Personajes
Entrevista a Leticia Jorge

"Al final, los veranos de una época de tu vida podrían haber sido todos un gran verano"

Nombre: Leticia Jorge • Edad: 38 • Ocupación: directora de cine y guionista • Señas particulares: puede recitar casi de memoria la película La historia sin fin, tiene un gato que se llama Strufuli, le gusta organizar cenas entre amigos.

26.05.2020 07:00

Lectura: 6'

2020-05-26T07:00:00
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Por Patricia Mántaras

Alelí estuvo hasta hace pocos días entre las películas de Netflix más vistas en Uruguay. ¿Cómo es verla ocupar ese lugar taquillero?

Todo lo que ha pasado ha sido tan raro. Porque estrenamos en sala, vino lo de la pandemia, cerraron los cines. Ha sido una mezcla de emociones. Dentro de todo lo raro que pasó, sabíamos que la película pasaría a Netflix porque ya la habíamos vendido, entonces lo estábamos esperando. Pero la reacción del público y que haya estado en el ranking estuvo buenísimo, fue y es una noticia que nos hizo sentir que la película llegó al público después de tantos intentos escalonados de hacerlo.

¿La miró en Netflix?

No. Le di clic, es verdad, mientras preparábamos la comida con los nenes (mellizos, de 18 meses); es la película que hicieron con mamá, porque ellos estaban en la panza en ese momento, pero no me dieron ni bola. Quedó ahí, en la lista de cosas que están empezadas.

El título Alelí hace alusión a la casa de veraneo de los protagonistas. ¿Con qué asocia sus veranos?

En la infancia, con la casa de veraneo de mis abuelos, que era en El Pinar, y con mis primas: pasábamos los veranos juntas. Fue una época larga, desde los 11 míos, que soy la mayor, hasta los 20, por ahí. Tengo sobre todo recuerdos de la casa. Cuando estábamos haciendo la preproducción de Alelí volví, aunque no es más de mi abuela, porque la vendió. Fui con una de mis primas, nunca más había vuelto y no me acordaba cómo llegar. Le pedimos permiso al dueño y entramos. La habían remodelado, está distinta, pero el terreno estaba igual. Me acuerdo más del espacio que de cosas concretas; viste que al final los veranos de una época de tu vida podrían haber sido todos un gran verano.

¿Qué es sinónimo de descanso hoy para usted, en este momento de su vida?

Dormir. Pero supongo que cualquier madre de niños chicos piensa lo mismo.

¿Le gusta manejar sin rumbo? Aprendí a manejar de grande, a los 28, entonces muchos de los viajes al interior que hice, que fueron a Salto por Tanta agua, la peli anterior, los hicimos en bondi, porque éramos unas peatonas absolutas con Anita (Guevara, codirectora de la película). Ella sí tenía licencia, pero no teníamos auto. Ahí podríamos haber manejado un montón, pero recién hacia el final terminamos alquilando un auto. Después, cuando daba clases en una época en la escuela de cine de Playa Hermosa, de Bellas Artes, había días que iba en ómnibus y otros que iba manejando, y parte de lo lindo de ir a la escuela era eso, ir de madrugada hasta la playa.

¿Cómo es al volante?

Tranqui. Soy superdistraída entonces tiendo a ir con cuidado.

Nació a fines del 81, ¿con qué películas creció?

En la infancia, con La historia sin fin. No sé por qué razón fuimos con la escuela a verla casi que todos los años. No sé qué pasaba con esa película. Igual yo la veía encantada, pero era como un viaje de la escuela que se repetía, y siempre era al cine, y siempre a ver esa película. La puedo recitar casi. Después, más como peli de los 80, The Breakfast Club y Pretty in Pink. Las pasaban en la tele, yo las veía ahí. Las repetían y las volvías a ver.

¿Por qué bautizó a su gato Strufuli?

Es una comida que hacía mi abuela, que es italiana, y la abuela de mi marido, Pablo (Stoll), que también es italiana, la hacía también.

¿Es más de los gatos que de los perros?

Sí. Mi madre es muy bichera y hubo todo en mi casa: tortuga, perro, gato, pájaro, conejo, pero mi primera mascota, de mi vida independiente, fue un gato.

Dicen que es una gran impulsora de las cenas con amigos. ¿Le gusta cocinar?

No soy mucho la que hace la comida antes de ir a la escuela, eso es más mi marido, pero sí, me gusta cocinar y cocino relativamente bien. Tengo amigos a los que les gusta juntarse a comer y a beber; somos un grupo bastante gregario, nos gusta estar juntos.

Sus películas tienen un humor sutil. ¿Qué la hace reír?

Me gusta mucho Alexander Payne, Nanni Moretti; me gusta también Agnès Jaoui y Billy Wilder. Me gusta mucho el humor inglés, el absurdo. De The Office prefiero la versión americana a la inglesa, porque me parece más absurda y un poquito menos cruel.

¿Colecciona películas?

Sí, tengo un montón de DVD. Cuando estaba de viaje iba a las librerías a comprar películas, pero ahora no sé dónde está el reproductor: con la mudanza medio que se traspapeló y finalmente terminamos viendo películas como todo el mundo, de archivos. No tengo VHS, nunca llegué a mudarlos de la casa de mis padres.

¿Cuánto hace que están en pareja con Pablo Stoll?

Casi la misma cantidad de tiempo que hace que tenemos al gato. Capaz que un poquito más, 16, 17 años, algo así.

En el cine, ¿películas con o sin pop?

Con.

¿Cómo es un día suyo en estos momentos? ¿Cambió mucho la rutina?

Lo que más me cambió, además de las restricciones para salir y ver cómo hacer para que los nenes vean un poco el cielo, es que mi madre se fue para afuera; migró hacia su casa de Solís, entonces me quedé sin una de las abuelas. Ellos se quedaban a dormir en la casa de ella incluso, y ahora se siente mucho la falta. Otra cosa que extrañé fue estar con mi abuela en su cumpleaños de 86, que fue hace unos días. Esa es la parte más difícil de todo esto, sentir que en un afán de protegerlos estás dejando de acompañar a la gente que querés. Es muy desconcertante.