡Yo no quería nada con la música tropical! Viña quería innovar y quería que bailáramos, algo sencillo. Pero yo dije de hacer una coreografía del tipo parodistas. Y dije de meter trajes brillantes, tipo parodistas. Y así se armó una orquesta-show que fue un antes y un después en la música tropical.

Sigue cantando y actuando, ¿y bailando?

No. Tengo un problema de meniscos. Hoy se baila de una manera increíble que no puedo seguir por mi edad. ¡Pero ojo que yo bailé hasta 2016! ¡En un temita me prendía! Les pedía a los coreógrafos algo de ocho tiempos para los finales.

¿Cómo lo afectó la pandemia a escala laboral y qué perspectivas tiene para el Carnaval?

Está muy difícil. Yo dejé de trabajar desde marzo. Tenía una agenda hasta agosto y el 13 de marzo se me cayó la noche. Solo hice dos shows. Por suerte lo de Masterchef me cayó del cielo. Pero tengo mucha esperanza, soy optimista, el gobierno está trabajando bien, viendo qué hacer, la economía está andando. Hay 40.000 personas que viven del Carnaval, que hacen la diferencia en esos 40 días, hay que ver qué pasa. Quizá se aplace, o se acorte.

¿Qué pasó para que se amigara con Ariel Pinocho Sosa?

Él me llamó. Cuando se hizo público que no iba a salir más en Nazarenos me llamó él, nos reunimos y lo primero que hicimos fue darnos un abrazo. Nos conocemos de niños, somos como hermanos, y los hermanos también se pelean. Estuvimos varias veces distanciados con Pinocho, pero siempre nos respetamos, aunque nos cruzábamos y no nos saludábamos.

¿Costó la decisión de hacerse una prótesis capilar?

No. A mí se me fue cayendo el pelo desde muy joven, pero nunca tuve complejos. Luego fui a averiguar sobre el entretejido, el implante, pero no quería. Esto que tengo es una prótesis capilar, una membrana con pelo natural adherida al cuero cabelludo. Hacés vida normal, baño, playa. Te hacés mantenimiento en la peluquería, sí, cada 15 días. Volver a mi look anterior fue fabuloso. Muchos me dicen que me saqué años de encima, ¡estoy refeliz con eso!

De todas sus parodias, ¿qué "hijo" favorito tiene? ¿Evita, el Guasón, Omar Gutiérrez, el Joven Manos de Tijera?

Nooo, no puedo elegir. No puedo contestarte eso. Todos son hijos míos; hasta el personaje más pequeñito. El Carnaval me regaló poder interpretar a personajes increíbles y tener por eso amistad con la familia de Zitarrosa, de Omar, de China Zorrilla, de Carlos Solé...