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La otra vida de las máquinas

¿Cómo se gestionan y a dónde van a parar los desechos electrónicos en Uruguay?

Desde una cafetera, un lavarropas, un secador de pelo o un televisor hasta un smartphone o la maquinaria pesada de una fábrica: todo, eventualmente, está destinado a volverse basura electrónica.

26.07.2020 07:00

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2020-07-26T07:00:00
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Por Patricia Mántaras

Los comúnmente denominados RAEE (residuos de aparatos eléctricos y electrónicos) se definen como "cualquier dispositivo con enchufe, cable o batería", según el informe titulado A New Circular Vision for Electronics. Time for a Global Reboot, publicado en 2019 por ITU, la agencia de las Naciones Unidas especializada en Tecnología de la Información y la Comunicación.

En 2018, el mundo produjo más de 50 millones de toneladas (2% de la basura sólida total); el equivalente, según una ilustrativa y escalofriante comparación que establece un artículo del portal de noticias de la ONU, "a tirar a la basura 125.000 aviones jumbo o 4.500 torres Eiffel". Su gestión en países desarrollados se vuelve un asunto prioritario, pues algunos de sus componentes son altamente contaminantes y nocivos para los seres humanos (como el plomo, el cadmio y el mercurio) si no se manejan de la manera adecuada. Desatenderlos es también una oportunidad perdida, porque algunas de sus partes tienen alto valor económico: se estima que mientras hay en promedio 5 gramos de oro por tonelada de mineral del metal precioso, por tonelada de celulares se hallan entre 300 y 350 gramos de oro; 70 veces más. Un smartphone puede contener también cobre y níquel, de un total de hasta 60 elementos de la tabla periódica, no todos valiosos, claro.
Según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente de 2018, Uruguay es el país de Latinoamérica que más RAEE genera, con 10,8 kg anuales por habitante.

Las políticas a escala pública son fundamentales para promover el descarte responsable de los artículos electrónicos que ya cumplieron con su vida útil. Además de las ventajas ambientales y del valor de las partes, la cadena que transforma un RAEE en una materia prima secundaria reutilizable es una fuente relativamente inexplorada de generación de empleo.

Todo (o casi todo) se transforma. Afortunadamente, algunas iniciativas privadas se dedican al reciclaje de RAEE. Hay pequeños emprendedores y empresas que mueven un volumen importante en el ámbito nacional. Una de ellas es Werba, que recibe alrededor de 1.000 toneladas al año. En la firma, que se fundó hace 85 años y comenzó reciclando metales, hoy trabajan 120 personas.

Una de sus cinco plantas de reciclaje en Montevideo está destinada exclusivamente a Plan Ceibal, que anualmente produce unas 150 toneladas de RAEE. En sus primeros años el programa (que empezó en 2007) acumuló sus equipos viejos y, en 2013, encontró la solución para su gestión en Werba. Esta etapa, llamada disposición final, es el último destino de los equipos. Antes de llegar a ese punto cumplen un ciclo de vida que en las tablets que entregan a los niños ronda los dos años y en las computadoras entre tres y cuatro. De hecho, se espera que la laptop que se entrega a cada alumno en 4º de escuela, lo acompañe hasta 1º de liceo. En ese tiempo, entran a los talleres de reparaciones de Plan Ceibal en varias oportunidades para ser restauradas por diferentes desperfectos y, cuando ya no se pueden arreglar, se estudia qué componentes pueden reutilizarse. "Reparamos placas, sacamos repuestos, plásticos y pantallas de todo lo que vuelve; reacondicionamos máquinas para que vuelvan otra vez a los alumnos", explicó Juan Andrés Martínez, jefe de Planificación, Logística y Disposición final de Plan Ceibal. "Antes de la gestión de residuos intentamos poner el equipo en el mercado de nuevo para bajar las compras y no generar tanto residuo".

Antel también cuenta con un proyecto de reacondicionamiento de computadoras: Antel Integra. Para eso dispone de un centro que clasifica, desarma, limpia y recicla los equipos informáticos en desuso que recibe como donación de empresas y particulares. Allí trabaja personal técnico de Antel y becarios de CETP-UTU y los PC reciclados se entregan sin costo a hogares de menor poder adquisitivo.

Cómo se procesan los RAEE. "El concepto de reciclaje es que partís de un residuo y, limpiándolo y acondicionándolo, se transforma en materia prima secundaria: la materia prima primaria sale de las minas y la secundaria sale del reciclaje", explicó Gabriel Werba, director de la empresa fundada en 1935 y que lleva por nombre el apellido familiar. Pasaron varias décadas antes de que el giro inicial de la empresa, la fundición de metales ("se fabricaba todo acá, entonces justificaba reciclar la materia prima acá"), se actualizara de acuerdo a la coyuntura mundial. Hoy la empresa se define como una recicladora de metales no ferrosos. "Después de usado (el producto), que ya no sirve para lo mismo, o lo tirás o lo vendés a cambio de lo que vale por su contenido en metal. Era un camino natural", contó el gerente comercial de la firma, Nicolás Werba. Pero los cambios siguieron llegando. Poco a poco, los metales de los equipos se fueron sustituyendo por plástico y las piezas se fueron reduciendo en tamaño. "Eso nos hace tener que ser más creativos y averiguar qué soluciones de reciclaje tienen los productos nuevos que van saliendo". La necesidad de aggiornarse es constante.

La empresa trabaja a gran escala, por lo que suele recibir los desechos de empresas y entes estatales. Todo lo que llega se recicla y se comercializa con el exterior, pero cada material tiene un destino diferente. "Los materiales de más bajo grado suelen ir hacia países menos desarrollados, y los de mayor grado hacia más desarrollados, pero tampoco es lineal", explicó el director, Gabriel Werba.

Algunas exportaciones se cobran, como es el caso de los metales que tienen valor, y otras se pagan: "Cuando no tenés valor, todo el costo que tiene hacer la gestión se debe cobrar al cliente. Hoy, que el petróleo no vale nada, todo lo que es plástico no vale nada", aseguró. "Pero siempre es una solución porque siempre termina en reciclaje en lugar de en residuo", aseguró, aunque a veces haya que pagar para entregar la carga. La empresa tiene una tasa de reciclaje superior a 95%.

Según Gabriel Werba, el reciclaje tiene dos beneficios, pues la reutilización de los materiales no solo redunda en un cuidado del medioambiente, también abarata la fabricación del nuevo producto (haciéndolo más accesible para el público), porque "las empresas se hacen de materia prima más económica que la primaria".

Fuentes de trabajo. El primer paso del proceso de reciclaje es la separación de los componentes. "Algunos equipos electrónicos se desarman manualmente, porque el desarme manual es perfecto. En el desarme automático, por maquinaria, que soporta volúmenes más grandes, no salen todos los componentes perfectamente separados; hay un porcentaje de mezcla que en definitiva se consideran impurezas en el reciclaje", explicó Nicolás Werba.

A diario (o cuando lo indica la demanda), un molino de cuatro ejes tritura placas electrónicas de diferentes equipos (routers, canaleras). Un imán atrae las fracciones que tienen hierro, que salen por un lado, y todo lo que sigue el curso cae en un contenedor que recibe potencialmente metales preciosos como oro, plata y cobre. "Hay 10 empresas en el mundo que se dedican a reciclar los componentes que tienen las placas electrónicas", aseguró el gerente comercial de Werba.

Pero, antes de que llegaran a la trituradora, hizo falta un desarmado manual para retirar limpia la placa del equipo. En el puesto de desarme, un operario separa y deposita los diferentes componentes en su respectivo lugar de almacenamiento junto con las demás impedancias de lámparas, discos duros, lectoras de CD y DVD, etcétera.

Sobre uno de los pallets, el aluminio plegado de los monopatines eléctricos Lime es prueba de lo efímero de la tendencia y de la partida de la empresa del país: eso también es basura electrónica. Werba gestiona además los celulares que descartan las compañías telefónicas.

Actualmente, la empresa tiene un proyecto funcionando en el Instituto Nacional de Rehabilitación, en Punta de Rieles, en el que trabajan casi 30 reclusos desarmando electrónicos: "Les llevamos camiones completos, ellos los desarman, después los retiramos y les pagamos por el trabajo".

Los reciclables y los peligrosos. Según el jefe de Planificación, Logística y Disposición final de Plan Ceibal, las baterías son un tema engorroso. De hecho, en este momento las están acumulando mientras encuentran una nueva solución. El problema es que en algunos países son consideradas residuos peligrosos. Aunque desde mayo de 1992 existe un acuerdo internacional, el Convenio de Basilea -que estipula qué debe considerarse residuo peligroso (detallados en una vasta serie de anexos) y establece un protocolo sobre el control de los movimientos transfronterizos de esos desechos peligrosos y su eliminación- cada país tiene una normativa propia al respecto. "Para subir materiales peligrosos a un barco tenés que tener habilitaciones de todos los puertos, te lo tienen que aceptar, tiene otro costo, lleva planificación de seis meses, un año, es otro concepto", explicó. "En Argentina, por ejemplo, las placas electrónicas son consideradas un residuo peligroso, y acá no"; un ejemplo más de cómo cambian los criterios de un territorio a otro.

Según el director de Werba, la industria de las baterías tiene un gran desarrollo en investigación. "Hay una búsqueda muy fuerte de baterías (de celulares) que no exploten, que duren más tiempo, y los componentes también van variando para que sean más chicas y pesen menos, y aparecen diferentes soluciones para reciclaje". Aunque, según la empresa, ese tipo de batería aquí no se considera un residuo peligroso, las de los vehículos, en cambio, sí. "Aparte del plástico de la caja, las baterías de los autos contienen plomo y ácido, y eso tiene determinados requerimientos para su recolección y manipulación, y tienen también condiciones para dónde acopiarlos y para transportarlos. Después se exportan como material peligroso con determinado packing, con ciertos cuidados dentro del contenedor, y para que pasen por aguas territoriales o por ciertos países se tienen que obtener permisos previos. Hay todo un protocolo que seguir".

En Uruguay, de la categorización de residuos peligrosos se encarga la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), comprendida hasta el momento dentro del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA). En estos días se confirmó la creación del Ministerio de Ambiente, uno de los puntos de la recientemente aprobada Ley de Urgente Consideración. Consultada para esta nota en reiteradas oportunidades, la Dinama no dio respuestas, probablemente a causa de este proceso de transición.

No obstante, una Guía para la gestión integral de residuos peligrosos, elaborada con el apoyo de la Secretaría del Convenio de Basilea, del MVOTMA y del Secretariado del Manejo del Medio Ambiente del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo de Canadá (disponible en la web del ministerio) ofrece una clasificación de residuos peligrosos. Los define como aquellos que "debido a su peligrosidad intrínseca (tóxico, corrosivo, reactivo, inflamable, explosivo, infeccioso, ecotóxico) pueden causar daños a la salud o al ambiente".

Otro ejemplo de residuo peligroso son los viejos televisores, por el tubo de imagen, que se compone de vidrio y plomo. Ese desecho tiene un destino específico: "Lo enviamos a Europa, a una planta que funde ese material con todos los cuidados necesarios; separa el plomo del vidrio y aprovecha el plomo para otros usos". Werba, por su parte, tiene una planta dedicada exclusivamente a residuos peligrosos.

Reciclar a pequeña escala. A fines de los 90, Raúl Rodríguez salía en su carro a recolectar residuos y cuando se encontraba con algún tipo de desecho electrónico, lo desarmaba para quitarle el cobre y otros materiales valiosos, y vendía las partes. A partir de una donación grande de equipos en desuso de la empresa Arnaldo C. Castro, la Organización San Vicente, Obra Padre Cacho lo apoyó para impulsar el emprendimiento y formar una unipersonal. "Ahí empecé a desarmarlos y a buscar precios", contó Rodríguez. Junto con otros cinco clasificadores se capacitaron para aprender a gestionarse (cómo tratar con los clientes, cómo organizar el circuito) y formaron Crecoel (Cooperativa para al Reciclaje de Componentes Electrónicos).

"Sus actividades son realizadas en forma ambientalmente segura, identificando los materiales y las partes que pueden causar un efecto dañino al medio", detalla la página web. "Luego son desmantelados, los materiales no peligrosos son procesados buscando una recuperación de los mismos, que permita que sean utilizados nuevamente como materia prima. Este servicio es brindado tanto a nivel público como privado", se explica.
Hoy son tres los compañeros que llevan adelante el emprendimiento (habilitado por Dinama), y retiran los materiales a domicilio. "Recibimos casi ocho metros cúbicos por semana, lo que pasa es que ahora con el virus se trancó mucho, y como están cerradas las fronteras bajaron los precios de los metales. Los tenemos guardados", aseguró Rodríguez.

Si bien empezaron con computadoras, hoy reciben cualquier desecho electrónico. "Todo se recicla. Antes se recuperaba el 60%, y el 40% iba para residuo sanitario. Ahora se recupera 95%". El plástico lo donan a Molveno ("ellos lo vuelven a usar, hacen caños y mangueras para los desagües"), las plaquetas se las venden a Werba (cobre, aluminio, bronce) y la "chatarra" va para la metalúrgica Gerdau Laisa. "Lo único que va a la usina son los toner, porque el polvo es contaminante, por eso no lo desarmamos", dijo el recolector.

Economía circular. Hace tres años, Plan Ceibal diseñó el programa Prendetec con el objetivo de compartir en el aula los procesos de reciclaje que llevan adelante en el Área de Disposición Final. El objetivo es "que los chicos se inserten en este mundo de la economía circular pero de una forma más profunda, que generen competencias, que tenga un contenido más allá del mero ‘voy a juntar botellas de plástico', que entiendan el sentido y que además lo puedan extrapolar a otras conductas", explicó Pablo Casaretto, coordinador de Proyectos en el Área de Formación de Plan Ceibal.

Esos talleres dieron pie a algunos proyectos planteados por los alumnos de algunas escuelas, que terminaron materializándose. Uno de los primeros trabajos fue un juego que diseñaron los niños de 6º año de la Escuela 183 de Carrasco Norte, para los de nivel inicial: un laberinto hecho a partir del plástico recuperado de las computadoras -que se funde y se hacen planchas o se trabaja en frío-, para darle vida al patio y diversión a los más chiquitos.

"Una de las cosas que hacemos es, a partir de los materiales que tenemos, investigar con el Latu. Estas planchas que hicimos las estudiamos con el Latu para asegurarnos de que eran resistentes y a su vez que no eran contaminantes, porque van para los niños", dijo el jefe de Planificación, Logística y Disposición Final de Plan Ceibal, Juan Andrés Martínez. "Todo lo que aprendemos después lo volcamos a los procesos de compra del equipo. En Ceibal toda la cadena está bajo la misma mirada, y eso es muy bueno porque un problema que tenemos en la disposición final, si lo traemos a la compra, capaz que lo podemos solucionar desde ahí, tratando de mejorar el packing para que contamine menos o de que los equipos sean libres de plomo y de otros productos contaminantes. Todos los años vamos incorporando algo, cambiando algo, desde ese concepto ecofriendly del equipo".

El programa Prendetec se gestó también como una forma de concientizar a los niños sobre el valor de las computadoras y de su vida útil: "Que incorporen que tienen un costo y tienen un impacto ambiental", dijo Casaretto.

¿QUÉ HACER CON LOS APARATOS ELECTRÓNICOS EN DESUSO?

Antel Integra. Recibe CPU, monitores, periféricos y partes de computadoras. Las donaciones se reciben en Uruguay 1177 Piso 2, de lunes a viernes de 9 a 17. Si la donación supera los 10 equipos se retira a domicilio. Por más información: 0800 2824 o antelintegra@antel.com.uy

IM. Tiene un servicio de recolección de artículos de gran tamaño que incluye electrodomésticos y los retiran a domicilio. Para agendarse, llamar al 1950 3000 opción 3.

Crecoel. Retiran todo tipo de desecho electrónico a domicilio. Por consultas o para solicitar el servicio: crecoel@gmail.com.

Werba. Como parte de su programa de RSE, la empresa acepta entregas de desechos electrónicos en su planta de Coronel Juan Belinzon 4880. Por consultas: 2514 0360.