Estilo de vida
Tendencias

¿Cuál es el futuro de la arquitectura?

La sustentabilidad, los supermateriales, la interacción con el entorno y las nuevas dinámicas sociales señalan hacia donde va nuestra forma de vivir.

06.09.2019

Lectura: 12'

2019-09-06T23:50:00
Compartir en

Alejandra Pintos

Desde su origen, la humanidad ha intentado imaginar el futuro y, por lo general, ha resultado un ejercicio poco fructífero: cuanto más lejana en el tiempo, más errada suele estar la profecía. En cuanto a la arquitectura, la creatividad nos lleva a pensar en cuestiones como rascacielos que llegan hasta las nubes -rodeados de autos voladores, claro-, casas con inteligencia artificial o incluso naves espaciales habitables.

Hoy, experimentos como una impresora 3D que funciona con cemento y puede crear una casa en cuestión de horas, o un edificio dinámico que tiene la capacidad de rotar, pueden hacernos creer que el futuro de la arquitectura está en la tecnología. Sin embargo, según los estudios de arquitectura uruguayos MAPA, Fábrica de Paisaje y MagnonePiña, el futuro tiene más que ver con cómo elegimos vivir que con los avances tecnológicos en sí mismos. Estas son algunas de las cuestiones que debe plantearse la arquitectura si pretende ser expresión de su tiempo.

Sustentabilidad

En unos años, la sustentabilidad ya no será un objetivo para la arquitectura, sino un punto de partida desde el cual cada arquitecto propondrá su visión. No se trata de colocar algunos paneles solares una vez que está terminada la edificación o de incluir una huerta, sino que lo ecológico estará presente desde el momento mismo de la génesis: desde el plano hasta la elección de los materiales, la contratación de la mano de obra y la transformación de la edificación tiempo después de terminada. "La sustentabilidad no hay que pensarla en la pantomima de esos edificios verdes, sino que es algo más complejo y más comprometido. En los 90 era la época de mostrarse, de hacer los edificios más grandes; hoy creo que el discurso empieza a pasar por otro lado", sintetiza Diego Pérez, socio de Fábrica de Paisaje.

Francisco Magnone, del estudio MagnonePiña coincide y agrega: "hoy en día la sustentabilidad pasa por dos cosas clave: por un lado, lo pasivo, entendido en cómo orientás la casa, cuál es la función de un patio interior, y, por otro, desde lo temporal. Tiene que ver con el tiempo que duran los proyectos. Tratamos de trascender el hecho de desarrollar el proyecto y entregarlo, y pensar desde dónde salen los materiales, cuál es la huella ecológica que tiene su tecnología. Uno debe pensar en proyectos que se puedan adaptar, cambiar a lo largo del tiempo y no tener que desecharlos".

Ese es un concepto que el estudio MAPA viene trabajando desde hace unos cinco años. Crean estructuras livianas en fábricas de la ciudad y luego las trasladan al sitio en el cual se insertarán para completar el armado. Eso fue lo que hicieron con el hotel de campo y viñedo Sacromonte -uno de los "mejores lugares del mundo" 2019, según la revista Time-. "Este tipo de casas, habitaciones y refugios no hubiesen sido posibles sin un vidrio de altas prestaciones, que tiene las mismas prestaciones en términos de performance energética y de capacidad de aislación térmica que un muro de ladrillo. Esto pasa hoy porque la tecnología te lo permite. Hay un confort que se genera a través de componentes de altas prestaciones", explica Andrés Gobba, socio de MAPA.

También relacionado a la sustentabilidad, la arquitectura hoy tiene un profundo respeto por lo construido en otras décadas, por el patrimonio, y busca potenciarlo en lugar de demolerlo con cada nuevo proyecto. "El futuro está en usar materiales de otra industria para la vivienda o poder readaptar arquitectura de los 70, de vivienda social, con materiales económicos para construir más metros cuadrados y darles una mejor calidad ambiental", asegura Diego Pérez, socio de Fábrica de Paisaje.

Minimods diseñados por MAPA.

Los materiales

Estamos en la era de lo anfibio: conviven elementos primitivos con la más sofisticada tecnología. Y si hay un material que representa esto es la madera de ingeniería. No se trata de construir con troncos ni tablas, sino de procesar la madera en la fábrica o el laboratorio, para tener un material resistente e incluso sustentable. "Los materiales ya no son uno solo, sino que son un montón de materiales compuestos, es un sistema. Eso te permite tener sustentabilidad en términos de climatización, un montaje rápido y además aporta desde la textura", explica Magnone. Ese es el caso del CLT (Cross-laminated timber o madera contralaminada), un producto nacido en Austria a mediados de la década de los noventa. Se trata de paneles compuestos por capas de tablas de maderas que son pegadas una con la otra. Cada capa se coloca de forma perpendicular a la anterior, para aumentar la resistencia del material, y se usan superpegamentos para adherirlas. Eso luego es cortado con precisión y ensamblado cual mecano.

Las ventajas del CLT son varias, empezando por lo estético. La madera da un aspecto cálido al hogar y no hay necesidad de pintarla, por el contrario. Además provee un buen aislamiento térmico -no así acústico- y son livianas, lo que permite montar con facilidad la estructura, necesitando menos personal. Incluso -y contra todo pronóstico- resiste al fuego de manera similar al acero y al concreto. De acuerdo con pruebas realizadas en Japón, también soporta terremotos. Y, lo más importante, es sustentable: los pinos usados como materia prima pueden ser reforestados en un plazo relativamente corto y, además, absorben dióxido de carbono.

Andrés Gobba habla con entusiasmo de este material, que usan con frecuencia en los proyectos de MAPA, e incluso se anima a decir que, después de la era de la piedra, el hormigón y el acero, "el nuevo paradigma es el de la madera". Diego Morera, director de Investigación de MAPA, agrega: "Algunos dicen que es el concreto del siglo XXI. Ahora en Londres se están haciendo edificios enteros en altura con este material, está desarrollándose de forma potente. Es un supermaterial". Un ejemplo es el sistema constructivo The Farmhouse (La Casa-Granja), desarrollado por el grupo austríaco Studio Precht, que consta de módulos de madera prefabricados, con forma de letra A y gran contenido vegetal, que se montan y ensamblan para construir desde casas básicas hasta viviendas unifamiliares y torres de apartamentos.

The Farmhouse.

The Farmhouse.

Relación con el entorno

En diciembre de 2018 se inauguró en un punto icónico de la Ciudad Vieja, detrás del Teatro Solís, el nuevo edificio de CAF (el Banco de Desarrollo de América Latina en Uruguay). Con la flamante sede de Cinemateca y el legendario Bar Fun-Fun ubicados en el mismo complejo, rápidamente el edificio diseñado por LAPS Arquitectos se convirtió en un punto de encuentro de la ciudad, con gran actividad social. En agosto de este año, Rafael Viñoly estrenó su primer edificio de oficinas en Montevideo, Plaza Alemania, en la rambla del barrio Palermo, y el proyecto incluyó una plaza con juegos junto al edificio. Son tan solo dos ejemplos, pero todo parece indicar que el futuro de la arquitectura tiene que ver con lo social. La buena arquitectura tiene el potencial de generar comunidad, algo que hoy en día, donde las tensiones sociales parecen estar floreciendo, es fundamental.

"Esa idea de darle una importancia tan grande al espacio público en proyectos privados en el mundo sucede mucho más. Acá, durante mucho tiempo lo privado se cerró mucho y ahora está cambiando y se le exige más una interacción con el entorno. En Uruguay tampoco somos muy buenos usuarios de espacios públicos, pero es algo que también se está transformando, se están haciendo más plazas, por ejemplo", explica Agustín Piña.

Diego Pérez va más allá y asegura: "Para mí la arquitectura del futuro tiene que reaccionar con el paisaje en términos termodinámicos y sociales y no ser un objeto mudo bien diseñado que aparece de repente. Esto vale para el paisaje alejado o para la ciudad", asegura, y agrega: "Me interesan las arquitecturas que pueden reaccionar con el medio ambiente. Por ejemplo, un edificio de oficinas que es un santuario de mariposas. Me gusta pensar que los edificios pueden estar brindando otras cosas a la ciudad. Creo que la tecnología podría estar en función de pensarse en estos términos".

Un ejemplo en ese sentido es el Jardín Hospedero y Nectarífero para Mariposas de Cali, que nació como encargo para diseñar un edificio para Taller Croquis, un pequeño taller de ropa y artículos de decoración en esa ciudad. Además del microclima de confort que la fachada vegetal produce en su interior, lo cual disminuye el consumo energético, permite que el edificio funcione como un prototipo de jardín doméstico amigable con los insectos y aves de la zona, que dependen de una red de corredores biológicos para moverse de un sitio a otro.

Pero la relación con el entorno no solo es clave cuando se trata de un espacio urbano, sino que resulta fundamental en entornos remotos como el campo. Eso es lo que viene explorando MAPA en los últimos años, que a través de estructuras livianas busca crear "abrigos primitivos con relecturas contemporáneas" que se insertan en el paisaje casi sin alterarlo, todo lo opuesto a lo que sucedía con aquellas haciendas de tiempos coloniales.

"Es el surgimiento de un cliente al que llamamos explorador contemporáneo que busca vivir otras experiencias. Por ejemplo, una persona que compra un terreno en el medio de las sierras, sin rastro de ningún otro humano, y tiene una sensibilidad con el paisaje, busca una solución sustentable e incluso piensa en llevarse la casa si en algún momento se va. Nosotros hablamos de lo ‘experimencial' (por experimental y vivencial). Los pabellones o espacios con grandes vidrios son una respuesta a eso, son personas que quieren vivir el paisaje. Se da una dualidad. Desde adentro es supertransparente y a la vez te protege. Y desde afuera refleja el paisaje", cuenta Morera.

Sacromonte diseñado por MAPA. Foto: Leonardo Finotti.

Andrés Gobba agrega: "Lo que tiene sentido en Sacromonte y en estos proyectos que estamos mostrando no es el hecho arquitectónico ni es el paisaje, es la combinación de ambos. La arquitectura prefabricada no tiene sentido hasta que se posa en el lugar. El paisaje pasa a estar amplificado, ya te podés quedar de noche, lo podés vivir, te da las condiciones para poder experimentarlo sin agredirlo. Lo que me gusta, además, de las casas prefabricadas es que después pueden ser sacadas y el entorno vuelve a ser algo parecido a lo que fue".

Lo humano

El componente humano o social no solo se ubica a las afueras del edificio y en relación al entorno, sino que también pasa puertas adentro. El estilo de vida contemporáneo tiene poco que ver con lo que sucedía hace 50 años: cada vez más personas viven solas, y el hogar es también el espacio de trabajo, entre otros cambios. Y, sin embargo, actualmente las casas se siguen construyendo prácticamente de la misma manera: la distribución y los ambientes siguen siendo los mismos. En el futuro, ¿la arquitectura se adaptará a los nuevos estilos de vida?

Para Francisco Magnone la respuesta es que sí. "La arquitectura del futuro es una arquitectura mucho más social. El edificio gallinero de monoambientes ya no está funcionando". Agustín Piña opina que "la gente se mueve de otra manera en el mundo, entonces es impensable que se viva de la misma manera que hace 40 años. La arquitectura siempre está desfasada porque atiende a muchos intereses, son inversiones muy fuertes. A veces los que tienen el capital para hacerlas son más adultos y no comprenden las nuevas dinámicas, entonces queda anclado a ese pasado. Hay que mirar a los lugares donde la gente joven tiene el poder de cambiar las cosas". En respuesta a esto, por ejemplo, están creando proyectos con más énfasis en los espacios comunales y de encuentro, como un parrillero común a varias unidades, "canalizando la energía en donde realmente importa".

Proyecto de MagnonePiña con foco en los espacios sociales.

Los co-livings plantean una dinámica diferente a la que suele estar planteada en los edificios de viviendas. Por ejemplo, ZAG Co-living en Montevideo cuenta con un comedor común, cocina común, sala de yoga y meditación, pool, sala de cine, playroom, espacio para guardar bicicletas, cowork y terraza, en un esfuerzo de actualizar y adaptar la funcionalidad de los espacios a cómo se vive hoy. La contracara está en la falta de intimidad. Pero en un híbrido puede estar la respuesta.

Según Diego Pérez de Fábrica de Paisaje, otra clave puede estar en una forma alternativa -pero no novedosa- de gestionar los edificios: las cooperativas. "Es diferente cuando comprás un producto o cuando formás parte de la estructura de gestión. Hay experiencias muy lindas como las cooperativas de vivienda y eso ha demostrado que las estructuras solidarias siguen funcionando. Son una forma de gestionar lo colectivo muy eficiente y de hacer tejido de ciudad", asegura.

Democratización de la arquitectura

Para poder transformar la forma en la que vivimos, la arquitectura que contemple todos estos puntos no debe ser un hecho aislado, sino que tiene que suceder a lo largo y ancho del territorio, y para eso es necesaria la democratización del diseño. "Es algo que me pregunto siempre, ¿cómo podemos hacer para democratizar el diseño? El tema es cómo hacer para que todos puedan acceder a una mejor calidad de vida, mejores espacios y mejores lugares. Nosotros siempre queremos aprovechar al máximo con los menores recursos posibles. Ahí podés usar lo modular, aprovechar materiales baratos pero de manera sofisticada. El futuro es sustentable y ágil, no es rápido y vacío, sino que hay movilidad y flexibilidad", sostiene Magnone.

"El desafío no está en hacer arquitectura gourmet. Hacer arquitectura con todos los medios es muy fácil; lo complejo es hacer, con la arquitectura de todos los días, cosas realmente potentes. ¿Por qué la vivienda patio o casa chorizo como se le dice en Argentina sigue siendo una tipología increíble? Porque tiene ámbitos que no tienen asumidas condiciones programáticas. No hay un dormitorio, un estar. Solo eran ambientes que podían ir cambiando. Entonces, esas casas hoy son espacios de trabajo o se han reciclado y son varias viviendas. Eso habla de una infraestructura muy eficiente. La arquitectura que hace ciudad la tenemos que pensar en esos términos, para que el día de mañana pueda cambiar con los tiempos que corren", sentencia Diego Pérez de Fábrica de Paisaje.


Te puede interesar Cálido refugio frente al lago