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Productividad y bienestar

¿De vuelta a la oficina? Cómo la pandemia cambió la forma de trabajar para siempre

El retroceso de la pandemia en Uruguay y la vuelta a la actividad en varios sectores replantean el escenario laboral; empresas y empleados evalúan nuevos modelos

16.07.2021

Lectura: 11'

2021-07-16T06:00:00
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Por Clementina Delacroix

Para muchos uruguayos el 13 de marzo de 2020, día en que se anunciaron los primeros casos de coronavirus en Uruguay, fue el último día normal en la oficina. Puede que en el transcurso de casi un año y medio hayan vuelto ocasional o parcialmente a sus lugares de trabajo pero con seguridad no funcionaban de la misma manera, aforo y otras medidas sanitarias mediante.

La pandemia llevó a muchos trabajadores al home office de golpe, sin anestesia y sin importar si sus casas estaban equipadas o acondicionadas para desempeñar esa tarea, o si tuvieron que improvisar algún rincón parcialmente aceptable. Por el otro lado, algunas empresas contaban con más y mejores herramientas que otras para enfrentar la virtualidad. Aquellos que estaban peor equipados tuvieron que ponerse al día rápidamente porque la realidad lo exigía. Hubo que adaptarse y la fuerza de trabajo lo hizo de la mejor manera posible.
Hay quienes están contando los días para poder volver a sus espacios tradicionales de trabajo, y también hay de los otros, los que se desesperan con la sola idea de que se aproxima la hora de volver.

Entre los principales argumentos de los detractores del trabajo remoto se encuentra que no están cómodos para trabajar desde su hogar, ya sea porque físicamente no tienen un espacio adecuado para utilizar o porque no se puedan aislar de las distracciones o tareas del hogar y concentrarse en su trabajo. Otra razón es que les resulta más difícil cortar el trabajo cuando termina su horario porque al estar en casa es fácil seguir un poco más, y terminar apagando la computadora recién a la hora de preparar la cena. Además, extrañan el contacto cara a cara con sus colegas, la calefacción del lugar de trabajo (si es que era buena) y la preparación diaria para ir a la oficina.
Por otro lado, los defensores del teletrabajo disfrutan del tiempo que ahorran en el traslado a la oficina que hace que el día les rinda más, valoran el dinero que ahorran al no tener que trasladarse y poder comer siempre en casa. Les gusta trabajar con atuendos más cómodos y no tener que enfrentarse a las inclemencias del tiempo cada mañana. Y, por último, aunque Uruguay está en una mejor situación con respecto a la pandemia, valoran estar menos expuestos al virus.

Productividad versus bienestar. Los integrantes de la generaciones millennial y Z, que actualmente tienen entre 18 y 40 años, representan la mayor parte de la mano de obra mundial. Sus preferencias en cuanto a formas de trabajo se diferencian de las generaciones anteriores principalmente porque son nativos digitales y solo han conocido un mundo impulsado por la tecnología. Así lo explica el trabajo de campo The Born Digital Effect realizado por la corporación multinacional de software estadounidense Citrix Systems en colaboración con la consultora Oxford Analytica y la investigadora Coleman Parkes.

El estudio afirma que el trabajo híbrido y flexible ha llegado para quedarse y que la forma de trabajar ha cambiado para siempre. Los resultados señalan que más de la mitad de los trabajadores quieren pasar la mayor parte o todo su tiempo operando desde casa cuando pase la pandemia. Lo interesante es que desean trabajar en pantuflas aun cuando creen que la oficina es el lugar en el que mayor productividad logran; pues la mayoría opina que trabajar desde casa les genera un mayor nivel de bienestar.

Elección, flexibilidad y autonomía son los tres anhelos principales de estas generaciones en el trabajo, señala el estudio que recomienda a las organizaciones rediseñar la experiencia de los empleados en torno a estos principios, ya que los nativos digitales representan a la mayoría de la fuerza de trabajo y su satisfacción va a influir en su productividad. Además, en pocos años muchas organizaciones estarán dirigidas por estos perfiles que hoy inician sus carreras.

"En lugar de adaptar el trabajo a la forma de funcionamiento de los sistemas, las organizaciones y su infraestructura tecnológica tendrán que adaptarse a la forma de trabajar de los empleados. Las empresas que lo consigan estarán en el camino de un crecimiento más rápido y sostenible, y de una sociedad más feliz y mejor conectada", afirma en el estudio Tim Minahan, vicepresidente ejecutivo de Estrategia Comercial y director de Marketing de Citrix.

El problema es que muchos líderes de hoy, integrantes de otras generaciones, creen que la mayoría de los trabajadores jóvenes querrán volver a la oficina cuando se normalice la situación, mientras que lo que ellos pretenden en su mayoría es seguir trabajando desde casa. Conscientes de la crisis generalizada por la pandemia, no buscan patrones de trabajo no convencionales pero sí quieren horarios flexibles y un balance saludable entre vida y trabajo. Según datos de la misma investigación, 82% cree que los empresarios deberían ofrecer la posibilidad de tener un horario de trabajo flexible, mientras que 69% considera que deberían incluso ofrecer la posibilidad de trabajar solo cuatro días a la semana. flex

Modalidad híbrida. Algunos líderes de empresas se muestran ansiosos por volver a la normalidad. Les gusta ver sus oficinas vibrar con actividad, ver al equipo funcionar en vivo y en directo y poder dar las indicaciones cara a cara. Sin embargo, en muchos casos las medidas adoptadas debido a la pandemia han llevado a los tomadores de decisiones a replantearse las formas de trabajo, que ya venían siendo consideradas con anterioridad.

Ya en 2007 la American Psychological Association en conjunto con la Universidad de Pensilvania investigaban sobre lo bueno, lo malo y lo desconocido del teletrabajo a través de 46 estudios y el análisis del comportamiento de 12.883 empleados. Una de las conclusiones a las que llegaron es que el teletrabajo tuvo efectos pequeños pero beneficiosos en la autonomía percibida y en el conflicto entre el trabajo y la familia. Además, se reportaron efectos positivos en la satisfacción laboral, el rendimiento, la intención de cambiar de trabajo y el estrés.

María tiene 30 años, es contadora y trabaja en una empresa internacional vinculada a la industria farmacéutica con base en Montevideo. Desde marzo de 2020 que está trabajando en su casa, vive sola con su pareja, que también está haciendo home office. Tras unos cuatro meses de 100% teletrabajo, en julio del año pasado su empresa volvió a permitir la presencialidad de forma opcional y parcial con un aforo del 50% y la conformación de grupos de trabajo alternados. Ante esto, María optó por volver a la oficina dos veces a la semana para que luego el cambio a la presencialidad absoluta no le resultara tan duro. Sin embargo, la vuelta parcial duró poco, ya que los casos comenzaron a subir y la empresa tuvo que dar una marcha atrás hacia finales de 2020. "Creo que todo el mundo aprendió a disfrutar de los beneficios del home office, más que nada los que son padres, a quienes se les complica mucho hacer un horario completo fijo. Esto sirvió para demostrar que las personas trabajamos bien desde nuestras casas, algo que creo que era el temor que tenían las empresas en general a perder el control sobre el empleado", opina.

En estos días la compañía anunció a sus más de 300 empleados en Uruguay el plan de acción de trabajo a futuro. La oficina local fue seleccionada para formar parte de un plan piloto en el que las personas no tendrán un lugar físico fijo en la oficina, ni tampoco un día. Cada empleado va a tener que reservar fecha y hora en una aplicación y se le va a asignar un espacio para que utilice ese día. "La idea es que todos podamos ajustarnos a lo que necesitamos, hay gente que irá casi todos los días y gente que irá uno porque le queda más cómodo de esa forma, la idea es que sea híbrido y se ajuste a las necesidades de las personas", explica María. Este nuevo sistema semipresencial requiere de menos espacio, por esto la compañía va a entregar uno de los sectores que tenía arrendado para oficinas.

"Creo que este modelo híbrido es lo ideal, dos días de oficina y tres de home office para mí sería perfecto. La pandemia les torció el brazo a las empresas, vieron que la gente rinde desde su casa, tiene un mayor nivel de satisfacción y al mismo tiempo las compañías pueden ahorrar gastos de oficina, que no son menores", añade.
Y aunque muchos coinciden, e incluso preferirían ir a la oficina solo un día a la semana o en ocasiones puntuales, otros compañeros de María extrañan la realidad anterior. "Yo trabajo en mi cuarto, estoy las nueve horas ahí adentro y cuando termino me quedan cuatro más para la facultad y eso me agobia", dice Ana Laura, de 32 años. "Me motivaba salir de mi casa e ir a la oficina, arreglarme un poco, ver a mis compañeros y sentir el ambiente de trabajo. En casa está mi madre y mi mascota que me pasan interrumpiendo, no lo hacen a propósito pero siempre pasa algo", admite. También recuerda que le gustaba el almuerzo en la oficina y que en su casa solo para media hora y se vuelve a sentar en la computadora. "Por un lado tener un trabajo flexible está bueno, principalmente para los que viven más lejos, pero para los que están más cerca, que les lleva 10 minutos ir a la oficina, está bueno ir", insiste.

"Lo mejor de ir a la oficina es estar con gente con quien podés hablar y si bien lo podés hacer por Zoom es totalmente diferente el contacto cara a cara. Compartir el mismo ambiente te da la posibilidad de aprender otras cosas; y si pasa algo, ayudarse entre sí, en persona es todo mucho más dinámico, más fluido", concluye.

Gimena, de 27 años, también trabaja en la misma empresa que María y Ana Laura, y coincide con la visión de la segunda. "En un mundo donde ya todo es virtual dejamos completamente todo el relacionamiento a partir de una pantalla, nos olvidamos de las miradas, los abrazos, tomarte un café para descansar. Como empleado siento que para mi jefe no tengo rostro, si estoy triste, cansado, muy feliz o con ganas de decir: ¿tomamos un cafecito que te quiero contar algo? Nadie se entera, nos perdimos a nosotros mismos. Ya no hay horas, a cualquier momento te pueden pedir algo o incluso vos cortar tu almuerzo por algo. Quedarte un poquito más para terminar algo que te faltó, te convertís en un hámster siempre al lado de la rueda trabajando. Lo bueno del espacio físico aparte del contacto humano era el poder cortar en hora y no mezclar trabajo con vida personal; ahora tengo la PC en mi sala, me conecto y lo soluciono rapidito. Además, las subidas y bajadas de peso creo que para todos fueron devastadoras, el que salía poco ya ni sale, el que le daba fiaca tampoco, olvidamos el deporte, nos da pereza ponernos una calza porque capaz no te cambiás en todo el día. En resumen: fomentamos el sedentarismo, la falta de equilibrio entre lo personal y lo laboral, pérdida de las emociones y contacto humano, casi tan letal como el covid".

Las oficinas del futuro. ¿Desaparecerán las oficinas? Esa es la pregunta que comenzó a rondar en el mundo de los bienes raíces y los negocios a partir de la llegada de la pandemia. Sin embargo, a más de un año y medio la mayoría de los expertos ensayan respuestas poco apocalípticas. Las oficinas continuarán existiendo, ya que la interacción cara a cara y la colaboración seguirá jugando un rol importante en la economía. Pero las formas de trabajo se flexibilizarán, por lo que empresas con grandes espacios comenzarán a achicar el metraje cuadrado de sus instalaciones. Algunas ya comenzaron, como es el caso de Pinterest, que canceló un acuerdo para mudarse a nuevas oficinas de más de 45.000 m² en San Francisco, y de Twitter, que rentó casi 10.000 m² de su espacio de trabajo.

Esta tendencia se traduce en los movimientos de las ciudades, que han sufrido la migración de la oficina al hogar. El microcentro de Buenos Aires, por ejemplo, cambió por completo debido a la pandemia; con oficinas y negocios cerrados, la zona se fue vaciando y diferentes sectores advierten la necesidad urgente de una reconversión.

Una vez más la situación sanitaria ha traído mucha incertidumbre pero también ha visibilizado varias tendencias en curso. Las oficinas se convertirán en centros de colaboración entre equipos, conexión e innovación, mientras que el trabajo desde casa ofrecerá la oportunidad de centrarse en las actividades individuales.