Mirador
Mirador/ templos religiosos

¿Cómo se celebran las misas en la nueva normalidad?

Luego de tres meses de inactividad, las iglesias, sinagogas y templos de Uruguay volvieron a abrir sus puertas. Así fue que el 19 de junio, fecha en que se festeja el Sagrado Corazón de Jesús, se convirtió en el primer día poscuarentena en celebrar misas con presencia de fieles

27.06.2020
2020-06-27T07:00:00
Compartir en


Una de las principales medidas establecidas en el protocolo, adoptadas por los diferentes establecimientos, tuvo que ver con la cantidad de personas que ingresaría por día. En cada templo solamente habrá un aforo de un tercio del total de las personas que habitualmente caben sentadas, se hará una celebración por día -que no durará más de 45 minutos- y se deberá mantener las distancias establecidas por el gobierno.

Las personas mayores de 65 años, que sean población de riesgo o que tengan síntomas de coronavirus no podrán asistir. En el caso de la Iglesia católica, continúa la excepción del precepto dominical.

Uno de los lugares que tuvo su primer reencuentro fue la parroquia San Juan Bautista, con una misa oficiada por los sacerdotes Robin Traverso (párroco), Ernesto Diano y Sebastián Alcorta. Ese día recibieron alrededor de 60 personas; su aforo máximo era de 100, por lo que no hubo ningún inconveniente en cuanto a su capacidad.

Durante la cuarentena, San Juan Bautista se mantuvo en contacto con los creyentes y transmitió en vivo sus misas a través de Instagram, Facebook y YouTube. Hoy se lleva a cabo las dos modalidades: se puede asistir presencialmente y también seguir a través de las plataformas web.

Al comienzo de la misa, Traverso saludó a los abuelos en su día, recordó el aniversario del natalicio del prócer José Gervasio Artigas y remarcó la alegría de todos por poder volver a las instancias presenciales.

En la parroquia Nuestra Señora del Sagrado Corazón, ubicada en el barrio Punta Carretas, oficiaron la misa el sacerdote Robert Silva y el diácono Mario Santangelo. La ceremonia comenzó a las 19.30 horas y la presenciaron 60 personas. En esta parroquia, las misas serán de martes a domingos a las 19.30 horas, con una duración de 45 minutos cada una. Tal y como lo indica el protocolo, aún no hay precepto dominical, especialmente para aquellos mayores de 65 años o personas de riesgo.

Mientras tanto, la parroquia Stella Maris, ubicada en el corazón de Carrasco, también abrió sus puertas y recibió a los fieles por avenida Arocena. En este caso se puede asistir con reserva previa a través de la app ReserVa. "Se ingresa con inscripción previa para controlar el aforo que el templo habilitó (184 personas). Al ingresar se pasa por una alfombra sanitaria, se recibe alcohol en gel para higienizar las manos y todos deben concurrir con tapabocas", explicó el párroco, Gonzalo Estévez. 

En Stella Maris los bancos están numerados y aceptan hasta tres personas cada uno -a excepción de las familias que conviven bajo un mismo techo-, mientras que en los bancos más cortos solamente se acepta una. Aquí, las misas serán de lunes a sábados a las 19.30 horas y los domingos a las 11.30 de la mañana.

Ese día, el cardenal Daniel Sturla también celebró su primera misa y lo hizo en la parroquia La Anunciación, ubicada en el barrio Pérez Castellanos. 

En todos los puntos religiosos de Montevideo se cumplió las medidas establecidas por el gobierno. Hubo tapetes con desinfectante que cubrían el suelo de la entrada, y una persona encargada de controlar el ingreso de todos los asistentes y brindar alcohol en gel e intervenir en caso de ser necesario.

Así como ese día, en los futuros encuentros los asistentes deberán usar tapabocas, lo mismo que el sacerdote al momento de dar la comunión. En ningún caso podrán utilizarse hojas o libros de cantos y se pide que no se toquen las imágenes o estatuas de ningún templo. La comunión se recibirá en la mano y no en la boca. No habrá saludo de la paz y la colecta será al final.

Además, el gobierno pide que se lleve un registro de quienes hayan participado en las ceremonias, a los efectos de contactarlos luego en caso de que sea necesario. Las demás celebraciones litúrgicas y actos de culto también deberán adecuarse a estas normas. Este es el comienzo de la primera etapa, que no se sabe cuánto durará. Ya en la segunda fase se prevé poder abrir el aforo a la mitad del espacio de los templos y acercarse, poco a poco, a la vieja normalidad.