Personajes
Entrevista: Julio Fernández Techera

"Cuando estaba en tercero de liceo empecé a pensar en ser sacerdote"

EDAD: 53. OCUPACIÓN: Rector de la Universidad Católica. SEÑAS PARTICULARES: Siempre lleva consigo una libretita Moleskine, cuando habla intercala expresiones en latín, regala corbatas a sus compañeros de trabajo.

19.11.2019

Lectura: 5'

2019-11-19T06:00:00
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por Valentina Villano

Se crio en Reducto. ¿Qué cosas recuerda de su infancia? Me crie en un barrio que era muy barrio. En la cuadra nuestra había como 30 niños y adolescentes. Tuvimos muchísima vida de barrio. Además, era una calle que no tenía mucho tránsito, entonces se jugaba a la pelota y recogíamos para el judas en diciembre. Teníamos un solo judas para toda la cuadra; era una vida muy intensa.

Es el décimo de 11 hermanos. ¿Cómo es su relación con ellos? Todos viven en la vuelta del perro. La que vive más lejos está en Las Toscas. No somos una familia que esté todo el tiempo viéndose, pero desde que fallecieron mis padres nos reunimos para hacer asados o hablar de algún tema familiar; pero en general es más para juntarse y compartir.

Estudió durante 18 años en cuatro instituciones. ¿Cuál fue la que más lo marcó? Entré a los 18 años a la universidad y terminé el doctorado a los 36. Estudié en la Universidad de la República (Udelar) en la Facultad de Humanidades, en la Universidad Católica (UCU), donde hice Filosofía y, en España, en la Universidad de Comillas, donde estudié Teología, y en la Universidad Complutense, para el doctorado. Las experiencias más fuertes fueron en la Udelar y en Comillas, porque es donde estuve más tiempo. Fue donde hice amigos, compañeros. Siento que son mi alma máter.

¿Y cuándo descubrió que quería ser sacerdote? Estudié en el Colegio Seminario durante 11 años y cuando estaba en tercero de liceo empecé a pensarlo, hice un año de Universidad y después entré.

¿Cómo era ser jesuita en la época de estudiante? Fui muy bien tratado en la Facultad de Humanidades. Hice un año antes de entrar en los jesuitas y luego del noviciado volví. Nunca tuve un problema y todo el mundo sabía que era jesuita. Milité en el gremio, tuve muy buen vínculo con mis compañeros y profesores. Nunca tuve ningún tipo de dificultad. Existe el mito del jesuita, y eso te ayuda. Te daban más peso del que tenías. El mundo ha cambiado, pero, en aquella época, cuando alguno decía una palabrota y yo estaba adelante, me pedían disculpas (risas). Pero realmente fue una experiencia muy positiva para mí.

Hoy es rector de la Universidad Católica del Uruguay. ¿Le gustaría seguir como tal durante un período más? Lo que decidan, no tengo problema. Hay muchas áreas que me gustan, sobre todo en la educación. Además de en la Universidad yo trabajo en la Fundación Sophia (que busca mejorar la enseñanza en barrios populares de la capital), y es algo que me apasiona. Antes trabajé en el Colegio Seminario, durante 10 años. Me encanta el área educativa en todos sus aspectos. Y también me gusta cambiar cada tanto. No digo cada cuatro años, pero no me imagino estando 12 o 15 años aquí (UCU). Estoy muy abierto, me gustan mucho los desafíos.

¿Dónde vive actualmente? Vivo en Manresa, en Atahualpa. Como jesuita he vivido en Cordón, en el Colegio Seminario, en Villa Dolores, en San Ignacio y ahora en Manresa.

¿Qué hace en vacaciones? Nosotros tenemos una casa en La Floresta. Suelo ir no más de dos semanas, porque mi paciencia para eso es limitada. Es lo que necesito físicamente para descansar. Cuando viajo (por trabajo) aprovecho para conocer, me gusta muchísimo y me quedo algún día más que tenga de licencia.

Tiene mucho interés por temas culturales y es fanático de la ópera y del cine. Me gusta mucho el arte en general. Me apasionan la ópera, el cine; me gusta la pintura, la escultura. No sé hacer nada, ni cantar, ni pintar, ni hacer películas, pero el arte es una dimensión muy importante de la cultura humana, nos alimenta. Es algo que disfruto y que, además, tenemos bastante descuidado. No le damos el lugar que tiene que tener. Nos hemos acercado al arte solo para analizarlo. Creo que desarrollar las capacidades artísticas de la gente enriquece a los que lo hacen y a los que somos espectadores de eso. Es una dimensión muy importante en mi vida; siempre lo ha sido, desde que era niño.

¿Cuál fue la primera que le llamó la atención de estas disciplinas artísticas? El cine. Me apasiona desde que tengo uso de razón. Y las películas antiguas me siguen gustando mucho. Después, la lectura. Fui lector desde muy chico también. En casa nos regalaban libros y yo fui el más lector de todos. Siempre digo que gran parte de mi cultura se la debo al Libro gordo de Petete. Tengo la colección completa; la había perdido pero me la regalaron (de nuevo) unos amigos.

¿Cuál es un libro al que siempre vuelve? Hay libros que he leído más de una vez. La odisea, que me encanta y la leo cada tantos años, y La inmortalidad, de (Milan) Kundera; él es un novelista que me gusta mucho. Hay otro español que acá es menos conocido, Miguel Delibes. Ahora ya falleció, pero es un novelista que fue muy famoso. Y ahora estoy leyendo Ana Karenina.

¿Y la última película que vio en el cine? La de Tarantino, Érase una vez en Hollywood. Me gustó, pero no es Pulp Fiction, que creo que sigue estando muy por encima de esta. No creo que sea la segunda mejor tampoco. En general, lo que me pasa en el cine es que a casi todas las películas les sobran 30 o 40 minutos. No porque sean largas, porque hay cine clásico que era muy largo pero tenía algo que decir. Creo que hoy llenan muchos minutos de cosas que no dicen nada, y eso me cansa un poco. Por eso me gusta seguir viendo películas clásicas.